lunes, 25 de marzo de 2019

Cuánto más difícil me lo pongo, más fácil se lo pongo al caballo

Esta sentencia, creada y repetida continuamente por mi maestro (José Manuel Sales Pons “El Cura”), no es sino el resumen de una actitud a caballo.  Todo lo contrario de lo que conseguimos con trampas y artilugios como rendajes truculentos, bocados de mucho mando, posturas que al caballo ni le gustan ni le favorecen pero en las que el jinete se siente con control, etc., y que obedecen a una actitud que se resume justo en lo contrario: “se lo pongo difícil al caballo para ponérmelo fácil a mí”.




Pero esa supuesta facilidad y comodidad que nos otorgan ciertas maneras de montar y de emplear hierros, rendajes y ciertas técnicas, puede que nos funcione de un cierto modo y durante un cierto tiempo, pero a la larga, tendrá como consecuencia caballos trabajados en falso, que irán huyendo del trabajo, que se terminarán lesionando, y en lo que respecta a nosotros mismos, no estaremos mejorando nuestra Equitación, sino que simplemente iremos aprendiendo a poner trampas y atajos en nuestro modo de ejercitar un caballo, pero nunca de ese modo, construiremos un proyecto largo y sólido con un caballo que le permita ir a más con el tiempo.

Y en realidad, tampoco se trata de ponérnoslo muy difícil a nosotros mismos, sino que debido a que por lo general, lo que nos han enseñado “de siempre”, ha ido más encaminado a hacernos una Equitación relativamente cómoda, pero falsa, irreal en tanto en cuanto no es la que mejora al caballo, pero nos da sensación de que aquello marcha bajo nuestras piernas. Aunque una vez pruebas otro modo de montar, no quieres otra cosa. Cuando sientes que un caballo responde a tus peticiones por más sutiles que sean, sin ningún atisbo de fuerza e imposición, no quieres saber nada más de aquello que en su día te quisieron vender como el único camino ecuestre posible.

Porque recordemos que el verdadero espíritu de la Equitación es fortalecer al caballo, de un modo en el que se sienta motivado para que siempre ponga de su parte. Pero como sabemos, la mayoría de caballos acaban tan frustrados como lesionados, y es por eso que los métodos del hierro grande, del sometimiento, del más fusta y más espuela, etc., son los que se van imponiendo, pero cada vez son más las personas que se plantean preguntas sobre la idoneidad de dichos métodos.




La dificultad pues de la que habla el enunciado de mi maestro, hace referencia a lo complicado que es el desaprender lo que nos han machacado para adquirir nuevos hábitos a caballo. Y esos hábitos son tanto posturales como de actitud.  Por ejemplo:

-         _ Cambiar tirar de las riendas por una gestión óptima del equilibrio del caballo a través de las mismas

-          _Cambiar vencer (al caballo) por convencerlo

-          _En vez de pensar en más hierro optar por educar nuestras manos para saber hacernos entender

-         _ No fijarse tanto en el asiento profundo y el taco que una determinada montura nos otorga sino en una colocación óptima de la pierna del jinete

Y así podríamos seguir con una serie de paradigmas, que insisto, afectan no solo a lo puramente físico sino a las actitudes con las que tratamos a nuestros caballos.

Estamos en el siglo XXI y ya sabemos mucho sobre Equitación, Biomecánica y salud del caballo, pero hay que hacer el esfuerzo de aprender y después, el de aplicarlo. Y no todos, están dispuestos a hacer el esfuerzo, porque la mayor de las veces, lo bueno para el caballo, no es lo más cómodo para nosotros, en un primer momento. Por eso, hay que saber mirar a largo plazo.

Y mirar en el largo plazo es pensar en el caballo: que él sienta que la Equitación puede hacerle más fuerte, no que la Equitación se haga a costa de su salud, que es lo que nos encontramos continuamente.

Si este modo de montar y evolucionar con tu caballo te interesa, en el curso que hemos iniciado el pasado lunes, podrás encontrar claves y herramientas que te ayudarán a marcar un antes y un después en todo lo que hagas con tu caballo. Aun estás a tiempo de inscribirte, tienes más info en este enlace o clickando en la foto de abajo.




lunes, 11 de marzo de 2019

Cómo ser mejor jinete

Hay jinetes que nacen con una gran facilidad para usar su cuerpo a la hora de montar a caballo. Pero estos mismos jinetes, confiados al talento natural que la naturaleza les ha otorgado, no suelen hacer otro trabajo o entrenamiento más que el de montar, ya que no  sienten la necesidad de mejorar. Indudablemente, a pesar de que de por si hacen un buen trabajo, a poco que añadieran algunos ejercicios extra a su entrenamiento, mejorarían mucho, pero como decimos, no suelen hacerlo porque les basta con lo que tienen.

Atómico, tras pasarse los últimos años de su vida siendo caballo de clases, no solo había desarrollado una auténtica aversión a la Equitación, sino que hundía su dorso e invertía su cuello en cuanto se le montaba.  En cuanto veía la montura y la cincha agitaba la cola, echaba las orejas hacia atrás y hacía ademán de morder.  Es un caballo que estoy trabajando mínimamente, pero hemos conseguido que su disposición cambie radicalmente, y tal cosa se produce gracias a que aplico con él una manera de entender la Equitación como la que te explico en este artículo. Aquí, un simple trabajo de paso, en el que yo llevo los pies fuera de los estribos, las riendas con contacto pero largas a placer del caballo. La postura de trabajo del caballo es óptima: los pies entran totalmente por debajo (fijaros como su pie izquierdo está debajo de mi talón), cuello amplio y cómodo, cara por delante de la vertical y actitud del caballo super positiva con ganas de ir adelante. LOS CABALLOS RESPONDEN A LA EQUITACIÓN QUE ES COHERENTE CON ELLOS, mientras que siempre querrán huir de la que les presiona, obliga o agrede.



En cambio, una gran mayoría de personas, parece que no están especialmente dotadas para manejar su cuerpo de un modo impecable a lomos de un caballo. Pero lo que muchas de estas personas no saben, es que tienen a su alcance el poder montar como aquel primer grupo de elegidos. Y de entre este grupo de personas que a priori no cuentan con especial predisposición física, habrá algunos, que incluso llegarán a practicar una equitación más refinada y efectiva que los que tienen ese talento natural.

¿Y cómo puede producirse tal cosa? Muy sencillo: con el entrenamiento. Pero ojo, con el entrenamiento adecuado. Y esto no significa montar y montar hasta la saciedad, ya que si nos pasamos horas a caballo pero con un mal asiento, usando nuestro cuerpo de un modo incorrecto, y en definitiva, cometiendo una serie de errores, lo que haremos será empeorar cada vez más, coger vicios, y adquirir patrones de movimiento inadecuados y rigideces musculares.

