jueves, 11 de abril de 2019

EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA


Este es el primer post que escribo desde mi nuevo hogar: Salamanca. Desde que hacía muchos años empecé a conocer el campo charro salmantino, sentí una atracción especial por este lugar tan especial de nuestro país: océanos de dehesa combinados con praderas interminables que en mi opinión, le hacen un lugar idóneo para el caballo.



Salimos este domingo un rato antes del amanecer. Los caballos embarcaron estupendamente, y con el coche lleno de perros y gatos, salimos rumbo hacia nuestro nuevo hogar, al que llegamos sobre las 14h.

No ha sido fácil la decisión. Al venir aquí dejo atrás el pequeño legado que quedaba del abuelo de mi bisabuela, D. Nicolás Dorna, un gallego que emigró a Andalucía a principios del 1800 y gracias al cual yo he podido darle a mis caballos un lugar paradisiaco estos años.  Unos días antes de partir, fui al cementerio a darle las gracias a estos antepasados míos, por haberme permitido vivir en un lugar del que lo más lógico, quizás, era no salir. Tampoco ha sido fácil irme sin mirar atrás a todo el trabajo, a las cientos de horas que he echado allí para intentar dejar aquel trozo de campo lo más parecido posible a como estuvo en sus orígenes, con sus paredes de piedra impecables, sus manantiales rebosantes de agua 24 horas al día…han sido casi siete años de trabajo continuo, sin descanso, y del que por supuesto, no me arrepiento.

Pero llevaba un tiempo necesitando oxigenarme. Hace dos años probé suerte por Cádiz y si bien la experiencia en general fue positiva, hubo demasiados sinsabores como para volver. Así que aquí estamos todos, mis bichos y yo. Con la ilusión de quien acaba de venir al mundo, con muchas ganas de entrenar los caballos, de seguir estudiando y mejorando, y por supuesto de seguir compartiéndolo con todos vosotros.

Os dejo con una foto de los tres protagonistas principales de esta historia en su nuevo hogar. Les he tenido que poner los modelitos de invierno porque venían con el pelo de verano y nos hemos encontrado con un frío polar que nos ha cogido totalmente de sorpresa, porque en Andalucía ya casi era verano.

En los próximos días os iré contando más detalles de dónde estamos y de lo que vayamos haciendo, pero os puedo adelantar que estamos con unos cuarenta caballos más, todos viviendo en praderas enormes, en una zona preciosa y en la que además de contar con caminos interminables para salir al campo, tenemos muy buenas pistas para trabajar, un cross, etc.

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