lunes, 12 de noviembre de 2018

PODCAST: Claves para montar mejor y pautas para dar frutas a los caballos

En el episodio número 5 del Podcast os lanzo una pregunta clara: ¿Queréis montar mejor? ¿Quizás os bajáis con cansancio o con rigidez de vuestro caballo? ¿Hace tiempo que quizás notáis que ya no disfrutáis montando? Pues espero que con un sencillo truco que os explico en el podcast, podáis reencontraros con una Equitación no solo más estable sino en la que podáis disfrutar más y que también sea más agradable para vuestro caballo.

También hablaremos sobre las frutas que pueden comer los caballos y en qué cantidades, algo sobre lo que parece que hay dudas según veo por las consultas que me han llegado en relación a esta materia.

Aunque antes de entrar en materia, justo al principio del Podcast, os dejo con una sorpresa algo peliculera...

¡Espero que te guste!


miércoles, 7 de noviembre de 2018

La redonditis, el peligroso virus que te obliga a llevar el caballo redondo


“Hay que llevar el caballo redondo”

“ponlo redondo que si no, no vale”

“¡Oblígalo a que se ponga redondo!”





Son frases que se oyen sin cesar por las hípicas de toda España. La redonditis es un auténtico virus que se extiende por todas las hípicas y clubes de este país y que una vez contagia a la persona, esta se obsesiona hasta la locura con la idea de que su caballo vaya “redondo” en todo momento, y es su caballo precisamente el que más duramente padece las secuelas de este virus, ya que su propietario no dudará en echar mano del rendaje o lo que sea para que su caballo esté redondo continuamente, sea trabajando a la cuerda o montados.

Ante la fiereza de la plaga, me pregunto: ¿Por qué la repiten sin cesar profesores y jinetes especialmente del ámbito domero? Y lo que más me preocupa, ¿Por qué esa obsesión en inculcar a sus alumnos la idea del caballo redondo? ¿Y hasta cuándo van a seguir obsesionados con “poner” a sus caballos redondos? ¿Hasta que de verdad parezcan circunferencias? Y el colmo, y que lleva a destrozar (sí, has leído bien y no exagero, destrozar) a no pocos caballos, es el uso de rendajes auxiliares (gogues, chambones, elásticos, etc.) para obligar al caballo a través de dolor en la boca, a colocarse “redondo”.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que EL IR REDONDO ES UNA CONSECUENCIA, es decir, una postura que el caballo podrá adoptar libremente y siendo estimulado, que no forzado, cuando su cuerpo se lo permita a través del entrenamiento correcto a lo largo de un determinado tiempo. NO ES ALGO QUE PUEDA CONSEGUIRSE A BASE DE FUERZA O RENDAJES Y DE UN MODO INSTANTÁNEO, es decir, el caballo ha de ser capaz de colocarse en esa supuesta redondez como resultado de un entrenamiento y una preparación, pero si se le coloca a base de obligarlo con presiones en la boca, de nada servirá, excepto para dejarlo detrás de la mano como mínimo y con el tiempo, le provocaremos consecuencias desastrosas en su cuello, dorso, etc.

Cuando pregunto a estos jinetes por qué quieren llevar a su caballo redondo, escucho respuestas como:
-          "No se…mi profesor siempre dice que es como tiene que ir el caballo"
-          "Es para hacer el dorso… ¿no?"
-         " Bueno, es que van más guapos"
-          "Es como tienen que ir"

Etc, etc. Todos grandes argumentos de peso (entiéndase la ironía). Efectivamente, trabajar un caballo en cierta postura le beneficiara, pero lo que suelo ver por ahí y que la gente tiene como redondo, no es ni mucho menos, una postura optima, y más si se hace con gogues, gomas, alemanas y el amarre o rendaje de turno. Ante estas respuestas tan dudosas, siempre les contesto yo con:

-          ¿Y no te dice tu profe también que es igual de importante (o más) salir al campo con el caballo y darle sesiones de paso con el cuello bien estirado? ¿y de galopar en cuesta nada?
-          ¿Sabes que saltar o un buen trabajo pie a tierra puede ser mucho más beneficioso que el llevar al caballo redondo de principio a fin.
-        Etc, etc

 EN LUGAR DE BUSCAR LA REDONDEZ CONTINUA, ES MUCHO MÁS BENEFICIOSO ENTRENAR LOS CABALLOS FUERA DE LA PISTA, PERMITIRLES POSTURAS MUCHO MÁS ÓPTIMAS, SUBIR CUESTAS Y COMBINAR DIFERENTES EJERCICIOS. 

Este mundo domeril siempre tiene frases icónicas que sus adeptos repiten sin cesar, pero que ni ellos mismos saben por qué…las oyen a sus referentes y las repiten, y sus referentes tampoco es que se paren mucho a examinar argumentos biomecánicos que las sustenten. Podríamos repasar los grandes hits del panorama domeril y con los que nos machacaron durante décadas, aunque me temo que estos preceptos tan carentes de fundamento se han hecho populares en casi todas las disciplinas hípicas y en las de puramente ocio. Algunos de estos "greatest hits" son:

“Pasar por el dorso” (aun no he conseguido que nadie me explique bien este concepto)

“Talones abajo” (nada recomendable para un buen asiento)

“Las manos siempre bajas” (las manos hay que adaptarlas a cada caballo y situación)

“Las manos nunca deben pasar al otro lado de la cruz” (muy bonito, pero carente de fundamento si queremos hacer un uso correcto de la rienda exterior)

“Hay que incurvar de verdad al caballo” (algo fisiológicamente imposible)

“Hay que sentir las caderas del caballo” (tan difícil de entender como lo de pasar por el dorso)

Etc. etc.
.
Todas estas aseveraciones repetidas hasta la saciedad, fácilmente desmontables no ya por un mínimo de Equitación lógica, sino por leyes físicas que rigen el mundo conocido, y que aunque a muchos cueste creerlo, esas leyes también afectan al caballo y al que lleve encima, por más que se empeñe en ignorarlas. La cuestión es que muchas de estas frases se vienen oyendo durante décadas, se repiten sin cesar de profesores a alumnos y han ido degenerando con el tiempo y sin que como digo, la mayoría de los que las proclaman, no saben muy bien de que están hablando.

EL TRABAJO A LA CUERDA BIEN REALIZADO Y MANTENIDO EN EL TIEMPO ES UNO DE LOS MODOS MÁS SANOS Y EFICACES DE PREPARAR AL CABALLO PARA QUE ADQUIERA LAS POSTURAS QUE MÁS LE BENEFICIAN


Pero ahondando en la cuestión del “redondismo”. La idea de base, es cierto que a priori es buena: se trata de colocar al caballo en una posición que no solo sea bella sino que le muscule de un modo adecuado. Ahora bien, yo me pregunto:

1 ¿Esto ha de hacerse todo el tiempo que trabajamos al caballo?

