domingo, 30 de junio de 2019

Elementos esenciales, opcionales y desaconsejables para un caballo

¿Cómo saber si lo que hago y lo que le doy a mi caballo le hace más fuerte y sano? Con esta infografía intento dar respuesta a distintas consultas que me van llegando sobre si tal cosa es mejor o peor, qué es imprescindible y qué opcional, etc.
En azul tienes lo que de verdad es esencial es imprescindible en un caballo, en verde lo que es opcional y en rojo lo que sin duda ya sabemos sobradamente acelera el deterioro de la salud física y mental del caballo.
Un caballo que disponga de todos los elementos en azul, no solo tendrá una vida más larga y libre de lesiones, sino que estará más predispuesto a cualquier actividad que le queramos pedir. Es también además más ventajoso, pues será más económico que tener un caballo que se lesiona con frecuencia, que se defiende ante el trabajo, etc.
Si le das a tu caballo los elementos en azul, salís ganando los dos.


sábado, 29 de junio de 2019

Hace calor y tengo que trabajar a mi caballo ¿qué hago?


Consulta muy frecuente en estos días para las que voy a intentar dar unas claves básicas. Si tu caballo vive en una pradera adecuada, es decir, donde haya una media aproximada de una hectárea por  caballo y no tienes ningún objetivo a nivel de competición, no pasa nada porque no trabajes a tu caballo en estos días de calor, puesto que él se moverá a su aire y evitando las horas de calor. Pero si vive en box o en paddocks pequeños o corraletas, dejarlo parado, nunca es la opción, ni siquiera un día, pues aunque es cierto que estará a la sombra, pero privar al caballo de movimiento es siempre lo peor que le puedes hacer. Por lo tanto, ahí van unos consejos básicos a tener en cuenta:



_Madruga mucho o espera a última hora y evita las horas de más calor.

_En lugar de montar a tu caballo, ejercítalo a la cuerda. Por un lado le ahorrarás el esfuerzo de llevar tu peso, y le quitarás del calor que le da el sudadero, la cincha y la montura.

_Amolda la intensidad del trabajo, reduce el trabajo de trote y de galope al máximo.

_Vigila que su sistema de suministro de agua esté en perfecto estado y que su bebedero está limpio y el agua es transparente.

_MUY IMPORTANTE: que no le falte el HENO. El heno ayuda en la hidratación, ya que hace una masa que se empapa al llegar al estómago y mezclarse con el agua, y maximiza el poder hidratante. También tienes la opción de darle tacos de forraje que se ponen a remojo entre media y una hora antes. Yo uso los Pre Alpin de St. Hippolyt, una mezcla de hierbas de Baviera que huele superibien y les encanta (https://www.st-hippolyt.es/forraje/28-tacos-de-hierba-caballo-prealpin-wiesencobs.html ) Te recuerdo que mis lectores tienen un 10% de descuento para sus compras en la web de St. Hippolyt con solo introducir el código TOMMAS.

_Se consecuente con tu caballo: un caballo senior, un caballo obeso, un caballo bajo de forma o que sale poco del box…muchos retomáis el ejercicio con vuestros caballos ahora que han acabado los exámenes después de haberlos tenido parados un tiempo. No le pidáis nada exigente pues no estarán en forma y con el calor pueden venir problemas que se manifestarán cuando ya sea tarde.

_Y en  general, pásate mejor de trabajo suave que no de trabajo intenso. Aprovecha estos días de calor para pasar tiempo con tu caballo pero paseándolo del ramal en las horas más frescas, muévelo tranquilamente por una pista o una pradera, etc. Que no se quede parado, pero que tampoco se lleve una paliza. Te lo agradecerá pues en general los caballos que tenemos la mayoría, llevan mucho peor el calor que el frío

miércoles, 26 de junio de 2019

Decisiones difíciles: la retirada de Atómico


Algo más de un año intentando darle lo mejor a este caballo tan especial, hasta que finalmente, he tomado la decisión de que ha llegado la hora de retirarlo y de que viva como un caballo las 24 horas del día.

 "Master, voy a retirar a Atómico y me gustaría que fueras su último jinete"


No ha sido fácil la decisión, pues reconozco que tenía mucha ilusión en él. Pero desgraciadamente, nada de lo que yo pueda hacer va a ayudarle a recuperar aquello que ya tiene roto. Cuando al fin ya habíamos conseguido alcanzar un nivel de masa muscular óptimo, creo que seguir trabajándolo, solo haría acelerar el deterioro que sufre en los posteriores.

Aprovechando que mi maestro y algunos amigos vinieron al Encuentro Ética, caballo y deporte, hicimos una sencilla y pequeña despedida. Le pedí a mi maestro que fuera su último jinete, antes de definitivamente dejarlo en el prado de la manada viviendo la vida de la que le privaron tantos años. Y aunque desde el prisma del entrenador me ha dolido enormemente, porque es un caballo que a pesar de los males que le acucian, te da siempre lo mejor que tiene, desde el punto de vista personal, todos los días me arranca una sonrisa cuando voy a verlo al prado. Se ha hecho inseparable de una yegua castaña enorme que es casi dos veces el doble que él, los podéis ver en la segunda foto.



Es una sensación contradictoria, ya que por un lado me gusta mucho verlo tan feliz, tan sucio de revolcarse, desmelenado y metido en su papel de caballo, pero por otro, me arden las tripas al pensar que un caballo tan excepcional esté tan roto a los 17 años. ¿Cuántos caballos más necesitamos que se rompan para que esta gentuza deje de poner sus manos encima de los caballos?

sábado, 22 de junio de 2019

El caballo, sus ritmos circadianos y su rendimiento.

Llevo un tiempo investigando sobre los ritmos circadianos del caballo, un tema apasionante y que además, determina el éxito en su entrenamiento.

Primero empecé a observar mis caballos en libertad, para ver en qué horas del día estaban más activos y en cuáles descansaban, para evitar así trabajar con ellos en las horas que ellos eligen descansar. Ahí ya saqué las primeras conclusiones. Y si bien no era más que un estudio casero, pude empezar a comprobar que según la hora (y según la estación del año), el mismo caballo a unas horas se puede mostrar más activo y a otras más "perezoso".



Poco a poco he ido buscando los pocos estudios científicos que sobre el tema hay y me doy cuenta que no iba mal encaminado con el planteamiento. Es un tema del que probablemente, en los próximos años, sabremos más datos.

Algunas cuestiones que desde luego sabemos y te pueden ayudar:

El caballo, como todos los seres vivos se regula por la luz solar. Aquellos caballos que viven en boxes la mayor parte del tiempo y apenas tienen contacto con la luz solar, tienen dos problemas: por un lado, presentarán déficits de vitamina D, ya que esta se sintetiza gracias al efecto del Sol. Esto conduce a debilidad en los huesos, articulaciones y a la larga, incluso en los músculos. Si a esto unimos que el estar parado en el box muchas horas, deteriora seriamente el aparato músculo-esquelético, he aquí la posible respuesta a muchas lesiones de caballos que no hacen ningún sobreesfuerzo, pero se lesionan.

