domingo, 13 de enero de 2019

Lo siento, pero NO TE VOY A CONTESTAR


Déjame que te pregunte algo: Si necesitas averiguar algo sobre derecho laboral, ¿Vas al Facebook de un abogado laboralista y le escribes vía mensaje privado tranquilamente para preguntarle en plan supercolegas? O si tienes alguna duda sobre la renta, ¿haces lo mismo con un gestor fiscal? ¿Entras en su Facebook y le escribes tu duda del tirón? O a lo mejor sabes de algún médico y tienes alguna sobre salud. ¿Buscas sus redes sociales y le plantas tus dudas a las 10 de la noche o un domingo a la hora de comer?

Probablemente ME DIRÁS QUE NO, que no lo haces, porque lo consideras inapropiado, de mala educación y porque sabes que te dirán que si necesitas asesoramiento, conciertes una cita, y por supuesto, sabes que esa cita y esa consulta tendrán un coste económico. Y Si finalmente, acudes a dichos profesionales, pagarás gustosamente, igual que tú, imagino, COBRAS POR TU TRABAJO.



Y esto me lleva a preguntarme a qué pasa por la cabeza de ciertas personas que creen que me pueden escribir a la hora que les apetezca para soltar su consulta y encima exigir respuesta. Y me sigo preguntando ¿Es que acaso no tienen suficiente con los más de 6 años que llevo publicando información TOTALMENTE GRATUITA en mi página web y en mis redes sociales? Pero claro, es más fácil escribir un mensaje rápido en Facebook y solicitar mi respuesta que tomarse el tiempo y el esfuerzo de leer mis artículos, cuando además son cuestiones que están archicomentadas en mi página web, mis podcast, mis vídeos y mis redes sociales.

A todos esos caraduras que no dudan en preguntarme obviedades una y otra vez: ¿Sabéis cuánto me gasto en libros de caballos al año? ¡No he echado la cuenta, pero es mucha pasta! ¿Y sabéis de cuántas cosas me privo para poder sacar el tiempo de leer esos libros? ¡De muchas! ¿Y sabéis la de horas que me paso en internet buscando artículos de calidad sobre las más recientes investigaciones en materia de entrenamiento equino? ¡¡Muchísimas!! ¿Y sabéis cuánto duran mis jornadas laborales? Pues no cuento las horas, pero desde que amanece ya estoy en planta con los caballos y cuando se hace de noche le dedico varias horas al trabajo de mesa: libros, estudios, artículos, etc. Así, siete días a la semana, doce meses al año. Y después de más doce horas seguidas trabajando, recibo un mensajito de Facebook con la dudita de turno y exigiendo respuesta rápida…

Y hay gente que pretende con un simple “Hola, Tomás, estoy pensando en sacar mi caballo del box y llevarlo a un prado, pero quiero saber tu opinión”, o “mi caballo está obeso y me ha dicho el veterinario que lo adelgace, ¿cómo lo hago?” que les responda... Aunque también tenemos como consulta estrella la de “mi caballo está empezando a protestar del dorso, ¿qué puedo hacer”?, o un gran clásico “¿Qué hierro le pongo a mi potro? Quiero que me recomiendes uno, está empezando a protestar cada vez más y en la hípica me han dicho que le ponga unas gomas”. 

Y así podríamos seguir con un largo etcétera, y eso que me estoy mordiendo la lengua porque me llega cada consulta que de verdad carecen de la más mínima educación y por supuesto de la más mínima cultura ecuestre. Pues en mi web hay mucha información contrastada en la que probablemente encontraréis respuesta a vuestra consulta, aunque claro, hay que hacer un esfuerzo y leer los artículos.

Muchos de los que me leéis, me habéis consultado en algún momento sobre ciertas dudas. Sabéis que siempre que puedo intento ayudaros, y si no me considero capacitado para responder, os pongo en contacto con la persona más cualificada que conozca para que os pueda ayudar. Si la consulta está hecha con buena educación y no es ninguna obviedad y sobre todo, no exige PRONTITUD EN LA RESPUESTA, sabéis que os contesto y os ayudo en lo que puedo. Pero lo sorprendente es que hay gente que si pasa un par de días y no le he respondido, encima SE ENFADAN. ¡¡Cómo si yo estuviera todo el día sin hacer nada solo pendiente de la redes sociales!!

Hay días que puedo tener un montón de notificaciones, varios mensajes, e-mails, consultas en el tlf…y la gente pretende que encima le conteste rápido, pero además a algo que es de parvulario ecuestre y que puede encontrar en mi web fácilmente.

Pero ya hay ciertas consultas que no voy a responder. Por la sencilla razón de que muchas de ellas se hacen desde la comodidad más absoluta y encima con poca educación, es decir, le lanzo la pregunta a Tomás y que me conteste directamente y así no tengo que ponerme a buscar información.

Pues oye, lo siento, pero a ese tipo de consultas, no pienso responder. ¿Por qué? Muy sencillo: porque tienes en mi página web 6 años (que se dicen pronto) de publicaciones y artículos GRATIS en los que seguramente tienes la respuesta a tu consulta. Es gratis, está ahí para todo el mundo, pero eso sí, tienes que al menos hacer el esfuerzo de leerla y asimilarla.

Pues a partir de ahora, consultas obvias y realizadas con poca educación, les mandaré como respuesta un copia y pega de este mensaje.



2 comentarios:

  1. Estando totalmente de acuerdo contigo, siento decirte que sucede en todas las profesiones, hasta en la que citas de asesoramiento fiscal, la gente ha tomado las redes sociales como una nforma de información gratuita.

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