lunes, 28 de enero de 2019

El auténtico reto ecuestre: las asimetrías


Mientras que para la mayoría de jinetes el gran reto es llegar a domar a cierto nivel sus caballos o saltar una determinada altura, para mí, el gran reto a caballo, reside en las asimetrías. Primero y durante años, ha residido en saber detectarlas cuando me monto. Hoy, si bien creo que ya soy capaz de detectarlas, el gran reto al que me enfrento es poder solventarlas en la medida de lo posible.

Trabajo en pendiente usando el sistema Equicore

Si no trabajamos sobre las raíces de estas asimetrías, todo lo que hagamos, será en falso:

_La doma nunca será completa ni real si no sirve para ayudar al caballo a compensar su asimetría.

_Podremos hacer recorridos de salto pero siempre habrá giros y movimientos en los que perderemos tiempo o llegaremos mal a la batida si no hemos corregido esas asimetrías

_Podremos hacer raids sobre un caballo asimétrico, pero a la larga, ese caballo habrá hecho tantos kilómetros compensando y cargando más sobre unas partes del cuerpo que sobre otras que podrá lesionarse y no alcanzará su máximo potencial.

Todos los caballos tienen asimetrías, pero en unos es más evidente que en otros. Ha querido el destino que mi yegua, sea uno de esos caballos en los que las asimetrías son realmente marcadas. Hasta tal punto se ha convertido este tema en mi obsesión que la observo en el prado pastando para ver cómo se coloca y cerciorarme en que lo que siento cuándo me subo, es lo mismo que cuando la veo en libertad. Y efectivamente, cada día soy más consciente de las asimetrías que rigen sus patrones de movimiento.

Y si bien es cierto que al caballo le da exactamente igual de su asimetría, y de que esta sea más marcada o  no, puesto que para su vida en la naturaleza en nada le impide ni molesta dicha asimetría, si vamos a montar y trabajar un caballo, debemos primero por un lado, ser conscientes de dichas asimetrías, y segundo, ayudar en la medida de lo posible – puesto que la simetría perfecta nunca se consigue – a paliarla.

Detectarlas es vital, puesto que el origen de muchas defensas y resistencias en los caballos, provienen precisamente de que no es que no quieran hacer algo, sino que no pueden. ¿Cuántas veces hemos visto a jinetes desesperados porque sus caballos van perfectamente en círculo a una mano pero a la otra es casi imposible? O lo que es peor, cuando ante esta situación, se echa mano de amarres y rendajes para colocar al caballo en una cierta postura puesto que sin los mismos ve su jinete que no puede. Lo que no sabe, es que el caballo no ejecuta tal postura por capricho, sino por su asimetría, y el amarre que le coloca, no hace sino empeorar la situación, ya que el caballo terminará descompensándose aún más puesto que no es cuestión de amarres y forzar, sino de ir preparando la musculatura y el resto de tejidos a base de ejercicios progresivos.

La ignorancia, barbarie y estupidez que he visto en estos casos, ha llevado incluso a dejar caballos con un amarre de estos durante noches enteras, obligándolos a tener el cuello girado a un lado o al otro – al que le cuesta girar – creyendo que así conseguirían alguna mejora.




El primero de los pasos es solicitar ayuda profesional especialista, es decir, un buen fisioterapeuta de caballos, quién nos ayudará no solo con la localización de las posibles asimetrías, sino también hasta qué punto pueden estar afectando al conjunto del caballo y su rendimiento. A partir de ahí, el profesional recomendará un programa de trabajo basado en ejercicios y a la vez en tratamientos que él mismo realizará, así como su periodicidad, etc.

Después, contamos con una serie de elementos para ayudarnos. Uno de los que yo me sirvo es el último libro de Jec Ballou, la entrenadora americana: 55 Corrective exercises for horses.