Y esto sí que se ve con frecuencia, y en jinetes de todas las disciplinas, cada uno con sus vicios y peculiaridades, pero con unos errores de base tremendos que en su caso ya se han transformado en hábitos posturales de complicada erradicación, y que con el tiempo se han asentado tanto, que serán muy difíciles de eliminar, y sobre todo, porque se trata de jinetes a la vieja usanza, es decir, su único entrenamiento se basa en echar horas y horas a caballo. Pero claro, si esas horas están mal invertidas, estarán siendo aprovechadas en un reducido porcentaje con respecto al potencial que puede tener cada hora que pasamos encima de un caballo. En los ejemplos de abajo lo vemos claramente: experiencia sin buena base no conduce más que ahondar en mala práctica.


Este error típico de principiantes de salto es evitable si se trabajan correctamente las bases de un buen asiento. Es por eso que vemos cantidad de jinetes que después, a pesar de coger soltura y pasar a alturas más grandes, siempre seguirán  con una mala colocación de piernas y por lo tanto "se colgarán" de las riendas.


Una postura muy habitual en Doma Clásica: Espalda hacia atrás, con la consecuencia clara que supone tirar de las riendas, lo cual lleva a frenar el caballo, y lo cual a su vez es intentado contrarrestar con la acción excesiva de las piernas, que están totalmente fuera de su sitio. Amazona mal colocada que tiene como resultado un caballo que no solo trabaja mal sino que claramente va a disgusto y con sus pies totalmente por fuera. 



En esta segunda imagen vemos más claramente los errores de base. Lo ideal es que el cuerpo siguiera la línea azul, pero la mala postura del jinete de la foto está marcada por la línea roja. El desastre  empieza en los pies: acciones demasiado largas, puntas de los pies hacia fuera (para hacer más fuerza,y mandar impulsión al caballo, pero de un modo totalmente incorrecto) y agarre de piernas con pantorrillas, otro elemento inapropiado. Al carecer de una buena sujeción de piernas que sujeten el cuerpo de cintura para arriba,  la espalda cae hacia atrás como se ve claramente, lo cual conlleva el subsiguiente tirón de riendas hacia atrás. La boca del caballo muestra tensión y molestias. Es una manera de montar CONTRA EL CABALLO. La buena Equitación no es cosa de supuestos maestros, sino que se rige por leyes físicas, las mismas que afectan a todos los cuerpos de nuestro planeta. Conocer esas leyes y ponerlas a nuestro favor es mucho más sencillo de lo que la gente se cree. 




Y lo que es más grave aún y muchos de esos jinetes desconocen: sus malos hábitos posturales no solo pueden crearles lesiones a ellos mismos, sino que se las terminan creando a sus caballos.

Pero antes de seguir hablando de caballos, voy a hacerlo brevemente de mi otro gran deporte, mi otro modo de vida, y que compagino con los caballos: las Artes Marciales, donde tenemos grandes ejemplos de personas cuya constitución era débil e incluso frágil, y con el tiempo, llegaron a ser personas de gran fortaleza y salud y grandes maestros de su disciplina. Por supuesto, gracias al entrenamiento.

Gichin Funakoshi, fue la persona que dio a conocer mundialmente el Karate. Natural de Okinawa, hizo popular por todo Japón, y de allí se extendió por todo el globo, el arte marcial que los okinawenses venían desarrollando desde hace varios siglos. Fue un gran maestro, un hombre que vivió casi noventa años y que estuvo practicando Karate hasta el final de sus días. ¿Y sabéis como llegó a ser karateka? De pequeño, era tan enfermizo y endeble que sus padres, sabedores de que el Arte Marcial ayuda en el fortalecimiento físico y mental, lo llevaron a que tomase clases de Karate. En poco tiempo, pasó a ser una persona fuerte y saludable, y como él mismo cuenta en sus memorias, nunca más enfermó. No era una persona dotada con ninguna habilidad física especial, era un hombre de pequeña envergadura, pero fue un legendario karateka. Y por supuesto, desarrolló técnicas y habilidades muy superiores a la de otros karatekas, que a priori tenían más capacidades físicas innatas.

El gran maestro Funakoshi, ya en una edad madura. Entrenó hasta el final de sus días, y su legado en el mundo de las Artes Marciales es enorme, no solo por su tesón, sino por los valores de respeto al prójimo y a uno mismo que nos dejó en sus tratados.


Un ejemplo más conocido probablemente de todos vosotros, sea Jean Claude van Damme. Nacido en Bélgica, se trataba de otro joven tímido y debilucho. Al poco tiempo de empezar a practicar artes marciales, se convirtió en un joven fuerte y robusto, con una agilidad y unas capacidades atléticas extremas. ¿Cómo lo hizo para estar por encima de personas que físicamente eran mucho más fuertes? Entrenando duro y haciendo lo que nadie hacía. Incluso llegó a practicar ballet para ganar flexibilidad, que era algo que no poseía en absoluto, pero que tuvo claro que le vendría muy bien. Así compaginó un verdadero entrenamiento cruzado de artes marciales y ballet durante varios años que le proporcionó resultados inmejorables, y que pueden verse en cualquiera de sus muchas películas.

Aquel niño debilucho años después se convirtió en un prodigio de la flexibilidad y la potencia. El entrenamiento adecuado, fue la clave de su éxito, no ningún talento innato.


Y ahora, volvamos a los jinetes y amazonas. ¿Cuántos conocéis que hagan un entrenamiento complementario al de montar? Probablemente, ninguno o muy pocos. Todos se limitan a montar y montar durante horas. Y esto, indudablemente es necesario, pero si queremos llegar a ser un gran jinete, de esos que incluso montan mejor que los que tienen un don natural, deberemos hacer más cosas que montar. Yo, tengo la inmensa suerte (aunque mi trabajo me cuesta sacar horas para todo) de compaginar el karate con la equitación, y ambos me proporcionan mejoras recíprocas, que se traducen en: elasticidad, reflejos, resistencia, sensibilidad, etc. En ambos deportes el cerebro y el cuerpo deben rendir a tope en sintonía para progresar, y yo ya no concibo el uno sin el otro.

Soy consciente de que si no hago un trabajo que incida en una mejora continua de los músculos y articulaciones implicados en la monta, así como de las cualidades que necesito implementar, mi cuerpo no será capaz de funcionar en sintonía con el del caballo, y esto trae nefastas consecuencias para la Equitación:

- órdenes contradictorias: si impulso con mis piernas, pero con mi pelvis bloqueada retengo y con las manos me cuelgo de las riendas, vuelvo loco al caballo.

- rigidez general: si estos músculos implicados no están trabajados y desarrollados, trabajarán como un bloque, una masa que será incapaz de funcionar en sintonía con el caballo, y me veré obligado a caer en el error de tantos jinetes: el empleo de la fuerza bruta, o de un hierro mayor, más fusta, etc.

¿Y cómo trabajo mi cuerpo? Primero, conociéndolo, claro. Hay que saber qué músculos y articulaciones son las que intervienen más activamente en una Equitación de calidad y coherente con el caballo, y cómo emplearlos y entrenarlos por último.

