martes, 12 de diciembre de 2017

Mi Balance del 2017

Antes de que las redes se inunden de temas navideños y buenos deseos para el año próximo,  me gustaría hacer balance de un año al que aún hay que seguir sacando jugo pero que ha supuesto un punto de inflexión en mi camino de trabajo con caballos.
En el último mes y medio he decidido dar un giro a mi orientación profesional ecuestre, y en el que el inminente 2018 me volcaré como hasta ahora, en cuerpo, alma y durante 7 días a la semana.



Pero es momento de mirar atrás y repasar todo lo que ha supuesto 2017. Una de las grandes experiencias del año y en general de mi carrera, fue Montenmedio. El estar desde el primer día hasta el último en el Sunshine Tour me ha permitido cosas tan increíbles como tener de vecinos de cuadras a una de las grandes parejas del completo internacional como son Tim y Jonelle Price, olímpicos además por Nueva Zelanda. Todas las mañanas me asomaba a sus boxes a ver cómo trabajaban ellos y sus mozas, con un ambiente buenísimo, pero super serios y profesionales a la vez. Recuerdo estar un día en la pista de calentamiento enfriando un caballo y a mi lado y haciendo lo mismo, después de haber hecho su recorrido, llevaba a Reed Keesler, amazona olímpica por Estados Unidos.  Podría describir experiencias similares y cercanas con otros grandes jinetes y entrenadores internacionales, todas muy enriquecedoras.  Impagable experiencia que me guardo en la mochila de los recuerdos y las enseñanzas.

Ha sido un año muy interesante a nivel de cursos y charlas en diferentes puntos de España. Eso me ha permitido conocer a propietarios de caballos con un claro afán e interés común: mejorar el bienestar y la forma de sus caballos. Lo que ellos no saben, es que muchas veces soy yo el que aprendo de ellos y en cada viaje, vuelvo con la cabeza llena de conocimientos nuevos, experiencias y puntos de vista que me aportan mucho. También ha sido un año muy interesante en el que he accedido a nuevas lecturas que han abierto nuevas perspectivas en mi camino, desde lo más puramente relacionado con la forma física equina, hasta la doma básica y la relación con el caballo más cercana.

A nivel puramente ecuestre, he trabajado caballos que me han dado mucho. He tenido la inmensa suerte de trabajar caballos de deporte superdotados, y caballos de condición tranquila pero que han conseguido sorprenderme cuando menos lo esperaba. Recuerdo especialmente el caso de un caballo que vino a un curso que hicimos con la Universidad de Sevilla. Llegó como dormido, sin querer saber nada del mundo…y acabó totalmente cambiado, desplegando alegría y ganas de vivir. Sin que la dueña se diera cuenta, se me saltaron las lágrimas al ver aquel cambio cuando aquel caballo dejó salir el potro que aun llevaba dentro.

He pasado también momentos complicados al tener que despedirme de caballos a los que dediqué tiempo, ganas y cariño. Algunos los tuve que dejar en sus cuadras porque ya me tocaba irme. Otros se fueron con sus dueños. De todos me acuerdo cada semana. De lo que me enseñaron. De lo que me dieron. Solo espero haber estado a su altura.
Ha sido un año más de cursos y sesiones de trabajo junto a mi maestro, la persona que cambió mi Equitación y otras muchas cosas. Un año más de noches interminables, a veces en persona, y a veces en la distancia a través de mensajería telefónica, con debates en los que podemos pasar mucho tiempo intentando alcanzar una conclusión que nunca llega. Lo que no se si podré sacarle algún día es el secreto de su eterna juventud, pues sigue viviendo cada día con una intensidad que ya quisieran muchos adolescentes para sí.

También he de agradecer la confianza que ha depositado en mi St Hyppolit, ya que siempre suelo andar metiéndome a recuperar caballos que vienen con problemas de salud y para eso necesito una marca tan contrastada y solvente y que además está gestionada en España por una persona que no solo conoce la nutrición equina sino que entrena y compite con caballos de deporte.

En definitiva, tengo mucho que agradecer a este año que ya va cerrándose, pero no quiero tampoco ocultar el otro lado y ponerlo todo de color de rosa, como suele hacerse en las redes sociales.  Hay una parte que no se ve en las fotos que subo, pero eso no significa que no exista.

Mi trabajo es duro, muy duro. No se desde hace varios años lo que es cogerme un solo día de vacaciones. Si viajo, es para trabajar con caballos o hacer actividades en torno al caballo. En casa, me toca no solo trabajar con caballos, sino hacer de agricultor, a veces de albañil, de fontanero  y de mil cosas más que requiere el campo.
Y también he conocido la maldad humana muy de cerca este año.  Personas altamente tóxicas y maliciosas que intentan arrastrarte a su pozo de oscuridad a través de sucias artimañas bajo un escaparate ecuestre con el que se esconden, pero que estalla debido a la propia ira que les consume por dentro, dejando claramente ver, que no están en los caballos por amor a esta profesión, la más bonita y noble del mundo, sino para intentar revestir su verdadera esencia.

Todo ello, absolutamente todo, ha supuesto aprendizaje y por ello no estoy más que AGRADECIDO. Aún quedan unos días por delante antes de cerrar el 2017, y voy a exprimirlos con las mismas ganas que los once meses anteriores, y así, para cuando entre el 2018, me pillará en forma, y pase lo que pase el año que viene, una cosa puedo asegurar: pondré el cien por cien de mis ganas en cada cosa que haga, por pequeña que sea.


A vosotros, amigos y lectores, os deseo lo mismo y que podamos compartirlo y seguir creciendo juntos al lado de nuestros caballos, a los que en este 2018 tenemos que querer y cuidar más aun, porque ellos son el motor de todo y la luz que nos ilumina cuando hay tinieblas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario