jueves, 15 de febrero de 2018

¿Conoces los 4 grandes beneficios del movimiento equino? Si tienes caballos, te interesa.


De los diferentes pilares imprescindibles que sustentan la salud y el bienestar del caballo, hay uno de ellos, que se me antoja como fundamental: EL MOVIMIENTO. Los otros, ya los sabemos: la compañía de otros caballos, el aporte de forraje continuo, etc. En este breve texto me voy a centrar en algo tan importante pero que es obviado por una enorme mayoría de hípicas y propietarios, con la esperanza de que esto les anime a promover el máximo movimiento posible en sus caballos.

Mi obsesión por el movimiento me ha llevado a ponerle a mis caballos un GPS para ver cuántos kilómetros hacen al día. Los resultados son sorprendentes y hablaré de ello en otro artículo.


El movimiento es el mejor modo de prevenir lesiones y tener un caballo sano por muchos años. Un movimiento, lento pero constante, que es ni más ni menos, el que los mismos caballos llevan a cabo si se les da la oportunidad de tenerlos en lugares donde puedan hacerlo.
Este tipo de movimiento, previene lesiones y fortalece a su vez a todo el caballo porque moviliza los principales grupos de tejidos duros y blandos del caballo pero sin fatiga ni desgaste, justo lo contrario de lo que suponen los trabajos de intensidad y que se hacen por breves periodos de tiempo en el trabajo de pista.

El movimiento, es además en el caso de los caballos que reciben un entrenamiento duro y de alta intensidad, el mejor remedio para aliviar las secuelas que deja el ácido láctico (agujetas) y nada mejor que tener a un caballo en movimiento al paso después de un trabajo duro, para que con ese movimiento, la circulación haga su trabajo y limpie los desechos metabólicos que quedan en los músculos. Movimiento que hay que tener en cuenta justo después del trabajo y el día después y los siguientes. Siempre movimiento. Si se ha entrenado fuerte, movimiento al canto justo después y los días posteriores. Si no se está entrenando, movimiento también precisamente para mantener el cuerpo activo y tonificado. En definitiva, sea un caballo de ocio o deporte, se trate de un caballo joven o uno senior, siempre y a diario, el caballo ha de moverse, mucho y lentamente. Si no disponemos de las condiciones que posibiliten al caballo moverse por si mismo, tendremos nosotros que proporcionar ese movimiento.

Otra de las enormes ventajas del movimiento equino es que evita la aparición de estereotipias y comportamientos erráticos. Un caballo que se mueve continuamente o al menos durante un buen número de horas al día, es muy difícil que presente este tipo de problemas. Si desgraciadamente ya los tuviera, el moverlo ayudaría en la medida de lo posible a que se minimizara el problema, y lo que es seguro, es que mientras estuviera en movimiento, el comportamiento errático no se produciría, pues el cerebro del caballo estaría enfocado en ese movimiento, y si este lo hiciera además libremente, por un prado en el que hubiera algo de pasto o hierba, toda su atención de centraría en ir mordisqueando la hierba. Un caballo que traga aire en el box, si lo sueltas en un prado grande (no un minipaddock), es muy probable que se concentre en otras cosas y deje de tragar aire mientras está en dicho prado.

Movimiento lento y continuo, forraje y compañía. La receta de un caballo sano y equilibrado mentalmente.

Tengamos en cuenta que estos patrones “anormales” que se dan en caballos como tragar aire o el baile del oso, mientras más los va produciendo el caballo, más fuertes y más continuos serán, ya que dichos patrones están arraigados en la conexión neuronal correspondiente que se creó en su momento el cerebro, y que a medida que se va repitiendo esa conducta, dicha conexión neuronal se va haciendo más grande y poderosa. El único modo de erradicar dicho comportamiento consiste en ofrecer alternativas al caballo para que desarrolle conexiones neuronales que se hagan cada vez más poderosas y al final terminen desbancando a las que sostienen a los comportamientos que no nos interesan. Recordemos que una conexión neuronal que no se usa, va cerrándose y “apagándose” con el tiempo, mientras que con la que se usa, sucede justo lo contrario.

Un tercer pero no menos importante beneficio que otorga el movimiento al cuerpo equino, es el incremento de la motilidad, es decir, la actividad del tránsito intestinal. El caballo que se mueve promueve la acción de sus intestinos, algo de inestimable ayuda para la prevención de cólicos e impactaciones, y que además, le hace sentirse bien en general. Un caballo con sus tripas en movimiento, es un caballo tranquilo y colaborativo. Pensemos en nosotros mismos. ¿Cómo nos sentiríamos si nuestra barriga no estuviera regulada y nos pusieran a dar una clase de educación física?