El otro, es el sistema Equicore, (con el que me podéis ver en la foto de arriba y en el vídeo) que con las bandas elásticas ayuda a los caballos a trabajar de un modo más simétrico con los posteriores y los abdominales, y que suelo usar sobre todo en el trabajo pie a tierra. También ayudan ciertos estiramientos que puedo realizar yo mismo pero que en ningún caso deben sustituir el trabajo profesional de fisioterapia.

Y en definitiva, la mayor dificultad reside en saber acentuar nuestra percepción de todo lo que nos transmiten nuestros isquiones y nuestros dedos, es decir, la información que nos transmite el caballo, para saber hasta dónde podemos llegar, cuándo y cómo pedir subir el nivel de exigencia para ir mejorando esas asimetrías, y cuándo saber conformarnos porque literalmente, no puedan ir más allá.

Como siempre, el caballo, si adoptamos esta perspectiva, nos obliga y nos anima a esforzarnos, a hacernos preguntas, a asumir qué puede ser fallo nuestro y en qué podemos cambiar. Un camino de mejora continúa, al alcance de cualquier persona que tenga o monte a caballo, y que esté dispuesto a aprovecharlo.

martes, 22 de enero de 2019

Ofrecer siempre la alternativa


Ofrecer:

La calma a la impaciencia; el orden frente al desorden; la energía frente a la pereza y la suavidad a la rigidez. Extraído de Dressage, de Jean Licart. Principios para tener en cuenta en todo lo que hagamos con nuestros caballos, y en la vida misma.



domingo, 20 de enero de 2019

Malas prácticas hípicas españolas I: el caballo y la argolla

Empezamos el año intentando seguir la línea que nos hemos marcado en los últimos tiempos: que en nuestro país y en todos aquellos en los que se hable y lea en castellano, se avance hacia prácticas y modos de entrenamiento y más coherentes y saludables para el caballo.  Y lo hacemos hablando de una práctica que aun sigue siendo habitual en según que hípicas y que esperamos con este artículo contribuir a su completa eliminación.

Cuando de pequeño iba a ciertas cuadras y veía esta práctica, que consiste en tener al caballo amarrado en corto a la argolla del box, nada me sorprendía puesto que era en cierta medida bastante común, especialmente en mi zona (Sevilla/Huelva), ver como los caballos se pasaban horas aparejados y amarrados a las argollas de los boxes, de unos boxes que de por sí ya eran (y son en muchos casos) bastante pequeños. Y en no pocas ocasiones, el cuadro lo empeoraba, como digo, el hecho de que al pobre caballo, se le tuviera con la montura puesta y a veces hasta la cabezada con la embocadura.



Eres muy joven, y si ves que tus profesores y tus profesionales de referencia hacen algo, lo asumes como normal. Supongo que todos, hemos vivido cosas parecidas alrededor de los caballos, hasta que llega un momento en que empiezas a darte cuenta de que esas costumbres y ese modo de manejar al caballo, no tiene ninguna coherencia equina y a veces puede ser hasta dañino.

Así, que desde entonces, hasta ahora, mi camino ecuestre, ha variado enormemente. Lo que me sorprende, es que en muchas hípicas y cuadras, nada ha cambiado: las mismas costumbres, el mismo equipo inadecuado, las mismas malas prácticas, y como no, el mismo resultado: caballos en mal estado. La incoherencia es la que muestra la ilustración en estado puro:

- Lugares en los que se enseña a montar a caballo, pero se cometen prácticas que son del todo menos saludables para el mismo, y los elementos contradictorios conviven unos con otros: los clásicos dibujos hechos por los niños, conviviendo con caballos con musculatura pobre y atrofiada, monturas y cinchas del Pleistoceno y que no son adecuadas, y lo peor de todo, la malísima práctica de tener al caballo amarrado a la argolla durante horas. Por último, me gustaría que reflexionemos sobre los dibujos que hay en la ilustración. Son los clásicos dibujos que los niños hacen de los ponys y los caballos que montan. Es un sinsentido, ya que en muchos de estos lugares se quiere fomentar el amor y el respeto al caballo, pero con prácticas así, es imposible.

