martes, 10 de diciembre de 2019

Plan de ejercicios para tener tu caballo en forma sin sobrecargar su dorso

Hoy me gustaría compartir con vosotros el plan de ejercicios con el que llevo trabajando en las últimas semanas con Copito de Nieve, y el cual está funcionando excelentemente.



Como ya he comentado en otros post's, es un caballo al que le cuesta mantener la forma, un Pura Raza Española y con tendencia a engordar con facilidad. Por lo tanto, para poder mantenerlo en óptima forma, pero a la vez sin sobrecargar su dorso con horas y horas de monta, he preparado un plan de ejercicios muy específico en el que solo se monta dos días en semana. Eso sí, dicho plan hay que mantenerlo a rajatabla, ya que si dejo pasar varios días sin que el caballo trabaje, baja de forma rápidamente.

En dicho plan trato de combinar varios elementos, pero por encima de todo, priorizo su forma cardiovascular, ya que es lo que más le cuesta mantener. Es un caballo con un nivel de doma bastante aceptable, por lo que la doma, apenas la trabajamos, ya que es algo que el caballo conoce de sobra e incidir sobre los clásicos y aburridos ejercicios de pista de doma ni le ponen en forma ni le estimulan.

Es cierto que entre los planes de futuro está hacer algunos concursos de Doma con Copito, ¿pero eso significa que haya que entrenar la reprisse diariamente? En mi opinión, una vez el caballo tiene cierto nivel de doma, es mucho más beneficioso para el caballo olvidarse del trabajo machachón de doma y centrarnos más en otorgarle al caballo un nivel de forma física óptimo. Eso le permitirá, rendir perfectamente en doma, ya que un caballo, una vez aprende a ceder a la pierna, a apoyar, etc., no es necesario pedírselo cada dos por tres, ya que nunca se les olvida.

Dichos ejercicios domeros, no solo resultan aburridos para los caballos, sino que no sirven para crear una buena forma física general. En cambio, trabajar con barras, saltos pequeños, cavalettis, salir al campo, un buen trabajo a la cuerda, etc., son maneras mucho más sólidas de poner a un caballo en auténtica forma.

¿Y cómo conseguimos esto y sin sobrecargar el dorso?

Con una combinación de:

_Trabajo a la cuerda (Jueves y Sábado)

_Sesiones de HIIT (hight intensity interval training) en el callejón de saltos (Martes y Viernes)

_Salidas al campo montado (Miércoles y Domingo)

El lunes es día de descanso y el caballo se queda en su prado y con su manada, y solo lo saco del prado para darle su correspondiente alimentación. Y de los seis días de trabajo, solo dos son de trabajo montado, con lo que conseguimos un buen nivel de forma sin apenas pasar tiempo sobre su dorso.

En el trabajo a la cuerda combinamos de todo, desde trabajos básicos de coordinación y propiocepción, pero especialmente trabajo con troncos como el que hago en este mismo vídeo con la yegua, ya que esta combinación de cuerda y troncos requiere potencia y fuerza, y ambos elementos inciden en una mejora global de la forma física cardiovascular.




En las sesiones de HIIT en el callejón trabajamos dos veces por semana, con paso, algo de trote y series al galope. El HIIT, cuya traducción es Entrenamiento de Intervalos de Alta Intensidad, ofrece multitud de beneficios a nivel de puesta en forma con poco tiempo de entrenamiento. Las sesiones no suelen pasar de los 20-25 minutos, en los cuales ya van incluidos el calentamiento y el enfriamiento. En estas sesiones busco que el caballo entre en un nivel anaeróbico durante poco tiempo, del cual salga y vuelva a entrar al rato. Y ojo, que estas sesiones en el callejón de saltos no solo afectan positivamente a la forma cardiovascular, ya que el caballo ejecuta cambios de pie, tiene que jugar con su equilibrio al trazar las curvas, etc. Es decir, un ejercicio formidable, como pocos, y que además hace el caballo sin el peso de un jinete encima, con lo que su dorso puede actuar libremente.