CLARAMENTE NO. Por la misma razón que ningún deportista entrena en la misma postura todo el tiempo. En cambio, estamos hartos de ver caballos que desde que se monta el jinete hasta que se baja, está forzado a ir encogido, más que redondo incluso. Insisto, en muchos casos forzando con el rendaje de turno o con riendas de atar porque igual vale para el trabajo a la cuerda.

El remate viene con los caballos de clase o aquellos que en definitiva se montan con las dichosas “gomas” en la boca. La excusa de siempre: se usan para que vaya redondo. ¿Y si se las quitamos y no va redondo?. Pues entonces es que algo pasa, y no bueno precisamente. El caballo que no se pone “redondo” sin cachivaches es que:

1_ O bien el jinete no sabe como pedir dicha postura
2_O bien el caballo no puede, no está preparado, tiene lesión de dorso o de cualquier otro sitio
3_Y lo más común: se unen ambas causas


2 ¿Con tal de poner al caballo redondo todo vale?

POR SUPUESTO QUE NO. Como hemos dicho, el ponerse redondo debe ser una consecuencia que se produzca con el paso del tiempo y debido a un entrenamiento coherente, no a base de colocar al caballo forzándolo. Si el caballo está debidamente preparado, se colocará redondo con apenas una leve indicación de nuestros dedos y la ayuda de las piernas. Pero sin forzarlo en ningún momento, es algo que él hará de buena gana y empleando su cuerpo de verdad en el ejercicio.

Se confunde el encoger el cuello de cualquier manera, con el verdadero “redondeo” del cuerpo, es decir una colocación óptima de la línea superiorEl cuello es consecuencia de lo que sucede con los pies. Si los pies van cómo deben, sea al aire que sea, el cuello y la cabeza del caballo se colocan de un modo óptimo. Por lo tanto, no se trata de encoger y mucho menos de poner cacharros en la boca, sino de poner en orden y en funcionamiento todo el cuerpo del caballo. Pero para eso, se requieren dos cosas:


-          Saber hacerlo sin trastos en la boca ni rendajes (pocos jinetes saben como hacerlo o lo que es peor, no tienen la paciencia para conseguirlo sin chismes a la boca)

-          Ayudarse de estímulos como cuestas, saltos, etc.


3 ¿Ir redondo debe ser un fin en sí mismo y el cual hay que perseguir a toda costa y que obligue al caballo o por el contrario debe ser la consecuencia de un trabajo progresivo y dilatado en el tiempo y que así consiga que el caballo adopte la postura por sí mismo?

CLARAMENTE debemos decantarnos por la SEGUNDA OPCIÓN. ¿Motivos? Tu caballo se fortalecerá con el entrenamiento en lugar de deteriorarse, estará motivado con su trabajo y cada vez querrá involucrarse más en todo lo que hagáis juntos.


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_Poner el dorso de tu caballo fuerte de verdad

_Hacer que tu caballo esté más ágil y coordinado

_Cuáles son los rendajes más adecuados para tu caballo y cómo y cuándo usarlos

_Planificar entrenamientos coherentes y que te permitan que tu caballo esté motivado con su trabajo

Y otras muchas cosas. Son 8 lecciones con cantidad de material que he preparado exhaustivamente para este curso, y que estoy tan seguro que va a transformar el modo que tienes de trabajar tu caballo, que si no quedas content@ con el conocimiento aportado, TE DEVUELVO LOS 75 € del coste del curso. ¿Te interesa saber más de este curso único en España? Haz click aquí o en la imagen de abajo.




martes, 6 de noviembre de 2018

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El pago del curso se hace por transferencia bancaria y en caso de solicitar la devolución del importe se hará por el mismo método

¿Cómo se desarrolla el curso?: cada semana recibirás por e-mail el temario de la semana, el cual incluye: un manual en pdf, un audio que explica y desarrolla el manual, vídeos didácticos (en los capítulos, 2, 3, 4, 5, 6 y 7) en los que podrás ver claramente las técnicas propuestas y artículos complementarios.

TUTORÍAS: Cada semana habrá un espacio en el que responderé las posibles dudas que te puedan surgir, las cuales me puedes ir mandando por e-mail.  

TEMARIO:

1_ ¿Por qué es imprescindible el Trabajo a la cuerda?

2_ Qué necesitamos para un correcto entrenamiento a la cuerda
2.1_Elementos básicos
2.2_Rendajes: cuáles, cuándo y cómo usarlos 

3_Tipos de trabajo Pie a Tierra:
3.1_Trabajo educativo
3.2_Trabajo de puesta en forma

4_Calentamiento y enfriamiento a la cuerda como complemento al trabajo montado

5_Trabajo a la cuerda en plano

6_Trabajo a la cuerda en superficies desniveladas

7_Trabajo a la cuerda con elementos auxiliares

8_Casos prácticos


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y si quieres consultarme alguna duda respecto al curso aprovecha el mail para enviármela





lunes, 5 de noviembre de 2018

Claves para ganar masa muscular en un caballo

Cuando pasas tantas horas junto a los caballos, es difícil apreciar sus ganancias musculares y otros aspectos que buscamos en su evolución para poder valorar a nivel externo. A veces las fotos nos ayudan, pero hay otros detalles que son rotundos, en este caso, una simple manta de caballo.


Atómico llegó el pasado mayo, y aunque ya era primavera, las noches eran frescas, por lo que al ser un caballo que venía de pasar los últimos años en box, le ponía una manta para pasar las primeras noches hasta que ya el tiempo se fue tornando más cálido.
El problema era que Atómico es pequeñín y todas las mantas que tengo son de caballos bastante más grandes, y las más pequeñas, las de mi yegua, que si bien no es una yegua grande, pero al estar muy musculada, son mantas de una talla más de la que le corresponde por medida de largo.
A Atómico, le ponía las mantas más pequeñas de mi yegua y aun así, le sobraba manta por todos lados. Bien, pues ahora, esas mismas mantas en las que cabían dos Atómicos, ahora le quedan prácticamente como un guante. Y esto sirve para comprobar, mejor que ninguna foto, que el caballo ha ganado bastante peso, y por supuesto, del que nos interesa, es decir, del muscular, porque no tiene ni un solo "átomo" de grasa.
¿Las claves? Sencillo: buen pienso (en mi caso, St Hyppolit), que no le falte el forraje, buen entrenamiento, revisión veterinaria quiropracta, estiramientos periódicos, y muy importante: vida en libertad y PAZ, mucha paz.
Puedes estar dándole a un caballo el mejor pienso y entrenarlo a tope que si vive estresado, no ganará músculo y su cuerpo no responderá igual. Los caballos pueden segregar mucho cortisol si sus condiciones de vida no son las apropiadas, y el exceso del mismo se puede comer el tejido muscular y en general, provoca desajustes metabólicos que harán que un caballo se debilite en general.
En resumen: entrena bien, alimenta mejor, proporciona buen descanso, y sobre todo, no repares en hacer de tu caballo un CABALLO FELIZ, y verás como cada vez está más fuerte y sano.

