miércoles, 7 de noviembre de 2018

La redonditis, el peligroso virus que te obliga a llevar el caballo redondo


“Hay que llevar el caballo redondo”

“ponlo redondo que si no, no sirve el trabajo”

“¡Oblígalo a que se ponga redondo!”




(artículo actualizado el 9 de noviembre de 2019)

Frases como las del inicio de este artículo se oyen sin cesar por las hípicas de toda España. La redonditis es un auténtico virus que se extiende por todas las hípicas y clubes de este país y que una vez contagia a la persona, esta se obsesiona hasta la locura con la idea de que su caballo vaya “redondo” en todo momento, y es su caballo precisamente el que más duramente padece las secuelas de este virus, ya que su propietario no dudará en echar mano del rendaje o lo que sea para que su caballo esté redondo continuamente, sea trabajando a la cuerda o montados.

Ante la fiereza de la plaga, me pregunto: ¿Por qué la repiten sin cesar profesores y jinetes? Y lo que más me preocupa, ¿Por qué esa obsesión en inculcar a sus alumnos la idea del caballo redondo como si no hubiera otra forma de trabajar con un caballo? ¿Hasta cuándo van a seguir obsesionados con “poner” a sus caballos redondos? ¿Hasta que de verdad parezcan circunferencias? Y el colmo, y que lleva a destrozar (sí, has leído bien y no exagero, destrozar) a no pocos caballos, es el uso de rendajes auxiliares (gogues, chambones, elásticos, etc.) para obligar al caballo a través de dolor en la boca, a colocarse “redondo”.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que EL IR REDONDO ES UNA CONSECUENCIA, es decir, una postura que el caballo podrá adoptar libremente y siendo estimulado, que no forzado, cuando su cuerpo se lo permita a través del entrenamiento correcto a lo largo de un determinado tiempo. NO ES ALGO QUE PUEDA CONSEGUIRSE A BASE DE FUERZA O RENDAJES Y DE UN MODO INSTANTÁNEO, es decir, el caballo ha de ser capaz de colocarse en esa supuesta redondez como resultado de un entrenamiento y una preparación, pero si se le coloca a base de obligarlo con presiones en la boca, de nada servirá, excepto para dejarlo detrás de la mano como mínimo y con el tiempo, le provocaremos consecuencias desastrosas en su cuello, dorso, etc.

Cuando pregunto a estos jinetes por qué quieren "llevar a su caballo redondo", escucho respuestas como:

-          "No se…mi profesor siempre dice que es como tiene que ir el caballo"
-          "Es para hacer el dorso… ¿no?"
-         " Bueno, es que van más guapos"
-          "Es como tienen que ir"

Etc, etc.  Pero ninguno de ellos es un argumento de peso ni tiene fundamento hípico. Efectivamente, trabajar un caballo en cierta postura en la que active su línea superior y trabaje con los abdominales y los pies activos y bien debajo de la masa, le beneficiará, pero lo que se suele ver por ahí y que la gente tiene como redondo, no es ni mucho menos, una postura óptima. La mayor de las veces, el caballo más que redondo va claramente encapotado y por detrás de la vertical, algo que nunca jamás beneficiará a un caballo.

Otras veces, se coloca al caballo supuestamente redondo con gogues, gomas, y el amarre o rendaje de turno, algo que no solo es dañino, sino que claramente va predisponiendo al caballo a rechazar el trabajo.



Hoy día, sabemos que un buen entrenamiento combinado es la base óptima de preparación física y mental del caballo, lo cual redundará en que sea mucho más fácil para el caballo colocarse redondo casi de un modo natural a poco que se lo pidamos.

Salir al campo, darle sesiones de paso con el cuello bien estirado pero con una implicación óptima de los posteriores, galopar en cuesta, saltar y un buen trabajo pie a tierra  ,son maneras de preparar un caballo mucho más beneficiosas que el llevar al caballo redondo de principio a fin.
-    
MUCHO MÁS IMPORTANTE QUE BUSCAR LA REDONDEZ CONTINUA, ES QUE UN CABALLO TRABAJE REMETIENDO LOS PIES, LO CUAL SE CONSIGUE  SIN NECESIDAD DE CERRARLOS POR DELANTE


Si seguimos ahondando en la cuestión del “redondismo”, es cierto que la idea de base, a priori es buena: se trata de colocar al caballo en una posición que no solo sea bella sino que le muscule de un modo adecuado. Ahora bien, yo me pregunto:

1 ¿Esto ha de hacerse todo el tiempo que trabajamos al caballo?

CLARAMENTE NO. Por la misma razón que ningún deportista entrena en la misma postura todo el tiempo. En cambio, estamos hartos de ver caballos que desde que se monta el jinete hasta que se baja, está forzado a ir encogido, más que redondo incluso. Insisto, en muchos casos forzando con el rendaje de turno o con riendas de atar porque igual vale para el trabajo a la cuerda.