Y aquí, es donde está la clave que nos lleva a ser mejores jinetes. A mi me inspiran los ejemplos de los karatekas que os he puesto, así como otros que he conocido personalmente, algunos ya mayores, y que siempre me cuentan lo mismo: "empecé siendo una persona débil, pero con el entrenamiento, ya ves...". Y os hablo de karatekas muy hábiles, que nadie diría que en su momento fueron personas sin forma física alguna. Hoy día, son fuertes, ágiles, ligeros y elásticos, y sobre todo, muy buenos. Pero nadie les ha regalado nada, ha sido a base de entrenamiento cómo han conseguido esos méritos. Y por supuesto, no se limitaron a entrenar Karate simplemente: han trabajado la resistencia, la fuerza y la elasticidad con técnicas y ejercicios que a priori, nada tienen que ver con el Arte Marcial. Pero con el tiempo, estas técnicas, les otorgaron grandes ventajas físicas y les permitieron mejorar su Karate.

Así que te pregunto: ¿quieres mejorar como jinete o amazona a pesar de que tu situación actual te haga verlo como algo muy lejano? Si contestas que si, lo tienes muy fácil: haz lo que nadie hace. Solo requiere esfuerzo, continuidad y por supuesto, el conocimiento del tipo de entrenamiento que hará que en muy poco tiempo, estés muy por encima de jinetes y amazonas que solo se dedican a montar y montar. Y lo mejor, es que superarás tus propios límites, y a su vez eso te dará cada vez más fe en ti y con ello iniciarás un camino de mejora que nunca querrás dejar.


"Haz lo que nadie hace; superarás tus propios límites y con ello iniciarás un camino de mejora que nunca querrás abandonar"



Y lo mejor es que sencillos ejercicios de entrenamiento que no llevan mucho tiempo, te aportan una mejora mucho más notable que el triple de horas a caballo sobre una base inadecuada. Es así de sencillo: quitarle un poco de tiempo a montar para entrenar sin el caballo hace que montes mejor.


          
Ejercicios como este, de montar sin estribos  sobre superficies desniveladas y con contacto suave, nos permiten ir sintiendo nuestro asiento, si nos caemos adelante o hacia atrás, si somos capaces de estar equilibrados sobre la montura sin trincarnos con las piernas ni colgarnos con las riendas...Soltura, fluidez, buen asiento. En este artículo te lo explico más detalladamente.

"Quitarle un poco de tiempo a montar para entrenar sin el caballo hace que montes mejor"


Si tu profesor te dice que solo mejorarás a caballo, no sabe lo que dice. Te he puesto el ejemplo del Karate pero igualmente podría hablarte del tenis, baloncesto o Fórmula 1. Todos los deportistas de dichos deportes trabajan su cuerpo en gimnasios y en otras rutinas que no son la de su deporte exclusivamente. No es ningún secreto ni ninguna novedad, ha sido así de siempre como lo demuestran las historias de los grandes maestros de Artes Marciales, y como lo atestiguan miles de deportistas de hoy.

¿Por qué no se da en Equitación? Es un misterio que aun no he desvelado. Quizás porque muchos jinetes y profesores no se consideran deportistas, sino que simplemente son aficionados a la Equitación y dejan que sea siempre el caballo el que lo haga todo. Caballos por cierto, a los que nunca darán un verdadero entrenamiento deportivo, pues no saben qué es eso, y que por lo tanto nunca brillarán ni sacarán todo su potencial. En cambio, el jinete deportista, tratará a su caballo como lo que debe ser: otro deportista igual.

Y no se trata de convertirse en un atleta de élite. Se trata simplemente de sacar un tiempo a la semana para nuestro cuerpo, y de una vez nos subimos a caballo, trabajar una serie de ejercicios que te ayudarán a crecer y progresar en tu Equitación sobre una base sólida y en la que tu caballo se sentirá tan implicado como agradecido.

De todo esto y mucho más te hablo en el curso online que iniciamos la próxima semana. Tras la experiencia super positiva del curso online sobre Técnicas de Trabajo a la cuerda, este nuevo curso te ayudará a iniciar un cambio sin precedentes en tu manera de entender y montar el caballo. Tienes toda la info clickando sobre la imagen de abajo.

sábado, 9 de marzo de 2019

Equinistán, el país en el que querría vivir tu caballo.

Hace un par de años fui invitado a Equinistán para hablar de mis métodos de entrenamiento y me gustaría contaros algunas de las cosas que allí me sucedieron.

Me alojaron en una residencia especial para jinetes, y rápidamente hice amistad con, Minaya, mi vecino de habitación. Por las mañanas solía acompañarle a ver cómo entrenaba los caballos que tenía asignados, pero una noche me avisó de que al día siguiente no podría acudir a su rutina habitual puesto que había sido llamado para testificar en un juicio.
Minaya era jinete, como tantos otros habitantes de Equinistán, y había sido citado como testigo, puesto que fue él quien se encargó de la doma y la fase inicial de trabajo de Autumn, el caballo cuya historia había desembocado en el juicio más mediático de los últimos tiempos en todo el territorio que comprendía Equinistán
Para los que no conozcáis sus leyes, Equinistán, tiene una legislación muy específica que regula todo aquello que se hace con los caballos. Y si bien es cierto que sus habitantes rara vez quebrantan dichas leyes, pues la equinistánica es una sociedad muy concienciada en cuanto al civismo y el respeto al caballo, si alguien tiene la mala idea de quebrantar dichas leyes, la justicia actúa con rapidez y eficacia.
Más adelante, os hablaré más detalladamente de estas leyes, pero de momento, basta con saber que este juicio tan importante, tenía lugar porque varios ciudadanos de Equinistán pusieron en conocimiento de la Policía Equina lo que estaba sucediendo con Autumn. Según relataron los propios testigos, y de hecho alguno de ellos subió un vídeo a sus redes documentando de este modo lo sucedido, pudieron presenciar como el jinete y profesor de Equitación que había sido denunciado, obligó a Autumn a dar clase de Equitación con un alumno a pesar de que el caballo, mostraba signos de dolor y molestia. Dichos testigos comentaron al profesor lo que estaba sucediendo, pero aquel, ignorando los comentarios de quienes le avisaban, decidió seguir con la clase. Y según me comentaron, este profesor ya había sido visto anteriormente dando clase con caballos que no parecían estar bien del todo, e incluso montando, tenía fama de ser un jinete severo.
Los equinistanos, altamente sensibilizados con estas cuestiones, a la par que formados en nociones básicas de etología, están capacitados para detectar la mínima señal de molestia o dolor en un caballo, y es costumbre en ellos, sean jinetes profesionales o aficionados, tomar las medidas necesarias para que el caballo que pueda estar afectado deje de sufrir primero y posterioremente, sea evaluado por un veterinario, ya que además, estos, son pagados principalmente por el Estado.
Son muy raros los casos en los que se quebrantan las leyes con los caballos, ya que toda la población es bastante coherente con sus caballos – y hablamos de un país en la que hay casi tantos caballos como personas - , pero como en todas partes, a veces, suceden las excepciones.
El último juicio que se recordaba de estas características, según me dijeron, hacía ya casi cinco años, en el que se denunció un jinete al que detectaron ponía a sus caballos unos elásticos anclados al filete para obligarles a trabajar en posturas de supuesta reunión.
Según pude ir viendo en mi estancia allí, el uso de este tipo de artimañas, está terriblemente considerado en Equinistán, y la población mira con muy malos ojos a quien se le ocurra echar mano de estas trampas hípicas, que por nuestra tierra, tan comunes son. Al parecer, la sanción a este jinete, consistió en una importante multa económica, también se le condenó a trabajos sociales limpiando estiércol por un plazo similar al que se le suponía había obrado con mala praxis con sus caballos, y se le retiró la licencia de montar (en Equinistán para montar hay que sacarse una licencia de un modo parecido a lo que es nuestro carnet de conducir) por un plazo de diez años. Y todo este castigo, por si fuera poco, se veía empeorado por el arrinconamiento social de toda la población hacia este sujeto.
Yo, la verdad que me sentía un poco anonadado ante todo, pues si bien ya había oído cosas de este lugar tan especial, hasta que no lo vives de cerca, no te das cuenta de cómo la sociedad equinistánica, vive por y para el caballo. En este país, tal afirmación, era cierta. Sabéis tan bien como yo que en muchos lugares se vanaglorian de ser la tierra del caballo y repiten sin cesar esas frases manidas sobre su supuesto amor al caballo, pero se trata de lugares en los que el caballo, al final, como individuo, no es respetado ni tenido en cuenta. En Equinistán, en cambio, te das cuenta, que tal cosa, es tomada muy en serio.
Como invitado que era, me ofrecieron acudir al juicio para presenciarlo. Por supuesto, acepté la invitación pues la curiosidad que sentía por ver a un fiscal de asuntos equinos en acción, a un juez de Justicia Equina, y todo un Tribunal creado por y para la protección de los derechos de los caballos, me llamaba poderosamente la atención.
Continuará…