Por otro lado, al no tener exposición directa al sol, y sobre todo en invierno, pasar una serie de horas bajo luz artificial en horas en las que en la naturaleza ya sería de noche y el caballo no estaría bajo exposición lumínica, le desregula su reloj biológico y eso le afecta al descanso, y por lo tanto, directamente a su rendimiento.

Y esto último, encaja, con lo que ya sabemos a ciencia cierta: el caballo necesita tiempo de descanso de calidad, puesto que es en ese momento donde el cerebro y el cuerpo se autoreparan y se regeneran. De esto ya hablé hace tiempo y seguiré hablando, porque en todas estas cuestiones, tenemos las claves para que un caballo pueda estar cada vez más fuerte y sano, o por el contrario, se deteriore rápidamente.

Como os decía en el podcast de ayer, el problema es que le damos al caballo una vida tan distinta a la que su naturaleza requiere, y encima le exigimos rendimiento deportivo, que por eso tienen tantas lesiones y resistencias. Yo creo que a un caballo le podemos exigir rendimiento, pero como siempre digo, a mayor exigencia por nuestra parte, más aun debemos darle lo que realmente necesita. Y la falta de movimiento, de luz solar, de compañía...no hace sino debilitarle. Seguiré con este tema y os iré contando

jueves, 20 de junio de 2019

Cómo funcionan los músculos de tu caballo

"Quiero muscular bien a mi caballo, ¿me ayudas?", es probablemente la consulta que más recibo con diferencia. La intención es fantástica y yo soy el primero al que le gusta otorgar buen músculo a sus caballos. Ahora bien, para eso, es necesario conocer mínimamente  el funcionamiento de dichos músculos y qué es aquello que le sienta mejor, y sobre todo, si queremos un músculo de calidad, y un caballo en buena forma en general, pues los músculos solo son una parte del conjunto.

En este podcast, hablo largo y tendido del músculo de los caballos y de aquellas claves que te ayudarán a poner en forma a tu caballo, aunque como siempre con mis podcast, a lo mejor no es lo que esperabas...





lunes, 10 de junio de 2019

Seguimos con el plan de puesta en forma de Copito, el PRE de la casa. Dos veces por semana hacemos trabajo de galope, normalmente en fartleks y buscando siempre que sea cuesta arriba. Una de las sesiones suele ser más intensa que la otra, y en la cual busco entrar en zona anaeróbica.

          

Lo mejor es ir notando como cada vez el caballo va estando más cómodo, respondiendo con más ímpetu y manteniéndolo por más tiempo. Al ser un caballo español, levanta mucho las rodillas y eso hace que su tranco no gane tanto terreno como el de un pura sangre o un PRá y por supuesto, su velocidad nunca será la de un caballo de deporte, pero lo importante es que dentro de lo que su morfología, su corazón y sus pulmones le permiten, cada semana va a más. Este tipo de entrenamiento es fundamental en cualquier caballo, pero más aun en un caballo PRE, ya que son los que más fácil engordan,los que más facilmente pierden la forma y por desgracia a los que menos se les suele entrenar aerobicámente, y encima, los que "peor" morfología tienen para una vida medianamente deportiva. Para que os hagaís una idea, siendo un caballo de 1,68 y de mucho volumen, tiene una caja torácica mucho más pequeña que la de mi yegua que mide 1,60. Sus pulmones son indudablemente mucho más pequeños, su corazón recupera peor, encima pesa más y su manera de moverse es mucho menos económica porque sus miembros tienen más movimiento vertical que horizontal. Y esto es lo que ocurre con la mayoría de caballos españoles, ya que siempre han sido seleccionados en base a criterios que en nada tenían que ver con el deporte. Pero eso no significa que debamos dejarlos abandonados a nivel de forma,¡¡al revés!! ¡¡son los que más necesitan este tipo de trabajo!! Precisamente gracias a su morfología y caracter, son caballos muy predispuestos a la reunión, por lo que en este sentido, apenas necesitan un breve trabajo semanal. Es precisamente en el trabajo aeróbico donde más tenemos que incidir (y aquí podemos hacer muchas cosas) si queremos que nuestro caballo PRE tenga una vida sana y en forma.

miércoles, 5 de junio de 2019

Un caballo español y sus enseñanzas


Siempre hablamos de lo que pueden enseñarnos los caballos y me gustaría compartir todo lo que me enseña mi querido Copito de Nieve, un caballo de Pura Raza Española y que es probablemente lo más alejado a un caballo de deporte.



Es un caballo que compré hace dos años, si bien ya lo conocía de hace tiempo. Cuando llega a mis manos viene totalmente obeso y con bultos de grasa. Se asfixiaba incluso yendo al paso llevándolo del ramal. Tenía alergias por toda la piel y de rascarse estaba lleno de heridas y casi sin crin ni pelo en la base de la cola. El dorso hundido y descolgado por la enorme panza, y una edad ya madura, catorce años de edad cronológica pero que parece mucho mayor.

“Nos queda un largo camino, viejo amigo”, le decía en esos primeros meses de entrenamiento en los que apenas avanzábamos. Las sesiones tenían que ser muy cortas porque le costaba muchísimo recuperar oxígeno. Fueron meses de mucho trabajo a la cuerda al paso, de cuidar la alimentación y el manejo para que no engordara. Este caballo me ha enseñado como ningún otro, en aquellos días, el valor de la paciencia y la continuidad. El trabajar un poco cada día, sin perder el ánimo, sin desmoralizarnos.

Y tras esa primera fase, hemos llegado a una segunda, en la que el caballo ya ha alcanzado un cierto grado de forma. Ya galopa con comodidad y la respiración ha mejorado increíblemente. El dorso aún tiene que mejorar pero ya ha progresado bastante. Y en esta fase en la que estamos, Copito me enseña que nada es perdurable, que no podemos dormirnos cuando alcanzamos un cierto éxito.

Cualquier caballo de deporte, viviendo en libertad como Copito vive, trabajándolo un par de veces en semana, mantiene un buen nivel de forma. Copito en cambio no, pues no es un caballo de metabolismo rápido y engorda con mucha facilidad. Es además un caballo bastante tranquilo en el prado, y no juega tanto como el resto de caballos, y convive con caballos más mayores que él pero que muestran mucha más actividad.

Copito me exige la justa medida del trabajo diario, para seguir mejorando la forma, pero sin pasarnos, pues es un caballo generoso que te lo va a dar todo, pero que si le pides más de lo que puede dar su estado de forma, al día siguiente lo pagará y le costará moverse. ¡¡Las enseñanzas de este caballo no tienen precio para mí!!

En breve explicaré con más detalle en qué consiste su entrenamiento, su manejo y alimentación, pues todo cuenta en el caso de este caballo tan especial, y que es fiel testigo de que poner en forma a un caballo, puede beneficiarle, pues su carácter y hasta su manera de moverse en libertad, han cambiado a mucho mejor.