Si te han engañado, quizás pudiste evitarlo

Rara es la semana que no me llega un mail, un mensaje de Facebook, o una llamada porque un conocido le dio mi teléfono a alguien con un supuesto problema equino. En cualquier caso, se trata de una persona que se comunica conmigo porque cree que “tiene un problema con su caballo”. (Yo es que ya llevo grabado a fuego eso de Ud. no tiene un problema, Ud CREE que tiene un problema).

Suelo escuchar o leer a la persona para ver de qué se trata realmente, y una gran mayoría de casos, suele remitirse al mismo patrón:
“Llevé el caballo a que el profesional “x” me lo domara /trabajara /entrenara pero el caballo lejos de mejorar está empeorando…”
Y aquí, pues los males que acucian al caballo suelen ser variados, desde los básicos “está muy delgado y tiene las ranillas podridas” a “lo veo cada vez más irritable y no disfruto con él” hasta complicaciones mucho peores.
Tampoco se puede ser cruel con la persona que me consulta, ya que es cierto que esa persona está angustiada y lo que necesita es que le ayuden. Escribo esto con la esperanza de que nos mentalicemos a que todo aquello que aplicamos en el resto de campos de nuestra vida, es perfectamente usable – y de hecho altamente recomendable – con nuestro caballo.
Pongamos ejemplos significativos.
_Vas a apuntar a tus hijos a un colegio nuevo. ¿No preguntas a padres que ya tengan a sus hijos allí? ¿No buscas en cualquier caso referencias de ese cole? Y seguro que vas y visitas las aulas, y hablas con algunos profesores, etc.
_Decides contratar los servicios de un entrenador personal, o quizás ir a clases de pilates. ¿No acudirías primero a una clase de prueba para ver qué tal es el entrenador o profesor y para comprobar que sabe de qué habla? ¿Y no compruebas de paso que la sala es adecuada y cómoda para la práctica de ese deporte?
_Vas a elegir dónde pasar unos días de vacaciones. Antes de hacer la reserva, buscas opiniones en internet sobre ese hotel o ese alojamiento por el que te has decidido. Y si ves varias opiniones favorables, finalmente te decides a confirmar la reserva, pero si por el contrario ves opiniones de clientes poco satisfechos, por más que las fotos sean preciosas, seguro que vas a buscar otro alojamiento del que todo el mundo hable bien de él. ¿No?
_Necesitas ir a revisión dentista. ¿Vas al primero que te cruzas en la calle? No lo creo…Preguntarás a amigos y familiares antes. ¿Y si necesitas un abogado especialista en derecho fiscal? ¿Irás al primer abogado generalista que conozcas…? ¿O quizás te molestarás en buscar a los tres mejores abogados de tu ciudad en derecho fiscal para ver por cuál te decides? Así sabrás que tu elección es segura.
Bien, y así podríamos seguir poniendo más ejemplos. El mundo de hoy nos permite a través de nuestras redes de contactos, el teléfono e internet, buscar a profesionales cualificados y conocer de primera mano su experiencia, su aspecto, su especialidad, su talla de camisa y hasta su estado civil. ¿Quién no hace esto hoy día cada vez que necesita un profesional del cualquier campo de la vida?
Entonces, me puedes explicar – porque realmente no lo entiendo - ¿POR QUÉ DIABLOS A LA HORA DE ELEGIR UNA HÍPICA O UN JINETE PARA TU CABALLO, NO SIGUES EXACTAMENTE EL MISMO PROCEDIMIENTO?
Las respuestas que me suelen dar, son las siguientes:
_Bueno, es que es la hípica que más cerca me pillaba de casa (la cercanía como criterio es entendible, pero no implica profesionalidad ni buen hacer per se)
_Un amigo me dijo que es un jinete que lleva toda la vida en esto (la experiencia a secas no es garantía de nada)
_Es que el preparador tiene la titulación de Técnico Deportivo en Hípica (la titulación en sí tampoco es garantía de buen hacer hípico)
Y esta, la REINA de todas las respuestas:
_Bueno, yo que sé, es un caballo, tampoco pensé que fuera necesaria tanta historia… (la gente suele creer que se mete el caballo en el box, se le da de comer avena, y hala, listo)
Y así nos va… El sentido común, es en la hípica, el menor común de los sentidos en muchas ocasiones.

¿Comidas equinas divertidas?

Por supuesto, y coloridas, y variadas según la época del año. Una de las cosas que más llama la atención de las personas que me visitan, son las "risas" y las alegrías de mis caballos cada vez que llega la hora de alguna comida. Son una especie de relinchos que suenan literalmente a carcajada, o al menos, a que se ponen muy felices.
Los que me venís leyendo desde hace tiempo, sabéis la importancia que le doy a la nutrición de los caballos, por lo que siempre insisto en una buena base de forraje, piensos de calidad, etc. Bien, ¿Pero y si además de esto añadimos detalles que además de ser sanos les gusten?
Como digo, la base primaria ha de ser el forraje, que tenga siempre sus necesidades cubiertas en ese sentido. Después, un buen pienso. Yo ya llevo tiempo con piensos St Hyppolit, y cada caballo, come su tipo de pienso y la cantidad indicada. Después, lo que hago, es según la época del año, añadirle frutas y otros elementos, troceados y siempre sin pasarnos. También dependerá de qué caballo, qué tipo de fruta y la cantidad. De esta manera, añadimos algunos nutrientes extra y que les encantan, y tendremos caballos contentos y motivados con su comida.
En las fotos podéis ver las comidas de Atómico, Athenea y Copito de nieve, los cuales tienen aderezado su ración de pienso St Hyppolit con trozos de membrillo, granos de granada, ajos troceados y los últimos y pequeños higos que van dando las higueras. Todo es fruta fresca y recién cogida de los árboles. Es cierto que se pasa uno un buen rato "cocinando" estos platos equinos, pero merece la pena verlos después disfrutar tanto mientras se los comen.



EL DILEMA

Ya apenas mantengo contacto con ciertos jinetes con los que en su día sí que tenía un roce más asiduo. Nuestros caminos se separaron hace tiempo, desde el momento en que empecé a estudiar a fondo las necesidades reales del caballo, y la mayoría de estos jinetes, no solo no entendieron mi camino, sino que lo desaprobaban abiertamente.

