lunes, 4 de febrero de 2019

¿Cuál es el mejor caballo?


El otro día tenía una conversación con un amigo jinete que compite con frecuencia, aunque es una conversación similar a la que he tenido con otros jinetes, los cuales todos compartimos un perfil parecido, es decir, intentamos compensar con nuestro tesón, capacidad de estudio y por supuesto, nuestra desaforada pasión por lo que hacemos, frente a  la tendencia de ciertos jinetes que cambian de caballo con frecuencia en esa búsqueda que tienen del caballo perfecto que satisfaga sus ambiciones.

Con mi yegua, la que inició mi proyecto de recuperación de caballos de deporte. Tras seis años, tengo aun más ganas que cuando empezamos de seguir evolucionando. Cuanto más avanzamos, más me obliga a esforzarme por mejorar. La equitación como fuente de valores y de mejora continua.

A mí, la irrefrenable tendencia de este tipo de jinetes “insaciables” me recuerda a lo que me han enseñado las Artes Marciales y el Yoga: no busques fuera lo que tienes que encontrar dentro. Pero allá los que decidan malgastar su vida en el cambio de caballo continuo, mientras que ellos no cambian nada, pues no aprovecharán la verdadera escuela de vida que supone el caballo como camino de desarrollo personal.

Para el jinete que compite con asiduidad y que no tiene acceso a caballos de presupuestos muy elevados, o a que lo mejor, ni siquiera puede competir con más de un caballo, puede ser muy desmoralizante, pues nos guste o no, una vez llegas a ciertos niveles de competición, especialmente en Salto Hípico y en Doma Clásica -  en raid, y sobre todo en completo, los factores humanos que enunciaba al principio aún tienen un papel preponderante – la genética de un caballo, y por lo tanto el precio del mismo, juega un papel determinante.

Después, por supuesto, el entrenamiento, el manejo, etc., todo ha de hacerse a la perfección para que los resultados en competición lleguen. Pero hoy día, la selección que están haciendo los criadores centroeuropeos es tan bestial, que un caballo de mucha calidad siendo mediocremente entrenando, tiene muchas más papeletas de ganar al caballo de genética modesta y de manejo impecable (insisto, en DC especialmente y relativamente en salto). Después, ese caballo genéticamente tan bueno, se romperá más o menos tarde si su entrenamiento y manejo no son buenos, pero su superioridad en la pista será apabullante con respecto al de genética humilde. Así nos lo demuestra el panorama hípico actual, y que está haciendo que el comercio de caballos en Europa se esté moviendo a unos niveles nunca antes visto. Y lo que suele ocurrir, es que muchos de estos compradores de supercaballos, en lugar de aprender a mantener y mejorar sus caballos, lo que hacen es renovarlos continuamente, por lo que suplen a base de caballos nuevos lo que no son capaces de hacer con su esfuerzo y aprendizaje. Es decir, mejores caballos pero peor Equitación.  Puede sonar triste, pero es la realidad, y si quieres conocer con más detalle este panorama, puedes escuchar el podcast en el que hablo de esto, en este enlace: https://www.ivoox.com/valores-equitacion-seguro-son-audios-mp3_rf_26877891_1.html

Por lo tanto, llegados a este punto en el que nos topamos con la realidad de que caballos muy superiores te pasan por encima aunque sus jinetes no practiquen una buena Equitación, el jinete de presupuesto reducido, tiene además que lidiar con dos asuntos más, como si este no fuera suficiente:

-El primero, es la desmoralización en la que podemos caer

- Y segundo, el tener que oír los “consejos” de todos los que te rodean, algunos con mejor y otros con peor intención, pero todos de dicen lo mismo: “este caballo no sirve, ¿para qué pierdes tiempo con él?”. Lo cual lleva a que a continuación te digan: “¿Por qué no te deshaces de este caballo y te buscas otro mejor?”.

Pero como mis caballos vienen todos de situaciones duras y complicadas, que precisamente las crearon jinetes y propietarios con su ineptitud, si bien antes me indignaba cuando me hacían este tipo de comentarios, ahora me tomo mi tiempo y les contesto, que a lo mejor mis caballos no están al nivel de los caballos ganadores, pero sí que han servido y sirven, para muchas cosas,  de las cuales destaco las dos más importantes:

_concienciar a otros propietarios de caballos en que es más importante el cuidado y el entrenamiento diario que no tanto los orígenes y el cambio continuo de caballo. Siempre digo lo mismo: si mis caballos, que vienen de lo peor, están ahora fuertes y sanos, imaginaos lo que se puede conseguir con caballos que no hayan pasado por situaciones tan duras.

_Y sobre todo, mis caballos ME HAN AYUDADO A CRECER no solo como jinete y preparador, sino, como persona. He tenido que esforzarme tanto para ayudarles a ellos que sin darme cuenta me han hecho llegar a donde ni yo mismo me imaginaba.

Así que, ¿CUÁL ES EL MEJOR CABALLO? Yo lo tengo bien claro: EL QUE TENGAS, EL TUYO.

Ese es mi planteamiento, y si me presento en una competición con uno de mis caballos “reciclados”, el simple hecho de haberlo podido entrenar durante meses o años, y meterlo en el remolque para ir a concursar, ya supondrá la mejor de las victorias.  El haber conseguido que caballos que llegaron a estar en situaciones bastante penosas, hayan conseguido recuperar su salud y a raíz de ahí, poder ponerlos en forma, ya es un éxito total. El proceso, el día a día de esta historia que reescribimos juntos ese caballo y yo cuando ya parecía que lo que le esperaba era un final trágico, es el mejor premio que como jinete y preparador, al que se puede aspirar. ¿Hay acaso mejor trofeo que un caballo de estas características se fortalezca y confíe en mí?

Si como yo, has oído eso de “¿a dónde vas con ese caballo?”, te recomiendo que no pienses en que hasta dónde podrías llegar si compraras un nuevo caballo supuestamente mejor, sino que aprendas a llevar lo más lejos posible al que ya tienes. Posiblemente te sorprenderás, porque será él quien te lleve a un estado de orgullo y felicidad que nunca habías imaginado.


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