jueves, 13 de septiembre de 2018

NOVEDADES ATÓMICAS


Ya he comenzado con la primera fase del trabajo montado de Atómico, y lo primero que me gustaría destacar, es que este pequeño caballo, tiene un corazón que no le cabe en el cuerpo. Las semanas de descanso, el empezar después poco a poco con trabajo pie a tierra, la quiropraxia, los estiramientos…todos y cada uno de los detalles de estos cuatro meses han sin duda colaborado para que aquel caballo que antes de venir atacaba cuando le intentaban cepillar o cinchar, ahora esté deseando agradar en cuanto se le monta.



Las sesiones de monta están siendo muy breves, al paso y sin hierro, y mi principal intención ahora mismo es que entienda que la Equitación también va de él, que puede resultarle divertida y beneficiarle físicamente. Esa es ahora mismo la primera premisa, ya que al haber sido caballo de clases, quiere responder a todo como un autómata, por lo que me estoy centrando en hacerle ver que no se trata de ser una máquina que responda de un modo sistemático a las peticiones del jinete, sino que esto va de pasarlo bien los dos, de hacernos fuertes el uno al otro y crecer juntos, y la  verdad que en lo poco que lo he montado, lo va pillando rápido.

Añado que antes de montarlo lo caliento a la cuerda y sin montura durante 15 minutos, que va descalzo pero con botas en las manos, y como digo arriba, sin hierro. El trabajo montado está siendo de otros 15 minutos aproximadamente, y que iremos subiendo progresivamente en los próximos días, si bien lo montaré un par de veces en semana,  y el resto de días, seguirá trabajando pie a tierra para seguir mejorando ese dorso.

La foto es de ayer justo después del trabajo, dándose una merecida merienda de forraje verde y fresco en el nuevo prado que les llevo preparando todo el verano para que tengan un remanso de pasto verde y fresco para cuando terminan de trabajar y para las horas de más calor.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Caballos más fuertes, felices y sanos


                

Mucha gente me pregunta en qué consiste exactamente lo que hago. Este vídeo lo resume muy brevemente: busco caballos que vienen de vivir lo peor del ser humano para convertirlos en caballos fuertes, felices y sanos, trabajando diariamente para que confíen en la misma especie que un día les traicionó, intentando que el deporte les ayude como a mí me ha ayudado.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Cuando asumimos lo ANORMAL como normal

Es doloroso cuando hablo con otros jinetes y propietarios de caballos que ya tienen asumido lo anormal como algo totalmente normal. Personas para los que es algo totalmente lógico que un caballo con 6 o 7 años ya esté infiltrado varias veces, que los caballos que van trabajando estén cojos periódicamenteasumen la lesión, en lugar de algo extraño, como algo normal y propio al caballo: “otra vez lesionado, pero bueno, ya sabes… lo de siempre”, dicen con tono de resignación, como si fuera algo que sucediera como la lluvia o el amanecer, es decir, algo que ocurre de modo natural y contra lo que no podemos hacer nada. Claro, no saben que de casualidad no tiene nada, sino que son ellos los responsables directos de todas esas lesiones.
Como tampoco son normales las ranillas podridas, y que tantos jinetes asumen como usuales. Ni los patas hinchadas, ni los dorsos hundidos…tantos y tantos problemas que se tienen como algo inherente al caballo, pero que ni mucho menos, han de ser así.
También están los criadores que ven como algo usual que los potros se corten y se hieran con las alambradas o el pastor eléctrico. Asumen también que con los destetes, a los potros les den cólicos con diarreas por el estrés, y otras cosas que suceden cuando los destetes son bruscos y mal hechos. Todos estos incidentes en cambio, pueden minimizarse al máximo si hacemos los destetes de un modo coherente y adecuamos las instalaciones a un manejo equino lógico.
Por otro lado están los propietarios que no ven nada raro en que sus profesores de Equitación les obliguen a colocar rendajes y amarres para que sus caballos supuestamente vayan redondos, así como tampoco ven nada extraño en todas las artimañas que hacen estos profesores a sus caballos, y que de Equitación, nada tienen. “No, si sabe mucho, lleva toda la vida haciéndolo”, es lo que me dicen estos propietarios, cuando les pregunto si creen que es lógico obligar a un caballo a través de amarres o de cualquier treta a hacer lo que sea.
En el que momento que asumimos que lo ANORMAL es lo normal, la ineptitud campa a sus anchas. Ahora os pongo un ejemplo no hípico y que nos permitirá ver las cosas de otro modo. Cuando hablo con profesores de enseñanza pública de centros en los que hay un elevado porcentaje de absentismo y de fracaso escolar, y les pregunto que cuál creen es el problema, todos dicen lo mismo:
- “el problema es que desde pequeños asumen que no van a ser capaces de terminar unos estudios mínimos. En su casa es lo normal que nadie tenga estudios y ellos han asumido que no van a poder acceder no digamos a un título universitario, sino ni siquiera a acabar la secundaria”
Desgraciadamente, esta es la realidad de algunos lugares de España y de otros países. Familias y barrios que asumen la creencia de que su vida, hagan lo que hagan, está condicionada por una especie de imposición que les impide hacer nada por cambiarlo. El efecto desgraciado e inmediato, es que asumen su falta de preparación como lo normal, lo propio, y por lo tanto, no van a hacer nada por mejorar.
Este es uno de los grandes problemas del ser humano: LAS CREENCIAS. Ortega y Gasset lo decía y es aplicable perfectamente a la hípica: “las ideas las tenemos, en las creencias estamos”. Un país que contiene partes de población que no son capaces de terminar unos estudios mínimos, está fracasando. Igual ocurre en el terreno de la hípica: si buena parte de jinetes y propietarios asumen las lesiones y la mala praxis en definitiva como lo normal, nunca llegaremos a alcanzar nuestro potencial. Pero por desgracia, nos encontramos con este perfil abundantísimo de personas que aunque evidentemente no les gusta nada la idea de que su caballo se le lesione periódicamente, han asumido la creencia de que es normal que los caballos se lesionen, ya que ha sucedido de toda la vida y no se puede hacer nada por evitarlo.
Pero sí que PODEMOS HACER MUCHO POR CAMBIAR TODO ESO
_Los caballos no tienen por qué lesionarse si se entrenan correctamente
_Los potros no tienen por qué herirse o echarse a perder si se colocan vallados y perímetros con lógica y coherencia equina
_Y no es necesario forzar al caballo mediante amarres ni nada coercitivo si se estudia un mínimo de biomecánica y de etología
¿Tan difícil es asumir que las cosas se pueden hacer bien y que en nuestra mano está el cambiar todo aquello que parece imposible de cambiar?