El recuperador de caballos

Está web está para ofrecerte ayuda cualificada para los posibles problemas que puedan surgirte con tu caballo a cambio de un precio económico, según el producto o servicio.

Es decir, prefiero que hablemos de lo que mis productos pueden hacer por ti en vez de hablar de lo bueno que soy trabajando caballos y de los años de experiencia que tengo.

Pero imagino que si aterrizas en esta sección en la que hablo de mí, es porque quieres saber más de mí.

Ok, te cuento algo sobre mi.

Aunque es probable que no se parezca mucho a lo que esperas en una página de caballos.




Hace ocho años que comencé con mi página web.

Mi idea inicial era conseguir que el mundo del caballo en España evolucionara. Que avanzásemos y evolucionásemos.

Hoy día, después de 8 años de duro trabajo, mis ideas son distintas.


Ahora no tengo tantas aspiraciones.

Para empezar, porque no se muy bien qué significa exactamente "hacer que el mundo del caballo evolucione".

Este tipo de ideas y propósitos suenan muy bien y es muy poético hablar de ellos.

Pero no es nada concreto ni práctico, y el cerebro humano se dispersa cuando algo es tan poco práctico.




Así que hace ya tiempo que aposté por lo seguro.

Y fuí a lo concreto.

Es decir, en vez de pasarme el día diciendo a través de las Redes Sociales que hay que mejorar el mundo del caballo, me puse a ayudar a caballos que las estuvieran pasando canutas, y convertirlos en caballos fuertes, felices y sanos.

Y a eso es a lo que me dedico, básicamente.

A devolverles las ganas de vivir a algunos caballos que los ineptos que campan a sus anchas por el panorama hípico de nuestro país, se han cargado.

Y ayudo, a través de mis formaciones online, a que otras personas hagan lo mismo con otros caballos.



Vamos, que lo que mejor se hacer es coger un caballo que esté hecho polvo y ponerlo más en forma que muchos caballos supuestamente sanos.

Es un proceso más o menos largo, pero que en realidad, no tiene secretos.

Es lo mismo que llevo haciendo conmigo mismo toda la vida.




Porque además de trabajar con caballos, practico Artes Marciales, algo de Yoga, y también salto y corro por el campo con mis perras. 

Asimismo, hago el indio de varias maneras posibles en casa, y tengo una barra de dominadas de la que me cuelgo cada dos por tres.

Y tengo varias normas, que te las cuento por si las quieres poner en práctica.

Te van a hacer estar más en forma, y eso ayuda en tu Equitación y en todo lo que hagas con tu caballo.

Recuerda que tu caballo pesa entre 5 y 7 veces más que tú y su velocidad de reacción es muy superior a la tuya.

Cuanto más en forma estés, mejor.




Una de estas normas, es no estar sentado delante del ordenador o de los libros más de 21 minutos.

Te pones el temporizador del móvil y listo.

Cuando suena me levanto y me cuelgo de la barra de dominadas.

Y voy y vengo saltando a la pata coja, alternando una y otra pierna.

E intento entre medias hacer un par de katas de Karate.

Si no sabes Karate y no quieres aprender puedes además de hacer el indio, barrer la casa, o cualquier otra actividad física por simple que sea.

Algo que ocupe entre unos cinco-ocho minutos.

Y ahí vuelta a la mesa.

Y otros 21 minutos.

Y vuelta a empezar. 

Funciona.



Porque además de ayudarte a estar más en forma te ayuda a concentrarte mucho más en esos espacios de 21 minutos y a ser más concreto en lo que hagas en dicho espacio.

Prueba y me cuentas.






Y esto mismo es lo que hago con los caballos.

Ponerlos en forma.

También les ayudo a hacer el indio a su manera.

Les encanta porque se ponen en forma de un modo divertido para ellos.



También les enseño a concentrarse en los ejercicios que hacemos, porque a veces su mente se dispersa debido a que presta atención a sus instintos primarios de herbívoro.

Y además de ponerse fuertes, recuperan las ganas de vivir.





Viviendo este proceso, he llegado a llorar de la alegría.

Porque antes de dedicarme a esto en serio, he hecho de todo.

Al menos, de casi todo lo divertido que hay en este planeta.

He vivido varios años en Tarifa, donde he disfrutado tanto de su mar como de su noche.



Ibiza era otro de mis sitios favoritos.

También he viajado por África.

He pasado Navidades en la nieve en Los Alpes.

He recorrido California.

Sería muy largo de contar, pero he podido vivir experiencias impresionantes.

Así que siento decepcionarte si crees que soy una de esas personas  que nacieron y fueron amamantados por una yegua y desde entonces no se han despegado de los caballos.




"¿Y entonces no tienes una experiencia de 1.000 años trabajando caballos?"

Pues mira, no.

Es cierto que empecé a montar a caballo relativamente joven, pero la poca cordura que tenía me hizo darme cuenta que no podía dedicarme a una sola cosa desde tan joven.

Profesionalmente, no llevo más de ocho años.

"El 24 de marzo de 2012 fue cuando empecé de un modo profesional.



Y eso es lo que me diferencia de otros entrenadores o profesores.

Se han pasado toda su vida pegados a un caballo,  y eso les ha impedido ver otra cosa.