Y un cuarto e importantísimo beneficio del movimiento, es que hace que el caballo no tenga exceso de energía, esté más predispuesto física y mentalmente para el trabajo, con lo que nos tenemos que ahorrar sesiones de “desgaste” de energía a la cuerda, que lo único que hacen es fatigar al caballo y a nosotros hacernos perder tiempo. El caballo que se mueve varias horas al día, no solo está más sano física y mentalmente, sino que desde el momento en el que lo cogemos para trabajar, está receptivo desde el primer minuto.

Bien, y ahora llega la parte complicada, en la que una gran mayoría me decís que “todo esto está muy bien, pero tengo mi caballo en box y en mi hípica no hay ningún sitio para soltar a mi caballo o ni siquiera hay caminador…”. Bien, a este respecto, hay que ser rotundos. Una hípica que carece de prados o lugares de suelta y en definitiva de zonas de esparcimiento para los caballos, claramente, no ofrece algo que es básico y de cajón para el bienestar mínimo de los caballos. La cuestión es ¿quieres tener a tu caballo en un lugar que imposibilita algo tan básico y tan necesario para el caballo como el movimiento? Ha llegado la hora de que los clientes exijan a las hípicas la creación de estas zonas. Igual que los trabajadores han evolucionado en sus derechos desde la Revolución Industrial hasta nuestros días, ahora hemos de ir evolucionando en cuanto a necesidades mínimas equinas se refiere. Si nunca te has parado a pensar en la cantidad de horas que puede pasarse un caballo en el box a lo largo de un año, te recomiendo leas este artículo que publiqué hace unos meses en el que salía como resultado este cuadrante. El mejor modo de tener a un caballo sano por muchos añoshttp://www.tomasmateo.com/2017/05/el-mejor-modo-de-tener-un-caballo-sano.html



Hay soluciones sin revoluciones, no hay que alarmarse. El concepto de establo activo es más sencillo de lo que parece. En España, Ingequus es pionera en la implantación de este concepto, y que prima el movimiento del caballo en superficies a priori pequeñas. Os dejo algunas imágenes del concepto establo activo, algo más que interesante y a tener en cuenta desde ya si queremos que nuestros caballos se nutran de los beneficios del movimiento.




También está la opción del caminador, pero nunca debe ser la única, ya que supone girar en círculo continuamente, y eso además de ser aburrido para el caballo, castiga ciertos tejidos tendinosos. Siempre será mejor que tener el caballo en el box, pero nunca la única alternativa.




jueves, 1 de febrero de 2018

Animalismo y Equitación: ¿Seguro que el bitless es la solución mágica?

Creo que puedo ser, sino el que más, que nunca se sabe, pero seguro que sí una de las personas que más monta a caballo (y da cuerda) sin hierro en este país. He sido incluso amenazado por ciertas personas por haber expresado públicamente críticas al uso de ciertos hierros y aquellos que leen mi página web y siguen mis redes, pueden comprobar claramente que me posiciono en contra de determinados hierros y rendajes. Ahora bien, eso no me convierte ni mucho menos en un enemigo del filete, y menos aún, en un extremista de los que ahora abundan que predican que todo hierro en la boca del caballo es un instrumento de tortura. 

No solo disfruto montando sin hierro sino que además considero que es positivo para el caballo y para el jinete experimentarlo y que forme parte del entrenamiento de ambos, pero eso no me convierte ni mucho menos en un enemigo de las embocaduras. Si te fijas en la foto, verás que además de no llevar hierro, llevo unas riendas muy finas: van a los meñiques e imposibilitan que pueda traccionar y tirar hacia atrás de las riendas, buscando siempre que el caballo nunca sufra el más mínimo tirón mientras que a la vez educo y entreno mi mano.


Vivimos en la era del o esto o lo otro y del estás conmigo o contra mí, agudizado hasta el extremo por el escudo protector que brindan las redes sociales, desde las que supuestos expertos, más o menos bien intencionados, proponen soluciones categóricas y que no admiten el menor matiz bajo su cátedra de sabiduría, que la mayor de las veces, al menos en nuestro caso – el hípico –está basada en una mezcla formativa de Google y un par de cursos de fin de semana hechos con otros supuestos expertos de más que dudosa formación, en el caso de los defensores a ultranza del bitless, mientras que en el caso de los acérrimos defensores del hierro tamaño cancela, su único argumento es “de toda la vida hemos puesto estos hierros a los caballos”. Pero puesto que a los defensores del hierro industrial en boca ya les suelo dar bastante caña, hoy toca centrarnos en los argumentos en mi opinión muy faltos de base hipológica que defienden el bitless ciegamente porque creen que todo hierro en la boca es tortura.





