lunes, 17 de octubre de 2016

¿Por qué se lesionan tantos caballos? (1ª parte)

Intro:

Este es el artículo más largo y de mayor consulta bibliográfica que he preparado hasta la fecha y además está respaldado por auténticos HECHOS REALES que he presenciado yo mismo. La conclusión que saco es clara: la mayoría de las lesiones de los caballos están provocadas por una suma de negligencia e ignorancia de sus propietarios, jinetes o entrenadores. Y no hay semana en la que no vaya a una yeguada, hípica o concurso y me encuentre uno o más casos de estos.

Y todo es porque la mayoría de personas que de uno u otro modo tienen relación con los caballos, siguen sin formarse un mínimo en un verdadero conocimiento del cuerpo equino, por lo que el resultado lógico es la lesión. ¿Qué ocurre si te pones a manipular una maquinaria sobre la cual apenas conoces nada de su funcionamiento? Que como mínimo, te arriesgas a que no funcione bien, y con el tiempo, lo más probable es que la estropees

Evidentemente, nunca desaparece el riesgo de lesión al cien por cien, pero hay muchos factores que predisponen indiscutiblemente a que esta se produzca. Este es un artículo que si bien pretende que conozcamos todas las posibles causas de lesiones para evitarlas, es también un texto que a no todos gustará porque dará mucho que pensar.

Sigo viendo casos terribles de caballos que quedan inservibles debidos a la absoluta ignorancia de los que le han llevado a ese estado. No hablo solo de cojeras. Me refiero a cuellos engarrotados o invertidos, bocas que nunca volverán a tomar el contacto, dorsos tocados de por vida, asimetrías que serán muy difíciles de corregir, y cascos en un estado penoso… Todos estos problemas, provocados por entrenamientos que van destrozando los caballos poco a poco, una alimentación y un modo de vida que les va minando la salud, un manejo que les estresa y les hace cada vez más irritables y el resultado total es la cantidad de caballos con problemas que hay. Pero nadie se alarma ni se echa las manos a la cabeza. Seguimos cosificando el caballo: ¿Qué no sirve? Se vende, se cambia (o se manda al matadero) y se compra otro. Espero poder aportar un punto de vista diferente con este artículo que ayude a que empecemos a tratar al caballo como lo que es, un ser extremadamente sensible y al que si no sabemos, mejor no entrenarle.


¿Porqué se lesionan tantos caballos?

A veces es una sola la causa, o un hecho concreto, accidental o genético el que provoca una lesión, pero son muchos los casos en los que esta, es el resultado de un cúmulo de circunstancias – evitables - que irremediablemente, han terminado por provocar una lesión de mayor o menor gravedad. Algunos jinetes se resignan y otros se indignan, pero a la hora de la verdad, pocos son los que se plantean llegar hasta el verdadero origen de esas lesiones, y en esta frenética carrera de la hípica,  se van poniendo parches para seguir adelante y los métodos de manejo y entrenamiento apenas varían, por lo que las lesiones, se siguen cruzando en el camino. Veamos sin más dilación cuáles son las posibles causas de las lesiones y pasemos a analizarlas, intentando seguir un orden cronológico en la vida del caballo, es decir, desde la gestación, hasta su entrenamiento y manejo de adulto.
El artículo es largo, pero he intentado que su lectura sea sencilla, ya que es un tema que nos interesa a todos, y probablemente, muchos se sorprenderán de algunas de las causas de las que vamos a hablar y que son responsables de lesiones. Pero esa es la intención de este artículo: que seamos conscientes de la cantidad de factores que pueden provocar lesiones en un caballo.

(Al final de la segunda parte de este artículo dejaré una pequeña lista de bibliografía recomendada para quienes quieran profundizar en este tema tan importante)


1_Gestación y cría

Cuando compramos un caballo, aunque tengamos frente a nosotros a un ejemplar sano y reluciente, y que haya pasado el examen veterinario de compra más exigente, es muy probable que haya cosas que genéticamente estaban predestinadas a ser mejores, y que no llegaran nunca a su punto óptimo por causas que se remontan bien atrás: a la gestación. En efecto, los meses en los que el potro aún está en el vientre de su madre, son fundamentales y determinarán las capacidades de ese potro cuando se convierta en caballo.


La cría y gestación condicionan el futuro del potro. La mejor genética puede verse truncada si la yegua no está en óptimas condiciones en su embarazo.