(En este artículo hablo de la fase inicial de puesta en forma de Copito tras comprarlo: http://www.tomasmateo.com/2017/08/puesta-en-forma-de-un-pre-obeso-y-con.html)

lunes, 27 de mayo de 2019

Cuestión de planteamientos hípicos II.


Otra de las cuestiones imprescindibles en mi visión de la hípica es el planteamiento de la hípica como deporte real. Y puede que muchos digáis que la hípica es un deporte, que está claro. 



Bien, si eso es así y todos tenemos tan claro que la hípica es deporte, alguien me puede responder por qué:

- Ningún profesor de Equitación te prepara físicamente para la clase enseñándote a calentar tus músculos más importantes antes de montar

- Porque después de la clase de Equitación ningún profesor te dedica diez minutos a ayudar a estirar

- Y sobre todo, ¿Por qué no hay en las hípicas salas específicas de entrenamiento y preparación física del jinete? ¿Por qué nadie habla de que el jinete debe entrenar  y preparar su cuerpo específicamente para el deporte que practica? Vamos, lo que hacen absolutamente todos los deportistas de todos los deportes, sean profesionales o amateurs.

Así que esta era otra de las cuestiones fundamentales que me hizo decidirme para instalarme aquí, ya que mi percepción de todo lo que necesita entrenar el jinete sin el caballo es compartida y resultado de ello, es como ha quedado la sala que hemos preparado para entrenarnos sin el caballo.

Este fin de semana hemos estrenado la sala con el primer clinic sobre entrenamiento del jinete y a partir de ahora queda la sala para el entrenamiento diario. Aquí trabajaremos además del equilibrio, nuestra respiración, la elasticidad y la flexibilidad, técnicas de concentración, etc. Técnicas que tomamos del Yoga, pilates y Artes Marciales y de las que obtenemos todo aquello que más resultados le otorga al jinete.

Ojalá llegue pronto el día en el que en todas las hípicas existan salas así y se le dé la importancia que tiene, y que es tan fundamental como un guadarnés o la propia pista.





jueves, 23 de mayo de 2019

Cuestión de planteamiento y yeguas alazanas

¿Porqué Salamanca? Me han preguntado algunos de mis lectores y amigos al decidir trasladarme a donde llevo algo más de un mes. La respuesta se resume a una sola cosa: PLANTEAMIENTO.
Y la foto es claramente explicativa: a la izquierda, mi yegua, Athenea, 11 años. A la derecha Valentina, 5 años. Se han hecho super amigas, desde el primer día conectaron rápidamente y Valentina se viene detrás de Athenea todo el tiempo que la estoy trabajando. Es como si hubiera una especial conexión entre alazanas. A poco que me alejo un poco, me cuesta distinguir quien es cada una.



¿Y qué tiene esto que ver con mi decisión de instalarme aquí? Sencillo: Valentina tiene 5 años y todavía no conoce otra cosa que la libertad. A su edad, todavía nadie ha puesto sus posaderas encima de su dorso. Cuando yo me quedé con Athenea, recién tenía cumplido los 5 años, y hasta que no tuvo los 6, no me monté. Un año de libertad plena y de mucho trabajo a la cuerda hasta esas primeras montadas, que fueron muy breves, y que realmente, hasta que casi no tuvo los 9 años, no la he montado con una cierta frecuencia.

A lo largo de estos últimos años he hecho un periplo con mis caballos por una serie de hípicas supuestamente "top", con instalaciones extraordinarias, pero que una vez vives la realidad de su día a día, te das cuenta de que son "la casa de los horrores": caballos que no salen de sus boxes en días o semanas, caballos en pista siendo trabajados en rollkur continuamente, inexistente amor por el caballo, y una larga lista de cosas que a mi particularmente me hacían inevitable tener que volver a casa una y otra vez, donde si bien carezco de buenas pistas en las que trabajar, al menos mis caballos vivían en libertad y no teníamos que convivir con prácticas tan dañinas con los caballos.

Así pues, en la decisión de venirme hasta aquí influye indudablemente el hecho de que hay buenas pistas e instalaciones, pero sobre todo, es el planteamiento de base con el que sintonizo: Los boxes están siempre vacíos y solo se usan como elemento de apoyo para preparar un caballo, asearlo, etc. Todos los caballos viven en prados grandes. Los metodos bitless tienen siempre preferencia por cualquier otro. Hay amor por la competición pero desde el respeto al caballo. Y los caballos jóvenes, no hay prisa por montarlos. Junto a Valentina hay otro potro de cinco años, que tampoco ha sido montado aun. Y no hay prisa ninguna por hacerlo.

La prioridad, es que se hagan caballos fuertes, felices y sanos, y después, ya se verá. Y ese, como sabeis aquellos que llevais leyéndome más tiempo, es precisamente el lema con el que resumo mi trabajo con los caballos. Así que, todo se resume a una cuestión de planteamiento: me gusta estar en lugares en los que el caballo, es amado de verdad, y eso, no se demuestra con fotos muy bien puestas en redes, ni con lujosas cancelas que te reciben a la entrada, sino con hechos contrastados y del día a día, y de los que los propios caballos del lugar, pueden dar fe. Y Valentina, es fiel testigo de ello.

jueves, 9 de mayo de 2019

I Encuentro Caballo, ética y deporte

El 1 de junio nos vamos a reunir una serie de personas para pasar el día hablando de caballos, ética y deporte. Somos personas que amamos la competición y el deporte hípico, pero nos hacemos preguntas porque queremos evolucionar y llegar a un lugar en el que el caballo sea de verdad protegido y respetado como se merece, y defendemos la importancia de la hípica como escuela de valores para la vida.



La mañana la vamos a dejar para que una serie de personas con mucha experiencia, nos hablen de cuestiones que afectan a la hípica, a los caballos y a los niños, y la tarde, será para debatir abiertamente entre todos los que quieran venir. En el precio de la inscripción está incluido el almuerzo, que será en la propia finca para que podamos compartir el rato de la comida entre todos. Las plazas son limitadas.

Entre los ponentes, contaremos con José Manuel Sales Pons "El Cura", Verónica Avendaño Larrarte, Violeta Fraile Martín y Vicente Torres de Ingeequus, entre otros.

Los temas que vamos a tratar son, entre otros:

_Nos encanta la competición y entrenar a nuestro caballo. ¿Pero la competición a cualquier precio? ¿A costa de la salud y de la moral del caballo? ¿O entrenar para crear un proyecto hípico de largo recorrido, en el que el caballo sea un compañero de vida?

_Cría responsable. Nos apasionan las genealogías y los orígenes, pero ¿Para qué criar si después la mayoría de caballos acaban sus días rotos y en hípicas de mala muerte? ¿Hay otra manera de criar más halagüeña?

