jueves, 27 de febrero de 2020

Las causas del retraso hípico de España

Los fenómenos sociales no suelen obedecer a una sola causa, pero hay una que sin duda en mi opinión, lastra poderosamente a la hípica de nuestro país.





Hace unos años, era impensable en nuestro país que se hicieran clinics de Trabajo Pie a Tierra, de Agility o de Parelli.

Hoy día, hay personas que no tienen la menor intención de montar a sus caballos, y para ellos, trabajarlos bien en la cuerda, es su única ambición.

Hemos avanzado, sin duda.

Pero aun nos queda mucho.

Bastante si miramos a lo que se hace en los países de referencia de lo hípico.



Te voy a contar algo que me sucedió hace unos cuatro años.

Había en las inmediaciones de mis instalaciones, una chica que había heredado una finca preciosa, y que siempre había querido dedicarse a los caballos.

Y lo hizo.

Y puso en marcha su proyecto hípico.

Se juntó con varios caballos y empezó a hacer un poco de todo, clases, rutas...

Y tenía algunos caballos con ciertos problemillas y me llamó por si podía echarle un cable.

Yo empecé precisamente con trabajo a la cuerda y con estas cuestiones básicas con las que suelo empezar.

Mientras había algunos grupitos de niños y niñas que daban clase con la dueña, yo me iba moviendo por las distintas zonas de la finca y a veces me veían las cosas que iban haciendo con los caballos.

Notaba que cada vez se iban fijando más en lo que yo hacía.

Era evidente que les llamaba la atención.

Normal. Nunca habían visto a nadie trabajar caballos a la cuerda en medio del campo, haciéndoles saltar por troncos, subiendo y bajando zanjas, llevándomelos del ronzal por ahí...

Después hubo algunos que empecé a montarlos, y hacía de todo, menos montarlos en la pista: me los llevaba a galopar en suspensión en una pendiente estupenda que había dentro de la finca, a meterlos por el cauce de un riachuelo, etc.

Aquello que yo hacía tenía pinta de divertido y los caballos también parecían pasarlo bien.

Un día cuando me iba, la dueña me llamó.

"¿Podrías darnos clases de esas cosas tan chulas que haces?"

Naturalmente, dije que sí encantado.



A la semana siguiente, comenzamos.

Tendría unos grupitos de niños viernes tarde y sábados por la mañana.

Me hacía mucha ilusión: a diez minutos de casa, en una finca preciosa, niños con ganas de aprender-maneras estimulantes de poner en forma a los caballos...

Dividimos los grupos por edades y nivel.

Y empezamos.

Y a la tercera o cuarta semana, más o menos, vino la primera voz disonante.




Yo ya había notado en la chica que se "plantó" malas caras, y sabía que más pronto que tarde, se haría notar.

Antes de empezar cada clase, yo hacía lo que suelo hacer: calentar y preparar mi cuerpo para la actividad que voy a desempeñar.

Es un calentamiento básico de los principales músculos que intervienen en la Equitación: aductores, abdominales y lumbares, etc.

Algo que se realiza en unos 7 minutos y que tampoco requiere ninguna fatiga ni sobre-esfuerzo.

Algo que se hace en todos los deportes.



Pero aquella chica, que ya venía poniendo mala cara en las clases anteriores cada vez que tocaba calentar, ese día se plantó y dijo que no pensaba hacerlo.

-"¿Y por qué?" - le pregunté yo - "¿te duele algo?"

- NO. YO HE VENIDO A MONTAR A CABALLO, NO A CLASE DE EDUCACIÓN FÍSICA.



Aún resuena en mis oídos aquella frase lapidaria, pronunciada por una niña de 16 años.

¡¡16 años!!

Con esa edad, no solo no tenía la menor intención de esforzarse lo más mínimo, sino que para ella, la hípica y el deporte, son dos cosas totalmente distintas.

No se cuál de las dos cosas me preocupa más.



Y esa es la visión de muchos niños, adultos y practicantes de Equitación.

Que esto no es un deporte.

¿Entonces qué es?, me pregunto yo.

Y muchos dicen que sí, que es un deporte, pero no hacen más actividad que montar.

O sea, con las palabras dicen que es un deporte.

Pero con los hechos demuestran que para ellos no es un deporte.



Pero en todos los deportes se trabaja la fuerza, el cardio, la potencia, la flexibilidad y muchos parámetros más.

La hípica necesita los suyos propios, que son distintos a los del tenis o el fútbol.

Pero los necesita.

¿Por qué en la hípica aun nos cuesta admitir esto?

En España, claro, en otros lugares, esto está más que superado.



Me queda por cierto, terminar de contarte lo que pasó con aquella alumna rebelde.

Le dije que si no hacía los ejercicios de calentamiento, se quedaría sin clase.

Y prefirió quedarse sin clase.


Después, recibí las quejas por parte de la propietaria de las instalaciones.

Resultó que la rebelde era su sobrina...

Mis clases allí duraron poco.

La chica rebelde inició un motín.

Y yo pasé de entrar en el juego.



Cuando me fui, hubo algunas madres que me propusieron venir con sus hijas a mis instalaciones.

Me decían que sus hijas se lo habían pasado muy bien en mis clases.

Se lo agradecí, pero les dije que no me parecía bien.



¿Sabéis que tenían en común estas familias que me propusieron venirse conmigo?

Eran familias extranjeras o como mínimo uno de los progenitores lo era.

Estos padres, solían quedarse en la finca cuando traían a sus hijas (porque menos un chico, todo eran niñas), y veían las clases.

Para ellos, no solo era totalmente normal que enfocáramos la hípica como un deporte, sino que les parecía que era necesario.



Recuerdo una conversación con una de las madres, en las que me pedía que no me fuera.

Fuimos paseando por la finca y me contaba que aunque su hija no se atrevía a decírmelo porque le daba vergüenza, estaba disfrutando mucho de mis clases, como nunca antes.



Pero terminé saliendo de aquel sitio, agradeciendo el tiempo pasado y los servicios pagados.

Quedamos tan amigos.

Pero a mi aquella frase, no se me olvida.


Y me temo, que esta es una de las grandes causas por las que la hípica en España no avanza como deporte.

Seguimos creyendo que es una actividad que se desempeña a caballo exclusivamente.

Y mientras aquí seguimos en el Pleistoceno Hípico, vanagloriándonos de ser la cuna del caballo PRE, un país de caballos y todas esas historias que nos contamos a nosotros mismos, los mejores jinetes del mundo dedican varias horas al día a mejorar su cuerpo y su mente, a través de la actividad física, del pilates, del yoga y la meditación.

Pero aquí, somos España, y claro...¡¡no necesitamos nada de eso!!



Si montas a caballo y estás convencido de que la hípica es un deporte y te gustaría tener acceso a un método de entrenamiento que te ayudará a mejorar tu forma física como jinete, tengo un curso que estoy seguro va a ayudarte a eso y mucho más. Si te interesa, en este enlace, tienes un capítulo gratis.








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