Es curioso, para muchos lugares de estos, los estudios sobre biomecánica, sobre bienestar del caballo, sobre nutrición equina...es como si no se hubieran producido. El tiempo se paró en todo lo concerniente al trato con el caballo en estas hípicas y cuadras, y todo sigue igual...de mal.

Yo creo que la propia ilustración lo dice todo en este caso y no haría falta añadir más, pero analicemos por qué conviene ERRADICAR YA esta pésima costumbre:

MOTIVO 1_La posición natural del caballo es tener el cuello totalmente estirado, lo cual a su vez hace que el dorso también se estire. Precisamente, antes de montarlo, lo que hay que promover son posturas que predispongan positivamente el dorso y al caballo en general al trabajo de monta, y resulta que tenerlo amarrado en una argolla esperando, es justo lo contrario de lo que necesita el caballo y más aun, antes de que se le suba una persona encima. ¿Qué es lo recomendable? Calentar el caballo a la cuerda sin rendajes y sin montura para preparar el dorso correctamente. Es justo lo que hago yo y eso que mis caballos viven en libertad y se pasan el día con el dorso y el cuello totalmente estirados comiendo hierba. Pero aun así, como me interesa cuidar AL MÁXIMO EL DORSO de mis caballos, los caliento unos 15 minutos a la cuerda antes de montarlos.

Ejemplo 1: Copito de Nieve. Caballo de PRE, es el caballo que menos se monta de mi pequeña pandilla equina, casi todo su trabajo es a la cuerda para preservar su dorso, pero cuando le toca ser montado, su calentamiento a la cuerda es imperdonable.

Ejemplo 2. Mi yegua, Caballo de Deporte Español. En su trabajo se incluye un mínimo de dos sesiones de trabajo a la cuerda a la semana, pero antes de ser montada, el precalentamiento se basa en un trabajo a la cuerda de unos 12-15 minutos. La imagen pertenece a uno de los temas del Curso on-line sobre trabajo a la cuerda, en el que se explican detalladamente todos estos aspectos.


MOTIVO 2_En ese tiempo de espera que el caballo está amarrado (que en muchos lugares puede ser mucho tiempo,incluso horas), impide al caballo comer heno del suelo, que es lo que debe estar haciendo durante el mayor número de horas al día, ya que de lo contrario su estómago no para de generar acidez y eso, aparte de provocar irritación, a la larga desemboca en úlceras.

Si la razón de tener al caballo es puramente estética - ya que a día de hoy nadie me da mejor explicación - , es decir, se hace para que el caballo no se ensucie, aquí os dejo un par de fotos de Zenshera, uno de los caballos de competición de Ros Canter, y que cuando está en la cuadra puede estar hecho un guarrete, pero eso no le impide salir a pista impecablemente. Además, no conozco a ningún jinete de competición actual que se le ocurra amarrar a sus caballos a la argolla durante horas, ya que saben que es totalmente contraproducente para su salud.





MOTIVO 3_NO SON MÁQUINAS. Precisamente, un caballo tan quieto es lo que menos nos interesa antes de montarlo, ya que su dorso y en general todo su cuerpo estará mucho más frío y lo que nos interesa es un cuerpo lo más movido posible y predispuesto para el trabajo. Recordemos que son caballos, que tienen corazón, pulmones, sangre...y todo su sistema fisiológico necesita de un tiempo de calentamiento para poder rendir de un modo óptimo en la clase o el paseo.

MOTIVO 4_La montura y la cincha solo deben usarse en el momento de montar. Ya sabemos hoy por numerosos estudios que la montura impide el movimiento de ciertos grupos musculares. Como hemos comentado más arriba, lo más recomendable es calentar aquellos caballos que sobre todo viven en box, a la cuerda, y después ya, añadir montura y cabezada.