El remate viene con los caballos de clase o aquellos que en definitiva se montan con las dichosas “gomas” en la boca. La excusa de siempre: se usan para que vaya redondo. ¿Y si se las quitamos y no va redondo?. Pues entonces es que algo pasa, y no bueno precisamente. El caballo que no se pone “redondo” sin cachivaches es que:

1_ El jinete no sabe como conseguir dicha postura del caballo
2_O bien el caballo no puede, no está preparado, tiene lesión de dorso o cualquier otro problema
3_Y lo más común: se unen ambas causas



CABALLO PONIÉNDOSE REDONDO ÉL SOLO, SIN RENDAJES, CON UNA SIMPLE CABEZADA DE CUADRA Y EMPLEANDO TODA SU MUSCULATURA Y POTENCIA


Sigamos preguntándonos:

2 ¿Con tal de poner al caballo redondo todo vale?

POR SUPUESTO QUE NO. Como hemos dicho, el ponerse redondo debe ser una consecuencia que se produzca con el paso del tiempo y debido a un entrenamiento coherente, no a base de colocar al caballo forzándolo. Si el caballo está debidamente preparado, se colocará redondo con apenas una leve indicación de nuestros dedos y la ayuda de las piernas. Pero sin forzarlo en ningún momento, es algo que él hará de buena gana y empleando su cuerpo de verdad en el ejercicio.

Se confunde el encoger el cuello de cualquier manera, con el verdadero “redondeo” del cuerpo, es decir una colocación óptima de la línea superior.


Entrenamiento en cuesta y usando el sistema Equicore. Me preocupo mucho más de lo que sucede en los posteriores y en los abdominales que de lo que sucede adelante. Si lo de atrás funciona como debe, de cruz hacia delante todo fluye y se coloca de un modo óptimo.

Lo que sucede en el cuello y la cabeza del caballo es consecuencia de lo que se va produciendo con los pies. Si los pies van cómo deben, sea al aire que sea, el cuello y la cabeza del caballo se colocan de un modo óptimo en un variado rango de posiciones con el que podremos jugar. Por lo tanto, no se trata de encoger y mucho menos de poner cacharros en la boca, sino de poner en orden y en funcionamiento todo el cuerpo del caballo. Pero para eso, se requieren dos cosas:


-          _Saber hacerlo sin trastos en la boca ni rendajes (pocos jinetes saben como hacerlo o lo que es peor, no tienen la paciencia para conseguirlo sin chismes a la boca)

-          _Ayudarse de estímulos como cuestas, saltos, etc.


3 ¿Ir redondo debe ser un fin en sí mismo y el cual hay que perseguir a toda costa y que obligue al caballo o por el contrario debe ser la consecuencia de un trabajo progresivo y dilatado en el tiempo y que así consiga que el caballo adopte la postura por sí mismo?

CLARAMENTE debemos decantarnos por la SEGUNDA OPCIÓN. ¿Motivos? Tu caballo se fortalecerá con el entrenamiento en lugar de deteriorarse, estará motivado con su trabajo y cada vez querrá involucrarse más en todo lo que hagáis juntos.


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5 comentarios:

  1. Hola Señor Tomas Mateo, estoy en mucho de acuerdo con el desarrollo de la nota por usted publicada. Soy profesor de Equitación con Titulo Oficial y que en las cursadas dictadas por veteranos Maestros que fueron destacados Jinetes Militares Internacionales, me empape de los conceptos de la Escuela Antigua de Equitación Clasica, muchos de esos conceptos usted los destaca. No estoy de acuerdo con lo del talon respecto al asiento, considero que el talon mas bajo que la planta del pie pisando el estribo a la altura del nacimiento de los dedos, con una pantorrilla y pierna relajada, permite un asiento profundo con mucha soltura. Con todo respeto lo Saludo desde Argentina. Voy a solicitar mas informes sobre el Curso que nos propone.

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  2. Estoy de acuerdo con todo. De hecho es como trabajo. Lo unico q no entiendo es lo de los talones abajo, porque no???

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    1. Por la sencilla razón de que el equilibrio correcto debe ser igual que cuando somos peatones. Nadie camina con las puntas de los pies levantadas...El problema es que como vamos sobre cuatro patas (las del caballo), descuidamos este aspecto.

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  3. Muy de acuerdo en algunas cosas como complementar el trabajo en pista con salidas al campo, así como con incluir sesiones de salto para mejorar el equilibrio y ayudar al caballo no solo física, sino psicológicamente.

    Sin embargo creo que generalizas bastante, y no para bien, con los greatest hits domeriles sin fundamento, por ello intentaré arrojarles algo de luz con mi humilde opinión:

    -Pasar por el dorso: Llamamos a esto cuando el caballo, mediante el empleo de un dorso elástico y flexible es capaz de enviar toda la energía de sus pies a su manos, dando lugar a movimientos más amplios y armónicos. La diferencia entre pasar por el dorso y no hacerlo es fácil de ver, tanto a simple vista como montado, uno presenta movimientos fluidos y libres, empleando toda su musculatura, mientras que el otro se presenta bloqueado y rígido, de modo que no mostrará ni de lejos todo su potencial(Sin entrar a valorar el estado de salud que derivará a la larga de trabajar así).