Yo he sabido combinar mi trato con los caballos con muchas otras cosas.

Y consigo cosas con los caballos que personas que llevan toda su vida con caballos, no son capaces de conseguir.






Y ahora sí que me dedico al cien por cien a esto de los caballos.

De hecho desde hace unos ocho años, trabajo siete días a la semana en esto.

Cuatro semanas al mes.

Doce meses al año.



Lo hago porque me apasiona.

Y porque he visto y vivido tantas cosas en la vida que sinceramente, ahora me puedo permitir trabajar sin descanso para ser el mejor en este asunto de la recuperación de caballos.

Por eso llevo ocho años sin cogerme vacaciones.





Así que a día de hoy, puedo decir sin temor a equivocarme, que no hay nada más increíble que devolverle las ganas de vivir a un caballo.



Porque cuando de repente un día, te das cuenta que aquel amasijo de huesos y pellejo, es un caballo lleno de músculo, con el pelo brillante, y con los ojos rebosantes de vida, te pones a llorar desconsolado.

Me ha pasado varias veces.

Y me sigue pasando.

Y es un proceso que me tiene enganchado.




Pero ojo, no nos equivoquemos.

Te recuerdo que no lo hago porque quiera mejorar el mundo del caballo.

Ya te lo explicaba al principio: eso es demasiado etéreo para mí.

Yo hago esto porque me encanta.

Porque disfruto como con ninguna otra cosa en la vida.

Y porque me gano la vida con ello.




Quizás quieras saber que también estudio mucho. 

Me gasto una pasta en libros de caballos y en formarme continuamente.

Prueba de ellos son los artículos que llevo publicando estos ocho años.

Algunos de ellos se han compartido y difundido mucho.




Que yo sepa nadie habla en este país de ritmos circadianos en el caballo, de la sarcopenia o del déficit de vitamina D que hay en la mayoría de caballos de hípica.

Pero imagino que a ti eso te la trae al pairo.

Supongo que se te hará un poco cuesta arriba ponerte a leer los 275 artículos que en el momento de escribir esto, tengo publicados.

Pero que si los quieres leer, son gratis y aquí los tienes: 


Llegados a este punto, imagino que tú lo que quieres, serán dos cosas:


- Simplemente pasabas por aquí y te ha dado por cotillear

- O estás dispuest@ a dar un cambio radical a todo lo que haces con tu caballo porque en los perfiles de Instagram que sigues ves mucha foto guay pero no encuentras a nadie que te ayude con tu problema.



Si esta segunda opción es la tuya, bienvenid@, puedo ayudarte.

Aunque no nos engañemos, mi ayuda, tiene un coste económico.

Eso sí, te garantizo que vas a obtener mucho más valor del que pagas.



Si lo que buscas, es comprar alguna de las formaciones de mi Escuela de Equitación online, las tienes aquí.


Por recibir mis e-mails no tienes que pagar nada.

Eso es gratis.

Y en esos e-mails te voy a hacer llegar dos cosas principalmente:

- Un relato por entregas. Es la historia de un país llamado Equinistán, en el que el pasan cosas muy chulas con los caballos. A través de este relato aprenderás cosas sobre caballos que nadie te cuenta.

- Productos y novedades que vaya sacando que tienen un coste. Y aquí tengo que ser sincero de nuevo. Yo no estoy en esto para mejorar el mundo del caballo y esas gaitas como te decía antes. Yo estoy aquí porque poner un caballo es lo mejor que se hacer y además se enseñarlo bien.

¿Quieres formar parte de las personas que reciben mis mails?

Déjalo en esta casilla y serás bienvenido.

Si en cualquier momento quieres dejar de recibir mis correos, me lo dices y tan amigos.







 Y si aun quieres saber más sobre mí, en vez de hablar, te dejo testimonio gráfico de todo lo que te he contado.

En estas fotos te muestro al Tomás que trabaja con caballos:

















En lo relativo a caballos, también me puedes ver en:

Mi canal de Youtube

Mi Podcast

Facebook

Instagram


A muchas personas les asombra que compagine la Equitación con el Karate. Que no sea común, no quiere decir que no sea posible. De hecho, para mí, comparten bases y principios comunes.










Aunque es verdad que algo de experiencia si tengo.

Aquí abajo me tienes con 20 años con mi primer caballo. 

Un Angloárabe que compré después de que pasara por nosecuantos propietarios. 

Fue mi primer caballo propio y mi primer caso de caballo recuperado.

Estaba escuálido, lleno de mordiscos y con un pelo horrible.

Me costó 225.000 pesetas.

Me engañaron vilmente.

Pero como me pasa siempre, se me nota a leguas que me gusta un caballo.



Todo fue bien hasta que se puso fuerte como un gorila de Espalda Plateada.

Y ahí me enseñó todo el catálogo de resabios que un caballo puede tener.

Pero aun así, seguimos adelante.

Y hasta me atrevía a pedirle cambios de pie al tranco, que es lo que estoy haciendo en esta foto.

Hoy día, ventitantos años después y varios caballos recuperados después, ya no pido cambios de pie al tranco.

Ahora me interesan otras cosas.

Y me gustaría compartirlas contigo.



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