Claro que estas sugerencias, conllevan muchas cosas: más tiempo, más esfuerzo...cambio en definitiva. Pero si el 2019 ha llegado para el ser humano, debería suceder igual para el caballo, y no que mientras nosotros los humanos disfrutamos de todos los avances que nuestra época nos permite, haya caballos que sigan siendo manejados con prácticas propias de siglos pasados. Además, y como siempre digo, si no se quiere hacer por empatía y respeto, se puede hacer por el bolsillo, pues serán menos las lesiones y se tendrán caballos más motivados por su trabajo.

Seguiremos en próximos artículos hablando de todo aquello que la hípica española ya debería haber erradicado hace tiempo: la serreta, la obsesión por llevar el cuello recogido en todo momento, etc.

viernes, 18 de enero de 2019

Montar sin estribos, ¿sí o no?

Pues mi respuesta es que sí, pero bajo ciertas pautas.


La tradición militar y de lugares clásicos como la Escuela Española de Equitación de Viena basa parte de su método para coger asiento el tener a los jinetes trotando sin estribos mucho tiempo, y eso ha hecho que muchos profesores de Equitación sigan aplicando esos métodos a día de hoy. Pero eso tiene dos consecuencias negativas en mi opinión:
_La primera y más evidente: machacamos el dorso del caballo puesto que son inevitables las culadas en la montura.
_En una gran mayoría de casos, el jinete o amazona, como sienten un equilibrio tan precario en cuanto el caballo empieza a trotar, el cerebro manda a las piernas una orden de trincarse como puedan al caballo y en lugar de coger un asiento fluido, se produce justo lo contrario, porque se agarran con las pantorrillas a saco, convirtiendo su cuerpo en una especie de “alicates” que se agarran de rodillas hacia tobillos como buenamente pueden y con todas sus fuerzas, dejando de rodillas para arriba el cuerpo igualmente rígido, cuando lo que debemos buscar es todo lo contrario, un cuerpo totalmente elástico y con las articulaciones flexibles. Muchas de las personas que han sido sometidas a esta práctica, no solo van cada vez más rígidas en la montura, sino que se bajan agotadas, tienen agujetas y dolores después y lo que es peor, empiezan a montar con miedo.
Estamos en el siglo XXI y hay métodos mucho más interesantes para ir ganando buen asiento, y que no causarán dolor en el dorso de nuestro caballo y que nos harán disfrutar con cada sesión de entrenamiento.
¿Cómo enfoco yo entonces el trabajo sin estribos? Simplemente al paso (al galope lo haría en una fase más avanzada y bajo ciertos parámetros). Eso sí, iré con los pies fuera de los estribos, pero por superficies desniveladas, en situaciones que comprometan mi equilibrio para obligarme a adquirir un asiento neutro e inamovible en toda clase de condiciones pero con un cuerpo flexible y sin rigideces, y por supuesto, SIN TRINCARNOS A LAS RIENDAS y dando tirones a la boca del caballo. Los brazos deben saber gestionar la tensión de las riendas de un modo independiente, sin tener en cuenta lo que va pasando con nuestro asiento. En el vídeo vemos este ejercicio en pendiente suave, y progresivamente iríamos aumentando la dificultad. Hay que ir muy poco a poco para evitar precisamente lo que sucede en muchos casos al trotar sin estribos: que bloqueamos las piernas y ya nos quedamos rígidos todo el rato.
Recordemos que no basta con cuidar bien a un caballo si queremos que sea un caballo pleno, y si lo vamos a montar, hemos de hacerlo de la mejor manera posible, ya que podemos tener un caballo en un prado, en compañía y demás factores que necesita para vivir en plenitud, que si cada vez que lo montamos, le machacamos el dorso a culadas, nos agarramos a su boca, nuestro asiento le descompensa continuamente…terminaremos creando en él un rechazo al trabajo y con el tiempo puede incluso que creemos lesión.
En el vídeo os muestro una parte de esta técnica de ir sin estribos al paso y por pendientes y desniveles, y de estas, y otras muchas técnicas, super eficaces, divertidas y libres de molestia para el caballo, que veremos en el curso online sobre Técnicas para montar mejor.

martes, 15 de enero de 2019

¿Qué pasa cuándo hay dolor al montar?