Así, en los últimos tiempos, he leído, escuchado y vivido en persona comentarios tales como:

“Cualquier embocadura es un instrumento de sometimiento por el dolor”

“El caballo en la naturaleza no lleva nada, por lo que es mejor montarlo sin nada”

“Todo el que pone un filete o un bocado es un maltratador”

Y otras frases similares, generalistas e ignorantes de lo que suponen tales afirmaciones. Este animalismo extremo para con el caballo, tan mal entendido y que la mayor de las veces, no le beneficia, y que felizmente proclama estas frases, en cambio, nunca se pregunta cosas como:

“¿Cómo puedo entrenar mis manos para que nunca hagan daño al caballo cuando llevo las riendas (con o sin hierro)?

¿Y mi asiento? ¿Cómo puedo montar mejor para cuidar el dorso de mi caballo?

¿Qué puedo hacer para mejorar mi Equitación en general? (Mejorar la relación con nuestro caballo no es solo un asunto pie a tierra, también es fundamental que sea buena cuando lo montamos, y eso solo se consigue con buena Equitación)

Igualmente, a todos los que sin unas nociones mínimas de Equitación tanto clásica como moderna y científica, se pronuncian tan a la ligera sobre la función de un filete o embocadura, les preguntaría: ¿Conocen la Escuela Francesa de la Legereté? ¿Saben quién fue Baucher? ¿y Licart? ¿Han visto algún vídeo de Philippe Karl? ¿Y qué me dicen de los domadores americanos del horsemanship que usan hierros?

Meter en el mismo saco del maltrato a todos los jinetes que usan filete o filete y bocado no demuestra sino ignorancia. En la imagen, P. Karl, quien además de predicar con el ejemplo, publica libros y se manifiesta públicamente en contra del rollkur y cualquier otra técnica  de entrenamiento perjudicial para el caballo.


Si las respuestas son negativas, les pido que aprovechen la oportunidad que brindan las actuales tecnologías y busquen sobre las personalidades citadas, y después, opinen sobre el uso de embocaduras. A lo mejor se dan cuenta que es la mano y no el hierro, y sobre todo, que no es solo quitar bocado, SINO APRENDER A MONTAR BIEN CÓMO ELIMINAMOS POSIBLE SUFRIMIENTO A UN CABALLO cada vez que estemos encima del mismo. Y eso incluye mano, pero mucho más. 

¿De qué sirve pues quitar un hierro si llevo el cuello del revés, el dorso hundido y los pies fuera? O lo que veo en no pocos casos: fuera hierro pero culadas a discreción, con lo que vamos maltratando sin piedad el dorso, provocando a la vez, que el cuello se invierta, los pies queden fuera y en general, le provocamos al caballo un desaguisado biomecánico nada bueno para su bienestar. Pero he aquí que casos como estos se repiten una y otra vez, y sus protagonistas, tan panchos, creyendo que por no llevar hierro le están haciendo un favor cuando es justo lo contrario.  Y este animalismo mal entendido, justo se acaba ahí, en quitar el hierro, pero de montar bien, que es lo que más necesita un caballo cuando se le trabaja, de eso, nada.

Lo que si afirmo sin lugar a dudas, es que no pocas veces se hace un uso indiscrimando de hierros, y lo que puede ser peor: rendajes. Profesores que aconsejan a sus alumnos poner tal o cual hierro y añadirle un chambón, unas gomas o unas alemanas...desastre seguro. Pero esos profesores, nunca hablan de cómo educar la mano. El caballo, nunca debe ser forzado por ningún rendaje, sino que debe ser invitado por la acción de las piernas y estimulado con las manos. Fácil de decir, muy difícil de hacer, pero imposible si desde luego nadie nos dice que ese es el camino. Y he aquí que la gente se pone a colocar hierros de toda clase en busca de la solución perfecta, pero nadie trabaja su mano. Otros en cambio, quitan todo hierro de la boca, pero se olvidan de otros detalles, que también son muy importantes.

