viernes, 9 de junio de 2017

¿Cuándo se considera un caballo “viejo”?

Inicio con este una serie de 4 artículos que pretenden concienciar sobre lo que hacemos con cuatro grupos de caballos que suelen ser los más perjudicados de la hípica deportiva y de ocio: los caballos mayores, las yeguas, los caballos enteros y los caballos de escuela.

REDEFINIENDO EL CONCEPTO DE CABALLO “VIEJO”

Los últimos acontecimientos hípico-deportivos de alto nivel, nos pueden hacer reflexionar en España sobre lo que es un caballo viejo, o más bien, sobre qué hacemos aquí para que con 12 años, en determinados ambientes, se considere a un caballo viejo, mientras que en otros países, hay caballos que con 16-18 años estén compitiendo a un nivel muy alto.

Nereo y Andrew Nicholson


Para mí, el más claro y reciente ejemplo lo tenemos en Nereo y su flamante triunfo en Badminton, la competición hípica más exigente del mundo junto con el Grand National. Nereo, que además es un Caballo de Deporte Español, criado en Sevilla, se ha metido entre pecho y espalda un merecido primer puesto junto a su jinete, Andrew Nicholson, teniendo aquel una edad de 17 años.

Para quienes no conozcan de qué va Badminton, es una competición hípica de tres días de Concurso Completo de Equitación, en la que el primer día se hace una reprise de doma, el segundo un cross (que además de ser largo es el más técnico de todos los 4* de los completos internacionales)  y el tercero un recorrido de salto. Todo ello con rigurosas inspecciones veterinarias y controles antidopaje, y bajo la atenta mirada de miles de personas que se congregan para contemplar la competición hípica más exigente del mundo junto a las que lo ven en directo desde la pantalla.




Y ahora me pregunto: ¿Un caballo con 17 años puede con semejante esfuerzo y en cambio aquí, en competiciones mucho menos exigentes – como puede ser la Doma Vaquera de concurso – rara vez vemos un caballo de más de diez años? ¿Cómo es que aquí aún se sigue oyendo eso de que un caballo de doce años – y no hablemos de más de doce – es viejo?

La única respuesta posible – o al menos la única que se me ocurre a mí – es que los que compiten con caballos de más de quince años –insisto, y en disciplinas hípicas muy duras – hacen las cosas con sus caballos de un modo mucho más coherente con la salud equina, mientras que en aquellas competiciones en las que apenas se ven competir caballos de más de 10-12 años, siguen pautas de manejo y entrenamiento poco sanas para con los caballos.

Cómo aún me encuentro que hay propietarios de caballos que ponen cara de póker cuando les hablo de todo esto – todavía hay tanto profesionales como amateurs que siguen creyendo que el caballo es un ser venido de otra galaxia y que se rige por leyes físicas distintas a las que afectan al ser humano -  me gusta echar mano del ejemplo persona. Todos conocemos a personas que con 60 años o más se encuentran en una buena forma física, presentan buen aspecto, tienen buen ánimo y rinden en su trabajo y en sus aficiones, hacen deportes, etc. Hoy día, cada vez es más común ver a hombres y mujeres que a pesar de tener décadas acumuladas de vida, están en una gran forma física. ¿Y eso cómo es posible?

Sencillo: se cuidan, es decir, comen bien, hacen ejercicio, etc. No podemos pretender que una persona que basa su dieta en panceta, fritos y dulces, no haga ejercicio y se pase las horas en una silla y un sofá llegue a los 60 años en plena forma. Si a esa persona que lleva esa vida de mala alimentación y poco ejercicio, lo sacamos de su cuarto para someterlo a ejercicios durante una hora y de un modo brusco, nunca llegaremos a ponerlo en forma, simplemente, lo estaremos predisponiendo a que se lesione más pronto que tarde.

El mayor logro de la humanidad en los últimos tiempos ha sido alargar su esperanza de vida, pero sobre todo, su calidad de vida. Hasta hace no mucho, una persona con sesenta y tantos años, era una persona "mayor". Yo ya conozco muchos casos de personas de más de 60 e incluso de 70 que rinden plenamente en su vida y en sus deportes. Lo mismo puede aplicarse a nuestros caballos, pero hay que darles las pautas adecuadas.