Igualmente, yo por mi parte, viendo que era imposible sacarlos de sus métodos de manejo demencial, y de sus sistemas de doma arcaicos y poco eficaces, decidí apartarme para no ver cómo seguían arruinando la vida de tantos caballos, ya que además, no estaban dispuestos a tomar en consideración ni una sola de mis recomendaciones, en pro especialmente, de que no se les estropearan tantos caballos. El ego por desgracia, les podía más que las ganas de mejorar sus caballos.
Han pasado muchos años desde que dejé aquellos ambientes. Y han sucedido muchas cosas, o al menos, en ese camino que yo elegí, han ocurrido tantas historias, que a veces tengo la sensación de que he estirado al máximo todo este periodo, llenándolo de vivencias y experiencias asombrosas. Echo un vistazo a los últimos años y a veces me cuesta creer la de gente que he conocido y que me han aportado un precioso contenido a esa mochila que todos llevamos, y que mientras más se llena, menos pesa. Quizás, lo que más me asombra, y a la vez me resulta más gratificante, es que haya gente dispuesta a venir desde lejos a dar unas clases conmigo, o que simplemente haya profesionales a los que yo he admirado desde hace tiempo, que me escriban y me digan que les encantaría pasarse a verme trabajar con mis caballos.
Estas cosas, y sobre todo, el ver el cambio en los caballos con los que trabajo, es lo que me permite mirar con orgullo al enorme esfuerzo que supone precisamente esta elección que hice, y que como cuento, me apartó del camino que tomé en su día, y con ello, de la gente que transitaba por aquel camino.
Y en ciertas ocasiones, me encuentro con algunos de aquellos jinetes con los que en su día tuve más contacto. Me llama la atención siempre que me encuentro a alguno de estos profesionales, que su apariencia sigue siendo la misma, y su manera de vestir no ha variado un ápice. Esto no pasaría de una anécdota simpática, si no fuera porque es sintomático de que nada ha cambiado tampoco en su manera de manejar y domar los caballos: los siguen teniendo en los mismos boxes diminutos de hace años, les siguen dando de comer lo mismo y los siguen trabajando igual. Al encontrarnos, estrechamos las manos, y nos contamos cuántos caballos tenemos y cómo los tenemos, y ahí puedo comprobar, como se estancaron en algo, que ya en su momento, estaba anticuado.
Es increíble, pero hay personas para las que el progreso, al menos en lo ecuestre (y en la moda, por lo que se ve), es inexistente. Bien, es su elección, y por lo general, cuando me encuentro a estas personas, después de unas palabras amables, cada uno vuelve a lo suyo, y Dios sabe si alguna vez volveremos a vernos.
Pero el otro día me sucedió algo diferente, y desde entonces estoy con un dilema, y es si llamar a la persona que me encontré para intentar ofrecerle alternativas a lo que me contó, cosa que hasta ahora, nunca me había planteado.
El encuentro con esta persona fue calcado a otros encuentros similares, en los que nos saludamos y hacemos el típico intercambio de información caballar. Solo que este jinete me contaba que no vendía ninguno de los potros que criaba cada año.
- Pero entonces tendrás un montón, ¿no? – Le decía yo algo asombrado.
- Que va – me respondía él resignado – si se me mueren muchos
- ¿Y eso? ¿De qué?
- De cólicos y de yo qué sé…
- Vaya – le decía yo con asombro - ¿Pero qué les das de comer?
Y ahí, pude comprobar, que se trataba de otro caso de estancamiento temporal: el mismo manejo, la misma alimentación…es decir, caballos en boxes 24 horas, mucho cereal en la alimentación, etc. Y como resultado, el mismo resultado pobre de siempre.
Cuando aún no había finalizado nuestra escueta conversación ecuestre, tuve la tentación de decirle que era normal lo que le ocurría, aquello de “si haces lo mismo de siempre, obtendrás los resultados de siempre”, pero mi voz interior echaba el freno y me recordaba: “no digas nada que se ofenderá como sucedía siempre antes que intentabas dar un consejo”.
Bien, todo transcurrió dentro de lo normal, le deseé lo mejor – y en verdad que se lo deseo - y nos despedimos amablemente. Pero no había recorrido ni cien metros y empecé a pensar en qué quizás debería darme la vuelta y hablar con él, y ofrecerle algunas perspectivas de manejo que podrían ayudarle.
Es cierto que frente a los cólicos, nadie está cien por cien a salvo, pero lo que es indudable es que ya sabemos que ciertas prácticas y cierto tipo de alimentación predisponen claramente a problemas. Caballos mucho tiempo parados en box, con mucho cereal y poco forraje, tienen indudablemente más papeletas de sufrir no solo ya problemas como cólicos, sino otros muchos.
Algo había en este jinete, en su expresión, en su manera de contarme los problemas que acuciaban a sus caballos, que evidenciaba preocupación y hasta cariño por ellos, cosa, que en muchos otros, nunca he visto. Hay otros a los que solo les fastidia la pérdida económica. En este en cambio, creí percibir dolor por aquella situación. Y eso es lo que me hizo dudar, y dejar abierta la posibilidad a intentar echarle un cable y explicarle que hay cuatro o cinco cosas que podría hacer por sus caballos y que a ciencia cierta ya sabemos que les benefician. Pequeños cambios en la alimentación y en el manejo que no solo ayudan a evitar problemas, sino que harán que sus caballos están más salubres y predispuestos al trabajo.
Aún sigo con el dilema sobre qué hacer.

La importancia del DESCANSO de CALIDAD en un CABALLO

Los caballos llevaban unos días bastante incómodos debidos al elevado porcentaje de humedad que había en el ambiente, lo cual, unido al calor que aun hacía, provocaba un nivel de moscas como yo, he de reconocer, nunca antes había visto. En esos días les bajo el trabajo a lo mínimo porque están realmente incómodos, pero incluso sin estar trabajando, sueltos en el prado, los ves moverse de aquí a allá, cabeceando y sacudiendo la cola sin cesar.