Ejemplo bitless de monta desastrosa: quitar hierro exclusivamente no conduce a nada. 


Mala salud estaremos dando a un caballo en tal caso, que es el que veo abundar, entre muchos de estos supuestos animalistas equinos que de Equitación, poca o nula idea tienen. Y estimados lectores, para tratar con un caballo, aunque sea pie a tierra, hay que saber sobre Equitación.  Y para esto, hay que estudiar, y formarse con buenos profesionales (que en España, ciertamente, no abundan).

También me gustaría incluir aquí un extracto de un libro escrito por una persona que en mi opinión, dudo mucho que pueda ser considerada una “torturadora” o una “maltratadora” de caballos: Elisabeth de Corbigny. Es una autora francesa, de reconocido prestigio, y que en su libro Doma Natural 2, dice lo siguiente:

“Durante mucho tiempo he trabajado con cabezada de cuadra, influenciada por la falsa idea de que la embocadura es un instrumento doloroso para el caballo, hasta que un buen día, gracias a John Lyons, comprendí que la herramienta más útil y pedagógica que existe para el caballo es el filete de palillos…”

La cita sigue hablando de porqué un filete de palillos puede ser una extraordinaria herramienta de comunicación/trabajo con los caballos. (extraído de Doma Natural, Ed. Hispano Europea, págs. 115-117).

Elisabeth de Corbigny, usa filetes para el trabajo con potros y caballos. Es una referente en Francia de la doma natural.

Antes de entrar en faena y en detalles más técnicos, me gustaría añadir que un servidor ha montado caballos de casi todas las disciplinas. Tuve mi época vaquera en la que montaba con bocado vaquero, aunque hace de eso hace más de 20 años. Y a día de hoy trabajo con caballos de deporte y caballos de ocio y baso mi trabajo con ellos en buena medida haciéndolo bitless, pero también con filete (el bocado hace años que no lo uso). Y a excepción de mi maestro y algún que otro alumno suyo, dudo que haya alguien en España que le dedique más horas al estudio de libros y artículos sobre entrenamiento equino. ¿Y cuál es mi conclusión a día de hoy?
QUE LO IMPORTANTE, si nos preocupa su bienestar, ES SABER TRABAJAR CORRECTAMENTE AL CABALLO. 

Da igual que este lleve una embocadura o trabaje sin ella. Lo principal es respetar una serie de leyes físicas y biomecánicas (de entrenamiento y monta en definitiva), y el hecho de que lleve embocadura o no, es secundario. Por supuesto, descarto, denuncio y censuro el uso de ciertos hierros, embocaduras y rendajes que claramente son puro castigo. Para mí, lo ideal es conjugar un buen trabajo con filete alternado en según que fases del entrenamiento con sistemas bitless, y sobre todo, PREPARAR Y EDUCAR NUESTRA MANO A LO LARGO DE TODA LA VIDA, pues nada garantiza más una boca libre de dolor que una mano sensible y atenta a la boca del caballo. Si trabajamos a un caballo con filete, nuestra obligación (yo me tomo muy en serio esto), es no dañarle en ningún momento. Si por lo que sea, al poner un filete a un caballo, sentimos que le molesta, lo primero que hay que hacer es detectar si hay algo que pueda estar dañándole, y en caso de que no seamos capaces de averiguar el origen de la molestia, contactaremos con un veterinario especialista en odontología. 

Por supuesto, el uso de ciertos bocados, sobre todo en manos inexpertas, es muy peligroso. Igualmente, los cierrabocas y otros elementos, mal usados, también lo son (yo el cierrabocas lo he quitado de todas mis cabezadas y las muserolas van siempre flojas). Pero ojo, que quitar el hierro no elimina el problema. Lo que REALMENTE BENEFICIA A UN CABALLO, ES MONTARLO BIEN, TRABAJARLO COMO SE DEBE (no como solo sabemos), sea PIE A TIERRA O SUBIDOS EN ÉL. En resumen, es más importante si queremos BENEFICIAR AL CABALLO, montar bien (sea con filete, bocado o bitless) que montar bitless de cualquier manera.

Por supuesto, que se puede montar bien bitless, pero también con cualquier tipo de embocadura (insisto en mi preferencia por el filete sencillo y el de palillos). Al igual que con y sin embocadura, también se puede montar mal. Pero el artículo quiere centrarse en esa idea que parece correr como la pólvora en determinados ambientes, que con no poner hierro en la boca, ya le estamos dando al caballo una monta placentera y libre de dolor, y mucho ojo, porque no siempre esto es así, y me temo que  hay muchos caballos que están siendo montados bitless, y que sufren más que otros que son montados con algún tipo de embocadura. 