    -Talones abajo: La postura a la hora de montar creo que podría explicarse como tu definición de redondez, es algo que no debe forzarse ni buscarse de manera artificial, sino que es una consecuencia de que lo demás está bien hecho. La posición de los talones bajos debe salir como consecuencia de una postura relajada y con un asiento profundo, de modo que tus piernas estén lo mas estiradas que la propia relajación permita, abrazando así al caballo con la mayor superficie posible. El hecho de evitar llevar los talones altos es principalmente para evitar que los noveles vayan de pie sobre los estribos(Ir de puntillas) o tocando al caballo sin querer con los talones. No veo por ello nada perjudicial en llevar los talones bajos, siempre y cuando no sea una postura artificial y simplemente estética, sino consecuencia de un asiento relajado.

    -Las manos siempre bajas: Ahí te doy la razón, las manos siempre deben acompañar al caballo.

    -Las manos nunca deben pasar al otro lado de la cruz: No entiendo a que te refieres con el uso correcto de la mano exterior, ya que siempre que he visto estas situaciones es debido a llevar las riendas excesivamente largas o a un uso excesivo de la mano. Las manos no deben pasar al otro lado de la cruz, pues estas guían al caballo, no lo dirigen, la dirección corre a cargo de las piernas, el asiento y el propio equilibrio, si necesitamos pasar las manos de un lado a otro del caballo estamos denotando una gran dependencia de las mismas.

    -Hay que incurvar de verdad al caballo: Tampoco entiendo por que lo ves fisiológicamente imposible, ¿no está realmente incurvado un caballo dentro de un circulo? Eso lo hace entonces muy posible. De todos modos, cuando hablamos de esto nos referimos a que en muchas ocasiones hay quien gira el cuello de un caballo y dice que este está incurvado, cuando la propia incurvación viene del dorso y no se centra únicamente en cabeza y cuello. Puedes notar la diferencia muy fácilmente en el renvers(Espalda adentro)

    -Hay que sentir las caderas del caballo: En efecto, pese a lo etéreo que pueda sonar esto si no lo has sentido nunca, en caballos con una cierta amplitud y potencia en los pies es relativamente sencillo, se trata de saber mediante tu asiento donde están los mismos, sentir sus movimientos y su capacidad para empujar desde atrás hacia delante. Quizá sería mas correcto hablar de la implicación y flexibilidad del sacro, pero dado que mucha gente no lo entendería nos tomamos muchas veces la licencia de hablar de cadera, siendo menos preciso, pero más entendible

    Creo que el artículo explica con mucho sentido muchas cosas acerca de un trabajo completo y equilibrado, pero no necesitas hablar mal de la doma clásica para tener más peso en tus argumentos; ya que generalizar diciendo que sus adeptos repiten sin cesar algunas cosas que no entienden, y que ni sus referentes se paran a analizar es cuanto menos curioso, ya que deja en muy mal lugar a aquellos que consideras referentes de dicha disciplina.

    Atentamente, un domero ecléctico.

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    1. Estimado Onofre: muchas gracias por tomarte el tiempo de escribir una respuesta tan larga y detallada. Sería muy largo el seguir comentando todos estos puntos, pero intentaré añadir mi punto de vista.

      Pasar por el dorso: es la primera vez que alguien me da una explicación coherente, pero si me permites, yo suelo resumirlo a una sola acción/sensación: enviar a la mano. Si conseguimos esto (que no es poco), es que hay buen trabajo por parte de caballo y jinete. La pierna envía y la mano recibe,es decir, los pies entran. Pero te recalco que tu explicación es muy interesante.

      -Con lo de las riendas que pasan al otro lado de la cruz es porque siempre se ha considerado un sacrilegio, pero nada como entrenar un caballo solo con la rienda exterior, y ahí, nos toca a veces pasar más allá de la cruz.

      _La incurvación es utópica, fisiológicamente imposible. Desde la cola hasta la cruz, el caballo apenas puede incurvar, está demostrado por estudios que nos permite comprobar que esa incurvación de la que se habla en la Escala Alemana, no tiene sentido buscarla hoy día. A caballo podemos creer que incurvamos, pero la realidad es que la incurvación como tal no se produce. El cuello sí, pero de cruz a cola, es mínima la flexibilidad de la columna. Y te lo dice alguien que se pasó años creyendo incurvar los caballos, hasta que empecé a estudiar desde otro punto de vista el cuerpo de nuestro compañero.

      _con respecto a las caderas y el sacro: a mi particularmente me es más fácil hablar y sentir de caballos que meten los pies. Esa sensación la entendemos rápidamente, y los jinetes nóveles más aun.

      Gracias una vez más por tus aportes, ojalá hubiera más domeros "eclécticos".

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