jueves, 3 de noviembre de 2016

¿Qué es realmente entrenar un caballo?

A medida que voy tratando con más caballos, más me voy dando cuenta de que es imposible entrenar de verdad a un caballo si no le dedicas una media de dos horas diarias como mínimo. Eso no quiere decir que sean dos horas de trabajo intenso. Pero se necesita tiempo para crear un vínculo, igual que a un amigo o a una pareja le tienes que dedicar tiempo para conocerlo, para afianzar la relación, y en definitiva, porque para recoger, hay que sembrar.

En el caso de esta yegua, he pasado mucho más tiempo afianzando nuestra relación que con el entrenamiento físico en sí. Actuar así ha sido fundamental para que cuando entrene, lo haga de un modo relajado y confiado. Si quieres conocer el proceso, visita este enlace


Tiempo DIARIO para revisar los cascos, para observar si va musculando bien y no hay asimetrías en los diferentes grupos musculares, para cerciorarte de que no hay puntos de tensión ni agarrotamientos. Tiempo también para acariciar al caballo – que no todo ha de ser trabajo en un entrenamiento - , hablarle suave y al oído, y que te vea como alguien que le va a ayudar a ser más fuerte, a ser mejor caballo en definitiva, igual que un maestro de artes marciales, enseña a sus alumnos a ser más fuertes, más elásticos, más inteligentes y previsores, y sobre todo, a ser mejores personas. Yo quiero ayudar a los caballos con los que trabajo, a que saquen lo mejor que llevan dentro, a que mejoren sus carencias, a que en definitiva, sean confiados y pacientes con los humanos, y a que sean los mejores caballos que pueden llegar a ser, y todo eso, lleva tiempo.

Tiempo para calentarlo como se debe, es decir, entre 20 y 30 minutos como mínimo y más si hablamos de caballos que viven en boxes. Tiempo para el entrenamiento que realmente necesite, no el que a nosotros nos guste más o el que solo sepamos hacer. Tiempo para enfriarlo, paseando del diestro sin mirar el reloj pensando en el siguiente caballo, porque entonces no lo enfrío como se debe y al día siguiente las agujetas le pasarán la factura. Y también para ducharlo, y secarlo.

Y para hacerle algún estiramiento o al menos dejarlo suelto en una pista para que se revuelque y se estire él solo, algo realmente beneficioso para su cuerpo. Y si vive en un box, llevarlo del ronzal a algún sitio a dónde crezca algo de forraje para que coma, que para eso es un herbívoro. Tiempo para observarlo cómo come, cómo mira, cómo se comporta, porque si vemos que cada día está más fuerte, relajado y confiado, es que estamos yendo por el buen camino.

Las cuentas están claras. En menos de dos horas al día es imposible hacer esto. Yo hay días que incluso les dedico más a según qué caballos, si creo que lo necesitan, y sobre todo, para darle aquello de lo que más carecen para que tengan una vida equina plena, y que a priori, no forma parte de un entrenamiento físico. Son esos detalles de los que hablo antes: sacarlos a que pasten, a que vean campo, a que sientan la presencia de otros caballos. Estos pequeños detalles, son los que harán que un caballo rinda cada vez mejor en su entrenamiento, y esté más feliz en definitiva. Los caballos son nuestros amigos, nuestros compañeros de aventuras hípicas, no gladiadores a los que tener enjaulados y que solo salen de su calabozo para entrenar o darlo todo el día de competición.

Aquí no hay atajos ni trampas posibles. Todo lo demás se podrá llamar como se quiera, pero entrenar un caballo de verdad, es lo que requiere. En el caballo, yo prefiero la calidad a la cantidad, es decir, trabajar menos caballos pero dándoles mi mayor dedicación. Y creo que los caballos, también.


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3 comentarios:

  1. Buenos días Tomás, completamente de acuerdo con tus opiniones y consejos. Pero la vida en la que nos movemos actualmente, ó en la que se mueven en general, casi todo el personal, es muy estresante y estas dedicaciones, muy aconsejables, hay muchas veces que no se llevan a la practica.
    En muchos de mis artículos, recomiendo parte de tus abundantes y prácticos consejos, pero hay veces, que no se cumplen, ya que parte de estos consejos, les parecen innecesarios.
    Cuantas veces comento que el caballo tiene que llegar seco a la cuadra, después del trabajo, relajado y dispuesto para descansar.
    Pero las prisas en montar otro caballo, el tiempo que corre que se las vuela y nos esperan en otro lugar, etc, etc, dejamos al caballo mojado y sin limpiar ni revisar los cascos, por si tuviera alguna piedra clavada ó alojada en las lagunas de la ranilla, con el grave problema de que se lleve uno ó varios días con esa piedra alojada en el casco. Os puedo contar una anécdota que me pasó con un caballo que me llegó desde Madrid, un semental para entrenarlo en mi especialidad, la Resistencia Ecuestre, pues cuando reviso al caballo, traía un canto rodado alojado en una mano entre la palma y la herradura, llevaría tanto tiempo, que el canto rodado se estaba gastando y alisando.
    Y también el dejarlo mojado, tiene la desventaja ó el inconveniente de que aparezca el dichoso arestín, siempre, siempre, culpa del jinete ó cuidador de ese caballo.
    Mucho que escribir sobre el trato con los caballo y que tu también lo programas y haces.
    Lo que si tengo que decir, sobre los caballos de Resistencia Ecuestre,es que hay que conseguir que se mantengan lo más rústicos posible, no darle muchos mimos y una vida lo más salvaje posible, sin abandonarlos, pero si conseguir que estén en contacto con la naturaleza y si es en montaña, mucho mejor.
    Saludos de Gabriel.
    http://blogelraid.com/

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  2. Gracias Gabriel por estos consejos tan buenos y tan ciertos.Y que razón tienes en que muchas veces,los mejores cuidados son los que la propia naturaleza hace,y el caballo que pasa muchas horas en la sierra,es un caballo "autoentrenado".

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  3. Hay un problemilla: dos horas diarias por caballo, o eres rico y te dedicas a tu hobbie o incluso aunque intentes vivir de tus caballos (como lo intentamos algunos) es algo muy difícil de conseguir. Por supuesto, a lo mejor con un caballo te bda tiempo... Si dedicas dos horas diarias por caballo y tienes siete caballos... Y el trabajo? Y dar de comer? Estiércol, otras partes del negocio... Creo que aquí es donde radica verdaderamente la "barrera de entrada" de la auténtica equitación, el tener a personas capaces (y con las ganas) de dedicar ese tiempo a sus caballos. Uno de los motivos por los que intento dedicarme profesionalmente a esto es porque descubrí que dedicaba demasiado tiempo a mis caballos y, o bien me retiraba, o le dedicaba todo el tiempo. Eso es lo que hago.

    La página es espectacular Tomás, y de gran ayuda a negados como yo.

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