sábado, 4 de mayo de 2019

Reflexiones mientras veo Badminton II

Surgen nuevas reflexiones mientras estoy siguiendo Badminton. Ayer y antes de ayer se han disputado las domas de los 80 caballos participantes. Oliver Townend consigue dos hitos: colocar dos caballos en los puestos de cabeza y conseguir con Cillnabradden Evo (en la foto) un coeficiente de 19,7. En el completo, cada vez se da más importancia a la doma, y eso se va notando. Pero siempre se me vienen a la cabeza algunas conversaciones que he tenido con “domeros y domeras acérrimos”, que me han llegado a decir “la doma que hacen los caballos de completo es de risa”, literalmente.


Evidentemente, a priori las reprises de los completos son menos exigentes, pero solo a priori. No hay ciertos ejercicios de la DC, pero lo que hay es mucho más coherente con el caballo, menos artificial, y sobre todo, muy bien hecho. ¿Para qué queremos vanagloriarnos de hacer piaffé o passage si el caballo lleva su tercio posterior totalmente desconectado del anterior? Vamos, lo que sucede en no pocos caballos de DC.
¿O qué pasa con esa ingente cantidad de caballos de DC que van detrás de la vertical? Los jueces de doma de completo miran muy mucho que los caballos ni vayan encapotados ni detrás de la mano. En DC el encapotamiento y el ir detrás de la vertical sabemos que está a la orden del día. En completo, además, a ningún jinete se le ocurre entrenar haciendo rollkur ni emplear ninguna técnica destructiva similar con su caballo. Las razones, son más que obvias.
No quiero con esto ni mucho menos entrar en ese debate estéril en el que unos jinetes defienden su disciplina a muerte y atacan las otras. Yo creo y defiendo que todos los jinetes deben dedicarse a estudiar y practicar todas las disciplinas, y de hecho en mi biblioteca hay más libros de Doma que de otras disciplinas, pero estamos en una época en la que ciertas disciplinas hípicas están siendo desprovistas de su naturaleza original. Todas, menos una: el concurso completo de Equitación, en la que todavía, podemos encontrar la pureza del deporte hípico en su concepto más puro. La doma, es exigente, pero libre de artificios y es coherente con el caballo. El cross, inapelable: exigente física y técnicamente para jinete y caballo. Si el binomio no ha entrenado, no hay nada que hacer. Y el salto en pista, como última constatación de que jinete y caballo han hecho los deberes.
Es también la única disciplina en la que si quieres llegar aunque solo sea a terminar, no vale de nada la compra de un caballo de elevado presupuesto, sino que cuenta mucho más el esfuerzo y la constancia.
¡Es tan bonito ver cómo aún hay un reducto hípico que se mantiene a salvo de las compras estrafalarias de caballos que ya hacen de todo y que hacen ciertos jinetes para compensar sus carencias!
Sí, es la disciplina más dura para el caballo y para el jinete, pero también, la más fiel al concepto de deporte hípico: que el trabajo con mi caballo me haga más sabio y más constante, me obligue a cuidar a mi caballo y a hacerlo más fuerte, y que juntos vayamos a más. ¡Menos mal que aún nos queda el completo!


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