Cada vez hay más personas que practican deporte y están sanos a edades avanzadas

Cuando voy a hípicas y cuadras, me gusta dar una vuelta de reconocimiento. En un vistazo rápido te das cuenta de si es un lugar que piensa en sus caballos, o no. ¿Hay paddocks aunque sean pequeños? Y si los hay, ¿están limpios o tienen el estiércol acumulado de meses y meses? ¿Y sus cuadras? ¿Son grandes y dejan sacar la cabeza a sus caballos? ¿Las camas están limpias y secas? ¿Qué clase de heno y piensos se dan? ¿Y los cascos, están largos y abandonados o están al día y sanos? Todo esto y mucho más, me permite hacerme una imagen inequívoca de la clase de hípica o cuadra en la que estoy entrando. Hay de todo. Tanto de unas como de otras. Pero en cambio, hay una idea que sigue planeando en no pocas hípicas, cuando pregunto por la edad de ciertos caballos que me llaman la atención: “bueno, es viejo, tiene ya 14 años…”

Efectivamente, el aspecto que presenta ese caballo de 14 años es el de un caballo mayor. Pero en cambio, conozco otros casos de caballos con muchos más años, que tienen una presencia impecable, siguen trabajando y además con ganas y sin los achaques que otros caballos más jóvenes sí que tienen.  ¿Por qué unos caballos con más años están tan bien y otros de menor edad tan mal? La respuesta la tenemos en nuestras narices, porque estoy seguro que todos conocemos casos como el que voy a resumir.

LA RESPUESTA ESTÁ EN EL CUÁNDO Y CÓMO

Es decir: cuando empezó su entrenamiento, y cómo ha sido el mismo. ¿Y cómo se alimenta a esos caballos? ¿Y cómo se les maneja?

Los caballos “viejos” de aspecto pero que no lo son realmente de edad, se empezaron a trabajar desde muy jóvenes. Y no solo eso, sino que probablemente, se les entrenó de un modo excesivo para la edad que tenían. El entrenamiento temprano y abusivo, pasa factura. El problema, es que no da la cara hasta pasados unos años. Y esos son los caballos, que llegados a los diez o doce, están fundidos a dolores. ¿Y qué ocurre? Que como ya no pueden tener una vida deportiva mínima ni casi como caballos de paseo, se regalan, se ceden o se venden por cuatro duros.

Esos caballos caen en manos de tratantes o de jinetes que los usarán para dar clases, o con suerte, para que “enseñe” a un niño si su padre decide comprarlo. Como es un caballo al que se le va “a sacar un rendimiento limitado”, la alimentación que se le da es de mala calidad, y en la mayoría de los casos, en cantidades bajas. Las desparasitaciones se alargan en el tiempo, los herrajes también, las revisiones dentales y en definitiva, todo aquello que suponga un gasto, pero que son todos esos detalles que dan la salud y en definitiva, lo que alarga la vida y la calidad de vida de un caballo.
Y así es como llega un caballo de14 años a tener el aspecto de un caballo anciano. Es más, es que hay caballos que se mueren de viejos con más de treinta años y no presentaron nunca el mal aspecto que el de esos casos que menciono arriba. Caballos que se murieron simplemente porque ya era su hora, pero su aspecto, nunca fue malo.

En cambio, estos caballos supuestamente viejos de los que hablamos, tienen un pelo feo, los huesos marcados, la cara con una expresión apática…Pero NO SON VIEJOS. Simplemente, son caballos envejecidos, castigados por un trato injusto, duro, y que de haber recibido otro trato, estarían indudablemente, mucho mejor.

¿Qué hacer entonces para que un caballo esté sano, fuerte y motivado por muchos años?

Sencillo: justo lo contrario de lo que hemos descrito arriba, es decir:

1-      Dejar que el potro viva en libertad (y libertad no es un paddock) hasta los 4 años.
2-      Cuando se le empiece a entrenar, ir muy poco a poco.
3-      Nunca dejar que pase más de 24 horas en un box, y combinar en la medida de lo posible, su estancia en box con prados o paddocks.
4-      Darle una buena alimentación basada en heno de calidad.
5-      En los entrenamientos, prestar atención especial al calentamiento y al enfriamiento y nunca omitir ambos pasos
6-      Desparasitar cuando proceda, hacer revisiones dentales anuales, esté herrado o descalzo, siempre tener el casco en óptimas condiciones, etc.