martes, 5 de marzo de 2019

Podcast nº6: Las causas de los comportamientos violentos con los caballos

En este episodio de podcast, en la primera parte hablaremos sobre como el simple hecho de poner mantas a los caballos, muestra la polarización que hay en el mundo ecuestre actual. Igualmente, te cuento las pautas que yo sigo a la hora de manejar las mantas.

Después, en el tema principal, intentaremos averiguar por qué se dan determinados comportamientos excesivamente rígidos e incluso violentos por parte de ciertos jinetes y profesores.




Recuerda que tienes todos los episodios de mi Podcast en este enlace

domingo, 3 de marzo de 2019

¿Te enseñan a montar o a sufrir?


Llevas tiempo montando y puede que además sigas dando clases, pero algo falla. No disfrutas, montas con tensión, o puede que incluso te bajes con dolor y notas que no fluyes con tu caballo.

Es un contrasentido: estamos deseando ir a pasar tiempo con nuestro caballo y montar, pero poco antes de subirnos ya empezamos a sentir esa sensación amarga, que se viene repitiendo en las últimas sesiones.


Mi camino hípico se basa en una máxima: que caballo y jinete se vean beneficiados por la práctica de la Equitación. Si una de las dos partes no se beneficia, no me interesa.



Yo pasé por lo mismo durante un tiempo. Di clases con “profesores” que se limitaban a repetir lo mismo que a ellos les habían enseñado y para los que ofrecer una alternativa divertida y eficaz era la última de sus prioridades. “Es lo que hay si quieres aprender a montar bien”, me decían algunos de estos profesores cuando les comentaba mi sensación de frustración al finalizar sus clases. Había muchas personas que se resignaban, pero yo, que a la par que la Equitación, había practicado y practico distintos deportes, me negaba a admitir tal despropósito.

Está claro que en cualquier deporte hay que asumir ciertos sacrificios y esfuerzos para mejorar, pero el disfrute y la evolución son precisamente la principal recompensa, y con este tipo de profesores, no había ni disfrute ni evolución, solo sufrimiento, y para colmo, los caballos con los que dabas la clase, y como es lógico, estaban de todo, menos motivados.

Así que ni los caballos ni yo estábamos contentos y ni sentía que avanzaba. ¿Qué hacer? Sencillo: buscar mi propio camino. Siempre me he considerado un buscador. No sé si de la verdad, pero al menos sí de lo que creo es lo que más se ajusta a unos valores básicos de respeto a uno mismo,  y a los seres que se involucren en aquello que yo esté haciendo. Y pagar para que te den una clase que no solo es aburrida, sino que es nefasta hípicamente hablando y en ocasiones, teniendo que aguantar ciertas frases más propias del adiestramiento militar que de una clase de Equitación, no es respetarse a uno mismo.

Así que decidí trazar un camino hípico en el que el caballo y yo estuviéramos disfrutando con lo que hacíamos, a la par que notábamos que nuestra evolución física y técnica fuera realCuriosamente, y debido a lo que yo llamo “karma equino”, apareció justo en ese momento de mi vida el Gran Maestro de la Equitación española actual (aunque a él no le guste que le llamen tal cosa): José Manuel Sales Pons, conocido por todos como El Cura.

“El maestro aparece cuando el alumno está preparado”, reza un viejo dicho oriental. Pero se trata, más que de una preparación puramente técnica y física, de un estado de preparación mental. Y mi mente, no solo estaba abierta a nuevas perspectivas hípicas, fuera de dogmas y manidas frases repetidas de rancios profesores de hípica unos a otros, sino que realmente, las necesitaba.

Veía a mis grandes jinetes de referencia de Concurso Completo, para mí la disciplina más pura y real que se puede practicar a caballo, y la que mejor Equitación requiere, pero me parecía que había un puente insalvable entre lo que me habían enseñado aquellos rancios profesores hasta entonces y lo que observaba en aquellos jinetes, que fluían con sus caballos, volando sobre el cross, y realizando una doma real, sin artificios ni manotazos equinos forzados, con un asiento sereno y eficaz como ningún otro.


               
Andrew Nicholson y Quimbo volando y fluyendo sobre el cross de Lexington, uno de los más difíciles del mundo. Un hombre sobre un caballo galopando sin el menor atisbo de lucha, sin tirones ni brusquedades. Un caballo motivado, con ganas de ir adelante a pesar de las dificultades. Si  algo tan enormemente complicado puede hacerse con esa fluidez, ¿cómo es que nos han querido vender durante años que un simple trabajo en pista debe hacerse a base de lucha y enfrentamiento?


Así que el primer gran cambio vino propiciado por el que fue y es mi gran maestro en las cosas de a caballo, y en algunas otras.

