lunes, 1 de octubre de 2018

El caballo cabra vs el caballo de cristal, o el caballo fuerte y sano vs el que se lesiona continuamente

Te puede sonar gracioso, pero vamos a habar de algo muy serio, y que estropea no solo la carrera de muchos caballos sino su propia calidad de vida. ¿Tú qué eliges, un caballo de cristal y que se lesiona con frecuencia...o un caballo que cada vez se hace más fuerte?

Cuándo me preguntan cuál es mi objetivo al entrenar un caballo, siempre respondo con una frase en cierto tono de broma, pero que no es más que la pura verdad: "convertirlo en una cabra montesa". Pero una cabra equilibrada psicológicamente, sana y fuerte, sin lesiones ni vicios de cuadra y PERMANENTES GANAS DE COLABORAR en cualquier actividad que hagamos. El salto o la doma no son para mí objetivos finales, sino partes del entrenamiento de un caballo, que por supuesto, debe abarcar muchas más facetas: cardio, potencia, elasticidad, etc. Por otro lado, nos encontramos el que por desgracia es un tipo de caballo muy habitual: el caballo de cristal, es decir, un caballo al que no se le exige mucho pero cada dos por tres tiene lesiones tontas, y cuando se ha recuperado de una le aparece otra.  ¿Te animas a ver de qué va lo del caballo-cabra?

Se trata de combinar los principios básicos de Equitación con los elementos del deporte humano que ya sabemos sobradamente que funcionan. Los caballos tienen que estar mimados sí, pero rústicos, fuertes y sanos.



Caballo-cabra vs caballo de cristal

Quizás sea porque además de la Equitación, he practicado y practico otros deportes, tengo muy claro que mi prioridad es la del caballo-cabra, que aunque puede sonar un poco cómico, y sobre todo, alejado de la visión que especialmente, en el mundo de la doma clásica de hoy, se pueda tener de un caballo,  creo que puede interesar a una gran mayoría de propietarios de caballos, ni más ni menos que a todos los que quieren un caballo sano, fuerte y motivado por muchos años.

En las artes marciales, antes de ponernos a entrenar las técnicas propiamente del arte marcial en sí, nos podemos pasar, años (y toda la vida), preparando nuestro cuerpo a nivel de elasticidad, flexibilidad, soltura, potencia, o endureciendo articulaciones como nudillos, muñecas, codos o rodillas.

Entrenamiento clásico del Karate de Okinawa con Makiwara, para endurecer nudillos y articulaciones adyacentes. En hípica, el equivalente sería el trabajo al paso por desniveles, cuestas y lugares complicados.

Entrenamiento de fuerza para las manos con vasijas propio del karate tradicional. Este entrenamiento nos permite después ejercer con mucha más fuerza las técnicas de agarres.

Y resulta que el día que empezamos a practicar una determinada técnica, nuestro cuerpo responde mucho mejor, que si directamente, nos hubiésemos puesto a practicar la técnica en sí desde el primer día. En cambio, si nos vamos al campo hípico, encontramos una enorme mayoría de jinetes de Doma Clásica, que empiezan a pedir figuras y movimientos complicados directamente, sin haber preparado el físico de sus caballos previamente. Situaciones parecidas podemos encontrar en salto, donde muchos jinetes apenas se preocupan de hacer otra cosa con sus caballos que saltar, o igualmente en raid, donde a los caballos se les tiene solo haciendo kilómetros por el campo. Pero la falta de un entrenamiento genérico que fortalezca al caballo a nivel general, es lo que provoca después las lesiones recurrentes que terminan creando caballos de cristal. Por supuesto, si a estos entrenamientos monotemáticos unimos largos periodos de confinamiento en el box, y otras malas prácticas, estamos sin lugar a dudas creando un caballo de cristal en toda regla.

Por otra parte y volviendo al ejemplo humano de los practicantes de artes marciales, todo este entrenamiento previo, nos sirve de excelente base para prevenir lesiones y otorgarnos una forma física que no solo nos permite practicar nuestro deporte durante muchos años, sino que nos da un estado físico y mental que nos hace nuestra vida mucho más sana y llevadera. Pues esto mismo, es lo que yo persigo con un caballo desde el momento que cae en mis manos. Y una vez consigo que sea un caballo-cabra, su futuro, sea en el camino de la doma, el salto o cualquier otra especialidad hípica, será mucho más halagüeño, duradero, y sobre todo, asequible para el caballo, ya que si se ha entrenado durante el tiempo suficiente a través de circuitos de cuestas, obstáculos y otras dificultades, su cuerpo responderá mucho mejor a los ejercicios que se le puedan pedir en una impoluta pista plana de geotextil, y si se le sigue entrenando de un modo completo, su futuro en cualquier disciplina será largo y prometedor, al menos en cuanto a su buen estado de forma y salud.


