lunes, 11 de marzo de 2019

Cómo ser mejor jinete

Hay jinetes que nacen con una gran facilidad para usar su cuerpo a la hora de montar a caballo. Pero estos mismos jinetes, confiados al talento natural que la naturaleza les ha otorgado, no suelen hacer otro trabajo o entrenamiento más que el de montar, ya que no  sienten la necesidad de mejorar. Indudablemente, a pesar de que de por si hacen un buen trabajo, a poco que añadieran algunos ejercicios extra a su entrenamiento, mejorarían mucho, pero como decimos, no suelen hacerlo porque les basta con lo que tienen.

Atómico, tras pasarse los últimos años de su vida siendo caballo de clases, no solo había desarrollado una auténtica aversión a la Equitación, sino que hundía su dorso e invertía su cuello en cuanto se le montaba.  En cuanto veía la montura y la cincha agitaba la cola, echaba las orejas hacia atrás y hacía ademán de morder.  Es un caballo que estoy trabajando mínimamente, pero hemos conseguido que su disposición cambie radicalmente, y tal cosa se produce gracias a que aplico con él una manera de entender la Equitación como la que te explico en este artículo. Aquí, un simple trabajo de paso, en el que yo llevo los pies fuera de los estribos, las riendas con contacto pero largas a placer del caballo. La postura de trabajo del caballo es óptima: los pies entran totalmente por debajo (fijaros como su pie izquierdo está debajo de mi talón), cuello amplio y cómodo, cara por delante de la vertical y actitud del caballo super positiva con ganas de ir adelante. LOS CABALLOS RESPONDEN A LA EQUITACIÓN QUE ES COHERENTE CON ELLOS, mientras que siempre querrán huir de la que les presiona, obliga o agrede.



En cambio, una gran mayoría de personas, parece que no están especialmente dotadas para manejar su cuerpo de un modo impecable a lomos de un caballo. Pero lo que muchas de estas personas no saben, es que tienen a su alcance el poder montar como aquel primer grupo de elegidos. Y de entre este grupo de personas que a priori no cuentan con especial predisposición física, habrá algunos, que incluso llegarán a practicar una equitación más refinada y efectiva que los que tienen ese talento natural.

¿Y cómo puede producirse tal cosa? Muy sencillo: con el entrenamiento. Pero ojo, con el entrenamiento adecuado. Y esto no significa montar y montar hasta la saciedad, ya que si nos pasamos horas a caballo pero con un mal asiento, usando nuestro cuerpo de un modo incorrecto, y en definitiva, cometiendo una serie de errores, lo que haremos será empeorar cada vez más, coger vicios, y adquirir patrones de movimiento inadecuados y rigideces musculares.

Y esto sí que se ve con frecuencia, y en jinetes de todas las disciplinas, cada uno con sus vicios y peculiaridades, pero con unos errores de base tremendos que en su caso ya se han transformado en hábitos posturales de complicada erradicación, y que con el tiempo se han asentado tanto, que serán muy difíciles de eliminar, y sobre todo, porque se trata de jinetes a la vieja usanza, es decir, su único entrenamiento se basa en echar horas y horas a caballo. Pero claro, si esas horas están mal invertidas, estarán siendo aprovechadas en un reducido porcentaje con respecto al potencial que puede tener cada hora que pasamos encima de un caballo. En los ejemplos de abajo lo vemos claramente: experiencia sin buena base no conduce más que ahondar en mala práctica.


Este error típico de principiantes de salto es evitable si se trabajan correctamente las bases de un buen asiento. Es por eso que vemos cantidad de jinetes que después, a pesar de coger soltura y pasar a alturas más grandes, siempre seguirán  con una mala colocación de piernas y por lo tanto "se colgarán" de las riendas.


Una postura muy habitual en Doma Clásica: Espalda hacia atrás, con la consecuencia clara que supone tirar de las riendas, lo cual lleva a frenar el caballo, y lo cual a su vez es intentado contrarrestar con la acción excesiva de las piernas, que están totalmente fuera de su sitio. Amazona mal colocada que tiene como resultado un caballo que no solo trabaja mal sino que claramente va a disgusto y con sus pies totalmente por fuera. 



En esta segunda imagen vemos más claramente los errores de base. Lo ideal es que el cuerpo siguiera la línea azul, pero la mala postura del jinete de la foto está marcada por la línea roja. El desastre  empieza en los pies: acciones demasiado largas, puntas de los pies hacia fuera (para hacer más fuerza,y mandar impulsión al caballo, pero de un modo totalmente incorrecto) y agarre de piernas con pantorrillas, otro elemento inapropiado. Al carecer de una buena sujeción de piernas que sujeten el cuerpo de cintura para arriba,  la espalda cae hacia atrás como se ve claramente, lo cual conlleva el subsiguiente tirón de riendas hacia atrás. La boca del caballo muestra tensión y molestias. Es una manera de montar CONTRA EL CABALLO. La buena Equitación no es cosa de supuestos maestros, sino que se rige por leyes físicas, las mismas que afectan a todos los cuerpos de nuestro planeta. Conocer esas leyes y ponerlas a nuestro favor es mucho más sencillo de lo que la gente se cree. 