Por primera vez – y eso que es el más mayor de todos los profesores que he tenido – tenía un profesor que me animaba a incorporar todo lo que las Artes Marciales, el Yoga y los deportes de deslizamiento me habían enseñado, a mi manera de montar. Así que animado por sus consejos, unido a todo lo que aprendía montando con él, le añadía todo aquello que mis deportes me habían enseñado a lo largo de los años.

Y empecé a desarrollar mi propio método de entrenamiento, siguiendo una declaración de principios a la que siempre me he prometido ser fiel:

 Tomarme la Equitación como un verdadero deporte.

Y eso implicaba cuidar, entrenar y desarrollar mi:

_Elasticidad: para fluir en todo aquello que hago a caballo

_Reflejos: para intentar estar lo más cerca posible de la velocidad de reacción del caballo, mucho más rápida que la nuestra

_Precisión: para ser preciso en el más mínimo gesto que hagamos con los caballos y seguir la máxima de “que el caballo lo sienta sin que nadie lo vea”

_Resistencia: para poder montar y trabajar a la cuerda y todo lo que requiere un caballo sin fatiga ni cansancio, es decir, poder montar no solo más sino mejor

_Equilibrio: para ser lo más neutro posible en la montura y sin rigidez

Y ahora la pregunta es,  ¿cómo entrenar todo esto?

Por supuesto, esto no se entrena exclusivamente a caballo. Y aquí es donde viene la enorme complejidad de la Equitación, puesto que hemos de coger horas de monta, pero hemos de ser capaces de sacar tiempo para entrenar todas estas cuestiones sin el caballo.

A caballo se confirman estas materias y se practican otras muchas cosas, pero entrenarlas, se entrenan mucho mejor sin caballo, puesto que cuando montamos, nuestra capacidad de concentración se diluye como un terrón de azúcar en agua hirviendo, ya que tenemos que estar pendientes de tantas cosas que es imposible entrenar con un mínimo de concentración todo lo enumerado anteriormente.
 Y ahí es donde me distancio de los métodos tradicionales de enseñanza hípica y hago acopio de todo lo que he aprendido en mis otros deportes.

En mi día a día saco una hora y media para entrenar todo esto en una habitación que he preparado expresamente y que para mí es tan importante como las horas que monto y todos aquellos aspectos que además necesitamos dar a los caballos para que vivan plenos. Así que cada mañana, tras ponerles el desayuno y terminar las faenas propias de la mañana, me encierro en mi habitación a preparar mi cuerpo para ser mejor jinete.

Lo bueno es que tú no necesitas tanto tiempo ni tanta dedicación, pero sí que podrás aprovechar todo aquello en lo que llevo trabajando los últimos años y que podrás encontrar condensado en el curso online que iniciaremos el 18 marzo:

“TÉCNICAS PARA MONTAR MEJOR Y DISFRUTAR MÁS A CABALLO”

Si quieres conocer este método que he ido desarrollando en los últimos años, super progresivo, eficaz y además divertido para ti y para tu caballo, tienes toda la información clickando sobre la imagen de abajo o en este enlace.




jueves, 28 de febrero de 2019

GRACIAS


GRACIAS:

Por dejarme montar sobre tu dorso.

Por permitirme mejorar como jinete.

Por estimularme a estudiar cada día un poco más para conocerte mejor.

Por llenar mi vida con tus relinchos de alegría.

Por deslumbrarme con tu pelo alazán brillante en las horas de sol.

Gracias por ser y estar en mi vida.

Mi agradecimiento diario, siempre, tras el trabajo.



lunes, 25 de febrero de 2019

Claves para un dorso sano y fuerte

Los problemas de dorso son demasiado frecuentes y cada semana recibo diferentes consultas sobre propietarios que piden consejos para cuidarlo. Estas claves están al alcance de todo el mundo y nos garantizarán un mejor dorso. Y ante la duda, veterinario especialista para que examine al caballo.



lunes, 11 de febrero de 2019

Breve historia del Pura Sangre Inglés


Os hablo mucho del PSI y quiero compartir con vosotros una adaptación de un artículo que escribí para la revista Galope hablando del origen del Pura Sangre (en la foto, Darley Arabian, el PRá presente en la mayoría de PSI's actuales). 



Hemos de remontarnos a los comienzos del 1700, época en la que el poder ibérico, detentado por las antagonistas España y Portugal, y que se extendió a buena parte del globo, había ido declinando en pro de Francia, y sobre todo, de la potencia colonial más fuerte de todos los tiempos: Inglaterra.

En efecto, aun a pesar de que numerosas barbaries (como toda potencia expansiva, incluida España) se cometieron en la expansión y avance de los territorios de su Graciosa Majestad, siempre he creído que los logros de un país tan diminuto en comparación con otros, son impresionantes. La India, Egipto, América del norte y otros tantos lugares, ondearon la bandera inglesa durante no poco tiempo. Ello permitió, que a muchos de esos lugares, llegaran no solo soldados, sino códigos y leyes que eran pioneros en el mundo en materia de derechos civiles. Y en esta mezcla de saqueo de los territorios colonizados y de implantación de la civilización británica con más o menos acierto, había, un flujo de viajeros, comerciantes y diplomáticos que se movían o asentaban en casi todos los territorios del mundo.

En estas lides nos encontramos a mi tocayo Thomas Darley, en Alepo, Siria, en 1704. Ejercía como cónsul británico, y a su vez, pertenecía a un club de caza con el que hacía expediciones al desierto en busca de animales salvajes. En una de estas salidas, tuvo un encuentro con una tribu de beduinos, los llamados Fedán. Entre las jaimas de aquellos beduinos, Darley observó un potro que llamó su atención, y quiso comprarlo. Sobre el modo y el precio en los que se cerró el trato, hay varias versiones, pero de una cosa podemos estar seguros: en 1704, Richard Darley, hermano del cónsul, recibía en Inglaterra el potro que su hermano le había regalado y que llegaba por vía marítima desde Siria.

El nombre original del caballo, parece ser que era algo similar a Manak, lo cual tiene su lógica, pues sabemos que una de las grandes familias de caballos árabes es la llamada Muniki (En árabe, casi todas las palabras derivan de una raíz trilítera, en este caso: M-N-K). Esta tipología, si es que podemos llamarla así, es la que se distingue por su velocidad explosiva en las distancias cortas. Hemos de recordar al lector, que las tribus árabes, fueron pioneras en la selección genética, y desde mil años y algo antes, seleccionaron yeguas y caballos en función de sus necesidades: caballos de gran resistencia para las largas travesías por el desierto (Kuhaylan); caballos de velocidad inmediata para las razias o el asalto a otras tribus y caravanas (Muniki); o el caballo de la belleza excelsa (Saklaui) y del que el árabe se enorgullecía sobremanera.

Bien, pues los PRá de familia Muniki se caracterizan por tener unos cuartos traseros poderosos, y un perfil largo y algo "cuesta abajo". ¿Y esto a qué nos recuerda? En efecto, al Pura Sangre Inglés. Con tales características, no estamos sino definiendo las propias de un caballo velocista, y que sin duda, están representadas en su máxima expresión por el PSI.