Una vez consigo que sea un caballo-cabra, su futuro, sea en el camino de la doma, el salto o cualquier otra especialidad hípica, será mucho más halagüeño, duradero, y sobre todo, asequible para el caballo


Una buena alimentación es fundamental para que el caballo fortalezca su cuerpo tras el entrenamiento. St Hippolyt te ofrece la más completa gama de piensos del mercado con una contrastada experiencia que te ayudará en tu camino de hacer a tu caballo más fuerte y sano. Más info en: https://www.st-hippolyt.es/


La dificultad de este proceso, viene dada por el hecho de que esta operación de fortalecer a todos los niveles (ojo, pues no solo es cuestión muscular, sino tendinosa, ligamentosa, articular…), se la hacemos a un animal de más de 500 kilos, por lo que además de ponerlo fuerte, ágil y elástico, hemos de educarlo, lo cual se hace a través de ciertos conceptos básicos y sólidos de Equitación. Aquí radica la clave, en saber combinar todas estas técnicas, y de un modo continuado y progresivo.

¿Qué es entonces un caballo-cabra?

Un caballo de ocio o deporte, ágil, sano, fuerte, elástico y equilibrado, y que además de estar motivado con su entrenamiento, ha sido preparado durante el tiempo necesario para que su cuerpo se desenvuelva con soltura y sin lesiones practicando su disciplina hípica por muchos años.


El entrenamiento en pista es importante, pero el verdadero modo de crear un caballo fuerte, sano y libre de lesiones, es fuera de la pista, trabajando sobre cuestas, distintas superficies, etc.


¿Suena bien? Supongo que sí, pues a todos nos gustaría conseguir esto mismo con nuestros caballos. En cambio, resulta que por desgracia, hay muchos caballos que son justo lo contrario, y he aquí que nos encontramos con el caballo de cristal.

¿Cuál es el perfil del caballo de cristal?


Sobreprotegido, siempre en box, vendado a tope...este el caso prototípico de caballo de cristal. Ilustración de Emily Cole

Es el caballo que se lesiona con facilidad y con frecuencia. Por lo general, en su modo de vida está la causa de dichas lesiones, ya que vive únicamente en box y sale de este muy pocas horas, y cuyo dueño o dueña siempre tiene sobreprotegido con vendas, en una cama profunda de paja o viruta, etc.
Es también el caballo que de potro no se crió en el campo, sino en corraleta o un box, y que tiene por lo tanto muchas más papeletas de ser un caballo de cristal
El caballo al que se le hace el mismo trabajo de pista machacón de siempre.
Caballo que no es calentado ni enfriado como se debe
Caballo que no recibe un entrenamiento completo
Caballo que o bien recibe alimentación insuficiente, o en exceso, inadecuada en definitiva.
Y así podríamos seguir, pero en resumen, el caballo de cristal es precisamente el que tiene lesiones tontas continuamente, que nunca llega a estar rebosante de salud, que un día sale a pista con sobredosis de energía y otro no puede con su alma, etc.

La sobreprotección con vendas es un clasico en los caballos de cristal, pero que lejos de favorecerle, le predispone más aun a ciertas lesiones, especialmente, en nuestro país, ya que nuestras temperaturas no son las de los países centroeuropeos, aparte de que aquí, más que un uso, se hace un abuso de las vendas.


Más ventajas para todos con el caballo cabra

Resulta además que los entrenamientos tipo cabra son mucho más divertidos tanto para los caballos como para los jinetes. Sinceramente, me fascina y me asombra la cantidad de gente que se pasan horas y horas en la pista trabajando los mismos ejercicios de siempre. Los ves con cara de concentración, enfurruñados y que como el perro de presa que se obsesiona con su pieza, ellos se obsesionan con conseguir el apoyo, el círculo, y espalda adentro y creyendo, que por intentarlo una y otra vez, lo terminarán consiguiendo. ¿Pero y el disfrutar para cuándo lo dejan? ¿Y el caballo qué tal lleva esta dinámica de repetir lo mismo una y otra vez? ¡El día que estos jinetes y sus caballos salgan de la pista y prueben algo más, seguro que viven una experiencia mística!.