En seres humanos esto ya está más que archiprobado. Por ejemplo, recuerdo cuando estudiaba Psicología (una de mis cuatro carreras inconclusas), teníamos una asignatura que me encantaba: Psicobiología. En ella vimos de qué modo condicionaban las sustancias que una madre ingería en el embarazo al feto y al futuro fisiológico de ese feto para toda su vida. La ingesta de nicotina, alcohol o drogas, predispone a un hijo a sufrir desde trastornos de conducta hasta lesiones cerebrales severas; le hace estar predispuesto a adicciones, o directamente, le reduce el coeficiente de inteligencia y le puede provocar distintos tipos de malformaciones o carencias físicas. Igualmente, la alimentación pobre de una madre, o el estar en situaciones continuadas de estrés, provocan diferentes problemas desde físicos hasta mentales en el bebé, e incluso aumentan exponencialmente el riesgo de aborto.
Exactamente igual pasa con las yeguas. Si tienen una vida en la que su alimentación no es la adecuada, se pasan la vida encerradas en un espacio pequeño (lo cual genera estrés, falta de salud cardiovascular, etc.) y no se les brinda en definitiva un entorno natural y pacífico, el feto que acoge en su interior, nacerá con carencias que le afectarán para el resto de su vida.

Fijémonos pues en cuán importante es que desde la concepción de la yegua, otorguemos a la madre y al embrión que puede desarrollarse en su interior las mejores condiciones de vida posibles. En resumen, una yegua que carece de libertad para moverse y que no está alimentada correctamente (que esté gorda no significa bien alimentada), es probable que dé a luz un potro con determinadas carencias que ya nunca podrán subsanarse.






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2_Primer manejo del potro.

¿Quién no ha visto potros criados en corraletas en las que no pueden dar ni una galopada? En los años locos en los que pululaban los empresarios del cemento creando yeguadas de PRE sin compasión, se podían ver yeguas y potros apretujados en corrales en los que es imposible que un potro se desarrolle con un mínimo de garantías. Un potro que no ha pasado al menos sus 36 primeros meses de vida en el campo, en una extensión de terreno lo suficientemente grande como para galopar, saltar, retozar y jugar con otros potrillos, será un caballo con problemas físicos, y también mentales (la vida en manada educa a los caballos como nunca un hombre puede hacerlo), y será altamente propenso a sufrir toda clase de lesiones, ya que su cuerpo no se habrá desarrollado óptimamente.
Igualmente, mientras más tarde empecemos su desbrave, y sobre todo, más retrasemos el momento de subirnos encima, más salud y durabilidad le daremos al dorso. Recordemos que la madurez óptima del aparato músculo-esquelético del caballo empieza a darse a los 7 años, por lo que es mejor empezar a montarlo con 4 años que con 3, y siempre muy poco a poco.

Estas son las condiciones en las que un potro debe vivir sus primeros años de vida

3_Negligencia en las instalaciones: alambradas, pastores eléctricos inadecuados, cuadras en mal estado, pisos deslizantes… El cúmulo de factores que son potenciales provocantes de lesión y que son totalmente evitables en este sentido, es enorme.


Un pastor eléctrico de cuerda, en lugar de emplear el de cinta, puede ser casi letal para el caballo, pudiendo provocar desde cortes simples hasta lesiones realmente graves.
Los alambres de espino, o alambradas propias para cerdos o vacas, no son las más adecuadas para caballos. Son muchísimas las lesiones que en España se provocan con este tipo de cercas de alambre.
Igualmente cuadras pequeñas en las que los caballos si se tumban o revuelcan no se pueden levantar, puertas de boxes estrechas en las que los caballos se pueden dañar la cadera al salir, pisos deslizantes en los que los caballos herrados patinan, etc.

Todos estos son factores evitables y son susceptibles de provocar lesiones, y muy graves o incluso mortales. Aún así, sigo viendo gran cantidad de instalaciones en las que se dan uno o más de estos factores, y cuando les comento el posible peligro, la respuesta siempre es la misma: “no pasa nada”, pero lo cierto es que si pasa, y entonces dicen: “ha sido mala suerte”. Pero la mala suerte, con este tipo de cosas, es evitable.



Esta foto la tomé cuando fui a ayudar a un caballo que me encontré enganchado a una alambrada, cosa que no era la primera vez que veía.


4_Alimentación. Una mala alimentación, en cualquier edad de un caballo, puede provocar lesiones, algunas de ellas muy graves. Especialmente importante es la alimentación del potro y caballo joven, puesto que se está desarrollando (entendamos por caballo joven hasta la edad de los 7 años). En caballos maduros es muy importante también ser especialmente cautos con las cantidades de almidón que ingieren los caballos, y en cualquier edad de un caballo, la alimentación debe estar balanceada con el nivel de ejercicio y demanda de nutrientes. Algunas de las lesiones derivadas de una mala alimentación son:

. Laminitis e infosura. Un exceso de almidón en la dieta (por mucho grano o mucha hierba verde) desemboca en infosura. Hay caballos que padecen episodios de laminitis más o menos grave con frecuencia, los veo continuamente, lo cual lo evidencia los surcos/anillos que hay en sus cascos y la distensión que presentan en la línea blanca. El caballo obeso está predispuesto a padecerla. Es el principal factor, junto con los cólicos, que más muertes de caballo provoca. La infosura no es mortal, pero puede dejar al caballo tan afectado que en muchos casos se decide eutanasiar. Es una lesión grave y en muchos casos, evitable.

