martes, 2 de mayo de 2017

El gran olvidado en el entrenamiento equino

Hoy ya sabemos de sobra que el entrenamiento basado exclusivamente en el trabajo montado, no solo es obsoleto, sino que es bastante incompleto. Si todo el trabajo y el entrenamiento que hagamos a un caballo, se basa exclusivamente en hacerlo con un jinete encima, el dorso no solo estará sometido a sobrecarga, sino que no contará con pautas de fortalecimiento que exclusivamente, pueden hacerse pie a tierra. Esto, es ya tenido en cuenta por un nutrido grupo de propietarios de caballos y jinetes profesionales.

Ahora bien, ¿qué clase de trabajo pie a tierra es el que se le da a estos caballos? Mucho me temo, que inadecuado, no solo en pautas, sino en tiempos.

Trabajo pie a tierra de un caballo de raid, pero que indudablemente beneficiaría a cualquier caballo, especialmente de salto, y por supuesto de Doma Clásica. 



En estos últimos meses, he estado en diferentes hípicas y clubes, he asistido a circuitos hípicos del más alto nivel al más básico, y en todos, absolutamente todos, veo trabajar caballos pie a tierra, poco y mal. Por otro lado, están las numerosas consultas que me llegan a través de correo electrónico, las que me hacen en persona en cursos o al ir por distintos lugares. Me llegan al mail y al móvil vídeos de ejemplos de trabajo pie a tierra que son auténticos métodos de encapotar y estropear caballos. Compruebo en tales casos el desconocimiento que hay en esta materia tan básica y tan prioritaria en el entrenamiento de cualquier caballo, y en otros, veo incluso la indignación de no pocos propietarios que llegan a la desesperación porque determinado profesional le ha estado trabajando el caballo pie a tierra con algún tipo de rendaje auxiliar, que lejos de mejorar un caballo, lo ha empeorado o lo ha dejado bastante tocado.

La conclusión es clara: se trabaja muy poco pie a tierra y bastante mal. Se abusa de rendajes que someten al caballo, colocando dichos rendajes en la embocadura y lo colocan claramente por detrás de la vertical – lo que algunos llaman “ir redondo” pero que es un engaño para la vista - , se trabaja con dichos rendajes desde el primer momento sin dar un calentamiento previo y sin control de los tiempos, de las distancias, etc. Resulta entonces, que convertimos lo que podría ser un complemento magnífico al trabajo de monta, en un camino rápido para la destrucción física y moral de un caballo.


En este tipo de trabajo a la cuerda, el caballo ejecuta los ejercicios al paso, lo cual le priva de inercia y le exige toda su fuerza y coordinación. No se me ocurre mejor forma de fortalecer posteriores, ni de preparar un caballo para hacer una levade.

Un problema de concepción de base

Todo parte del hecho de que tradicionalmente se deja el trabajo pie a tierra y a la cuerda para el desbrave y doma inicial del potro. Y una vez se pasa esa fase inicial y el caballo joven ya empieza a ser montado, el trabajo pie a tierra queda olvidado y todo el trabajo se hace montado.
En algunos casos, se hace un trabajo a la cuerda si el jinete estima que el uso de un determinado rendaje le favorecerá, y esto, la mayor de las veces, no da el resultado esperado. Primero, porque se usa a modo de medicina correctiva (“le vamos a dar esto unas semanitas, y verás cómo baja la cabeza”), y segundo, porque no se plantea como un entrenamiento a largo plazo, programado y bien hecho.

En otros casos, el trabajo de cuerda no es más que una simple herramienta de desfogue del caballo que vive en box 24 horas, y no es ni mucho menos, un entrenamiento complementario al trabajo de equitación de ese caballo, que es justo lo que debería ser.
De los caballos que he podido trabajar en los últimos seis meses, pocos, muy pocos, tenían unas buenas bases de trabajo pie a tierra y presentaban varios problemas, muchos de ellos comunes: no saben ir a la mano derecha o lo hacen de un modo alocado y queriendo cambiar de mano continuamente; miedo y pavor a la simple presencia de una tralla; incapacidad de mantener un trote sostenido y relajado; huida del círculo; cuello del revés y dorso hueco, etc.

Si un caballo no trabaja bien en las bases del trabajo a la cuerda, ¿cómo pretendemos que lo haga después con un jinete encima? El caballo debe ser capaz antes de nada de mover su cuerpo con seguridad y fluidez a los tres aires a la cuerda, a ambas manos por igual y en cualquier tipo de pista, sea abierta o cerrada o en pleno campo, y si eso no ocurre, pretender que con un jinete lo haga, será un trabajo en falso y que se desmoronará con el tiempo.
Por eso, hemos de tener claro, que el trabajo a la cuerda es Equitación tanto como lo es el trabajo montado, y debe formar parte del entrenamiento del caballo a lo largo de toda su vida deportiva y de ocio, puesto que bien hecho, le da forma física y salud.

Vuelta al trabajo de un caballo que sufrió un grave corte en la articulación del corvejón izquierdo que lo dejó parado tres meses. Sus primeros días de trabajo se basó en trabajo pie a tierra, así como buena parte de su entrenamiento posterior. 

Problemas de no trabajar a la cuerda y de trabajar mal a la cuerda

El no trabajar a la cuerda un caballo, y limitar su trabajo exclusivamente a la monta, hará que posibles problemas de dorso, aparezcan más pronto que tarde, máxime, si se trata de caballos que viven en box.