Y lo que es más grave aún y muchos de esos jinetes desconocen: sus malos hábitos posturales no solo pueden crearles lesiones a ellos mismos, sino que se las terminan creando a sus caballos.

Pero antes de seguir hablando de caballos, voy a hacerlo brevemente de mi otro gran deporte, mi otro modo de vida, y que compagino con los caballos: las Artes Marciales, donde tenemos grandes ejemplos de personas cuya constitución era débil e incluso frágil, y con el tiempo, llegaron a ser personas de gran fortaleza y salud y grandes maestros de su disciplina. Por supuesto, gracias al entrenamiento.

Gichin Funakoshi, fue la persona que dio a conocer mundialmente el Karate. Natural de Okinawa, hizo popular por todo Japón, y de allí se extendió por todo el globo, el arte marcial que los okinawenses venían desarrollando desde hace varios siglos. Fue un gran maestro, un hombre que vivió casi noventa años y que estuvo practicando Karate hasta el final de sus días. ¿Y sabéis como llegó a ser karateka? De pequeño, era tan enfermizo y endeble que sus padres, sabedores de que el Arte Marcial ayuda en el fortalecimiento físico y mental, lo llevaron a que tomase clases de Karate. En poco tiempo, pasó a ser una persona fuerte y saludable, y como él mismo cuenta en sus memorias, nunca más enfermó. No era una persona dotada con ninguna habilidad física especial, era un hombre de pequeña envergadura, pero fue un legendario karateka. Y por supuesto, desarrolló técnicas y habilidades muy superiores a la de otros karatekas, que a priori tenían más capacidades físicas innatas.

El gran maestro Funakoshi, ya en una edad madura. Entrenó hasta el final de sus días, y su legado en el mundo de las Artes Marciales es enorme, no solo por su tesón, sino por los valores de respeto al prójimo y a uno mismo que nos dejó en sus tratados.


Un ejemplo más conocido probablemente de todos vosotros, sea Jean Claude van Damme. Nacido en Bélgica, se trataba de otro joven tímido y debilucho. Al poco tiempo de empezar a practicar artes marciales, se convirtió en un joven fuerte y robusto, con una agilidad y unas capacidades atléticas extremas. ¿Cómo lo hizo para estar por encima de personas que físicamente eran mucho más fuertes? Entrenando duro y haciendo lo que nadie hacía. Incluso llegó a practicar ballet para ganar flexibilidad, que era algo que no poseía en absoluto, pero que tuvo claro que le vendría muy bien. Así compaginó un verdadero entrenamiento cruzado de artes marciales y ballet durante varios años que le proporcionó resultados inmejorables, y que pueden verse en cualquiera de sus muchas películas.

Aquel niño debilucho años después se convirtió en un prodigio de la flexibilidad y la potencia. El entrenamiento adecuado, fue la clave de su éxito, no ningún talento innato.


Y ahora, volvamos a los jinetes y amazonas. ¿Cuántos conocéis que hagan un entrenamiento complementario al de montar? Probablemente, ninguno o muy pocos. Todos se limitan a montar y montar durante horas. Y esto, indudablemente es necesario, pero si queremos llegar a ser un gran jinete, de esos que incluso montan mejor que los que tienen un don natural, deberemos hacer más cosas que montar. Yo, tengo la inmensa suerte (aunque mi trabajo me cuesta sacar horas para todo) de compaginar el karate con la equitación, y ambos me proporcionan mejoras recíprocas, que se traducen en: elasticidad, reflejos, resistencia, sensibilidad, etc. En ambos deportes el cerebro y el cuerpo deben rendir a tope en sintonía para progresar, y yo ya no concibo el uno sin el otro.

Soy consciente de que si no hago un trabajo que incida en una mejora continua de los músculos y articulaciones implicados en la monta, así como de las cualidades que necesito implementar, mi cuerpo no será capaz de funcionar en sintonía con el del caballo, y esto trae nefastas consecuencias para la Equitación:

- órdenes contradictorias: si impulso con mis piernas, pero con mi pelvis bloqueada retengo y con las manos me cuelgo de las riendas, vuelvo loco al caballo.