Como digo anteriormente, es muy común que muchos jinetes de todas las disciplinas, se encierren en entrenamientos de ejercicios exclusivos de las mismas, pero la palma se la llevan una gran mayoría de jinetes de Doma Clásica, que solo entrenan en pista. Pero esto no siempre fue así, y grandes maestros de la Doma Clásica, eran partidarios y precursores de lo que hoy ya llamamos entrenamiento cruzado, y que si bien en su época no se llamaba de este modo, estos grandes jinetes tenían claro que lo que mejor sentaba a un caballo para tenerlo sano física y mentalmente, era trabajarlo de modos muy distintos y fuera de la pista, haciendo paseos por el campo, saltando, galopando, etc. Te dejo con  ejemplos muy claros y que están fuera de toda duda de que sean jinetes "extravagantes":

Alois Podhjasky, montando a Norman, y que gustaba de entrenar a sus caballos de Alta Escuela por toda clase de condiciones fuera de pista:



Reiner Klimke, en las Olimpiadas de Roma con Winzerin, cuando aun concursaba en completo:


Y el ejemplo más reciente, el Coronel Christian Carde, corriendo carreras de Angloárabes, y  haciendo completo, disciplina que practicó varios años.





En palabras del propio Coronel:  "Los jinetes de doma de hoy, suelen empezar directamente como jinetes de doma, mientras que los jinetes de antes éramos más versátiles". Este enfoque, indudablemente, afecta a la salud de los caballos, ya que el perfil del clásico jinete de doma de hoy día, rara vez hace más trayecto que del box a la pista y viceversa, con lo cual, ni los músculos, ni los tejidos duros del caballo, se ponen en forma, sino todo lo contrario. Además de estos ejemplos, aquellos que leéis mi web y seguís mis redes, sabéis que suelo poner ejemplos de la amazona americana Catherine Haddad como entrenadora de Doma Clásica que hace un entrenamiento coherente con sus caballos, y en España, Beatriz Ferrer-Salat, como ya he mencionado en ocasiones anteriores, saca diariamente sus caballos al prado, los trabaja por el campo, en un aquatreadmil y hasta cuenta con una pista de galope en sus instalaciones, algo inaudito para la gran mayoría de jinetes de Doma Clásica del resto de nuestro país. ¿Tendrá eso algo que ver en que Beatriz y sus caballos sean los binomios españoles que mejor clasifican a nivel internacional...? Otro ejemplo muy interesante y de referencia para mí, es la alemana Uta Graf, quien igualmente suelta sus caballos en el campo, los trabaja fuera de pista, etc.

Nada más directo para crear un caballo de cristal que tener un caballo en el box días y días. Si nunca has echado la cuenta de lo que eso supone, me permito traer de nuevo a colación este cuadrante que te puede dar una pista. Veamos la vida media de un caballo de los que solo salen del box para trabajar cinco veces por semana (este tipo de caballo que solo sale 5 veces por semana de su cuadra es por desgracia muy frecuente, a nivel ocio y profesional)

La semana tiene 168 horas, de las cuales, ese caballo solo sale 5
Un mes tiene 720 horas, de las cuales ese caballo sale del box 20 h
Un año tiene 8760 horas, de las cuales el caballo sale del box 240 horas, es decir, en todo el año ese caballo ha pasado fuera del box el equivalente a 10 días….


¿Y así pretendemos que un caballo ejecute una disciplina hípica de un modo medianamente correcto?, y sobre todo,  ¿QUE LO HAGA SANO? ¿Y por CUÁNTO TIEMPO?

Sumemos a este despropósito de manejo, un entrenamiento que solo se hace en pista llana, y que se basa siempre en los mismos ejercicios básicos… ¿Qué futuro es el que espera a ese caballo con 12 años? Pues claramente, uno, en el que las lesiones, estarán muy presentes.

Hablando con veterinarios de estas cuestiones, la mayoría coinciden en que las lesiones en caballos de Doma Clásica sobrepasan con mucho a las de caballos de otras disciplinas a priori más duras para el caballo. Es normal, si tenemos en cuenta que muchos de los caballos de doma son los que menos salen de sus boxes y a los que menos en forma se les pone, y no solo es que siempre hagan los mismos ejercicios en pista y en plano, sino que además al gozar por lo general de un cierto sobrepeso, su cuerpo se ve sometido a una sobrecarga que empeora su predisposición a las lesiones. Pero mucho ojo, que como digo más arriba, en todas las disciplinas cuecen habas, y tanto en ciertos niveles de competición como a nivel amateur, hay caballos cuyos jinetes y preparadores hacen un manejo y un entrenamiento que predispone a estos caballos a ser claros candidatos a ser caballos de cristal. Recalco: en TODAS LAS DISCIPLINAS.