Las moscas empiezan a dar su particular guerra a los caballos desde los primeros a los últimos rayos del sol, y aunque les ponga máscaras, mantas antimosquitos y ungüentos varios, está habiendo tanta mosca que los caballos acaban agotados de no poder tener sus ratos de descanso tranquilos.
¿Y qué paso ayer? Que al fin ha entrado algo de frío, el suficiente para que las moscas dejen de salir en tropel. Los caballos lo agradecieron enormemente, y cuando llegó la hora de ponerles la segunda toma de forraje del día, no los veía por ningún lado… y resultó que estaban los tres, totalmente tumbados, dormidos profundamente, como nunca los había visto.
Supuse que de verdad necesitaban ese descanso y me esperé para dejarlos descansar, y en la misma guisa permanecían cada vez que me asomaba. En una de estas, Copito de nieve ya se puso en pie y la yegua aunque seguía tumbada, al menos levantó la cabeza. El que seguía totalmente deep era Atómico, al que nunca hasta ahora había visto pegarse una siesta de las profundas por tanto tiempo. Debían estar agotados. La foto está muy pixelada porque le metí mucho zoom para no despertarlos al acercarme.
Al rato se levantaron, fueron al pilar a beber, y ahí ya les saqué el forraje. Bien, este hecho, que puede parecer normal en caballos que viven en el campo, no es siempre posible en caballos estabulados, y me conecta con unos estudios que leía hace poco sobre la importancia de brindar a los caballos condiciones apropiadas para que descansen y entren en las fases profundas del sueño, ya que de ese modo, su cerebro descansa, se repara y se regenera, y con dicho proceso, ciertos tejidos del cuerpo. Y no tenemos más que imaginarnos lo que pasaría con una persona a la que se le priva de sueño y de descanso de calidad, cosa que ya sabemos hoy día, mina su salud a todos los niveles.
El caballo, tiene sus propias necesidades en esta materia, y si no se le proporcionan, su salud, su humor y su predisposición al trabajo se van deteriorando. Estas necesidades de descanso son tan importantes O MÁS que el propio entrenamiento. Recuerdo los años en los que entrenaba fuerte en el gimnasio y aprendí una máxima que marcó la diferencia en cuanto la tuve en cuenta:
“El cuerpo mejora en el descanso”
Y que cierto era. Y se refiere a mejorar en músculo, en calidad de tejidos, etc. Cuando empecé a relacionarme con gente que llevaba mucho tiempo en esto, observé que seguían este principio a rajatabla: entrenamientos no muy largos pero de calidad, buena alimentación, y mucho descanso.
Para terminar, como siempre digo, ¿quieres fortalecer tu caballo? No te centres en el entrenamiento, y primero revisa su calidad de vida, si se relaciona con otros caballos, su nutrición, si puede revolcarse y dormir cómodamente, su alimentación, etc. Si vas a empezar a entrenar un caballo pero no puedes darle el resto de elementos necesarios, lo más probable es que empieces a minar su salud, en vez de fortalecerlo.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Las obras de cada uno

En esta ocasión es una cita de Sta. Teresa de Calcuta la cual he leído, y que puede ser muy interesante para lo ecuestre. Dice así:
“No todos podemos hacer grandes obras, pero podemos hacer pequeñas obras con gran amor
Me encantó en cuanto la leí, y creo que llevándolo al mundo del caballo, puede cobrar un enorme sentido. Ante la cantidad de despropósitos que aun abundan en torno al caballo, podemos sentir la tentación de desesperarnos, y decirnos a nosotros mismos que nada de lo que hagamos, surtirá efecto. A mí me pasó durante un tiempo. En ciertas zonas de Andalucía y del resto de España se cometen tantas atrocidades con los caballos que sentía que por más que hiciera, de nada serviría. Bien, puede que no consiguiera cambiar los métodos de manejo y entrenamiento de estos jinetes rompecaballos, pero sí que podía cambiar la vida de un caballo. Aunque fuera uno solo, a ese caballo, sí que podría cambiarle todo.
Y así sucedió. Y después, vino otro, y después otro, y sin darme cuenta, ya han sido varios los caballos cuyo futuro pintaba oscuro, pude intervenir en sus vidas y hacerla mejor.
Bien, a lo mejor no podemos cambiar todo lo que queremos y con la inmediatez que lo deseamos en el mundo del caballo de hoy, pero si todas las personas de buen corazón y ganas de mejorar el panorama ecuestre intervenimos en la vida de un solo caballo, y le dedicamos nuestro amor, nuestra constancia…serán muchos los caballos sobre los que podremos actuar, y sin darnos cuenta, habremos virado el rumbo de lo ecuestre hacia un destino mucho más afable. Yo ya he conocido varios casos de este tipo, así que cuantos más seamos los que actuamos en consonancia con este modo de pensar de Sta. Teresa, antes podremos conseguir esa gran obra a la que todos aspiramos…


Los jóvenes y el éxito

He leído esta cita de Albert Einstein y creo que es de total aplicación a la hípica:
“Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como si fuera el principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad”.
Mi anotación ecuestre a tan excelente comentario es que no puedo estar más de acuerdo y de hecho siempre lo recalco a jóvenes y no tan jóvenes: el mayor placer de trabajar con un caballo no es el resultado en una competición, sino el simple hecho de hacerlo, conocerlo a fondo, pasar tiempo a su lado, hacerlo más fuerte y que él también te ayude a crecer a ti. Si nos enfocamos en esto, el mejor de los resultados posibles, ya lo estamos obteniendo por descontado y desde el primer momento.


Saber cuándo parar

Saber cuándo parar, confesiones del Diario de Tomás MC.
Desde que me levanté esta mañana supe que hoy tenía que tomarme el día con algo de calma, lo cual confirmé una vez puse el desayuno a los caballos.


La rutina de cada mañana, marca que una vez he puesto el desayuno equino, perruno y gatuno, empiezo con mi entrenamiento de Yoga y Karate. Llevaba unos días entrenándome fuerte sobre el tatami y trabajando con intensidad posteriormente cada caballo, a lo que hay que sumar las clásicas tareas de la semana: ir a por un remolque de forraje, descargarlo y apilarlo; cambiar los elementos del gimnasio hípico y reordenarlos, repasar y escofinar los cascos de los caballos, cambiar los riegos de los prados, etc.
Las jornadas empiezan muy temprano y acaban con los últimos rayos de luz. Mucha actividad física cada día, siete días a la semana, y con mucha entrega. La verdad es que no concibo otro modo de hacer las cosas sino poniendo el alma en cada asunto que me traiga entre manos, pero claro, a veces, el cuerpo necesita bajar el ritmo y estar al menos durante un día, al ralentí para recuperar y recobrar energías.
La ventaja de llevar haciendo deporte desde hace tantos años es que conozco bien las señales que me envía el cuerpo y el día que me levanto con estas sensaciones, en vez de entrenar fuerte me dedico simplemente a hacer una sesión de estiramientos y de relajación muscular, a respirar bien y a hacer una serie de asanas de yoga y unos katas de Karate que son regeneradores y trabajan mucho con el prana/ki, es decir, la energía interior. Después, el trabajo que me toque con los caballos lo bajo también de intensidad, y así con todo lo que me toque hacer en el día.
Normalmente, cuando sigo este procedimiento, al día siguiente suelo despertarme con unas ganas tremendas de comerme el mundo “a bocaos” y vuelvo a la carga con la intensidad de siempre. Otros amigos míos, que también llevan muchos años haciendo ejercicio y distintos tipos de deporte, suelen obrar del mismo modo y con los mismos resultados.
Bien, ahora la pregunta es ¿sabemos detectar esto mismo en un caballo? Es decir, ¿sabemos leer las señales sutiles que nos enviará cuando él necesite un día para tomarse el entrenamiento con más calma? Para mí, saber detectar esto es una de las grandes claves del éxito en el entrenamiento de un caballo.
De mucha ayuda nos será evidentemente el saber detectarlo en nosotros mismos primero, y a partir de ahí, el conocer a nuestro caballo y aprender a conocer su estado de forma, su disposición, etc.
Algunas claves que nos pueden ayudar de todos modos a ser eficaces en esta cuestión:
Combina siempre después de un día intenso, un día de trabajo más light (ojo, nunca dejar parado del todo aun caballo si este vive en un box o un minipaddock, eso es lo peor que le puedes hacer). En mis planes de entrenamiento, siempre tengo en cuenta esta máxima, y siempre a un día de trabajo intenso le sigue uno suave. Si tu caballo vive en el campo y goza de las condiciones para que aunque no trabaje contigo, se mueva y ejercite, no pasa nada por no trabajarlo ese día, pero insisto, ha de poder ejercitarse REALMENTE: hacer varios kilómetros, subir y bajar cuestas, etc. Todo lo que no sea eso, no es ejercicio.
Nunca repitas lo mismo dos días seguidos, ni tres, claro.