Y como el buen lector imagina, en la creación de la raza del Pura Sangre de carreras (Thoroughbred llamado en inglés), este caballo árabe comprado por Thomas Darley, tuvo mucho que ver, a la sazón siendo rebautizado con el nombre de Darley Arabian. Por otra parte, hemos de tener en cuenta, que en Inglaterra, las carreras de caballos, gozaban de una gran popularidad y contaban con siglos de tradición. Para que nos hagamos una idea, en 1727, se crea un periódico dedicado exclusivamente a la temática de las carreras, el Racing Calendar.

Hasta la llegada de los primeros caballos árabes, los ingleses habían ido desarrollando una raza propia con la que pretendían obtener el mejor ejemplar posible para la carrera. Pero es en estos años, cuando se empieza a crear realmente el prodigioso caballo pura sangre que hoy todos conocemos. Antes de Darley Arabian, proveniente de Turquía había llegado otro excepcional caballo: Byerley Turk. Este caballo vivió desde 1680 a 1696, y llegó a Inglaterra tras ser capturado a un oficial del ejército otomano en la batalla de Buda, en Hungría. Y más tarde, Godolphin Barb, que vivió treinta años, desde 1724 a 1754, nacido en el Yemen, llegó a Europa como regalo para el rey Luis XV
de Francia y finalmente adquirido por el conde de Godolphin, fue también a Inglaterra.

Estos tres caballos se cruzarían con yeguas inglesas y así comienza la creación de los mejores caballos de carreras del mundo, aunque no debemos perder de vista que hay pura sangres que compiten con buenos resultados en CCE,y en su momento también en salto, si bien es una raza de enorme polivalencia. Volviendo a Darley Arabian, hemos sabido por un estudio científico del Trinity College de Dublín, que un 95% del linaje de los pura sangre machos nos lleva hasta el caballo que el cónsul compró en aquellas jaimas del desierto sirio. El 5% restante, corresponde a Byerley Turk y a Godoplphin Arabian. Yendo más allá, este mismo estudio científico estableció que toda la cabaña equina de PSI del mundo, proviene de un total de 28 caballos árabes que fueron llevados a Inglaterra. Poco más cabe decir, para hablar de la extrema importancia de la sangre árabe en esta raza tan especial como es la del PSI.

lunes, 4 de febrero de 2019

¿Cuál es el mejor caballo?


El otro día tenía una conversación con un amigo jinete que compite con frecuencia, aunque es una conversación similar a la que he tenido con otros jinetes, los cuales todos compartimos un perfil parecido, es decir, intentamos compensar con nuestro tesón, capacidad de estudio y por supuesto, nuestra desaforada pasión por lo que hacemos, frente a  la tendencia de ciertos jinetes que cambian de caballo con frecuencia en esa búsqueda que tienen del caballo perfecto que satisfaga sus ambiciones.

Con mi yegua, la que inició mi proyecto de recuperación de caballos de deporte. Tras seis años, tengo aun más ganas que cuando empezamos de seguir evolucionando. Cuanto más avanzamos, más me obliga a esforzarme por mejorar. La equitación como fuente de valores y de mejora continua.

A mí, la irrefrenable tendencia de este tipo de jinetes “insaciables” me recuerda a lo que me han enseñado las Artes Marciales y el Yoga: no busques fuera lo que tienes que encontrar dentro. Pero allá los que decidan malgastar su vida en el cambio de caballo continuo, mientras que ellos no cambian nada, pues no aprovecharán la verdadera escuela de vida que supone el caballo como camino de desarrollo personal.

Para el jinete que compite con asiduidad y que no tiene acceso a caballos de presupuestos muy elevados, o a que lo mejor, ni siquiera puede competir con más de un caballo, puede ser muy desmoralizante, pues nos guste o no, una vez llegas a ciertos niveles de competición, especialmente en Salto Hípico y en Doma Clásica -  en raid, y sobre todo en completo, los factores humanos que enunciaba al principio aún tienen un papel preponderante – la genética de un caballo, y por lo tanto el precio del mismo, juega un papel determinante.

Después, por supuesto, el entrenamiento, el manejo, etc., todo ha de hacerse a la perfección para que los resultados en competición lleguen. Pero hoy día, la selección que están haciendo los criadores centroeuropeos es tan bestial, que un caballo de mucha calidad siendo mediocremente entrenando, tiene muchas más papeletas de ganar al caballo de genética modesta y de manejo impecable (insisto, en DC especialmente y relativamente en salto). Después, ese caballo genéticamente tan bueno, se romperá más o menos tarde si su entrenamiento y manejo no son buenos, pero su superioridad en la pista será apabullante con respecto al de genética humilde. Así nos lo demuestra el panorama hípico actual, y que está haciendo que el comercio de caballos en Europa se esté moviendo a unos niveles nunca antes visto. Y lo que suele ocurrir, es que muchos de estos compradores de supercaballos, en lugar de aprender a mantener y mejorar sus caballos, lo que hacen es renovarlos continuamente, por lo que suplen a base de caballos nuevos lo que no son capaces de hacer con su esfuerzo y aprendizaje. Es decir, mejores caballos pero peor Equitación.  Puede sonar triste, pero es la realidad, y si quieres conocer con más detalle este panorama, puedes escuchar el podcast en el que hablo de esto, en este enlace: https://www.ivoox.com/valores-equitacion-seguro-son-audios-mp3_rf_26877891_1.html

Por lo tanto, llegados a este punto en el que nos topamos con la realidad de que caballos muy superiores te pasan por encima aunque sus jinetes no practiquen una buena Equitación, el jinete de presupuesto reducido, tiene además que lidiar con dos asuntos más, como si este no fuera suficiente:

-El primero, es la desmoralización en la que podemos caer

- Y segundo, el tener que oír los “consejos” de todos los que te rodean, algunos con mejor y otros con peor intención, pero todos de dicen lo mismo: “este caballo no sirve, ¿para qué pierdes tiempo con él?”. Lo cual lleva a que a continuación te digan: “¿Por qué no te deshaces de este caballo y te buscas otro mejor?”.

Pero como mis caballos vienen todos de situaciones duras y complicadas, que precisamente las crearon jinetes y propietarios con su ineptitud, si bien antes me indignaba cuando me hacían este tipo de comentarios, ahora me tomo mi tiempo y les contesto, que a lo mejor mis caballos no están al nivel de los caballos ganadores, pero sí que han servido y sirven, para muchas cosas,  de las cuales destaco las dos más importantes:

_concienciar a otros propietarios de caballos en que es más importante el cuidado y el entrenamiento diario que no tanto los orígenes y el cambio continuo de caballo. Siempre digo lo mismo: si mis caballos, que vienen de lo peor, están ahora fuertes y sanos, imaginaos lo que se puede conseguir con caballos que no hayan pasado por situaciones tan duras.