Tensión, rigidez, dolor... a veces de espalda, otras de aductores… En el caso de Carmen, el problema se concentraba en los hombros. Al poco de montar, una enorme tensión se le acumulaba en los hombros y ya no cesaba hasta un buen rato después de terminar la sesión de monta. Lo hemos solucionado con un truco sencillo pero efectivo, complementado a su vez con determinados ejercicios sin el caballo, si bien es algo que hay que seguir trabajando para no volver a la tensión anterior.

Son muchas las personas que se bajan agotadas de sus caballos, cuando tampoco hacen nada especialmente exigente físicamente. Montar debe ser una actividad que precisamente, al terminar, nos deje con mucha más energía que antes y en un estado de profunda relajación. Pero para ello, debemos montar flexibles, sin rigideces, sin tensión y por supuesto, libres de dolor.

Para esto, me sirvo de mi experiencia entrenando Artes Marciales y Yoga, disciplinas de las que podemos extraer cantidad de técnicas para tener un cuerpo y una mente mucho más predispuestos a la Equitación.

Y de todo esto, irá el próximo curso on-line: “Cómo montar mejor para disfrutar más”

domingo, 13 de enero de 2019

Lo siento, pero NO TE VOY A CONTESTAR


Déjame que te pregunte algo: Si necesitas averiguar algo sobre derecho laboral, ¿Vas al Facebook de un abogado laboralista y le escribes vía mensaje privado tranquilamente para preguntarle en plan supercolegas? O si tienes alguna duda sobre la renta, ¿haces lo mismo con un gestor fiscal? ¿Entras en su Facebook y le escribes tu duda del tirón? O a lo mejor sabes de algún médico y tienes alguna sobre salud. ¿Buscas sus redes sociales y le plantas tus dudas a las 10 de la noche o un domingo a la hora de comer?

Probablemente ME DIRÁS QUE NO, que no lo haces, porque lo consideras inapropiado, de mala educación y porque sabes que te dirán que si necesitas asesoramiento, conciertes una cita, y por supuesto, sabes que esa cita y esa consulta tendrán un coste económico. Y Si finalmente, acudes a dichos profesionales, pagarás gustosamente, igual que tú, imagino, COBRAS POR TU TRABAJO.



Y esto me lleva a preguntarme a qué pasa por la cabeza de ciertas personas que creen que me pueden escribir a la hora que les apetezca para soltar su consulta y encima exigir respuesta. Y me sigo preguntando ¿Es que acaso no tienen suficiente con los más de 6 años que llevo publicando información TOTALMENTE GRATUITA en mi página web y en mis redes sociales? Pero claro, es más fácil escribir un mensaje rápido en Facebook y solicitar mi respuesta que tomarse el tiempo y el esfuerzo de leer mis artículos, cuando además son cuestiones que están archicomentadas en mi página web, mis podcast, mis vídeos y mis redes sociales.

A todos esos caraduras que no dudan en preguntarme obviedades una y otra vez: ¿Sabéis cuánto me gasto en libros de caballos al año? ¡No he echado la cuenta, pero es mucha pasta! ¿Y sabéis de cuántas cosas me privo para poder sacar el tiempo de leer esos libros? ¡De muchas! ¿Y sabéis la de horas que me paso en internet buscando artículos de calidad sobre las más recientes investigaciones en materia de entrenamiento equino? ¡¡Muchísimas!! ¿Y sabéis cuánto duran mis jornadas laborales? Pues no cuento las horas, pero desde que amanece ya estoy en planta con los caballos y cuando se hace de noche le dedico varias horas al trabajo de mesa: libros, estudios, artículos, etc. Así, siete días a la semana, doce meses al año. Y después de más doce horas seguidas trabajando, recibo un mensajito de Facebook con la dudita de turno y exigiendo respuesta rápida…