Y sobre todo, y lo que más funciona, haz ejercicio tú y aprende a conocer bien tu cuerpo. Eso te ayudará a conocer mejor el de tu caballo. Si has llegado hasta aquí gracias por tu tiempo, espero que te haya sido de ayuda para el entrenamiento de tu caballo, y en breve volveré con alguna confesión de mi diario de entrenamiento con la esperanza de que te sea de provecho.

¿Cuestión de confianza?

La pradera que he preparado para que los caballos tengan forraje verde y fresco todo el año, me sirve como “multifunción”. Por supuesto, su principal cometido es que los caballos dispongan de un espacio en el que estar frescos y puedan comer hierba fresca, y sobre todo, después del trabajo, ya que aquí aún tenemos temperaturas a ciertas horas que andan por los treinta y tantos. Lo que suelo hacer es que después del entrenamiento, les dedico unos minutos a estiramientos, después ducha fresca, y a continuación van al prado verde a reponer energía.


Ahora bien, a veces, aprovecho para valorar la confianza que pueda tener en mí el caballo que lleve, ya que este prado tiene varias alturas y hay una zona, la más baja, desde la que no se ve puede ver al resto de caballos. Con los que ya llevan más tiempo conmigo, no suele haber problema ya que están más que acostumbrados a pasar mucho tiempo a mi lado sin la presencia de otro caballo, y tenemos muchas horas de salir a pastar y hacer “excursiones” en las que el entrenamiento no es lo prioritario.
Pero en el caso de Atómico aun hemos trabajado poco estos asuntos. ¿Y qué ha sucedido? Me gusta dejar suelto al caballo, y estar a su lado, ahora más cerca, más lejos…pero mientras él sepa que estoy cerca, sigue concentrado en comer y tranquilo. Ahora bien, ¿y si me voy? Pues entonces, lo que sucede es que sale galopando y se va a la parte del prado en la que si puede ver a los otros caballos y entonces vuelve a quedarse tranquilo y vuelve a comer. Lo más interesante es que el pasto más jugoso y frondoso está precisamente en la parte baja, el que se ve en la foto. Lo cual demuestra – vamos, que es algo más que consabido - que la compañía, es fundamental para ellos. Lo que a mi me no deja de asombrarme, es cómo pueden llegar a confiar en nosotros para que seamos precisamente esa compañía que les da tranquilidad y les permita comer relajados aunque no haya otros caballos a la vista.

lunes, 1 de octubre de 2018

El caballo cabra vs el caballo de cristal, o el caballo fuerte y sano vs el que se lesiona continuamente

Te puede sonar gracioso, pero vamos a habar de algo muy serio, y que estropea no solo la carrera de muchos caballos sino su propia calidad de vida. ¿Tú qué eliges, un caballo de cristal y que se lesiona con frecuencia...o un caballo que cada vez se hace más fuerte?

Cuándo me preguntan cuál es mi objetivo al entrenar un caballo, siempre respondo con una frase en cierto tono de broma, pero que no es más que la pura verdad: "convertirlo en una cabra montesa". Pero una cabra equilibrada psicológicamente, sana y fuerte, sin lesiones ni vicios de cuadra y PERMANENTES GANAS DE COLABORAR en cualquier actividad que hagamos. El salto o la doma no son para mí objetivos finales, sino partes del entrenamiento de un caballo, que por supuesto, debe abarcar muchas más facetas: cardio, potencia, elasticidad, etc. Por otro lado, nos encontramos el que por desgracia es un tipo de caballo muy habitual: el caballo de cristal, es decir, un caballo al que no se le exige mucho pero cada dos por tres tiene lesiones tontas, y cuando se ha recuperado de una le aparece otra.  ¿Te animas a ver de qué va lo del caballo-cabra?

Se trata de combinar los principios básicos de Equitación con los elementos del deporte humano que ya sabemos sobradamente que funcionan. Los caballos tienen que estar mimados sí, pero rústicos, fuertes y sanos.



Caballo-cabra vs caballo de cristal

Quizás sea porque además de la Equitación, he practicado y practico otros deportes, tengo muy claro que mi prioridad es la del caballo-cabra, que aunque puede sonar un poco cómico, y sobre todo, alejado de la visión que especialmente, en el mundo de la doma clásica de hoy, se pueda tener de un caballo,  creo que puede interesar a una gran mayoría de propietarios de caballos, ni más ni menos que a todos los que quieren un caballo sano, fuerte y motivado por muchos años.

En las artes marciales, antes de ponernos a entrenar las técnicas propiamente del arte marcial en sí, nos podemos pasar, años (y toda la vida), preparando nuestro cuerpo a nivel de elasticidad, flexibilidad, soltura, potencia, o endureciendo articulaciones como nudillos, muñecas, codos o rodillas.

Entrenamiento clásico del Karate de Okinawa con Makiwara, para endurecer nudillos y articulaciones adyacentes. En hípica, el equivalente sería el trabajo al paso por desniveles, cuestas y lugares complicados.

Entrenamiento de fuerza para las manos con vasijas propio del karate tradicional. Este entrenamiento nos permite después ejercer con mucha más fuerza las técnicas de agarres.

Y resulta que el día que empezamos a practicar una determinada técnica, nuestro cuerpo responde mucho mejor, que si directamente, nos hubiésemos puesto a practicar la técnica en sí desde el primer día. En cambio, si nos vamos al campo hípico, encontramos una enorme mayoría de jinetes de Doma Clásica, que empiezan a pedir figuras y movimientos complicados directamente, sin haber preparado el físico de sus caballos previamente. Situaciones parecidas podemos encontrar en salto, donde muchos jinetes apenas se preocupan de hacer otra cosa con sus caballos que saltar, o igualmente en raid, donde a los caballos se les tiene solo haciendo kilómetros por el campo. Pero la falta de un entrenamiento genérico que fortalezca al caballo a nivel general, es lo que provoca después las lesiones recurrentes que terminan creando caballos de cristal. Por supuesto, si a estos entrenamientos monotemáticos unimos largos periodos de confinamiento en el box, y otras malas prácticas, estamos sin lugar a dudas creando un caballo de cristal en toda regla.

