domingo, 1 de diciembre de 2019

Caballos domésticos y caballos salvajes frente a condiciones climáticas adversas


El otoño está siendo muy generoso en lluvias. En ciertas zonas del norte, son ya semanas sin parar de llover. Y eso supone ciertos problemas para muchos caballos que están en praderas, ya que el suelo nunca llega a secarse, la hierba verde y mojada les cubre los cascos y estos se reblandecen en exceso. En otros casos, son problemas del pelaje, que al estar día y noche empapado, se convierte en terreno fértil para los hongos.



Pero hay ciertos caballos, a los que todos estos problemas, les pasan inadvertidos. ¿Cuáles?: Pottokas, Losinos, Asturcones, Gallegos, por citar razas propias de nuestra península, o también los Shetland. Este tipo de caballos, son también los que cuando llega el verano, son los más resistentes a los insectos y alergias.

¿Y qué tienen todas estas razas en común? Que son las que menor intervención del hombre han sufrido en su reproducción y cría.

En cambio, el caballo de deporte y de ocio, fruto de la selección humana, con las condiciones de humedad continua, e igualmente con las de calor excesivo, lo suele pasar mal, ya que su genética obedece más a los criterios con los que los humanos crían, que no a la rusticidad y resistencia en condiciones climáticas adversas.

¿Puede un caballo de deporte o un caballo doméstico en definitiva asemejarse en salud y rusticidad a un caballo salvaje?

Todo dependerá de cada caballo, de cómo se haya criado, de su genética, de su edad, y de otros factores, pero hay muchos elementos a nuestro alcance y que pueden ayudar a nuestro caballo a tener una salud lo más parecida a la de un caballo salvaje.

Los detalles, muy pronto, en mi nuevo programa de Entrenamiento: Caballo Salvaje.

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