Y ahora entramos en los detalles, pero hemos de tener claro, que eliminar el hierro de la boca no es un beneficio per se, sino que hay que acompañarlo de una serie de factores, pues no todos los que dan dichos pasos, son conscientes de tales factores. 
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Sensaciones del jinete: filete y bitless

El alternar continuamente uno y otro sistema de embridamiento, me permite darme cuenta de la diferencia de sensaciones que me transmiten uno y otro. Y ninguno me gusta más que otro, para mí, son diferentes, sencillamente, y pienso que no debe descartarse ninguno de los dos, puesto que cada uno tiene su función. Eso, sí, en caballos ya domados y de cierta edad y que sean de confianza, el montarlos sin hierro es para mí, la mejor opción siempre. Igualmente, en casos de caballos que por desgracia tengan lesiones provocadas por hierros o manos de jinete demasiado severas, es siempre mi primera opción.

       
En este vídeo muestro parte del entrenamiento con un caballo que se encuentra con el cuello totalmente atrofiado. Al venir de ser montado con hierro grande, mi primera prioridad es montarlo bitless para que se anime a sacar la cabeza adelante y estirar el cuello. La segunda fase del trabajo la haría con filete de palillos, ya que los ángulos de rienda de la mayoría de cabezadas bitless no son los más óptimos para la colocación correcta de la nuca.



De hecho yo empecé a montar bitless de un modo sistemático, es decir, no haciéndolo en plan indio comanche de vez en cuando, sino con unas intenciones claras y con idea de mejorar a unos caballos con una serie de problemas. Empecé a trabajar montado caballos de enganche, que suelen presentar el problema al montarlos de “quedarse detrás de la mano”, siendo algo exagerado, ya que son caballos que el esfuerzo que hacen tirando del enganche unido a la tensión con la que los cocheros llevan las riendas, dejan a los caballos totalmente encapotados. El montarlos sin nada en la boca, junto a determinados ejercicios que estimulan a los caballos a estirar el cuello, dio muy buenos resultados y en menos tiempo del que esperaba.

Después, vinieron algunos caballos de vaquera, pero de vaquera mala, la del bocado grande y mano dura, que creen que el caballo va reunido por llevar el cuello encogido. Cuellos invertidos o detrás de la mano, con mucho miedo al contacto, a estirar el cuello. Usé la misma técnica que con los caballos de enganche y según qué casos, los resultados tardaron más en llegar, pero llegaron.
Así pues, no tengo reparo en afirmar que para estos casos de “rehabilitación”, el bitless es de ayuda inestimable.

También, en el trabajo con potros, me gusta alternar trabajo sin hierro. Ahora bien, si queremos que ese potro tenga un entrenamiento completo, habrá que usar el filete. La descontracción de la mandíbula, así como la claridad de ideas que da al caballo de los primeros pasos en Equitación (otra cosa es que no se quiera hacer Equitación con ese caballo, y entonces el bitless es totalmente válido y recomendable), hacen fundamental el uso del filete si queremos entrar en una Equitación real. Soy muy partidario de hacer este trabajo al estilo de la Escuela Francesa, más simple y pura en mi opinión que el estilo alemán, en el que hay mucho rendaje y sometimiento, especialmente en los seguidores de los métodos de ciertos jinetes de Doma Clásica y también, algunos de salto, si bien he de reconocer qué en según qué casos de caballos, el trabajo recomendado por Ingrid Klimke, da muy buenos resultados (amazona alemana, pero cuyos métodos de entrenamiento no creo que puedan considerarse duros)


             
En este vídeo muestro un trabajo bitless especial para caballos jóvenes


Ahora bien, si alguien me pregunta si es posible enseñar una doma básica a un caballo sin nada en la boca, he de decir que es totalmente posible, y que sin mayor problema se puede enseñar a un caballo a ir a los tres aires, parar y dar paso atrás sin que nada se ponga en su boca. Incluso más cosas se pueden enseñar a un caballo sin filete ni bocado. Pero insisto en que será una doma incompleta, primaria, y que nos privaría de llegar mínimamente lejos en cuanto a Equitación se refiere.

