sábado, 8 de febrero de 2020

El caballo que mordía a personas

Hace no mucho me llamaron para uno de esos casos “desesperados”.

Uno de esos caballos que estaba empezando a mostrar signos de agresividad.



Siempre había sido un caballo bueno, me decían, pero últimamente, la cosa estaba cambiando.

En su cuadra no lo ponía fácil para que le pusieran la cabezada.

Cuando lo iban a cepillar echaba las orejas para atrás con cara de pocos amigos, y cuando le iban a poner la montura y la cincha, amenazaba con morder.

Hasta que un día lo hizo: mordió.

Le dió un buen bocado (aunque sin consecuencias) a la chica que lo estaba cepillando.

Y cuando ya se volvió un caso complicado de gestionar, me llamaron.

Claro, como se había convertido en un caballo “hostil”, ya nadie lo quería montar, y llevaba días y días sin salir del box.

Evidentemente, su enfado con el mundo, al llevar tanto sin salir del box, no hacía sino más que aumentar.

Cuando lo tuve enfrente, vi a un animal que mostraba tan pocas ganas de vivir como de colaborar.

Su mirada, carecía de brillo. Su físico, a pesar de ser el de un buen caballo de deporte, estaba totalmente mermado.

Aun sin ni siquiera trabajarlo noté atrofias musculares en unas zonas e hipertrofias en otras.

Pregunté si le ponían riendas de atar o algún artilugio.

Y me dijeron que sí, que durante mucho tiempo, se le ponían riendas de atar para darle cuerda antes de montarlo y que cuando lo montaban, le ponían un rendaje al filete.

Si no hacían esto, se botaba.

De nuevo, estaba frente a otro caso totalmente clonado a muchos otros que he conocido.

Es increíble como en distintos puntos del país, hacen exactamente lo mismo.

Y claro, los resultados son también los mismos: los caballos no hacen más que empeorar con estos “arreglos”.

Otra historia como la de Atómico, el caballo que se cruzó en mi camino y cuyo destino venía siendo muy similar al de este caballo que os cuento (pulsa sobre este enlace si quieres saber más sobre el caso de Atómico)

Hoy, Atómico ha dejado atrás esos problemas y es un caballo adorable.

A final de este texto te explico cómo hice para que Atómico diera ese cambio.

Ahora déjame que te explique algo que seguramente ya sabrás: el caballo no se creó para ser montado por el humano, y en el poco tiempo que lleva siendo montado (3.000 mil años, en comparación con los 55 millones de años de su origen), su dorso NO ha evolucionado para llevar a un jinete encima.

Pero no significa que no podamos montar a caballo.

A mi de hecho, es lo que más me gusta: sigo montando prácticamente cada día y me sigue haciendo la misma ilusión que me hacía cuando era un mocoso.

Pero para poder montarlo, nuestro caballo tiene que tener un dorso fuerte.

Ya que carece de estructuras óseas en esas zonas donde más las necesita para poder llevar peso.

Y junto con las cojeras, las lesiones más comunes, son las del dorso.

¿Pero sabes la diferencia?

Las cojeras suelen ser más evidentes y se perciben con más facilidad.

En cambio, el caballo suele esconder el dolor de dorso.

Por la sencilla razón de que mostrar debilidad va en contra de su instinto.

Pero los últimos estudios nos demuestran que son muy pocos los caballos que se libran de los problemas de dorso.

Todos los padecen en mayor o menor medida, pero todos lo camuflan.

Hasta que evidentemente, ya es tarde y lo manifiestan a través de otros problemas derivados de las compensaciones que han ido adquiriendo y que llega un momento que crean otros problemas y lesiones.

Y entonces llega un momento que se vuelven desagradables, y hasta pueden llegar a amenazar con morder.

Y esto, que cada vez más estudios científicos demuestran tanto en caballos vivos, como en necropsias, yo lo vengo advirtiendo desde hace tiempo.

Y es que, por mi trabajo, tengo la suerte de poder conocer muchos caballos.

Y casos como el que te contaba al principio, he visto decenas.

Caballos fantásticos que empiezan en algún momento a mostrar una serie de signos, pero que pasan desapercibidos para sus propietarios, preparadores, etc.

Y cada semana, sigo recibiendo a través de consultas online, casos clonados.

Y de verdad te digo, que en mi estadística personal, más del 90% de los caballos que voy viendo, padece problemas de dorso en mayor o menor medida.

¿Pero sabes lo realmente asombroso?

Que el 100% de sus propietarios no tenía la menor idea de la existencia del problema.