_Y sobre todo, mis caballos ME HAN AYUDADO A CRECER no solo como jinete y preparador, sino, como persona. He tenido que esforzarme tanto para ayudarles a ellos que sin darme cuenta me han hecho llegar a donde ni yo mismo me imaginaba.

Así que, ¿CUÁL ES EL MEJOR CABALLO? Yo lo tengo bien claro: EL QUE TENGAS, EL TUYO.

Ese es mi planteamiento, y si me presento en una competición con uno de mis caballos “reciclados”, el simple hecho de haberlo podido entrenar durante meses o años, y meterlo en el remolque para ir a concursar, ya supondrá la mejor de las victorias.  El haber conseguido que caballos que llegaron a estar en situaciones bastante penosas, hayan conseguido recuperar su salud y a raíz de ahí, poder ponerlos en forma, ya es un éxito total. El proceso, el día a día de esta historia que reescribimos juntos ese caballo y yo cuando ya parecía que lo que le esperaba era un final trágico, es el mejor premio que como jinete y preparador, al que se puede aspirar. ¿Hay acaso mejor trofeo que un caballo de estas características se fortalezca y confíe en mí?

Si como yo, has oído eso de “¿a dónde vas con ese caballo?”, te recomiendo que no pienses en que hasta dónde podrías llegar si compraras un nuevo caballo supuestamente mejor, sino que aprendas a llevar lo más lejos posible al que ya tienes. Posiblemente te sorprenderás, porque será él quien te lleve a un estado de orgullo y felicidad que nunca habías imaginado.


lunes, 28 de enero de 2019

El auténtico reto ecuestre: las asimetrías


Mientras que para la mayoría de jinetes el gran reto es llegar a domar a cierto nivel sus caballos o saltar una determinada altura, para mí, el gran reto a caballo, reside en las asimetrías. Primero y durante años, ha residido en saber detectarlas cuando me monto. Hoy, si bien creo que ya soy capaz de detectarlas, el gran reto al que me enfrento es poder solventarlas en la medida de lo posible.

Trabajo en pendiente usando el sistema Equicore

Si no trabajamos sobre las raíces de estas asimetrías, todo lo que hagamos, será en falso:

_La doma nunca será completa ni real si no sirve para ayudar al caballo a compensar su asimetría.

_Podremos hacer recorridos de salto pero siempre habrá giros y movimientos en los que perderemos tiempo o llegaremos mal a la batida si no hemos corregido esas asimetrías

_Podremos hacer raids sobre un caballo asimétrico, pero a la larga, ese caballo habrá hecho tantos kilómetros compensando y cargando más sobre unas partes del cuerpo que sobre otras que podrá lesionarse y no alcanzará su máximo potencial.

Todos los caballos tienen asimetrías, pero en unos es más evidente que en otros. Ha querido el destino que mi yegua, sea uno de esos caballos en los que las asimetrías son realmente marcadas. Hasta tal punto se ha convertido este tema en mi obsesión que la observo en el prado pastando para ver cómo se coloca y cerciorarme en que lo que siento cuándo me subo, es lo mismo que cuando la veo en libertad. Y efectivamente, cada día soy más consciente de las asimetrías que rigen sus patrones de movimiento.

Y si bien es cierto que al caballo le da exactamente igual de su asimetría, y de que esta sea más marcada o  no, puesto que para su vida en la naturaleza en nada le impide ni molesta dicha asimetría, si vamos a montar y trabajar un caballo, debemos primero por un lado, ser conscientes de dichas asimetrías, y segundo, ayudar en la medida de lo posible – puesto que la simetría perfecta nunca se consigue – a paliarla.

Detectarlas es vital, puesto que el origen de muchas defensas y resistencias en los caballos, provienen precisamente de que no es que no quieran hacer algo, sino que no pueden. ¿Cuántas veces hemos visto a jinetes desesperados porque sus caballos van perfectamente en círculo a una mano pero a la otra es casi imposible? O lo que es peor, cuando ante esta situación, se echa mano de amarres y rendajes para colocar al caballo en una cierta postura puesto que sin los mismos ve su jinete que no puede. Lo que no sabe, es que el caballo no ejecuta tal postura por capricho, sino por su asimetría, y el amarre que le coloca, no hace sino empeorar la situación, ya que el caballo terminará descompensándose aún más puesto que no es cuestión de amarres y forzar, sino de ir preparando la musculatura y el resto de tejidos a base de ejercicios progresivos.

La ignorancia, barbarie y estupidez que he visto en estos casos, ha llevado incluso a dejar caballos con un amarre de estos durante noches enteras, obligándolos a tener el cuello girado a un lado o al otro – al que le cuesta girar – creyendo que así conseguirían alguna mejora.




El primero de los pasos es solicitar ayuda profesional especialista, es decir, un buen fisioterapeuta de caballos, quién nos ayudará no solo con la localización de las posibles asimetrías, sino también hasta qué punto pueden estar afectando al conjunto del caballo y su rendimiento. A partir de ahí, el profesional recomendará un programa de trabajo basado en ejercicios y a la vez en tratamientos que él mismo realizará, así como su periodicidad, etc.

Después, contamos con una serie de elementos para ayudarnos. Uno de los que yo me sirvo es el último libro de Jec Ballou, la entrenadora americana: 55 Corrective exercises for horses.



El otro, es el sistema Equicore, (con el que me podéis ver en la foto de arriba y en el vídeo) que con las bandas elásticas ayuda a los caballos a trabajar de un modo más simétrico con los posteriores y los abdominales, y que suelo usar sobre todo en el trabajo pie a tierra. También ayudan ciertos estiramientos que puedo realizar yo mismo pero que en ningún caso deben sustituir el trabajo profesional de fisioterapia.

Y en definitiva, la mayor dificultad reside en saber acentuar nuestra percepción de todo lo que nos transmiten nuestros isquiones y nuestros dedos, es decir, la información que nos transmite el caballo, para saber hasta dónde podemos llegar, cuándo y cómo pedir subir el nivel de exigencia para ir mejorando esas asimetrías, y cuándo saber conformarnos porque literalmente, no puedan ir más allá.

Como siempre, el caballo, si adoptamos esta perspectiva, nos obliga y nos anima a esforzarnos, a hacernos preguntas, a asumir qué puede ser fallo nuestro y en qué podemos cambiar. Un camino de mejora continúa, al alcance de cualquier persona que tenga o monte a caballo, y que esté dispuesto a aprovecharlo.

martes, 22 de enero de 2019

Ofrecer siempre la alternativa


Ofrecer:

La calma a la impaciencia; el orden frente al desorden; la energía frente a la pereza y la suavidad a la rigidez. Extraído de Dressage, de Jean Licart. Principios para tener en cuenta en todo lo que hagamos con nuestros caballos, y en la vida misma.



domingo, 20 de enero de 2019

Malas prácticas hípicas españolas I: el caballo y la argolla

Empezamos el año intentando seguir la línea que nos hemos marcado en los últimos tiempos: que en nuestro país y en todos aquellos en los que se hable y lea en castellano, se avance hacia prácticas y modos de entrenamiento y más coherentes y saludables para el caballo.  Y lo hacemos hablando de una práctica que aun sigue siendo habitual en según que hípicas y que esperamos con este artículo contribuir a su completa eliminación.

