miércoles, 4 de octubre de 2017

Cría irresponsable o la dudosa suerte de una yegua en España

Este es el segundo artículo de la serie que inicié para hablar de los cuatro grupos de caballos que suelen ser los más perjudicados de la hípica deportiva y de ocio en España: los caballos mayores, las yeguas, los caballos enteros y los caballos de escuela. Este en concreto, está centrado en potras y yeguas y va dirigido especialmente a cualquier persona que esté pensando en criar o ya lo esté haciendo.



Es muy de agradecer cuando las Asociaciones grandes y poderosas, aquellas que reúnen a multitud de personas con un mismo interés, se definen claramente ante los problemas actuales de un sector, como en nuestro caso es el ecuestre, abandonando la comodidad de la inercia en un intento de prevenir y adelantarse a los acontecimientos.

Esto es lo que ha ocurrido en Inglaterra con la todopoderosa British Horse Society (BHS), que ha tomado posiciones ante la tremenda crisis general que nos ha dejado tiritando a todos y en especial al sector ecuestre. Para esto ha iniciado una fuerte campaña para informar a los criadores de que es muy aconsejable que la cría de caballos sea responsable. Bajo el lema de que antes de criar irresponsablemente un caballo, adóptalo, ha iniciado una serie de vías para concienciar y ayudar al criador, incluyendo una campaña de castración de machos a precios muy reducidos, y otra vía para favorecer la adopción. Tienes más info en este enlace de la propia BHS: http://www.bhs.org.uk/welfare-and-care/our-campaigns/think-before-you-breed

E igualmente, en algunas de las revistas y webs más prestigiosas de habla inglesa:




Aunque en nuestro país la mayoría de asociaciones vana ritmos diferentes de lo que se hace en los países de referencia, creo que no sería justo meter a todas en el mismo saco, y en este sentido me gustaría destacar positivamente la labor de la AECCAá, fomentando una cría responsable, al estilo francés, con pocas yeguas y de contrastada calidad y siempre apostando por el deporte y la funcionalidad, mientras que en el paradigma de la cría irresponsable en España lo tenemos en la ANCCE, asociación que lleva gestionando durante años concursos morfológicos de yeguas que además de padecer una obesidad que les impide estar sanas y que hace imposible evaluarlas con criterio, ya que la grasa no deja ver la conformación real, no promueven en absoluto que dichas yeguas se domen y compitan aunque sea a un nivel bajo, por lo que entre la obesidad desmedida y que están sin domar, es imposible saber la calidad real ni por supuesto deportiva de dichas yeguas, con las que claro, los ganaderos siguen criando. Contrasta enormemente con lo que por ejemplo se hace en Inglaterra, donde cualquier criador de caballos de carreras, lo primero que se fija es en los resultados COMPETITIVOS DE la línea materna, la madre, la abuela materna, la madre de esta, etc. En cambio, si nos salimos del círculo de los ganaderos que aspiran a ganar los concursos morfológicos de yeguas PRE, lo que vemos es una cantidad de yeguas pasando hambre en el campo. ¿Por qué? Porque nadie las quiere ya que no están domadas ni tienen valor en el mercado. Por lo que además de la responsabilidad subsidiaria de algunas asociaciones, en definitiva el principal y último responsable o irresponsable de la cría es el propio ganadero, pequeño o grande, y pertenezca a una asociación o no, o críe una raza u otra.

Está claro que la cría de caballos irresponsable es aquella en la que se producen caballos de muy baja o baja calidad. El ganadero se deja llevar por la misma cómoda inercia de no renovar su plantel de yeguas de baja calidad. El planteamiento del ganadero es: ya que tengo las yeguas "¿cómo las voy a dejar vacías? ¿Sin que produzcan nada?"