Y cuando les he comentado que el problema de su caballo no es el que ellos creían, sino que el origen de sus comportamientos era el dolor de dorso, no me creían y preferían seguir creyendo su propia versión, las cuales se pueden resumir:

_Es que realmente es muy vago y no quiere trabajar

_Es que hasta que no le pongo las riendas de atar y lo tengo galopando 20 minutos no se queda tranquilo

_Es que dice mi profesor que tiene el dorso frío pero que no pasa nada.

_Es que …

Seguramente te sonarán estas excusas, porque las habrás oído mil veces en tu entorno hípico.

Los problemas de dorso, se extienden como la pólvora, puesto que el número de caballos sigue aumentando.

Pero las pautas básicas de manejo correcto, y unos conocimientos mínimos de biomecánica y morfología, siguen permaneciendo desconocidas para la gran mayoría de propietarios de caballos.

Y por eso, sus caballos, padecen problemas de dorso.

Y por eso, sus caballos padecerán muchos más problemas.

Quiero poner mi granito de arena en la solución a este problema.

Y es por eso que he creado el KIT de AYUDA para el dorso de tu caballo.

En ese Kit vas a encontrar todo lo que me ayudó a que el caballo del que te hablaba antes, hoy día tenga un dorso fantástico, dejara de morder y haya ganado músculo por todo su cuerpo.

Es el método de trabajo que he desarrollado a lo largo de estos años en los que me he enfrentado a muchos casos complicados de dorso.

Todo ese método y conocimiento, lo tienes ahora condensado en un Kit.

SI te interesa, tienes toda la información en el KIT de AYUDA PARA EL DORSO DE TU CABALLO

miércoles, 5 de febrero de 2020

Episodio 12 del Podcast: Entrevista a Marta Martínez

En esta ocasión hemos invitado al podcast a Marta Martínez, veterinaria especialista en fisioterapia y quiropraxia equina.



Marta está realizando con nosotros el curso de Entrenador Equino, a pesar de tener que hacerse muchos kilómetros para venir desde Galicia.

La verdad que el interés y las ganas que le pone a todo el trabajo con los caballos, más los kilómetros que tiene que hacerse, son dignos de elogio.

Su interés no se queda solo en aprender la mejores técnicas de trabajo a la cuerda, o la Equitación más correcta, sino que pregunta todo sobre cascos, alimentación, accesorios para entrenamiento...

Sin duda, no es habitual encontrarse con veterinarios que quieran seguir mejorando tanto como jinetes/amazonas, y es por eso que he creído que para aquellos que aun no la conozcan, les parecerá muy interesante el trabajo y el enfoque de Marta.

Además, Marta compite en raid, practica Salto y Doma...una amazona en toda regla que está dispuesta a ser tan buena veterinaria como jinete.

Marta suele moverse por toda Galicia, pero también trabaja por Castilla y León y Comunidad de Madrid.

Si quieres poner tu caballo en manos de alguien que además de su faceta de veterinaria, se esfuerza por conocer al caballo como jinete, sin duda, Marta es tu veterinaria, por lo que te recomiendo que intentes concertar una cita con ella, aunque te adelanto que no será fácil, ya que cada vez está más solicitada.

Te dejo con la entrevista a Marta aquí abajo.

Sí quieres oír el audio directamente desde aquí, selecciona la opción "Reproducir en navegador".

Y si quieres descargar el archivo en mp3 escoge "Escuchar en app" y te pedirá que descargues la app si no la tienes instalada.


domingo, 2 de febrero de 2020

La Hípica, la maldad y la crítica

En este post me gustaría hablarte sobre la “maldad”, la crítica despiadada y la hípica.

Me entenderás mejor si te cuento algo que me sucedió hace justo ahora unos años.






Al principio, fue como un sueño hecho realidad.

Me llamaron para trabajar en una hípica que era como el paraíso: instalaciones fantásticas, salidas al campo espectaculares, cerca del mar, prados verdes…

Mi cometido sería diseñar una zona de trabajo para poner caballos en forma y encargarme de aquellos casos más especiales de caballos cuyos propietarios no tenían tiempo para trabajar regularmente así como de aquellos casos de caballos que salían de lesiones y habían estado descansando en el prado.

Es lo que más me gusta hacer y lo que mejor se me da. 

Así que me trasladaba a dichas instalaciones con mis caballos y empezaba con aquel proyecto del que aún saboreo aquellas sensaciones ilusionantes de los primeros días.

Tuve acceso a una serie de caballos de auténtico ensueño. 

Y los días pasaban, dedicando muchas horas a trabajar. Pero cuando algo te gusta y sientes que además te encuentras en el sitio perfecto, te cansas porque le dedicas muchas horas, pero la ilusión te corre por las venas.