(Preparación de potros y caballos jóvenes)
Este tipo de trabajo, que apenas implica pasar tiempo encima del caballo, es también especialmente interesante para caballos jóvenes y potros, como contaba en este artículo de hace ahora justo tres años. Puedes leerlo en este enlace: http://www.tomasmateo.com/2016/12/preparacion-de-un-potro-de-3-anos-y.html

En el caso de que no dispongáis de callejón de saltos, os puede servir un redondo si tiene un diámetro considerable (de 20 m o más), o si tampoco es el caso, podéis hacer lo mismo a la cuerda en un terreno adecuado y acompañando al caballo en el movimiento, es decir, no dejando que gire en círculos cerrados alrededor de nosotros mientras permanecemos quietos. En este vídeo de mi canal de Facebook te muestro cómo hacerlo.

De las dos salidas al campo, una es solo al paso, la cual suele ser más larga, que suele estar entre los 7-10 kilómetros. Aunque sea solo al paso, el ritmo que llevamos es alto, llegando a una velocidad a veces de casi 9 km/h y un buen trabajo de paso por el campo, ya aporta bastantes beneficios cardiovasculares. Además, al ir por distintos terrenos, desniveles, etc., los beneficios de puesta en forma son globales.

La otra salida de paso, en la que incluyo series al galope, la suelo hacer el domingo ya que al día siguiente será el día de descanso. Son salidas más cortas, que no suelen pasar de los 4 kilómetros y en las que voy al paso hasta una zona de cuestas en las que hago series de galope en suspensión, galopando en cuatro tiempos. Es otro entrenamiento de intervalos con series de alta intensidad en definitiva.



Si os fijáis, nunca hay dos días seguidos de alta intensidad, y siempre a un día más "cañero" le sucede otro de trabajo más relajado. Esto es muy importante y donde he visto que fallan muchos planes de ejercicios, que no tienen en cuenta las cargas de intensidad y repiten rutinas machaconas durante tres días y después a lo mejor se pasan dos o tres días seguidos sin hacer nada.

Para tener éxito con un programa de entrenamiento, lo primero es incluir elementos diferentes, es decir, crear un plan de trabajo combinado. Después, es igual de importante saber cómo y cuándo combinar dichos elementos, para optimizar al máximo los niveles de energía y que el caballo siempre esté con ganas de implicarse en los ejercicios y se sienta estimulado e invitado a ir a más.

Y por último, el verdadero secreto para tener un buen caballo en forma consiste en saber combinar esa base mínima de ciertos elementos imprescindibles que hemos mencionado, pero priorizar según en el caso de cada caballo aquello que más necesite según su edad, genética, historial de lesiones si las hubiera, etc.

Es decir, hay que PERSONALIZAR el ejercicio a cada caballo y adecuarlo además a cada momento en el que se encuentre.
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¿Te gustaría tener un programa de entrenamiento adecuado para tu caballo? Podemos estudiar tu situación sin compromiso y ver qué clase de programa es el más adecuado para ti y tu caballo. Consulta esta sección de mi web y escríbeme si tienes dudas: http://www.tomasmateo.com/p/entrenamiento-online.html


viernes, 6 de diciembre de 2019

¿Sabes que lo que tu caballo no usa, lo pierde?

Siempre asociamos la imagen del caballo a enormes capacidades y a sensaciones como la libertad, pero ¿cuál es la realidad de la mayoría de caballos?



Todos los seres vivos nacemos con capacidades extraordinarias, que si vamos desarrollando, con el tiempo van a más y pueden llegar a ser casi superpoderes. Por eso, acróbatas, artistas marciales o gimnastas nos sorprenden con movimientos y destrezas que parecen sobrenaturales. Pero no lo son, simplemente son personas que han trabajado mucho para desarrollar dichas capacidades.