 Yeguas de Pura raza Española en SICAB.  Están por lo general tan obesas que es imposible saber qué clase de conformación esconden bajo la grasa, y además, rara vez se doman ni se montan. ¿Cómo valorar entonces la calidad de una madre si no se puede ver su conformación ni se conocen sus aptitudes montadas o para el deporte? 

En España, a día de hoy, aun llena de excedentes de producción - recordemos la cantidad de caballos y yeguas, especialmente PRE que han ido al matadero en los últimos años - , es frecuente encontrar anuncios en los que se regalan sobre todo yeguas




En cualquier caso, es muy fácil comprar una yegua o una potra por 500 € o menos, que es exactamente lo mismo que si la adoptas, o si te la regalan. Todavía muchos ganaderos no encuentran más salida para su producción, sobre todo de hembras, que la tristeza del matadero.




Dos anuncios tomados rápidamente justo en el momento de publicar este artículo de dos puntos diferentes de España (se han borrado las localizaciones, pero una es del sur y otra del centro de la Península) que evidencian las circunstancias que enumeramos aquí.


En este asunto hay dos problemas, por un lado el puramente humanitario que es el de criar caballos para que simplemente vayan al matadero. Eso no le gusta a nadie. Duele mucho. En España, que es un país en el que se consumen mínimas cantidades de carne de caballo, esta claro que los caballos son considerados mucho más un animal de compañía que de abasto. Pero está claro que las que peor lo tienen son las hembras. Aquellas potras, que suponen el 50% de la producción, de las que los criadores se hartan de decir: “¡no valen nada, no hay quien las compre ni pregunte por las hembras!”.

 A muchas de ellas con esta excusa, no las cuidan, ni las desparasitan con una frecuencia razonable, ni las vacunan, ni las tocan, ni hay veterinario que las atienda, y ni siquiera están bien alimentadas arrastrando un importante subdesarrollo. Simplemente nacieron y están allí pasándolo muy mal. Frente a ellas sólo hay un futuro muy incierto, negro y tenebroso.

También abundan las yeguas que están en el campo a “matajambre”. Es imposible que una yegua que pasa hambre, aunque sea la mejor del mundo y esté preñada del mejor semental, produzca un potro con calidad.


Por el otro lado está el aspecto puramente económico, la cría irresponsable sólo agrava la crisis del sector, alargándola. Todos estos animales nacidos de crías irresponsables, de muy baja calidad, son en el mejor de los casos vendidos y sacados de la ganadería en que nacieron por escasos centenares de euros. Pero una vez que el criador ha logrado librarse de ellos, o mejor dicho de ellas, y perderlas de vista, ¿qué ocurre?. El ganadero está contento, puesto que se ha librado de un montón de bocas con las que simplemente ha perdido dinero, y suelen ser vendidas a tratantes. De aquí muchas irán al matadero, pero otras muchas serán vendidas todavía en precios irrisorios, ganando el tratante cincuenta, cien o doscientos euros con ellas. Serán compradas por aficionados, o tal vez ni siquiera aficionados, simplemente por gente que tenga un campo vacío donde poder tenerlas. Éste, que ya es el tercer comprador, al cabo de un año o de dos está también hasta las narices -por los gastos-, puesto que las potras al tener muy baja calidad no le interesan a nadie. Y ya harto de ellas, que han crecido y son demasiado fuertes y peligrosas por estar completamente salvajes puesto que nadie se ha molestado ni en tocarlas, las vuelve a vender a otro tratante en cien euros arriba o abajo del precio de compra, volviendo a perder dinero con ellas (ya que en el tiempo en que han estado con él algunos costes han tenido, pocos, pero si algunos). Y este tratante, la cuarta venta de las potras, las vuelve a colocar a otro señor despistado e ignorante, pero que tiene un campo vacío –quinta venta-, volviendo a ganar otros cien o doscientos euros, y así sucesivamente. La conclusión es que estas potras de baja calidad no sólo tienen una venta, la que ve su criador, sino que a lo largo de su vida tienen muchas ventas encima, ¿cuatro, cinco, seis?, que generan unos saldos de movimiento de dinero irrisorios, pudiendo ganar o perder con ellas en su balance  muy escasos centenares de euros. A veces esto se agrava, cuando uno de los compradores, de los que tienen un campo, y con el único objetivo de que tener un potrito en un prado “queda bonito”, incluso se atreve a criar con éstas potras ya hechas yeguas jóvenes, lo cual agrava más el problema.