_Niños. ¿Qué valores se le inculcan a los niños con la práctica de la hípica? ¿Qué todo vale con tal de ganar? ¿Que lo haga a costa de apretar a fondo a su caballo? ¿Que sea el nuevo caballo que le han regalado el que lo haga todo?Hablaremos de cómo la hípica puede ser una excelente escuela de valores para los niños, si sabemos tomar el camino adecuado.

_¿La Equitación evoluciona o involuciona? ¿Nos ayuda a ser mejores personas o a ser más ególatras? Abordaremos claves para que la práctica de la Equitación nos ayude a ser mejores seres humanos.

Es imprescindible inscribirse antes del 24 de Mayo, a través del email: 
etica.caballo.deporte@gmail.com

martes, 7 de mayo de 2019

Y una vez más: GRACIAS.


El tlf y mis redes llevan echando humo desde el domingo tras la publicación del artículo sobre los errores de comprar un caballo nuevo a los hijos. Me han llegado agradecimientos, opiniones y experiencias de muchas personas que han vivido todo lo que se describe en el artículo, animándome a que siga profundizando en estos temas que tanto daño hacen a la hípica, a los caballos y a los niños. Y por supuesto que seguiremos. Como siempre digo, mi deuda con los caballos es tan grande, que es lo menos que puedo hacer.

Aprovecho para añadir algo sobre la cultura del esfuerzo en los niños y adolescentes



Al rato de publicar el artículo, me acordé de una cosa importante que me sucedió con diecisiete años. Estaba en COU, y tenía un profesor de Latín que era excepcionalmente duro. A mí, siempre se me habían dado muy bien los idiomas, incluso las lenguas clásicas como el latín y el griego, y nunca tuve que esforzarme especialmente para sacar buenas notas en inglés, francés, griego, o latín. Hasta que tuve como profesor a D. Salvador Granell. Próximo a la jubilación cuando a mí me tocó como profesor, este hombre me enseñó lo que suponía el valor del esfuerzo.

Entre sus técnicas, se encontraba la de no poner nunca en los exámenes más de un 6,5 de puntuación, aunque lo hicieras perfecto. Cuando iba a verlo a tutoría para que me explicara porque no tenía más nota si el examen estaba sin fallos, me decía: “porque sé que lo puedes hacer mejor. Esfuérzate más para el próximo”.

En ese momento, no entendía muy bien su intención a largo plazo, pero lo que si se es que me esforcé. En la clase había otro chico al que también se le daba muy bien el latín y entramos en un pique tan brutal como sano a ver quién era el primero que pasaba del 6,5.

A lo largo de aquel curso, Don Salvador nos soltaba ideas y frases que se pueden resumir en una: “algún día os acordaréis de mí y de estas cosas que ahora os parecen que no tienen sentido”. Y a día de hoy, le doy la razón.

Vamos, no tuve que esperar mucho. En cuanto entré en la universidad, ya le tenía presente prácticamente cada día. Unos años después me lo encontré por la calle, lo saludé pero no tuve el valor de darle las gracias por todo lo que me enseñó. Es increíble lo tontos que podemos ser algunos, que nos da vergüenza expresar el cariño y el agradecimiento de forma pública. Hoy, quiero agradecerle, allá donde esté, todas sus enseñanzas, que fueron mucho más allá de las declinaciones y los tiempos verbales latinos. Fueron enseñanzas de vida, sin precio.

Don Salvador era valenciano, como mi maestro de Equitación. Otro valenciano que me exige, pero al que esta vez, ya más maduro emocionalmente, le doy las gracias continuamente, por más que me exija. Ahora sé que esa exigencia, es lo mejor que me puede pasar, pues la complacencia, nos hace dormirnos. Ser exigente desde el cariño, es lo que nos hace crecer.


domingo, 5 de mayo de 2019

El gran error de los padres al comprar un nuevo caballo a su hijo


Es un clásico aunque cada vez más extendido: padres que compran a sus hijos un supuesto caballo “mejor” que el que ya tenían. A veces aconsejados por el profesor del hijo y otras por iniciativa propia, se da el paso de adquirir ese nuevo caballo que supuestamente “es necesario si se quiere que el niño siga progresando”.




Veo muy lógico que un padre o una madre quieran lo mejor para sus hijos, pero como en tantas otros asuntos de la vida, las buenas intenciones no bastan por sí mismas para conseguir lo que pretenden.

Este artículo puede que no guste nada a ciertos profesionales que se dedican al comercio de caballos, pero aunque dichos profesionales no quieran verlo, ese círculo vicioso del vender a las bravas caballos a padres incautos y confiados, atenta contra sus propios intereses puesto que son muchos los alumnos que se quedan por el camino debido a que las situaciones creadas en torno al caballo comprado no suelen acabar bien, y muchos de estos padres terminan frustrados, sintiéndose engañados y alejándose de la hípica. Es pan para hoy y hambre para mañana, y eso que no entraremos a hablar de aquellos jinetes que se dedican a engañar vendiendo caballos con resabios y lesiones ocultas que saben camuflar perfectamente y a veces, y lo cual es más triste aún, con la connivencia de ciertos veterinarios.

Creo además necesario tratar los temas de este artículo en defensa de la buena Equitación, la coherencia y el futuro del deporte hípico, frente a la tendencia rápida y del atajo traicionero (para el propio niño) que supone comprarle a un niño un caballo que sabe hacer de todo, para que el niño simplemente, tenga más posibilidades de ganar, cuando a un niño, lo que se le debe ofrecer es que tenga muchas posibilidades de aprender y disfrutar, ambas cosas a partes iguales, y en el caso de estos niños a los que se le compran supercaballos, ni disfrutan por lo general, ni se le inculcan los aprendizajes más importantes. Los niños, ya tendrán tiempo de ganar. A su edad, es más importante disfrutar y aprender, que no ganar. Y por supuesto, otra cosa muy importante y que a ningún padre se le pasa por la cabeza: LOS NIÑOS DEBEN APRENDER A PERDER. En la vida, incluso para las personas de más éxito a nivel deportivo o de cualquier otro campo, las derrotas están a la orden del día, por lo que si queremos inculcar a los niños que deben ganar a toda costa, no harán más que sufrir varapalos de los que no sabrán sacar aprendizaje alguno, puesto que solo les inculcó el ganar como única opción.



Hagámonos una pregunta:

¿Qué enseñanza se le transmite a aquel niño al que se le compra un caballo de más prestaciones para que supuestamente tenga más posibilidades de ganar?

Respuestas, varias posibles, y ninguna de ellas aporta nada de valor a un niño:

_Que en la vida todo se obtiene con dinero

_Que el esfuerzo lo hagan otros (los padres pagando, el caballo haciendo lo que otros jinetes le han enseñado…), y no el propio niño

_Que las cosas en la vida caen así como así

_Que solo importa ganar, no el proceso de aprendizaje que supone el increíble trabajo poder llegar a tener opciones de ganar.

Etc.