Cuando de pequeño iba a ciertas cuadras y veía esta práctica, que consiste en tener al caballo amarrado en corto a la argolla del box, nada me sorprendía puesto que era en cierta medida bastante común, especialmente en mi zona (Sevilla/Huelva), ver como los caballos se pasaban horas aparejados y amarrados a las argollas de los boxes, de unos boxes que de por sí ya eran (y son en muchos casos) bastante pequeños. Y en no pocas ocasiones, el cuadro lo empeoraba, como digo, el hecho de que al pobre caballo, se le tuviera con la montura puesta y a veces hasta la cabezada con la embocadura.



Eres muy joven, y si ves que tus profesores y tus profesionales de referencia hacen algo, lo asumes como normal. Supongo que todos, hemos vivido cosas parecidas alrededor de los caballos, hasta que llega un momento en que empiezas a darte cuenta de que esas costumbres y ese modo de manejar al caballo, no tiene ninguna coherencia equina y a veces puede ser hasta dañino.

Así, que desde entonces, hasta ahora, mi camino ecuestre, ha variado enormemente. Lo que me sorprende, es que en muchas hípicas y cuadras, nada ha cambiado: las mismas costumbres, el mismo equipo inadecuado, las mismas malas prácticas, y como no, el mismo resultado: caballos en mal estado. La incoherencia es la que muestra la ilustración en estado puro:

- Lugares en los que se enseña a montar a caballo, pero se cometen prácticas que son del todo menos saludables para el mismo, y los elementos contradictorios conviven unos con otros: los clásicos dibujos hechos por los niños, conviviendo con caballos con musculatura pobre y atrofiada, monturas y cinchas del Pleistoceno y que no son adecuadas, y lo peor de todo, la malísima práctica de tener al caballo amarrado a la argolla durante horas. Por último, me gustaría que reflexionemos sobre los dibujos que hay en la ilustración. Son los clásicos dibujos que los niños hacen de los ponys y los caballos que montan. Es un sinsentido, ya que en muchos de estos lugares se quiere fomentar el amor y el respeto al caballo, pero con prácticas así, es imposible.

Es curioso, para muchos lugares de estos, los estudios sobre biomecánica, sobre bienestar del caballo, sobre nutrición equina...es como si no se hubieran producido. El tiempo se paró en todo lo concerniente al trato con el caballo en estas hípicas y cuadras, y todo sigue igual...de mal.

Yo creo que la propia ilustración lo dice todo en este caso y no haría falta añadir más, pero analicemos por qué conviene ERRADICAR YA esta pésima costumbre:

MOTIVO 1_La posición natural del caballo es tener el cuello totalmente estirado, lo cual a su vez hace que el dorso también se estire. Precisamente, antes de montarlo, lo que hay que promover son posturas que predispongan positivamente el dorso y al caballo en general al trabajo de monta, y resulta que tenerlo amarrado en una argolla esperando, es justo lo contrario de lo que necesita el caballo y más aun, antes de que se le suba una persona encima. ¿Qué es lo recomendable? Calentar el caballo a la cuerda sin rendajes y sin montura para preparar el dorso correctamente. Es justo lo que hago yo y eso que mis caballos viven en libertad y se pasan el día con el dorso y el cuello totalmente estirados comiendo hierba. Pero aun así, como me interesa cuidar AL MÁXIMO EL DORSO de mis caballos, los caliento unos 15 minutos a la cuerda antes de montarlos.

Ejemplo 1: Copito de Nieve. Caballo de PRE, es el caballo que menos se monta de mi pequeña pandilla equina, casi todo su trabajo es a la cuerda para preservar su dorso, pero cuando le toca ser montado, su calentamiento a la cuerda es imperdonable.

Ejemplo 2. Mi yegua, Caballo de Deporte Español. En su trabajo se incluye un mínimo de dos sesiones de trabajo a la cuerda a la semana, pero antes de ser montada, el precalentamiento se basa en un trabajo a la cuerda de unos 12-15 minutos. La imagen pertenece a uno de los temas del Curso on-line sobre trabajo a la cuerda, en el que se explican detalladamente todos estos aspectos.


MOTIVO 2_En ese tiempo de espera que el caballo está amarrado (que en muchos lugares puede ser mucho tiempo,incluso horas), impide al caballo comer heno del suelo, que es lo que debe estar haciendo durante el mayor número de horas al día, ya que de lo contrario su estómago no para de generar acidez y eso, aparte de provocar irritación, a la larga desemboca en úlceras.

Si la razón de tener al caballo es puramente estética - ya que a día de hoy nadie me da mejor explicación - , es decir, se hace para que el caballo no se ensucie, aquí os dejo un par de fotos de Zenshera, uno de los caballos de competición de Ros Canter, y que cuando está en la cuadra puede estar hecho un guarrete, pero eso no le impide salir a pista impecablemente. Además, no conozco a ningún jinete de competición actual que se le ocurra amarrar a sus caballos a la argolla durante horas, ya que saben que es totalmente contraproducente para su salud.





MOTIVO 3_NO SON MÁQUINAS. Precisamente, un caballo tan quieto es lo que menos nos interesa antes de montarlo, ya que su dorso y en general todo su cuerpo estará mucho más frío y lo que nos interesa es un cuerpo lo más movido posible y predispuesto para el trabajo. Recordemos que son caballos, que tienen corazón, pulmones, sangre...y todo su sistema fisiológico necesita de un tiempo de calentamiento para poder rendir de un modo óptimo en la clase o el paseo.

MOTIVO 4_La montura y la cincha solo deben usarse en el momento de montar. Ya sabemos hoy por numerosos estudios que la montura impide el movimiento de ciertos grupos musculares. Como hemos comentado más arriba, lo más recomendable es calentar aquellos caballos que sobre todo viven en box, a la cuerda, y después ya, añadir montura y cabezada.

Claro que estas sugerencias, conllevan muchas cosas: más tiempo, más esfuerzo...cambio en definitiva. Pero si el 2019 ha llegado para el ser humano, debería suceder igual para el caballo, y no que mientras nosotros los humanos disfrutamos de todos los avances que nuestra época nos permite, haya caballos que sigan siendo manejados con prácticas propias de siglos pasados. Además, y como siempre digo, si no se quiere hacer por empatía y respeto, se puede hacer por el bolsillo, pues serán menos las lesiones y se tendrán caballos más motivados por su trabajo.

Seguiremos en próximos artículos hablando de todo aquello que la hípica española ya debería haber erradicado hace tiempo: la serreta, la obsesión por llevar el cuello recogido en todo momento, etc.