miércoles, 26 de junio de 2019

Decisiones difíciles: la retirada de Atómico


Algo más de un año intentando darle lo mejor a este caballo tan especial, hasta que finalmente, he tomado la decisión de que ha llegado la hora de retirarlo y de que viva como un caballo las 24 horas del día.

 "Master, voy a retirar a Atómico y me gustaría que fueras su último jinete"


No ha sido fácil la decisión, pues reconozco que tenía mucha ilusión en él. Pero desgraciadamente, nada de lo que yo pueda hacer va a ayudarle a recuperar aquello que ya tiene roto. Cuando al fin ya habíamos conseguido alcanzar un nivel de masa muscular óptimo, creo que seguir trabajándolo, solo haría acelerar el deterioro que sufre en los posteriores.

Aprovechando que mi maestro y algunos amigos vinieron al Encuentro Ética, caballo y deporte, hicimos una sencilla y pequeña despedida. Le pedí a mi maestro que fuera su último jinete, antes de definitivamente dejarlo en el prado de la manada viviendo la vida de la que le privaron tantos años. Y aunque desde el prisma del entrenador me ha dolido enormemente, porque es un caballo que a pesar de los males que le acucian, te da siempre lo mejor que tiene, desde el punto de vista personal, todos los días me arranca una sonrisa cuando voy a verlo al prado. Se ha hecho inseparable de una yegua castaña enorme que es casi dos veces el doble que él, los podéis ver en la segunda foto.



Es una sensación contradictoria, ya que por un lado me gusta mucho verlo tan feliz, tan sucio de revolcarse, desmelenado y metido en su papel de caballo, pero por otro, me arden las tripas al pensar que un caballo tan excepcional esté tan roto a los 17 años. ¿Cuántos caballos más necesitamos que se rompan para que esta gentuza deje de poner sus manos encima de los caballos?

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