El caso es que cuando se produce un animal de baja calidad, éste tiene encima muchas ventas, que no generan ninguna riqueza, sino que al contrario empobrecen quitando posibles compradores que deberían arrancar en el sector ecuestre con animales de más calidad, lo cual supondría una inversión de mayor dinero en el sector, y de animales que al ganadero le merecen ser cuidados apropiadamente para defender la inversión realizada lo que implica el mantenimiento o la generación de puestos de trabajo en el sector.

En este caso, la BHS lo ha tenido claro y se ha adelantado avisando a los criadores de los peligros que supone una cría irresponsable a corto, medio y largo plazo.  La cría de animales de muy baja y baja calidad hace que la crisis se alargue dentro del sector ecuestre.

Y ahora recapacitemos y hagámonos las siguientes preguntas:

-¿Quién no ha oído eso de “esta yegua, aunque no sea buena, la dejo preñada, que un potro dará”?

-¿Cuántas yeguas están criando sin que además de ser morfológicamente aceptables, estén domadas? ¿Cómo saber entonces qué carácter o cualidades internas tienen?

-¿Cuántas yeguas conocemos que están alimentadas simplemente con “lo que de el campo”? MUCHAS. ¿Cómo pretender que de yeguas que pasan hambre salgan potros medianamente aceptables? ¿Y si encima son yeguas mediocres de por sí? De mala genética y mala alimentación, es imposible que salgan potros buenos.

-¿Cuántas potras (incluso de deporte) vemos venderse al destete cuyo futuro pasa a ser el de madres a “matajambre”?

Todos nosotros, absolutamente todos, hemos oído estas frases y otras similares, cuyo denominador común es el de potras y yeguas que no harán más que engrosar la larga lista de hembras que no se doman, que malcrían, que pasan de mano en mano, y que en definitiva, tienen ese futuro negro del que hablábamos antes y que tienen el origen en una solo factor: LA CRÍA IRRESPONSABLE.

En Francia, Inglaterra o cualquier otro país donde hay una verdadera cultura ecuestre – la de España, es, y soy el primero al que duele decirlo, una incultura ecuestre – una buena yegua es un tesoro que se cuida de principio a fin y antes de poner una yegua a criar, valoran mucho no solo su físico, sino su carácter y aptitudes y sus resultados en competición. Es decir, se siguen pautas de cría responsable. Quizás eso tenga bastante que ver con el hecho de que los sectores ecuestres e hípicos de dichos países están a la cabeza de los motores de las economías de dichos países y en definitiva están mucho más profesionalizados.


Por eso, si estás pensando en criar o ya lo estás haciendo, te pido que recapacites. Si tenemos en cuenta estas premisas básicas y que con acierto se están imponiendo en Inglaterra (insisto, país que sabe de caballos mucho más que nosotros, aunque a los ganaderos de aquí les cueste reconocerlo), no solo evitaremos un negro futuro a muchas potras y yeguas, sino que tus números serán mejores, tus potros estarán más considerados, y en definitiva, tanto tú como criador como el sector ecuestre en España, ira a mejor.



 Escatimar en la alimentación de la yegua, es menguar la calidad del potro. Un criador responsable proporciona la mejor alimentación para sus yeguas y potros. EQUILAC es un pienso formulado especialmente para cubrir las necesidades de las yeguas en un momento tan especial como el de la gestación y cría. Más info en este enlace: https://st-hippolyt.de/Spain/index.php/es/cria/95/equilac-pellets-detail



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