Estoy seguro que todos los que tratamos con caballos de un modo u otro, conocemos casos de caballos que viven en este régimen de box con cinco salidas semanales, o incluso menos de cinco. Yo sé de muchos, que salen menos de 5 horas a la semana de su box. Encima, muchos de esos boxes no llegan a ser de 3x3 ni de lejos (medida que ya en sí es bastante reducida, sobre todo para caballos de cierto tamaño), la cama no es limpiada cuándo y cómo debería, etc., etc.
Justo en el lado contrario, está el caballo-cabra, es decir, el que pasa mucho tiempo fuera, y sobre todo, su entrenamiento, va mucho más allá del que pueda hacerse en una pista plana.






¿Y cómo hacemos la conversión a caballo cabra?

En los últimos años, me he dedicado en cuerpo y alma a que caballos que venían con lesiones de todo tipo, así como resabios varios, se convirtieran en caballos-cabra, es decir, en caballos fuertes y que mentalmente, no están ni mucho menos como una cabra, sino todo lo contrario, ya que el hacerlos más fuertes y darles un modo de vida más acorde a sus necesidades, es lo que mejor les sienta mentalmente. Así que si queremos conseguir que un extraordinario animal como es el caballo, se convierta en un estatua de porcelana, frágil y falto de forma, hay que hacer justo lo opuesto a lo que es necesario para conseguir un caballo cabra, es decir, recluirlo en un box desde una edad bien temprana, y hacer que se pase el resto de su vida en un espacio que es más reducido que el de la habitación de un adolescente. 

Primeros pasos del caballo-cabra

Si nuestro caballo se encuentra en unas instalaciones hípicas en las que hay campo alrededor o cercano, lo tendremos mucho más fácil que si estamos en una hípica de entorno muy urbano y en la que todo es plano a nuestro alrededor. En ese caso, si queremos tener un caballo cabra, no hay que desesperar y con algo de imaginación y escaso presupuesto, podremos elaborar una serie de elementos conlos que trabajar y que harán que nuestro caballo esté cada vez más fuerte, ágil y equilibrado.

En cualquier caso, no hay que ser bruscos, y lo que no debemos hacer es de repente empezar a hacer todos estos ejercicios de un modo brusco con caballos que lleven mucho tiempo viviendo en boxes, que hayan recién salido de una lesión, etc., sino ser muy progresivos.


El trabajo pie a tierra y por distintas superficies y pendientes, es fundamental en la creación de un caballo fuerte y sano. 



Ideal para caballos jóvenes

La nueva hornada de propietarios de caballos, preocupados por la salud de sus caballos - más que por su rendimiento deportivo -  me pregunta habitualmente por la edad adecuada para empezar a trabajar un caballo joven. Son muchos los estudios que ya hablan de madurez esquelética a partir de los 7 años (siempre y cuando, hablemos de caballos que han estado en entornos abiertos y haciendo ejercicio), y que dicha madurez no se da plenamente, como mínimo, hasta los 9. 

Ahora bien, ¿eso significa que no se puede entrenar un caballo hasta que cumpla los 7 o los 9 años? En absoluto. En otros artículos he hablado de lo perjudicial que es el método clásico de empezar a montar un potro con 30 meses (que es una edad de 2 años y medio). ¿Cómo lo haría yo si quiero que un potro se convierta en uncaballo adulto sano y fuerte?
Con unas pautas muy diferentes a las habituales, en las que por supuesto, el trabajo montado, no entraría en los planes hasta un mínimo de los 4 años, y siempre con montas muy lentas, progresivas y espaciadas en el tiempo. Si se tratase de caballos para la competición, lo haría previniendo tiempos de descanso en la monta y de fortalecimiento de dorso y de sistema musculo-esquelético en general entre concurso y concurso, buscando que estos, sean pocos en el año, de poca exigencia física y muy distanciados entre sí.


Hasta aquí una primera aproximación al concepto del CABALLO-CABRA. Si quieres saber más sobre cómo evitar que los caballos se lesionen, en estos artículos de mi web tienes mucha más información:
¿Por qué se lesionan tantos caballos 1ªparte?
¿Por qué se lesionan tantos caballos 2ªparte?
El mejor modo de tener un caballo sano por muchos años


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