jueves, 8 de diciembre de 2016

Preparación de un potro de 3 años y medio

Esta belleza negra que sobrevuela a varios pies del suelo es Attack, un macho entero de tres años y medio con el que apenas llevo un mes.  Esta foto se ha hecho en el callejón de saltos, el cual hemos readaptado como pista de entrenamiento multifunción para fondo físico, cavalettis, etc. Con Attack he empezado desde cero, y eso me permite hacer las cosas a mi modo desde el primer minuto.  Es decir, lo que quiero es hacer de él unpotro tan fuerte que el día que me monte, físicamente esté como un auténtico toro y su dorso esté a prueba de bombas, para que mi peso encima no le suponga el menor problema.


Como siempre digo, para mí, los parámetros tradicionales de Equitación en los que se antepone la doma, son secundarios y están obsoletos, es decir, primo su puesta en forma y su fortaleza física, mientras que la doma básica viene como consecuencia de dicho entrenamiento.

Siguiendo mi principio de no montarme en un caballo menor de cuatro años, con este potro me estoy centrando en dos cosas básicamente: fortalecimiento de dorso y puesta en forma general (musculación y fondo físico), y todo ello, sin montarme.

Su entrenamiento, de cinco días a la semana, incluye las siguientes rutinas básicas:

-          Entrenamiento cardiovascular  (2 días a la semana, uno de más intensidad que el otro)
-          Trabajo específico de dorso (trabajo con rendajes pie a tierra 2 días a la semana)
-          Trabajo pie a tierra con cavalettis y cruzadas (1 día a la semana)

En breve iré intercalando trabajo de Gimnasia Hípica pie a tierra, para darle un entrenamiento más completo aun.

Todo esto se lo voy haciendo sin embocadura. Paralelamente a este entrenamiento físico, ya le he enseñado a trabajar en riendas largas (sin embocadura también). El trabajar con riendas largas me permite enseñarle las ayudas de riendas sin tener que montarme, y además, en estos meses de trabajo físico, me iré dedicando a moverlo un rato por todas partes llevándolo en riendas largas, lo cual hará que el día que decida montarme, ya haya caminado por todas partes yendo él delante, por lo que estará más que acostumbrado a pasar por charcos, caminos, cancelas, etc.  Attack está descalzo y se mueve con soltura por terrenos duros y blandos.

A la par, entre una cosa y otra, me subo y me bajo  a pelo, pero simplemente para que vaya acostumbrándose a tenerme encima, apenas estoy unos segundos encima. La idea es combinar todo este trabajo de preparación física, con el de educación básica.

Otro aspecto importante para mí en la educación y preparación de un potro, es respetar su personalidad y sus ganas de juego. Intento no coartarle nunca, y dejo que se exprese pero sin que por ello, deje de trabajar. Si en el futuro queremos un potro motivado, es importante que sientan el respeto por el trabajo pero sin que se anulen sus iniciativas propias. Botarse con el cinchuelo, ponerse a trotar piafando para impresionar a los otros potros…todo se le permite sin que haya castigo, simplemente le dejo que haga todo esto pero sin que por ello, deje el trabajo que le estoy pidiendo, y eso hace, que cada día, él solo se vaya centrando más en el trabajo. Si reprimiera cada impulso natural del potro, empezaría a ver el trabajo como algo tedioso y lo asociaría a malos momentos.
He de decir que en el escaso mes que llevo con él, está respondiendo a una velocidad increíble y con una predisposición cada día mejor, y su cuerpo está transformándose por días. Intercalo además todo esto, con ratos del ronzal en los que él pasta hierba del suelo, caricias, estiramientos, etc.


En resumen, todo el trabajo va encaminado a hacerlo fuerte físicamente, a que no pierda su personalidad ni sus ganas de juego, pero a la vez hacerlo un caballo confiado y con ganas de trabajar, a la vez que se le va educando en las cuestiones básicas de doma y manejo.

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