Ya sé que la idea es poder darle al niño más oportunidades de ser más competitivo, de que pueda montar un caballo mejor que le enseñe más, y todo eso, pero es que sucede justo lo contrario. Si aspiramos a que el niño se convierta en alguien que sea capaz de aspirar a lo máximo por sus propio esfuerzo, eso se consigue precisamente con caballos normales, e incluso me atrevería a decir que con caballos mediocres y que estén por debajo de la calidad del resto de caballos con los que tenga que competir. ¿Por qué? Porque con el caballo normalito hay que esforzarse al máximo para conseguir unos mínimos.

Veamos qué suele suceder cuando los padres compran este tipo de caballos a sus hijos:

1_ Primera consecuencia y más inmediata: el niño no valora el caballo nuevo. Pasa de montar un caballito normal y corriente a montar un super caballo de competición cuyo valor en euros y en prestaciones deportivas no es asumible por la mente del niño. Él solo ve que de repente aparece un caballo al que le dicen ha de montar a partir de ahora. Y ahí que lo suben. Pero con esta adquisición, el niño no ha tenido que hacer ningún esfuerzo, y para él lo mismo es que se lo regale el padre, se lo traiga el Ratoncito Perez o Papá Noel: aparece y punto. ¿Y qué pasa con la mayoría de cosas que traen los Reyes…? Que en poco tiempo, los niños dejan de prestarle atención. La razón es sencilla: no han tenido que hacer ningún esfuerzo para conseguirlo y saben que en poco tiempo papá y mamá aparecerá con otra cosa…

Después nos quejamos de que los niños de hoy carecen de “cultura del esfuerzo”. Y es que paralelamente al caballo, al niño se le da también un tlf móvil o una Tablet de última generación, toda lo ropa y zapatos que demanda su entorno social, etc. El niño tiene montones de cosas sobre las que no ha tenido que hacer absolutamente nada para que estén en su poder. Es imposible que sea mínimamente consciente del valor que implican todas las cosas que literalmente posee.

2_ La presión que se arroja sobre el niño. Hay padres que hacen desembolsos económicos muy fuertes en caballos para sus niños. Y eso les lleva a esperar una serie de resultados que los padres creen deben ser proporcionales a los euros que han gastado en el caballo.

Esta presión, que puede ser más o menos aguda en según qué casos, es en cualquier caso siempre percibida por los niños, y eso lleva a que muchos dejen de disfrutar de la hípica, y más tarde, dejan de montar y se alejan de los caballos porque lo asocian a la presión impuesta por sus padres para montar y obtener resultados. Conozco varios casos de estos, y son realmente lastimosos, puesto que eran niños y niñas con un gran talento hípico y mucho amor al caballo, pero la presión de sus padres era tan acuciante, que no pudieron más y terminaron apartándose del caballo porque no soportaban más la presión.




3_ La mayor de las veces a estos niños se le compran caballos totalmente sobredimensionados para el nivel de Equitación y el físico que poseen los niños: caballos con clase (reactivos), con movimientos y reacciones que no siempre van a gestionar bien, de manejo más complicado…al final, el niño empieza a coger miedo, el caballo se da cuenta y no responde tan bien como parecía cuando el niño lo montó las primeras veces, etc. El resultado: el niño pierde las ganas por montar, el caballo va pasando más horas en la cuadra y cada vez se pone más fuerte, por lo que el niño lo sabe y empieza a buscar excusas para no montarlo, para finalmente, dejar de montar del todo. El caballo termina siendo cedido o vendido por un bajo precio porque el padre se lo quiere quitar de encima. Conozco tantos casos de estos…

4_ Se pierde el foco en lo más importante: que EL NIÑO APRENDA BUENA EQUITACIÓN Y SE DIVIERTA Y CREZCA EN UN ENTORNO TAN MARAVILLOSO COMO PUEDE SER EL DE LOS CABALLOS, eso sí, si le libra de toda esta presión que se crea con el supercaballo de turno y el forzarlo a competir. Al niño se le inculca exclusivamente una cierta técnica para que pueda aprovechar (si es que es capaz) el potencial del caballo recién comprado. Pero no se le enseña a mejorar el que ya tenía antes, que si bien podía ser un caballo más mediocre deportivamente, pero le habría permitido esforzarse más para aprender a sacarle el máximo partido, mejorando ambos, caballo y jinete. Es mucho más importante de cara al futuro deportivo – y personal – que un niño aprenda a conocer en profundidad un caballo más normalito, a entrenarlo de manera que no se lesione y que vaya a más con el tiempo. Eso se llama: CRECER JUNTOS, y hacerse más fuertes el uno al otro.

5_ El circulo vicioso empieza y no tiene fin, y el niño se ve inmerso en medio de esta rueda.  Primero un pony, después un pony más grande, después un caballo, después otro mejor… y  en muchas ocasiones, niños llorando desconsolados porque su caballo de repente ha desaparecido y en su lugar hay otro. El padre, madre o entrenador solo ofrece como respuesta “es lo que hay si quieres progresar”, pero al niño se le rompe el corazón y se le enseña a que debe endurecerse en pro de su “futuro deportivo”, pero lo único que se consigue es mitigar su empatía.



¿Cuántos de esos niños a los que se le compraron buenos caballos han seguido compitiendo a día de hoy? ¿Qué fue de ellos? ¿Qué fue de esos caballos? Muchos de esos niños han dejado de montar, muy pocos consiguieron ganar algo, y los caballos, casi siempre, van de mano en mano sin un futuro halagüeño.

Pasa en todas las disciplinas, y en todas nos encontramos esas frases estereotípicas pronunciadas por padres y madres. Por ejemplo, en salto, las más típicas son:

-“mi hijo/-a tiene que estar corriendo ya el 1,30

-“es que con el penco que tiene es imposible que haga nada, hay que buscarle un caballo nuevo ya”

Y otras frases similares, que no hacen sino denotar las ideas y creencias que se han arraigado en esos padres, que ponen el foco en que su hijo gane o logre saltar determinadas alturas, pero nunca pensando en el aprendizaje y disfrute del niño.

Y en doma, tres cuartos de lo mismo:

-” mi hijo/-a tiene que subir de nivel de reprisse ya…”

-“necesita un caballo nuevo ya porque con este los jueces nunca le puntúan bien…”



Padres que solo quieren resultados, pero que nunca les ves decir:

Me gustaría que mi hijo disfrutara una barbaridad en todo lo que hace con su caballo”, o por ejemplo “estaría bien que mi hijo aprenda de verdad lo que implica la responsabilidad de tener un caballo, que aprenda primero a valorarlo, a quererlo y después a entrenarlo para que se hagan más fuertes y más felices el uno al otro”.

¿Os imagináis que la hípica estuviera llena de padres que pensaran y hablaran así? La hípica sería un deporte fantástico, no habría tantos caballos locos ni lesionados y sobre todo, TENDRÍAMOS NIÑOS MUY FELICES Y CONTENTOS, y que cuando llegaran a mayores, harían de sus hijos también unos seres felices y plenos.

