miércoles, 5 de junio de 2019

Un caballo español y sus enseñanzas


Siempre hablamos de lo que pueden enseñarnos los caballos y me gustaría compartir todo lo que me enseña mi querido Copito de Nieve, un caballo de Pura Raza Española y que es probablemente lo más alejado a un caballo de deporte.



Es un caballo que compré hace dos años, si bien ya lo conocía de hace tiempo. Cuando llega a mis manos viene totalmente obeso y con bultos de grasa. Se asfixiaba incluso yendo al paso llevándolo del ramal. Tenía alergias por toda la piel y de rascarse estaba lleno de heridas y casi sin crin ni pelo en la base de la cola. El dorso hundido y descolgado por la enorme panza, y una edad ya madura, catorce años de edad cronológica pero que parece mucho mayor.

“Nos queda un largo camino, viejo amigo”, le decía en esos primeros meses de entrenamiento en los que apenas avanzábamos. Las sesiones tenían que ser muy cortas porque le costaba muchísimo recuperar oxígeno. Fueron meses de mucho trabajo a la cuerda al paso, de cuidar la alimentación y el manejo para que no engordara. Este caballo me ha enseñado como ningún otro, en aquellos días, el valor de la paciencia y la continuidad. El trabajar un poco cada día, sin perder el ánimo, sin desmoralizarnos.

Y tras esa primera fase, hemos llegado a una segunda, en la que el caballo ya ha alcanzado un cierto grado de forma. Ya galopa con comodidad y la respiración ha mejorado increíblemente. El dorso aún tiene que mejorar pero ya ha progresado bastante. Y en esta fase en la que estamos, Copito me enseña que nada es perdurable, que no podemos dormirnos cuando alcanzamos un cierto éxito.

Cualquier caballo de deporte, viviendo en libertad como Copito vive, trabajándolo un par de veces en semana, mantiene un buen nivel de forma. Copito en cambio no, pues no es un caballo de metabolismo rápido y engorda con mucha facilidad. Es además un caballo bastante tranquilo en el prado, y no juega tanto como el resto de caballos, y convive con caballos más mayores que él pero que muestran mucha más actividad.

Copito me exige la justa medida del trabajo diario, para seguir mejorando la forma, pero sin pasarnos, pues es un caballo generoso que te lo va a dar todo, pero que si le pides más de lo que puede dar su estado de forma, al día siguiente lo pagará y le costará moverse. ¡¡Las enseñanzas de este caballo no tienen precio para mí!!

En breve explicaré con más detalle en qué consiste su entrenamiento, su manejo y alimentación, pues todo cuenta en el caso de este caballo tan especial, y que es fiel testigo de que poner en forma a un caballo, puede beneficiarle, pues su carácter y hasta su manera de moverse en libertad, han cambiado a mucho mejor.

(En este artículo hablo de la fase inicial de puesta en forma de Copito tras comprarlo: http://www.tomasmateo.com/2017/08/puesta-en-forma-de-un-pre-obeso-y-con.html)

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