Y hay gente que pretende con un simple “Hola, Tomás, estoy pensando en sacar mi caballo del box y llevarlo a un prado, pero quiero saber tu opinión”, o “mi caballo está obeso y me ha dicho el veterinario que lo adelgace, ¿cómo lo hago?” que les responda... Aunque también tenemos como consulta estrella la de “mi caballo está empezando a protestar del dorso, ¿qué puedo hacer”?, o un gran clásico “¿Qué hierro le pongo a mi potro? Quiero que me recomiendes uno, está empezando a protestar cada vez más y en la hípica me han dicho que le ponga unas gomas”. 

Y así podríamos seguir con un largo etcétera, y eso que me estoy mordiendo la lengua porque me llega cada consulta que de verdad carecen de la más mínima educación y por supuesto de la más mínima cultura ecuestre. Pues en mi web hay mucha información contrastada en la que probablemente encontraréis respuesta a vuestra consulta, aunque claro, hay que hacer un esfuerzo y leer los artículos.

Muchos de los que me leéis, me habéis consultado en algún momento sobre ciertas dudas. Sabéis que siempre que puedo intento ayudaros, y si no me considero capacitado para responder, os pongo en contacto con la persona más cualificada que conozca para que os pueda ayudar. Si la consulta está hecha con buena educación y no es ninguna obviedad y sobre todo, no exige PRONTITUD EN LA RESPUESTA, sabéis que os contesto y os ayudo en lo que puedo. Pero lo sorprendente es que hay gente que si pasa un par de días y no le he respondido, encima SE ENFADAN. ¡¡Cómo si yo estuviera todo el día sin hacer nada solo pendiente de la redes sociales!!

Hay días que puedo tener un montón de notificaciones, varios mensajes, e-mails, consultas en el tlf…y la gente pretende que encima le conteste rápido, pero además a algo que es de parvulario ecuestre y que puede encontrar en mi web fácilmente.

Pero ya hay ciertas consultas que no voy a responder. Por la sencilla razón de que muchas de ellas se hacen desde la comodidad más absoluta y encima con poca educación, es decir, le lanzo la pregunta a Tomás y que me conteste directamente y así no tengo que ponerme a buscar información.

Pues oye, lo siento, pero a ese tipo de consultas, no pienso responder. ¿Por qué? Muy sencillo: porque tienes en mi página web 6 años (que se dicen pronto) de publicaciones y artículos GRATIS en los que seguramente tienes la respuesta a tu consulta. Es gratis, está ahí para todo el mundo, pero eso sí, tienes que al menos hacer el esfuerzo de leerla y asimilarla.

Pues a partir de ahora, consultas obvias y realizadas con poca educación, les mandaré como respuesta un copia y pega de este mensaje.



sábado, 12 de enero de 2019

Que no lo haya hecho nadie hasta ahora solo significa que podemos ser los primeros en hacerlo.

Recuerdo cuando hace unos años, los matasueños de rigor me decían que era imposible, que mi planteamiento de la Equitación era utópico. Fueron años de escuchar una y otra vez que lo que yo quería solo existía en mi mente, y que mejor me dedicara a trabajar los caballos como siempre se había hecho, que ya estaba todo inventado.
Ya hace tiempo que aquellos matasueños fueron a gastar su saliva en otros derroteros. Pero os seré sincero, hubo veces que estuve a punto de hacerles caso. Días en los que lo que lo poco que había construido a nivel ecuestre parecía que iba a desmoronarse de un momento a otro. Pero siempre, en el último momento, esa voz que todos llevamos dentro y que sale en nuestro auxilio cuando más la necesitamos, me decía que siguiera adelante, y que había mucho que ganar, y poco que perder.
Y en esas estamos. Amaneciendo cada mañana con ilusión de hacerlo mejor que el día anterior, de compartirlo con vosotros y de seguir recorriendo un camino, al que por suerte, no le veo fin. Gracias por estar ahí.