Por otra parte y volviendo al ejemplo humano de los practicantes de artes marciales, todo este entrenamiento previo, nos sirve de excelente base para prevenir lesiones y otorgarnos una forma física que no solo nos permite practicar nuestro deporte durante muchos años, sino que nos da un estado físico y mental que nos hace nuestra vida mucho más sana y llevadera. Pues esto mismo, es lo que yo persigo con un caballo desde el momento que cae en mis manos. Y una vez consigo que sea un caballo-cabra, su futuro, sea en el camino de la doma, el salto o cualquier otra especialidad hípica, será mucho más halagüeño, duradero, y sobre todo, asequible para el caballo, ya que si se ha entrenado durante el tiempo suficiente a través de circuitos de cuestas, obstáculos y otras dificultades, su cuerpo responderá mucho mejor a los ejercicios que se le puedan pedir en una impoluta pista plana de geotextil, y si se le sigue entrenando de un modo completo, su futuro en cualquier disciplina será largo y prometedor, al menos en cuanto a su buen estado de forma y salud.


Una vez consigo que sea un caballo-cabra, su futuro, sea en el camino de la doma, el salto o cualquier otra especialidad hípica, será mucho más halagüeño, duradero, y sobre todo, asequible para el caballo


Una buena alimentación es fundamental para que el caballo fortalezca su cuerpo tras el entrenamiento. St Hippolyt te ofrece la más completa gama de piensos del mercado con una contrastada experiencia que te ayudará en tu camino de hacer a tu caballo más fuerte y sano. Más info en: https://www.st-hippolyt.es/


La dificultad de este proceso, viene dada por el hecho de que esta operación de fortalecer a todos los niveles (ojo, pues no solo es cuestión muscular, sino tendinosa, ligamentosa, articular…), se la hacemos a un animal de más de 500 kilos, por lo que además de ponerlo fuerte, ágil y elástico, hemos de educarlo, lo cual se hace a través de ciertos conceptos básicos y sólidos de Equitación. Aquí radica la clave, en saber combinar todas estas técnicas, y de un modo continuado y progresivo.

¿Qué es entonces un caballo-cabra?

Un caballo de ocio o deporte, ágil, sano, fuerte, elástico y equilibrado, y que además de estar motivado con su entrenamiento, ha sido preparado durante el tiempo necesario para que su cuerpo se desenvuelva con soltura y sin lesiones practicando su disciplina hípica por muchos años.


El entrenamiento en pista es importante, pero el verdadero modo de crear un caballo fuerte, sano y libre de lesiones, es fuera de la pista, trabajando sobre cuestas, distintas superficies, etc.


¿Suena bien? Supongo que sí, pues a todos nos gustaría conseguir esto mismo con nuestros caballos. En cambio, resulta que por desgracia, hay muchos caballos que son justo lo contrario, y he aquí que nos encontramos con el caballo de cristal.

¿Cuál es el perfil del caballo de cristal?


Sobreprotegido, siempre en box, vendado a tope...este el caso prototípico de caballo de cristal. Ilustración de Emily Cole

Es el caballo que se lesiona con facilidad y con frecuencia. Por lo general, en su modo de vida está la causa de dichas lesiones, ya que vive únicamente en box y sale de este muy pocas horas, y cuyo dueño o dueña siempre tiene sobreprotegido con vendas, en una cama profunda de paja o viruta, etc.
Es también el caballo que de potro no se crió en el campo, sino en corraleta o un box, y que tiene por lo tanto muchas más papeletas de ser un caballo de cristal
El caballo al que se le hace el mismo trabajo de pista machacón de siempre.
Caballo que no es calentado ni enfriado como se debe
Caballo que no recibe un entrenamiento completo
Caballo que o bien recibe alimentación insuficiente, o en exceso, inadecuada en definitiva.
Y así podríamos seguir, pero en resumen, el caballo de cristal es precisamente el que tiene lesiones tontas continuamente, que nunca llega a estar rebosante de salud, que un día sale a pista con sobredosis de energía y otro no puede con su alma, etc.

La sobreprotección con vendas es un clasico en los caballos de cristal, pero que lejos de favorecerle, le predispone más aun a ciertas lesiones, especialmente, en nuestro país, ya que nuestras temperaturas no son las de los países centroeuropeos, aparte de que aquí, más que un uso, se hace un abuso de las vendas.


Más ventajas para todos con el caballo cabra

Resulta además que los entrenamientos tipo cabra son mucho más divertidos tanto para los caballos como para los jinetes. Sinceramente, me fascina y me asombra la cantidad de gente que se pasan horas y horas en la pista trabajando los mismos ejercicios de siempre. Los ves con cara de concentración, enfurruñados y que como el perro de presa que se obsesiona con su pieza, ellos se obsesionan con conseguir el apoyo, el círculo, y espalda adentro y creyendo, que por intentarlo una y otra vez, lo terminarán consiguiendo. ¿Pero y el disfrutar para cuándo lo dejan? ¿Y el caballo qué tal lleva esta dinámica de repetir lo mismo una y otra vez? ¡El día que estos jinetes y sus caballos salgan de la pista y prueben algo más, seguro que viven una experiencia mística!.

Como digo anteriormente, es muy común que muchos jinetes de todas las disciplinas, se encierren en entrenamientos de ejercicios exclusivos de las mismas, pero la palma se la llevan una gran mayoría de jinetes de Doma Clásica, que solo entrenan en pista. Pero esto no siempre fue así, y grandes maestros de la Doma Clásica, eran partidarios y precursores de lo que hoy ya llamamos entrenamiento cruzado, y que si bien en su época no se llamaba de este modo, estos grandes jinetes tenían claro que lo que mejor sentaba a un caballo para tenerlo sano física y mentalmente, era trabajarlo de modos muy distintos y fuera de la pista, haciendo paseos por el campo, saltando, galopando, etc. Te dejo con  ejemplos muy claros y que están fuera de toda duda de que sean jinetes "extravagantes":

Alois Podhjasky, montando a Norman, y que gustaba de entrenar a sus caballos de Alta Escuela por toda clase de condiciones fuera de pista:



Reiner Klimke, en las Olimpiadas de Roma con Winzerin, cuando aun concursaba en completo:


Y el ejemplo más reciente, el Coronel Christian Carde, corriendo carreras de Angloárabes, y  haciendo completo, disciplina que practicó varios años.





En palabras del propio Coronel:  "Los jinetes de doma de hoy, suelen empezar directamente como jinetes de doma, mientras que los jinetes de antes éramos más versátiles". Este enfoque, indudablemente, afecta a la salud de los caballos, ya que el perfil del clásico jinete de doma de hoy día, rara vez hace más trayecto que del box a la pista y viceversa, con lo cual, ni los músculos, ni los tejidos duros del caballo, se ponen en forma, sino todo lo contrario. Además de estos ejemplos, aquellos que leéis mi web y seguís mis redes, sabéis que suelo poner ejemplos de la amazona americana Catherine Haddad como entrenadora de Doma Clásica que hace un entrenamiento coherente con sus caballos, y en España, Beatriz Ferrer-Salat, como ya he mencionado en ocasiones anteriores, saca diariamente sus caballos al prado, los trabaja por el campo, en un aquatreadmil y hasta cuenta con una pista de galope en sus instalaciones, algo inaudito para la gran mayoría de jinetes de Doma Clásica del resto de nuestro país. ¿Tendrá eso algo que ver en que Beatriz y sus caballos sean los binomios españoles que mejor clasifican a nivel internacional...? Otro ejemplo muy interesante y de referencia para mí, es la alemana Uta Graf, quien igualmente suelta sus caballos en el campo, los trabaja fuera de pista, etc.

