lunes, 18 de diciembre de 2017

SIESTAS EQUINAS

Uno de los grandes regalos de cada día al convivir con tus caballos, es poder observarlos en muchos de los detalles que nos ofrecen si les damos la posibilidad. Particularmente me fascinan las siestas equinas que mi pequeña manada se pega cada día. Hay veces, que pueden ser hasta tres en un día, buscando a veces el sol, y otras, la sombra.


Suelen turnarse en cada siesta, y por lo general se quedar al menos uno de pie “vigilando”. Me hace mucha gracia cuando el Shetland es el que se queda de pie y atento, como diciendo a los otros “descansad vosotros que yo vigilo”. También hay veces, que se tumban los tres. Por lo general he observado que esto se da si yo estoy cerca haciendo algo, y entonces incluso se duermen profundamente y hay veces que los veo moverse y resoplar soñando.




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