¿Es una utopía lo que propongo? No lo creo, porque además es más barato. Se trata de gastarse menos dinero en caballos, aprovechar mejor los que ya tenemos y prestar más atención a los niños y hacerlos a todos, mejores.

Mi recomendación, como decía antes, es justo la contraria: que los niños monten caballitos muy normales y hasta mediocres. ¿Por qué? Porque aprenderá todo lo contrario de los efectos nocivos que hemos enumerado antes, es decir:

_Aprenderá a cuidar a su caballo, pues sabe que le te tiene que durar, y además, si quiere obtener un buen resultado en competición, habrá de ser a base de tesón, talento y continuidad. Creo que estos valores son mucho más interesantes que no todos los efectos subsiguientes que acarrea la compra de un supercaballo nuevo, y que enumerábamos más arriba.

Sí eres padre o madre y estás leyendo este artículo y te sientes identificado con lo anterior porque le has comprado a tu hijo un supercaballo, además de maldecirme en este momento, si has conseguido leer hasta aquí, déjame que te recomiende algunas sugerencias que podrían ayudar a enmendar bastante el error cometido.

_Enseña a tu hijo el valor de las cosas mediante las tareas hípicas del día, que no se limite a montar su supercaballo y punto. Que sea él quien lo atienda, que lo cepille y le coloque el material, asee la cuadra y limpie el estiércol que pueda haber y dejarle la cama o el prado limpio y aseado. Que le limpie los cascos bien, y que haga igual con todo el equipo después de usarlo.

_Que aprenda a calentar bien su caballo a la cuerda, y a enfriarlo. Que no se limite a la clase, sino que aprenda bien que su caballo no es una máquina en la que se sube para dar una clase y después competir y punto, sino que es un animal enormemente complejo, y que mientras mejor lo conozca y lo atienda, mejor se portará su caballo con él.

_Que lo saque a pasear del ronzal, a comer hierba, y que pasen tiempo juntos. Que sea consciente que tiene en su caballo un compañero de vida, alguien que si él le ayuda a tener una vida de caballo más plena, él le va a devolver la ayuda multiplicada por mil.

En definitiva, que el niño aprenda que los caballos no llueven del cielo, que ha tenido la inmensa fortuna de que sus padres le ha comprado un caballo pero que lo que este puede proporcionarle no tiene precio alguno y jamás en la vida habrá dinero que pueda comprar lo que su caballo puede darle. Si el niño llega a ser consciente de todo eso, creo que las cosas, irán por mucho mejor camino, especialmente, para el propio niño.

DE TODO ESTO Y MUCHO MÁS HABLAREMOS EN EL I ENCUENTRO "CABALLO, ÉTICA Y DEPORTE":




Relacionado:
Si quieres que tus hijos practiquen la hípica, pero siendo fieles a unos valores de respeto total al caballo, te recomiendo que escuches este podcast, quizás encuentres algunas ideas interesantes:
   

sábado, 4 de mayo de 2019

Próximas actividades

Os presento las próximas actividades en las que estoy trabajando y que desarrollaremos en el centro en el que estoy instalado desde hace un mes. Los detalles concretos los subo en unos días.





Reflexiones mientras veo Badminton II

Surgen nuevas reflexiones mientras estoy siguiendo Badminton. Ayer y antes de ayer se han disputado las domas de los 80 caballos participantes. Oliver Townend consigue dos hitos: colocar dos caballos en los puestos de cabeza y conseguir con Cillnabradden Evo (en la foto) un coeficiente de 19,7. En el completo, cada vez se da más importancia a la doma, y eso se va notando. Pero siempre se me vienen a la cabeza algunas conversaciones que he tenido con “domeros y domeras acérrimos”, que me han llegado a decir “la doma que hacen los caballos de completo es de risa”, literalmente.


Evidentemente, a priori las reprises de los completos son menos exigentes, pero solo a priori. No hay ciertos ejercicios de la DC, pero lo que hay es mucho más coherente con el caballo, menos artificial, y sobre todo, muy bien hecho. ¿Para qué queremos vanagloriarnos de hacer piaffé o passage si el caballo lleva su tercio posterior totalmente desconectado del anterior? Vamos, lo que sucede en no pocos caballos de DC.
¿O qué pasa con esa ingente cantidad de caballos de DC que van detrás de la vertical? Los jueces de doma de completo miran muy mucho que los caballos ni vayan encapotados ni detrás de la mano. En DC el encapotamiento y el ir detrás de la vertical sabemos que está a la orden del día. En completo, además, a ningún jinete se le ocurre entrenar haciendo rollkur ni emplear ninguna técnica destructiva similar con su caballo. Las razones, son más que obvias.
No quiero con esto ni mucho menos entrar en ese debate estéril en el que unos jinetes defienden su disciplina a muerte y atacan las otras. Yo creo y defiendo que todos los jinetes deben dedicarse a estudiar y practicar todas las disciplinas, y de hecho en mi biblioteca hay más libros de Doma que de otras disciplinas, pero estamos en una época en la que ciertas disciplinas hípicas están siendo desprovistas de su naturaleza original. Todas, menos una: el concurso completo de Equitación, en la que todavía, podemos encontrar la pureza del deporte hípico en su concepto más puro. La doma, es exigente, pero libre de artificios y es coherente con el caballo. El cross, inapelable: exigente física y técnicamente para jinete y caballo. Si el binomio no ha entrenado, no hay nada que hacer. Y el salto en pista, como última constatación de que jinete y caballo han hecho los deberes.
Es también la única disciplina en la que si quieres llegar aunque solo sea a terminar, no vale de nada la compra de un caballo de elevado presupuesto, sino que cuenta mucho más el esfuerzo y la constancia.
¡Es tan bonito ver cómo aún hay un reducto hípico que se mantiene a salvo de las compras estrafalarias de caballos que ya hacen de todo y que hacen ciertos jinetes para compensar sus carencias!
Sí, es la disciplina más dura para el caballo y para el jinete, pero también, la más fiel al concepto de deporte hípico: que el trabajo con mi caballo me haga más sabio y más constante, me obligue a cuidar a mi caballo y a hacerlo más fuerte, y que juntos vayamos a más. ¡Menos mal que aún nos queda el completo!


Reflexiones mientras veo Badminton I

Como cada año por estas fechas, se celebra Badminton, la competición hípica más exigente del mundo. Intento no perderme la primera inspección, es un espectáculo, con los caballos super bien presentados.
Y la reflexión, una vez más inevitable: compiten caballos de catorce y dieciséis años (y a veces más), y aquí, en ciertas zonas de España aún te dicen que con 12 años un caballo es viejo. 

¡Cuánto nos queda aún!


jueves, 25 de abril de 2019

Firmeza vs violencia


Creo que uno de los grandes males que acucian al caballo es la confusión que los humanos que los tratan tienen al confundir firmeza con violencia, y esto lo he visto en ambos extremos:

. personas que se niegan o son incapaces de dar una corrección a un caballo porque creen que les inferirían castigo o daño. Resultado: caballos maleducados que con el tiempo pueden volverse incluso peligrosos.