Un caballo que pasa muchas horas en un box, se le priva del movimiento que en un prado tendría, en el que se pasaría muchas horas caminando lentamente, con su hocico pegado al suelo pastando, lo cual indudablemente, es la postura más natural y cómoda para su dorso. En cambio, en un box, le privamos de ese movimiento. Si se trata de un box grande, y el caballo cuenta con heno a libre disposición, estaremos ayudando a que su dorso esté el mayor tiempo posible del modo en el que lo haría en el prado. Si además lo sacamos con frecuencia del box, y le damos un entrenamiento pie a tierra, estaremos previniendo problemas de dorso y sus derivados.

Por otro lado, los problemas que puede ocasionar un trabajo pie a tierra mal hecho, son varios y muy peligrosos, y algunos de ellos, de complicada solución o directamente irreversibles. He perdido la cuenta de la cantidad  de caballos que he visto en estos últimos meses  - algunos de ellos trabajados por profesionales de renombre – a los que les han destrozado la boca, la nuca, el cuello o el dorso, y además, la moral y las ganas de trabajar. Me asombra que aun haya profesionales que sigan con el planteamiento de: “¿No quieres poner el cuello cómo yo quiero? Pues te vas a enterar”. Y no dudan en colocar cualquier clase de amarre a la boca para que el caballo adopte dicha postura. En su ignorancia y egoísmo, creen que porque un caballo presente a la vista una postura, ya está trabajando los músculos necesarios y correctos. Pero se trata de todo lo contrario. El caballo huyendo del dolor o de la presión excesiva que supone dicho rendaje, puede adoptar una postura que a nuestros ojos puede parecer redonda y bella, pero que no está implicando ni mucho menos una correcta implicación de los músculos ni un funcionamiento adecuada de las articulaciones.

Así que lejos de fortificar, contractura y crea problemas varios. Al caballo, no hay que obligarlo a través del dolor, sino estimularlo del modo adecuado (y cada caballo tiene sus tiempos) para que poco a poco vaya adoptando las posturas que le permitirán ir haciéndose fuerte, y eso, no se consigue con rendajes que someten, sino con entrenamientos progresivos y con el máximo de libertad en boca y cuello.


Casos claros de trabajo incorrecto a la cuerda: 

Esta primera foto puede llamar a engaño. Creemos que por presentar un cuello "redondo" este método de trabajo es bueno para el caballo, pero el rendaje que va a atado a la cincha va tenso y es el que le obliga a adoptar esa postura, por lo que hay tensión, pero no empleo de la fuerza necesaria, y mucho menos, de un modo voluntario. 


En las siguientes cuatro fotos, vemos algunas de las formas más usuales de dar cuerda. Puede parecer exagerado, pero por desgracia se ven y con cierta frecuencia. Las consecuencias son nefastas y  pueden ser articulares, musculares, mentales (rechazo al trabajo), etc.






Beneficios de un buen trabajo a la cuerda

En cambio, un buen entrenamiento a la cuerda, no trae más que beneficios y mejoras para todo el sistema musculo-esquelético de un caballo:

_Son extensivos para caballos de todas las edades, condición y disciplina, ya que en los caballos jóvenes les fortalece el dorso y les prepara para desempeñar óptimamente su trabajo; a los caballos maduros les ayuda y complementa en su entrenamiento; y a los caballos ya más mayores, les mantiene su cuerpo en forma sin abusar del trabajo montado

_Esos beneficios son prácticamente extensibles a todo el conjunto músculo-esquelético del caballo, ya que sin el peso del jinete aliviamos las articulaciones a la hora de entrenar, si variamos los terrenos de trabajo, el caballo gana en capacidad de coordinación y equilibrio; al ser trabajos alternativos al de monta, trabajamos otros músculos y los que se usan montados, se relajan y pueden descansar, etc.

_El trabajo a la cuerda y sin montura hace que el caballo se sienta mucho más cómodo e invitado a emplear el dorso de un modo que es imposible con un jinete encima o el simple peso  y el traqueteo de una montura.

_Un cuello en el que no interviene mano ni hierro está trabajando libremente, y en caso de querer  “reeducar” los músculos del cuello por estos encontrarse más desarrollados en su zona inferior,  para que sea un trabajo real y beneficioso, deberá estimular el nuevo empleo de las zonas musculares requeridas, pero nunca obligarlo a la fuerza por medio de amarres a la boca.

_Es un modo extraordinario de potenciar el trabajo abdominal.

_El equilibrio, sobre todo si hacemos trabajo fuera de pista (campo, cavalettis, cuestas, desniveles, etc) se incrementa notablemente.

_El trabajar un caballo pie a tierra y a la cuerda, nos permite una evaluación y observación del caballo mientras trabaja que nunca podremos hacer montado.

_ Y por último, le ofrece una desconexión mental de su rutina habitual montado, cosa que también agradeceremos, ya que los caballos, sobre todo aquellos cuyos entrenamientos son siempre similares, terminan convirtiéndose en simples máquinas de ejecutar ejercicios. Si incluimos un par de veces en semana, un entrenamiento pie a tierra que sustituya al de monta, no solo será beneficioso a nivel físico, sino mental.

El trabajo a la cuerda y sus infinitas posibilidades

Por último y para terminar, he de añadir que divido el TPaT* en dos tipos muy diferenciados:

TPaT en Pista y uso posible de rendajes (que nunca irán a la boca)

TPaT de Gimnasia hípica


El cómo hacer este tipo de trabajos, sus características y tiempos, y cómo incluirlo en el entrenamiento de nuestros caballos, lo detallaré en un siguiente artículo.

* TPAT: Trabajo Pie a Tierra



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