Y te acuestas agotado, pero tu última energía del día y tus últimos pensamientos antes de cerrar los ojos se centran en los ejercicios que vas a hacer al día siguiente con los caballos que te toca trabajar.

Pero en poco tiempo, empezaron los problemas. La persona encargada de la gerencia de la hípica, que al principio me dio todas las facilidades, en poco tiempo, empezó a hacerme la vida tan difícil, que llegó un día en el que incluso temí por la seguridad de mis caballos. 

Las cosas que empezaron a suceder en aquel paraíso, se tornaron infernales. Hasta que no pude más y me marché. 

Por aquel entonces, solo encontraba dos posibles explicaciones a lo sucedido: o aquella persona había enloquecido, o era realmente una mala persona. Y como loca no parecía estar, pues para otra cosas demostró gran cordura, me quedé con que era una mala persona.

Tiempo después, reflexionando sobre aquello, he encontrado otra perspectiva. Aquella persona no era una mala persona, sino que simplemente, probablemente nadie le enseñó otras maneras de hacer las cosas, de expresarse, de relacionarse con los demás, y eso le llevó a cometer malas obras sin dudas, pero creo que eso no le convierte en una mala persona.

¿Quienes somos nosotros para decir si una persona es mala?

Creo que ahí radica la diferencia. 

Censurar el uso de un determinado hierro, de un método de trabajo como el rollkur, etc, creo que es totalmente legítimo si se hace con respeto y aportando una alternativa más coherente.

Pero decir a las bravas que la persona que hace uso de ese método, es una mala persona, y meter a ciertos jinetes y preparadores en el mismo saco de las "malas personas", como se está haciendo desde muchos perfiles y por parte de los seguidores de estos, es tan infantil como erróneo.

No es más que una manera de querer afirmar: "sois muy malos, estáis equivocados. Nosotros somos los buenos, y lo hacemos todo bien".

Pero ya sabemos aquello de: "dime de qué presumes, y te diré de qué careces".

A mi la vida me va enseñando que aquello que más repetimos de cara a los otros es precisamente lo que más necesitamos creernos porque en nuestro interior, no estamos seguros.

Yo hace ya tiempo que en mis publicaciones invito siempre a hacer comentarios con decoro, a no atacar insultando, y en aquellos temas que pueden ser polémicos, advierto que los comentarios fuera de tono, serán eliminados. 

Pero aun así, siempre hay alguien que se erige en justiciero del universo y suelta fuego por sus palabras. 

Cuidado: “lo que del corazón rebosa, sale por la boca”.

Podemos creernos ser los más fieles guardianes del mundo del caballo, pero si nuestras palabras exudan rabia y odio, es porque muy convencidos no estaremos de que lo que hacemos en nuestra vida real (no delante de la pantalla), sea lo correcto. 

Y esa rabia que poseemos por nuestras incoherencias, la soltamos atacando a otros.

Es muy cómodo pensar que "aquel jinete" es muy malo, porque eso me convierte en muy bueno a mi.

Lo difícil es mirar adentro todos los días, y ver qué puedo hacer por mejorar yo. 

El caballo, es como un gran maestro de Yoga o de Artes Marciales que te puede ayudar a sacar lo mejor de ti mismo. 

El caballo nunca juzga. Evalúa las situaciones, pero no juzga. 

Y por eso me cuesta entender que desde tantos ámbitos de un enfoque supuestamente “natural” o animalista, se lancen ataques tan furibundos hacia ciertos jinetes, preparadores, etc.

Esa actitud es muy poco equina.

Cambiar la crítica agresiva y rabiosa por una propuesta diferente y más coherente con el caballo, compartirla con quien creamos conveniente, y seguir nuestro camino sin atacar, creo que es algo mucho más beneficioso para todos, y por supuesto, para el caballo.

La lucha y el enfrentamiento nunca llevaron a nada bueno.

El etiquetar a personas de malas y buenas, tampoco.

Malas acciones no equivalen a malas personas.

Buenas acciones inspiran al resto de personas.

Haz de tu trabajo con tu caballo un ejemplo tan inspirador que todo aquel que lo vea se sienta atraído y quiera hacer lo mismo con el suyo. Creo que así logramos más que con el enfrentamiento.

Si no sabes por dónde empezar, déjame llevarte de la mano por un viaje que transformará todo aquello que hacías hasta ahora con tu caballo. Hemos empezado en enero, pero el viaje continua hasta mayo.

¿Te interesa? visita CABALLO SALVAJE.

Tienes mi palabra de que voy a sorprenderte con conceptos y planteamientos sobre el caballo que nadie hasta ahora ni te ha mencionado.