. jinetes que creen que el sometimiento y la violencia es la única manera de tratarlos, el clásico “que sepan quién es el que manda”. Resultado: caballos acobardados, humillados y heridos en su dignidad. Con el tiempo, pueden volverse también peligrosos.



Y ahora salgamos del campo hípico y vayamos al canino. Este mismo problema se da en muchos perros, que maleducados por sus dueños, que nunca han sabido ponerles límites, son como mínimo insoportables, y por supuesto, algunos, pueden ser peligrosos. Igualmente, y por desgracia, son muchos los casos de perros maltratados violentamente.

Y extrapolémoslo al campo humano y pensemos en chicos y chicas adolescentes. ¿Qué será de ellos si han sido educados de un modo en el que no han conocido la firmeza de unos límites? Pues que creen que el mundo debe estar a sus pies y en no mucho serán unos jóvenes frustrados, puesto que se toparán con la cruda realidad de un mundo que no tiene la menor intención de plegarse a sus exigencias, por más rabietas que se pillen. Igualmente, también, en los casos de jóvenes que desgraciadamente han sido educados de un modo violento, es bastante probable que en su vida desarrollen comportamientos y hábitos nocivos para ellos mismos y los que le rodean.

El problema como vemos, es extensible a todo aquello que abarca la educación de los seres, sean humanos o equinos, que están a cargo de otras personas. Por lo tanto, es una cuestión de educación. Saber educar no es fácil, pero tampoco imposible. Es saber encontrar el equilibrio entre el amor y la firmeza.

Y si consigues eso con un caballo, habrás conseguido mucho, casi todo. Evidentemente, mientras mejor técnica poseamos, más refinada podrá ser nuestra Equitación, pero si en la base de todo no subyace un convencimiento claro, una creencia sólida de que el amor y la firmeza no están reñidos, y que muy al contrario, se necesitan mutuamente para crear una balanza equilibrada, nada firme podremos construir junto a un caballo.

Y este, es el favor más grande que le podemos hacer a un caballo. Él se sentirá mucho más estable emocionalmente, y un caballo bien educado, colaborativo y amoroso, siempre tendrá un futuro halagüeño.

jueves, 18 de abril de 2019

La importancia del lenguaje


En los centros de enseñanza, en las empresas y en prácticamente todos los ámbitos, cada vez tenemos más presencia de nuevas tecnologías, que sin duda, nos hacen la vida mejor y nos permiten llegar cada vez más lejos y en menos tiempo. Ahora bien, no confundamos: eso son herramientas, la base de todo, sigue siendo el lenguaje.


Sobre el lenguaje construimos todo: nuestras acciones, nuestro pensamiento, nuestras ilusiones y frustraciones… “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, dijo Wittgenstein, y que razón tenía. Todo aquello que no sepas expresar con palabras, no lo puedes concebir ni imaginar. Por eso, leer libros buenos, hablar con personas que te aportan, asistir o ver conferencias interesantes, hace nuestro mundo más rico, más abierto, y nos hace aflorar nuestras ganas de explorar lo ignoto.

En cambio, rodearte de personas con un lenguaje pobre y negativo, ver basura televisiva, dejar de hacerte preguntas y conformarte con lo primero que la gente te pone por delante, te empobrece, te hace ser más plano mentalmente, y por lo tanto, más manipulable, aunque tú, en tu ignorancia, creas saberlo todo. Curiosamente, muchas de estas personas, empobrecidas intelectualmente, están enganchadas a las nuevas tecnologías. Mucho detalle, pero poca esencia.

Bien, y ahora, vamos a  nuestro terreno, el del caballo. Estoy con un caballo frente a frente y a priori no hablamos el mismo idioma y mucho menos el mismo lenguaje, de hecho, ni siquiera podría decirse que compartimos bases comunicativas, puesto que él es un herbívoro, y nosotros, predadores.

Pero he aquí que la naturaleza nos permite crear un entendimiento mutuo, y esto es sin duda lo que nos maravilla de la Equitación. Mucho se ha escrito y hablado sobre la comunicación entre humano y caballo y no creo que yo pueda aportar gran cosa a lo dicho ya. Pero sí que me gustaría añadir algún punto de vista, del que creo no se está hablando.

He de reconocer que soy un fanático de ciertas aplicaciones y de inventos que van saliendo ahora que nos permiten conocer cantidad de parámetros muy importantes en el entrenamiento de un caballo. Hasta hace no mucho, los pulsímetros de Polar eran la única opción para tener constancia de las pulsaciones de los caballos y muchas de las funciones que prometían no eran muy consistentes porque eran una adaptación algo chapucera de los pulsímetros de  humanos. Hoy día, ya hay dispositivos que van conectados a tu Smartphone y te arrojan datos en tiempo real que hace unos años solo podían conocerse si llevabas tu caballo a hacer una prueba de esfuerzo a un centro de alto rendimiento. 

Como os digo, soy un freak de estas aplicaciones, así como de otro tipo de accesorios que igualmente hasta hace no mucho era impensable que pudiésemos tener los propietarios de caballos, como mantas ionizadas, protectores que dan masajes articulares, etc.
Pero que sea superfan de estos productos, no me hace perder de vista, lo verdaderamente importante: mi lenguaje con el caballo.

Y al igual que cuido mi lenguaje conmigo mismo y con las personas con las que hablo, cuido mi lenguaje con los caballos. Los que me conocen y me tratan saben que nunca me oirán decir que estoy en contra de algo, y que siempre diré que estoy a favor de justo lo contrario. Por ejemplo, nunca diré que estoy en contra de la guerra, siempre diré: “estoy a favor de la paz”. Y quizás diréis que es lo mismo, pero no lo es: hablar en positivo implica pensar en positivo, y eso acciona mecanismos cerebrales que nos permiten ver más posibilidades, esperanza y oportunidades donde otros ven un futuro negro y todo caótico. Tampoco me oiréis decir que odio tal o cual cosa, sino que me escucharéis pronunciar: “me encanta…” lo contrario. Por ejemplo, nunca diré: odio madrugar, sino que prefiero decir, “me encanta cuando puedo quedarme un poco más en la cama”.

Y ese cuidar el lenguaje, hasta en el mínimo detalle, lo llevo a mi comunicación con el caballo. Quiero que mi comunicación con los caballos esté limpia de artificios y no se deje llevar por el detalle tecnológico, y a la vez, que se base en argumentos positivos, no negativos.