Y así, es como un caballo llega a una edad madura en perfectas condiciones, y precisamente, en esa edad madura, si hemos sido capaces de mantener a nuestro caballo sano y en forma, es cuando vendrán los mejores momentos a su lado, ya que es cuando el caballo alcanza también su madurez mental. Si los que se empeñan en empezar con los caballos tan jóvenes y con entrenamientos tan abusivos se dieran cuenta de esto, se darían también cuenta de que se gastarían menos dinero en tratamientos y en comprar y vender tanto caballo.

Veamos algunos ejemplos, insisto,  DE CABALLOS DE ALTA COMPETICIÓN, es decir que caballos que con muchos años, rinden física y mentalmente a un nivel muy superior de lo que el 98% de los jinetes va a necesitar de un caballo.

Nereo y Andrew Nicholson

El ejemplo con el que abríamos este artículo. Caballo criado en la provincia de Sevilla, por Ramón Beca. Es comprado hace algunos años por el jinete de completo neozelandés Andrew Nicholson, pero instalado en Inglaterra, para su preparación en Concurso Completo de Equitación. Actualmente, la propietaria del caballo es la también neozelandesa Deborah Sellar, pero ha sido siempre Nicholson el que se ha encargado de la preparación del caballo. El palmarés de Nereo puede verse aquí: http://www.fei.org/horse/NZL01341/Nereo

El concurso completo es la disciplina hípica más dura sin lugar a dudas, pero he aquí que Nereo lleva compitiendo varios años en ella y con 17 años, corona su carrera ganando el más duro de todos los completos, el de Badminton. La cuestión no es tanto cuán dura es la competición, sino de qué modo se ha preparado al caballo.




Un caballo, aunque no compita en ninguna especialidad hípica, si se le entrena pronto y mal, se le confina en un box desde joven y se le condena a comer avena y paja como única alimentación, es más que probable que no llegue a una edad madura en condiciones medianamente óptimas. Conozco continuamente casos de caballos cuyo único trabajo es hacer algo de doma a un nivel muy básico y se lesionan continuamente. ¿Cómo es posible? ¿Qué falla ahí? Si te interesa profundizar en las causas de posibles lesiones, que son muchas, variadas y relacionadas entre sí, te invito a que leas dos artículos que escribí sobre ¿Por qué se lesionan tantos caballos?:

Ro Grand Sultan y Becky Hart

Aparte de los méritos indudables de esta amazona americana (3 veces campeona del mundo de resistencia), me gustaría destacar algo que tiene muy claro a la hora de elegir un caballo antes de competirlo: NUNCA ENTRENA UN CABALLO ANTES DE CUMPLIR LOS 4 AÑOS. Eso le permitió ganar un Campeonato del Mundo con Ro Grand Sultan cuando este tenía una edad de 16 años.



De nuevo nos hallamos ante otro caso de una disciplina hípica altamente exigente, en la que es posible despuntar a nivel mundial con un caballo de edad madura, siempre y cuando, por supuesto, se haya entrenado con coherencia.


Delgado y Beatriz Ferrer Salat

Y para terminar con los ejemplos, tomemos uno más cercano. Delgado es un Westfaliano de 16 años, que se encuentra en su pleno apogeo, puesto que acaba de cosechar un nuevo premio junto a su amazona: el Campeonato de España de Doma Clásica.



Son varios los éxitos que ha cosechado este caballo, y todos con una edad ya avanzada. Recomiendo ver este breve vídeo en el que Beatriz afirma que Delgado está ahora “en su mejor momento”:





Estos son algunos ejemplos de caballos que con una edad madura, han conseguido despuntar al máximo nivel en la alta competición. Afortunadamente, cada vez son más casos, y en el ámbito amateur cada vez hay más caballos maduros que disfrutan de buena salud y de un sistema musculo-esquelético que les permite rendir bien en su disciplina hípica. Pero eso no nos puede hacer bajar la guardia, y por desgracia, son muchos los caballos que con pocos años, son víctimas de lesiones que harán que cuando tengan una edad algo más avanzada, caigan en el proceso que describíamos arriba, y en poco tiempo, parezcan mucho más viejos de lo que son. Debemos poner nuestra parte para que cada vez los caballos lleguen a su madurez en las mejores condiciones. Es lo mínimo que se merecen.


No hay comentarios:

Publicar un comentario