Nada más directo para crear un caballo de cristal que tener un caballo en el box días y días. Si nunca has echado la cuenta de lo que eso supone, me permito traer de nuevo a colación este cuadrante que te puede dar una pista. Veamos la vida media de un caballo de los que solo salen del box para trabajar cinco veces por semana (este tipo de caballo que solo sale 5 veces por semana de su cuadra es por desgracia muy frecuente, a nivel ocio y profesional)

La semana tiene 168 horas, de las cuales, ese caballo solo sale 5
Un mes tiene 720 horas, de las cuales ese caballo sale del box 20 h
Un año tiene 8760 horas, de las cuales el caballo sale del box 240 horas, es decir, en todo el año ese caballo ha pasado fuera del box el equivalente a 10 días….


¿Y así pretendemos que un caballo ejecute una disciplina hípica de un modo medianamente correcto?, y sobre todo,  ¿QUE LO HAGA SANO? ¿Y por CUÁNTO TIEMPO?

Sumemos a este despropósito de manejo, un entrenamiento que solo se hace en pista llana, y que se basa siempre en los mismos ejercicios básicos… ¿Qué futuro es el que espera a ese caballo con 12 años? Pues claramente, uno, en el que las lesiones, estarán muy presentes.

Hablando con veterinarios de estas cuestiones, la mayoría coinciden en que las lesiones en caballos de Doma Clásica sobrepasan con mucho a las de caballos de otras disciplinas a priori más duras para el caballo. Es normal, si tenemos en cuenta que muchos de los caballos de doma son los que menos salen de sus boxes y a los que menos en forma se les pone, y no solo es que siempre hagan los mismos ejercicios en pista y en plano, sino que además al gozar por lo general de un cierto sobrepeso, su cuerpo se ve sometido a una sobrecarga que empeora su predisposición a las lesiones. Pero mucho ojo, que como digo más arriba, en todas las disciplinas cuecen habas, y tanto en ciertos niveles de competición como a nivel amateur, hay caballos cuyos jinetes y preparadores hacen un manejo y un entrenamiento que predispone a estos caballos a ser claros candidatos a ser caballos de cristal. Recalco: en TODAS LAS DISCIPLINAS.

Estoy seguro que todos los que tratamos con caballos de un modo u otro, conocemos casos de caballos que viven en este régimen de box con cinco salidas semanales, o incluso menos de cinco. Yo sé de muchos, que salen menos de 5 horas a la semana de su box. Encima, muchos de esos boxes no llegan a ser de 3x3 ni de lejos (medida que ya en sí es bastante reducida, sobre todo para caballos de cierto tamaño), la cama no es limpiada cuándo y cómo debería, etc., etc.
Justo en el lado contrario, está el caballo-cabra, es decir, el que pasa mucho tiempo fuera, y sobre todo, su entrenamiento, va mucho más allá del que pueda hacerse en una pista plana.






¿Y cómo hacemos la conversión a caballo cabra?

En los últimos años, me he dedicado en cuerpo y alma a que caballos que venían con lesiones de todo tipo, así como resabios varios, se convirtieran en caballos-cabra, es decir, en caballos fuertes y que mentalmente, no están ni mucho menos como una cabra, sino todo lo contrario, ya que el hacerlos más fuertes y darles un modo de vida más acorde a sus necesidades, es lo que mejor les sienta mentalmente. Así que si queremos conseguir que un extraordinario animal como es el caballo, se convierta en un estatua de porcelana, frágil y falto de forma, hay que hacer justo lo opuesto a lo que es necesario para conseguir un caballo cabra, es decir, recluirlo en un box desde una edad bien temprana, y hacer que se pase el resto de su vida en un espacio que es más reducido que el de la habitación de un adolescente. 

Primeros pasos del caballo-cabra

Si nuestro caballo se encuentra en unas instalaciones hípicas en las que hay campo alrededor o cercano, lo tendremos mucho más fácil que si estamos en una hípica de entorno muy urbano y en la que todo es plano a nuestro alrededor. En ese caso, si queremos tener un caballo cabra, no hay que desesperar y con algo de imaginación y escaso presupuesto, podremos elaborar una serie de elementos conlos que trabajar y que harán que nuestro caballo esté cada vez más fuerte, ágil y equilibrado.

En cualquier caso, no hay que ser bruscos, y lo que no debemos hacer es de repente empezar a hacer todos estos ejercicios de un modo brusco con caballos que lleven mucho tiempo viviendo en boxes, que hayan recién salido de una lesión, etc., sino ser muy progresivos.


El trabajo pie a tierra y por distintas superficies y pendientes, es fundamental en la creación de un caballo fuerte y sano. 



Ideal para caballos jóvenes

La nueva hornada de propietarios de caballos, preocupados por la salud de sus caballos - más que por su rendimiento deportivo -  me pregunta habitualmente por la edad adecuada para empezar a trabajar un caballo joven. Son muchos los estudios que ya hablan de madurez esquelética a partir de los 7 años (siempre y cuando, hablemos de caballos que han estado en entornos abiertos y haciendo ejercicio), y que dicha madurez no se da plenamente, como mínimo, hasta los 9. 

Ahora bien, ¿eso significa que no se puede entrenar un caballo hasta que cumpla los 7 o los 9 años? En absoluto. En otros artículos he hablado de lo perjudicial que es el método clásico de empezar a montar un potro con 30 meses (que es una edad de 2 años y medio). ¿Cómo lo haría yo si quiero que un potro se convierta en uncaballo adulto sano y fuerte?
Con unas pautas muy diferentes a las habituales, en las que por supuesto, el trabajo montado, no entraría en los planes hasta un mínimo de los 4 años, y siempre con montas muy lentas, progresivas y espaciadas en el tiempo. Si se tratase de caballos para la competición, lo haría previniendo tiempos de descanso en la monta y de fortalecimiento de dorso y de sistema musculo-esquelético en general entre concurso y concurso, buscando que estos, sean pocos en el año, de poca exigencia física y muy distanciados entre sí.


Hasta aquí una primera aproximación al concepto del CABALLO-CABRA. Si quieres saber más sobre cómo evitar que los caballos se lesionen, en estos artículos de mi web tienes mucha más información:
¿Por qué se lesionan tantos caballos 1ªparte?
¿Por qué se lesionan tantos caballos 2ªparte?
El mejor modo de tener un caballo sano por muchos años


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