El caballo es probablemente el animal más puro que existe en la tierra, por eso es tan bonito iniciar un potro, pero a la vez, tan peligroso, porque si en esas primeras fases mantenemos “conversaciones” basadas en ideas negativas, podemos dejar una impronta que después será difícil de erradicar.
Y si estoy pie a tierra, frente a él y con una cuerda como canal de comunicación, me cuidaré muy mucho de mantener esa comunicación limpia y positiva. E igualmente, si estoy montado, mis riendas, mis piernas y mis isquiones, serán los encargados de decirle: “yo seré aquel en el que siempre puedas confiar”.



jueves, 11 de abril de 2019

EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA


Este es el primer post que escribo desde mi nuevo hogar: Salamanca. Desde que hacía muchos años empecé a conocer el campo charro salmantino, sentí una atracción especial por este lugar tan especial de nuestro país: océanos de dehesa combinados con praderas interminables que en mi opinión, le hacen un lugar idóneo para el caballo.



Salimos este domingo un rato antes del amanecer. Los caballos embarcaron estupendamente, y con el coche lleno de perros y gatos, salimos rumbo hacia nuestro nuevo hogar, al que llegamos sobre las 14h.

No ha sido fácil la decisión. Al venir aquí dejo atrás el pequeño legado que quedaba del abuelo de mi bisabuela, D. Nicolás Dorna, un gallego que emigró a Andalucía a principios del 1800 y gracias al cual yo he podido darle a mis caballos un lugar paradisiaco estos años.  Unos días antes de partir, fui al cementerio a darle las gracias a estos antepasados míos, por haberme permitido vivir en un lugar del que lo más lógico, quizás, era no salir. Tampoco ha sido fácil irme sin mirar atrás a todo el trabajo, a las cientos de horas que he echado allí para intentar dejar aquel trozo de campo lo más parecido posible a como estuvo en sus orígenes, con sus paredes de piedra impecables, sus manantiales rebosantes de agua 24 horas al día…han sido casi siete años de trabajo continuo, sin descanso, y del que por supuesto, no me arrepiento.

Pero llevaba un tiempo necesitando oxigenarme. Hace dos años probé suerte por Cádiz y si bien la experiencia en general fue positiva, hubo demasiados sinsabores como para volver. Así que aquí estamos todos, mis bichos y yo. Con la ilusión de quien acaba de venir al mundo, con muchas ganas de entrenar los caballos, de seguir estudiando y mejorando, y por supuesto de seguir compartiéndolo con todos vosotros.

Os dejo con una foto de los tres protagonistas principales de esta historia en su nuevo hogar. Les he tenido que poner los modelitos de invierno porque venían con el pelo de verano y nos hemos encontrado con un frío polar que nos ha cogido totalmente de sorpresa, porque en Andalucía ya casi era verano.

En los próximos días os iré contando más detalles de dónde estamos y de lo que vayamos haciendo, pero os puedo adelantar que estamos con unos cuarenta caballos más, todos viviendo en praderas enormes, en una zona preciosa y en la que además de contar con caminos interminables para salir al campo, tenemos muy buenas pistas para trabajar, un cross, etc.

lunes, 25 de marzo de 2019

Cuánto más difícil me lo pongo, más fácil se lo pongo al caballo

Esta sentencia, creada y repetida continuamente por mi maestro (José Manuel Sales Pons “El Cura”), no es sino el resumen de una actitud a caballo.  Todo lo contrario de lo que conseguimos con trampas y artilugios como rendajes truculentos, bocados de mucho mando, posturas que al caballo ni le gustan ni le favorecen pero en las que el jinete se siente con control, etc., y que obedecen a una actitud que se resume justo en lo contrario: “se lo pongo difícil al caballo para ponérmelo fácil a mí”.




Pero esa supuesta facilidad y comodidad que nos otorgan ciertas maneras de montar y de emplear hierros, rendajes y ciertas técnicas, puede que nos funcione de un cierto modo y durante un cierto tiempo, pero a la larga, tendrá como consecuencia caballos trabajados en falso, que irán huyendo del trabajo, que se terminarán lesionando, y en lo que respecta a nosotros mismos, no estaremos mejorando nuestra Equitación, sino que simplemente iremos aprendiendo a poner trampas y atajos en nuestro modo de ejercitar un caballo, pero nunca de ese modo, construiremos un proyecto largo y sólido con un caballo que le permita ir a más con el tiempo.

Y en realidad, tampoco se trata de ponérnoslo muy difícil a nosotros mismos, sino que debido a que por lo general, lo que nos han enseñado “de siempre”, ha ido más encaminado a hacernos una Equitación relativamente cómoda, pero falsa, irreal en tanto en cuanto no es la que mejora al caballo, pero nos da sensación de que aquello marcha bajo nuestras piernas. Aunque una vez pruebas otro modo de montar, no quieres otra cosa. Cuando sientes que un caballo responde a tus peticiones por más sutiles que sean, sin ningún atisbo de fuerza e imposición, no quieres saber nada más de aquello que en su día te quisieron vender como el único camino ecuestre posible.

Porque recordemos que el verdadero espíritu de la Equitación es fortalecer al caballo, de un modo en el que se sienta motivado para que siempre ponga de su parte. Pero como sabemos, la mayoría de caballos acaban tan frustrados como lesionados, y es por eso que los métodos del hierro grande, del sometimiento, del más fusta y más espuela, etc., son los que se van imponiendo, pero cada vez son más las personas que se plantean preguntas sobre la idoneidad de dichos métodos.




La dificultad pues de la que habla el enunciado de mi maestro, hace referencia a lo complicado que es el desaprender lo que nos han machacado para adquirir nuevos hábitos a caballo. Y esos hábitos son tanto posturales como de actitud.  Por ejemplo:

-         _ Cambiar tirar de las riendas por una gestión óptima del equilibrio del caballo a través de las mismas

-          _Cambiar vencer (al caballo) por convencerlo

-          _En vez de pensar en más hierro optar por educar nuestras manos para saber hacernos entender

-         _ No fijarse tanto en el asiento profundo y el taco que una determinada montura nos otorga sino en una colocación óptima de la pierna del jinete

Y así podríamos seguir con una serie de paradigmas, que insisto, afectan no solo a lo puramente físico sino a las actitudes con las que tratamos a nuestros caballos.

Estamos en el siglo XXI y ya sabemos mucho sobre Equitación, Biomecánica y salud del caballo, pero hay que hacer el esfuerzo de aprender y después, el de aplicarlo. Y no todos, están dispuestos a hacer el esfuerzo, porque la mayor de las veces, lo bueno para el caballo, no es lo más cómodo para nosotros, en un primer momento. Por eso, hay que saber mirar a largo plazo.

Y mirar en el largo plazo es pensar en el caballo: que él sienta que la Equitación puede hacerle más fuerte, no que la Equitación se haga a costa de su salud, que es lo que nos encontramos continuamente.

Si este modo de montar y evolucionar con tu caballo te interesa, en el curso que hemos iniciado el pasado lunes, podrás encontrar claves y herramientas que te ayudarán a marcar un antes y un después en todo lo que hagas con tu caballo. Aun estás a tiempo de inscribirte, tienes más info en este enlace o clickando en la foto de abajo.