- rigidez general: si estos músculos implicados no están trabajados y desarrollados, trabajarán como un bloque, una masa que será incapaz de funcionar en sintonía con el caballo, y me veré obligado a caer en el error de tantos jinetes: el empleo de la fuerza bruta, o de un hierro mayor, más fusta, etc.

¿Y cómo trabajo mi cuerpo? Primero, conociéndolo, claro. Hay que saber qué músculos y articulaciones son las que intervienen más activamente en una Equitación de calidad y coherente con el caballo, y cómo emplearlos y entrenarlos por último.

Y aquí, es donde está la clave que nos lleva a ser mejores jinetes. A mi me inspiran los ejemplos de los karatekas que os he puesto, así como otros que he conocido personalmente, algunos ya mayores, y que siempre me cuentan lo mismo: "empecé siendo una persona débil, pero con el entrenamiento, ya ves...". Y os hablo de karatekas muy hábiles, que nadie diría que en su momento fueron personas sin forma física alguna. Hoy día, son fuertes, ágiles, ligeros y elásticos, y sobre todo, muy buenos. Pero nadie les ha regalado nada, ha sido a base de entrenamiento cómo han conseguido esos méritos. Y por supuesto, no se limitaron a entrenar Karate simplemente: han trabajado la resistencia, la fuerza y la elasticidad con técnicas y ejercicios que a priori, nada tienen que ver con el Arte Marcial. Pero con el tiempo, estas técnicas, les otorgaron grandes ventajas físicas y les permitieron mejorar su Karate.

Así que te pregunto: ¿quieres mejorar como jinete o amazona a pesar de que tu situación actual te haga verlo como algo muy lejano? Si contestas que si, lo tienes muy fácil: haz lo que nadie hace. Solo requiere esfuerzo, continuidad y por supuesto, el conocimiento del tipo de entrenamiento que hará que en muy poco tiempo, estés muy por encima de jinetes y amazonas que solo se dedican a montar y montar. Y lo mejor, es que superarás tus propios límites, y a su vez eso te dará cada vez más fe en ti y con ello iniciarás un camino de mejora que nunca querrás dejar.


"Haz lo que nadie hace; superarás tus propios límites y con ello iniciarás un camino de mejora que nunca querrás abandonar"



Y lo mejor es que sencillos ejercicios de entrenamiento que no llevan mucho tiempo, te aportan una mejora mucho más notable que el triple de horas a caballo sobre una base inadecuada. Es así de sencillo: quitarle un poco de tiempo a montar para entrenar sin el caballo hace que montes mejor.


          
Ejercicios como este, de montar sin estribos  sobre superficies desniveladas y con contacto suave, nos permiten ir sintiendo nuestro asiento, si nos caemos adelante o hacia atrás, si somos capaces de estar equilibrados sobre la montura sin trincarnos con las piernas ni colgarnos con las riendas...Soltura, fluidez, buen asiento. En este artículo te lo explico más detalladamente.

"Quitarle un poco de tiempo a montar para entrenar sin el caballo hace que montes mejor"


Si tu profesor te dice que solo mejorarás a caballo, no sabe lo que dice. Te he puesto el ejemplo del Karate pero igualmente podría hablarte del tenis, baloncesto o Fórmula 1. Todos los deportistas de dichos deportes trabajan su cuerpo en gimnasios y en otras rutinas que no son la de su deporte exclusivamente. No es ningún secreto ni ninguna novedad, ha sido así de siempre como lo demuestran las historias de los grandes maestros de Artes Marciales, y como lo atestiguan miles de deportistas de hoy.

¿Por qué no se da en Equitación? Es un misterio que aun no he desvelado. Quizás porque muchos jinetes y profesores no se consideran deportistas, sino que simplemente son aficionados a la Equitación y dejan que sea siempre el caballo el que lo haga todo. Caballos por cierto, a los que nunca darán un verdadero entrenamiento deportivo, pues no saben qué es eso, y que por lo tanto nunca brillarán ni sacarán todo su potencial. En cambio, el jinete deportista, tratará a su caballo como lo que debe ser: otro deportista igual.

Y no se trata de convertirse en un atleta de élite. Se trata simplemente de sacar un tiempo a la semana para nuestro cuerpo, y de una vez nos subimos a caballo, trabajar una serie de ejercicios que te ayudarán a crecer y progresar en tu Equitación sobre una base sólida y en la que tu caballo se sentirá tan implicado como agradecido.

De todo esto y mucho más te hablo en el curso online que iniciamos la próxima semana. Tras la experiencia super positiva del curso online sobre Técnicas de Trabajo a la cuerda, este nuevo curso te ayudará a iniciar un cambio sin precedentes en tu manera de entender y montar el caballo. Tienes toda la info clickando sobre la imagen de abajo.

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