El entrenamiento de los monjes shaolin es lo que hace que parezca que tienen superpoderes, pero son seres humanos normales y corrientes. Tan solo han desarrollado capacidades que todos los humanos tenemos de un modo innato.


Los caballos, igualmente, nacen con una serie de capacidades innatas, que con el entorno y los estímulos adecuados, pueden igualmente llegan a ser extraordinarias: velocidades de más de 40 km/h, saltos de más de un metro de altura, etc.

El Steeple Chase es la máxima expresión de las capacidades del caballo llevadas a la competición: velocidad, salto, equilibrio y agilidad llevados al extremo. 


Pero al igual que todos los caballos nacen con estas capacidades, también poseen un mecanismo que las desactiva.

El cerebro del caballo, como el del ser humano, todo aquello que no use, tiende a desactivarlo, ya que estima que al no usar una cierta capacidad, mantenerla despierta supone un gasto de energía y concentración que no merece la pena.

Te propongo un juego para que lo entiendas. Si estás calzado, quítate los zapatos y los calcetines. Y ahora, elige uno de tus pies. Sobre el que hayas elegido, intenta mover de un modo independiente cada dedo, levantándolo, y después separándolos unos de otros. En definitiva, se trata de que intentes hacer con los dedos de tus pies algo medianamente parecido a lo que haces con los dedos de tus manos.




¿Cuesta? ¿Se te resiste el ejercicio y mueves todos los dedos como un bloque y torpemente?

Imagino que sí. Es normal, le sucede a la mayoría de personas que usan zapatos desde pequeños. Pero naciste con la capacidad de usar los dedos de tus pies con la misma soltura que los de las manos. Lo que pasa es que como dejaste de usarlos desde muy pequeño, las conexiones nerviosas que unen tu cerebro con los dedos de tus pies, están totalmente dormidas. Y eso a su vez, ha llevado a que las 33 articulaciones, 26 huesos y más de 100 tendones, músculos y ligamentos que los componen, estén anquilosados.

Pero esta maravilla de diseño que son los pies está creada para funcionar como una estructura totalmente funcional, y si quisieras y empezaras a proponértelo, podrías recuperar la capacidad de usar los dedos de tus pies con mucha soltura. De hecho hay personas que incluso pintan y hacen maravillas con sus pies. Y eso es, porque se han preparado para hacerlo, y en lugar de dejar que la capacidad de emplear sus pies se duerma, la han seguido desarrollando. En este artículo del NY Times hablan de los beneficios cerebrales que tiene el empezar a pintar con los pies.

Este cuadro es obra del artista chino, Huang Guofu, quien pinta con los pies y la boca.


El caballo por su parte, posee de un modo innato enormes capacidades atléticas y gimnásticas, ya que como animal herbívoro, ha desarrollado a lo largo de la evolución la capacidad de ponerse a una velocidad rápida en un instante, un equilibrio prodigioso a galope, el poder saltar alturas impensables para nosotros, etc.

En cambio, por desgracia, nos encontramos con una enorme cantidad de caballos que no solo se lesionan con facilidad, sino que sufren tropezones continuamente, van totalmente rígidos, el trabajo les molesta, y en general, van a peor con el tiempo.


¿Cómo es posible entonces que un animal como el caballo que es un prodigio de la naturaleza, llegue a padecer tantos problemas?

La respuesta es muy sencilla: EL MODO DE VIDA AL QUE LE SOMETEMOS, HACE QUE SU CEREBRO DESCONECTE TODAS ESAS CAPACIDADES PRODIGIOSAS.

Exactamente igual que tu cerebro desconectó la mayor parte de las capacidades de tus pies, el cerebro de la mayoría de caballos ha desactivado casi todas sus increíbles facultades, y eso supone que su cuerpo se vuelva cada vez más rígido y poco funcional, y eso a su vez le predispone a lesionarse con más facilidad.