En cuanto a las sensaciones, el montar bitless es siempre un reto. Me obliga a afinar al máximo, sobre todo en según qué caballos, ya que al no actuar sobre las comisuras de los labios como ocurre con un filete, he de preocuparme de que mis peticiones con las riendas sean lo más precisas posibles, por lo que el resto de mi cuerpo debe estar en total consonancia con lo que hacen las manos. También dependerá en cierta medida del tipo de sistema bitless usado, aunque en general, yo lo que hago es añadir unas riendas a una cabezada de cuadra de la talla de la cabeza del caballo y listo.

MI OBJETIVO ES QUE MI MANO NUNCA SEA AGRESIVA

Con el filete en cambio, mi objetivo en todo momento es que mi mano nunca sea agresiva. El filete puede ser un arma peligrosa si no se sabe emplear, y una mano dura e insensible, puede provocar que un caballo tire del hierro, o huya de él y se encapote. Es por eso, que debemos ENTRENAR NUESTRA MANO continuamente. Para tal cosa, yo educo y entreno mis manos de dos maneras, y que forman parte de una máxima que mi maestro repite una y otra vez:

CUÁNTO MÁS DIFÍCIL ME LO PONGO, MÁS FÁCIL SE LO PONGO AL CABALLO

- Colocando un asidero en la montura. Adecúo el largo de riendas al aire que vaya a trabajar y cojo simultáneamente riendas y asa con ambas manos. Eso me garantiza que no puedo, por más que mi cerebro me la juegue, tirar hacia atrás y por lo tanto, crear molestia/dolor en la boca. En la foto de abajo muestro el que yo me he fabricado con dos puentes de Pelham, pero hay marcas que comercializan asideros creados para ir justo en esa zona de la montura.




- Usando unas riendas especiales, inventadas por mi maestro (y que sus alumnos llamamos riendas Cura, en honor a él), y que se cogen con los dedos meñiques, con lo que es imposible tirar lo más mínimo, puesto que en caso de tirar, el dolor lo sentimos nosotros en nuestros dedos, y lo que es más importante, aprendemos a sentir el más mínimo movimiento de la boca y la cabeza del caballo y cedemos a él, precisamente por eso, porque si nos agarramos, nos duele mucho en los meñiques.  A esto, si unimos un entrenamiento mental consciente en cada cosa que hagamos cada día, en el que empleemos la fuerza justa y necesaria con todo aquello que hagamos con nuestras manos y dedos, estaremos creando unos cimientos muy poderosos en los que basar la relación con nuestros caballos. En las dos fotos de abajo os muestro cómo son estas riendas y a qué zona de los meñiques van. ¿Quién se anima a tirar de la boca llevando estas riendas...? ¡NADIE, porque hace pupa!






Hay dos clases de manos que tiran del hierro: la inexperta y la experta.

Hay manos que por su inexperiencia o falta de Equitación, tiran de las riendas. Es normal, puesto que son reacciones lógicas de jinetes poco expertos que al más mínimo desequilibrio o señal de pérdida de control, se agarran con uñas y dientes a las riendas para estabilizarse en la montura o para detener al caballo o bajarlo de aire. Aquí yo claramente, recomiendo que este tipo de jinetes, para según qué cosas monten caballos de total confianza para que puedan ir bitless, y paralelamente, ir educando la mano.

Y después, claro está, hay jinetes que tiran y encapotan a conciencia. Son los que practican el rollkur y todas estas técnicas que no debemos de dudar en calificar de malas prácticas, maltrato y mala Equitación.

Por lo tanto, para mí está muy claro. Según lo que quieras hacer con tu caballo, podrás elegir un sistema o ambos (que creo es lo ideal, combinarlos los dos, sabiendo cuándo y cómo). Pero eso no debe hacernos olvidar nunca que LO MÁS IMPORTANTE ES ENTRENAR NUESTRA MANOS PARA QUE SIEMPRE SEA ELLA LA QUE SE AMOLDA A LA BOCA DEL CABALLO Y NO AL REVÉS, así como todo nuestro cuerpo, que debe acompañar el movimiento del caballo, y convertirse, como diría mi maestro, en una auténtica MOCHILA INTELIGENTE. En sucesivos artículos, hablaremos de cómo trabajar estos aspectos tan importantes, que cualquier persona que monte a caballo, sea con hierro o sin él, debe tener como prioritarios.


Por último, RECOMIENDO AL RESPECTO Y ENCARECIDAMENTE leer este artículo de mi maestro sobre LA MANO: http://www.ocurrenciashipicas.com/2015/05/