El caballo, necesita condiciones que estimulen y mantengan sus capacidades despiertas. Si le confinamos durante horas y horas en un espacio tan diminuto, sin apenas luz, oxígeno, compañía...su cerebro desconectará la mayoría de sus sistemas y su cuerpo se debilitará y se volverá frágil y vulnerabale, aunque por fuera nos siga pareciendo un animal grande y fuerte. Foto de https://fedupfred.com/


La pérdida progresiva de estas facultades no viene determinada además por lo que ha hecho el caballo en sus últimos días, sino que está condicionada por todo lo que ha vivido desde potrito. Y por desgracia, sigue siendo bastante frecuente que muchos potros se críen en zonas muy reducidas. Si de pequeño se crían en zonas pequeñas y de adultos se pasan la vida en un box, es normal que su cerebro desconecte la mayoría de sus capacidades. Y a su vez, ello conlleva irremediablemente, un cuerpo mucho más predispuesto a la lesión.

En la imagen de abajo podemos ver un grupo de caballos de Mongolia. Aunque nos cueste creerlo, los pocos grupos de caballos salvajes que aun quedan por el mundo, presentan mucho menos problemas que los que tienen los caballos domésticos. Y es precisamente, porque el caballo responde mucho mejor  a condiciones en las que "pueda ser caballo" que no a las de cautividad, confinamiento y entrenamientos repetitivos y machacones, es decir, la mayoría de condiciones a las que sometemos a nuestros caballos de ocio y deporte.


Está claro que en nuestra sociedad actual, es difícil darle a un caballo una vida como la de un caballo salvaje, pero sí que podemos hacer muchas cosas por mejorar las capacidades de nuestros caballos y con ello su salud en general.

Cómo hacerlo, te lo cuento en el siguiente artículo, en el que hablaremos de los super-poderes de tu caballo y cómo mantenerlos despiertos y vivos. 

Sobre esto mismo va también mi próximo programa de trabajo online. Te invito a que lo conozcas un poco mejor en el siguiente enlace: http://www.tomasmateo.com/p/caballo-salvaje-programa-de.html




domingo, 1 de diciembre de 2019

Caballos domésticos y caballos salvajes frente a condiciones climáticas adversas


El otoño está siendo muy generoso en lluvias. En ciertas zonas del norte, son ya semanas sin parar de llover. Y eso supone ciertos problemas para muchos caballos que están en praderas, ya que el suelo nunca llega a secarse, la hierba verde y mojada les cubre los cascos y estos se reblandecen en exceso. En otros casos, son problemas del pelaje, que al estar día y noche empapado, se convierte en terreno fértil para los hongos.



Pero hay ciertos caballos, a los que todos estos problemas, les pasan inadvertidos. ¿Cuáles?: Pottokas, Losinos, Asturcones, Gallegos, por citar razas propias de nuestra península, o también los Shetland. Este tipo de caballos, son también los que cuando llega el verano, son los más resistentes a los insectos y alergias.

¿Y qué tienen todas estas razas en común? Que son las que menor intervención del hombre han sufrido en su reproducción y cría.

En cambio, el caballo de deporte y de ocio, fruto de la selección humana, con las condiciones de humedad continua, e igualmente con las de calor excesivo, lo suele pasar mal, ya que su genética obedece más a los criterios con los que los humanos crían, que no a la rusticidad y resistencia en condiciones climáticas adversas.

¿Puede un caballo de deporte o un caballo doméstico en definitiva asemejarse en salud y rusticidad a un caballo salvaje?

Todo dependerá de cada caballo, de cómo se haya criado, de su genética, de su edad, y de otros factores, pero hay muchos elementos a nuestro alcance y que pueden ayudar a nuestro caballo a tener una salud lo más parecida a la de un caballo salvaje.

Los detalles, muy pronto, en mi nuevo programa de Entrenamiento: Caballo Salvaje.