.Hiperparatiroidismo. Este nombre tan pomposo es la acepción técnica que corresponde al desequilibrio calcio/fósforo. Si el caballo no tiene un correcto balance de estos dos elementos, los huesos se vuelven débiles y susceptibles de fracturarse. Entra también en juego en esta combinación la vitamina D, fundamental para la síntesis corporal de ambos elementos. La vitamina D se forma en la piel y viene dada por los rayos ultravioletas, por lo que es necesario que los caballos estén expuestos, al menos unas horas al día al sol (este es otro motivo por el que los caballos nunca deben permanecer mucho tiempo en un box).

Si el caballo ingiere demasiada cantidad de fósforo con respecto al calcio, se estimulan las glándulas paratiroides, las cuales segregarán más cantidades de paratohormona de lo normal, para poder establecer unos niveles de calcio estándar en plasma, para lo cual, toma el calcio de los huesos, por lo que estos se debilitan debido a este proceso de desmineralización. Este proceso puede darse en caballos de cualquier edad, y sobre todo, los años en los que hay que vigilar especialmente que la dieta calcio-fósforo es la adecuada, va de los 2 a los 5 años.

A través de la boca entran los materiales con los que el cuerpo equino se construye. ¿Qué clase de caballo quieres construir? Buenos alimentos, construirán caballos sanos. Malos alimentos, crearán problemas.

.El sobrepeso, además de predisponer a la infosura, sobrecarga articulaciones y el cuerpo en general. Si esto se produce de un modo continuado, las lesiones pueden ser graves. Un peso adecuado, y unos músculos fuertes y elásticos, así como unos tejidos duros bien fortalecidos, ayudan a evitar muchas lesiones articulares. Para más info, puedes leer este artículo sobre los peligros de la obesidad en caballos.

.Úlceras. Las úlceras en caballos son más frecuentes de lo que creemos. Se producen o bien por estrés continuado (caballos que salen poco de la cuadra, entrenamientos estresantes para ellos, etc.) y por tener alimentación que se les “acaba muy pronto”, es decir, una o dos comidas al día y con más pienso q forraje. El forraje es la clave para evitar este problema tan grave  tan común, ya que permite al caballo segregar saliva por mucho más tiempo, lo cual regula el ph del estómago y baja el nivel de ácidos de este. Un caballo con úlcera empieza a trabajar sin ganas, ya que su estómago le duele, lo cual es un círculo vicioso pues el jinete le obliga y en esta situación de estrés la úlcera va a peor.

Hemos de tener en cuenta que el caballo posee un sistema digestivo desarrollado durante miles de años que le prepara para estar comiendo un mínimo de 16 horas al día (observemos al caballo en libertad), y la mayoría de cuadras y propietarios, le da a sus caballos una alimentación que se les acaba en minutos. Esto provoca graves alteraciones estomacales, a la par que un estrés para el caballo que agudiza notablemente los ácidos, por lo que la úlcera va cada vez a más.

También se da con las úlceras otro problema, y es que el uso de anti-inflamatorios vía oral de manera prolongada, provoca ulceraciones estomacales. Por lo que un mal manejo de una lesión, en la que el propietario abusa de estos medicamentos para poder bajar ciertas inflamaciones y trabajar al caballo, desemboca en una úlcera, y si esta no se controla a través de protectores de estómago, pero sobre todo con una alimentación rica en forraje (se ha demostrado que la alfalfa como parte del forraje ayuda en estos casos) y sobre todo haciendo que el caballo se pase muchas horas masticando y produciendo saliva. De otro modo tendremos no solo un caballo con una lesión, sino un caballo malhumorado que con el tiempo puede volverse un caballo que se niegue a trabajar. De estos, he visto varios casos, y sus dueños, han carecido de paciencia por un lado, y por otro, de la disciplina necesaria para darle a su caballo las pautas que le habrían ayudado a solventar ambos problemas: buen manejo. Es entonces cuando los propietarios dictan sentencia: “este caballo no sirve”, “tiene malas ideas”, etc. Pero el error, como en el 99,9% de los casos, ha sido de las personas responsables de la alimentación, manejo y entrenamiento del caballo, no del caballo.

.Forzar a los caballos bajo pautas inadecuadas de nutrición. Aún sigo viendo no pocos caballos (más que nada en Andalucía) que basan casi toda su alimentación en mucho grano y poco forraje, y encima este de mala calidad (henos muy tallosos poco digestibles o paja). Esta alimentación es a todas luces insuficiente para cualquier caballo, más aun para uno que compite aunque sea a nivel amateur. Si seguimos forzando la máquina animal una semana tras otra sin permitir al caballo que reponga los nutrientes que necesita con un buen pienso, estaremos llevando su cuerpo al límite, y o bien terminará rompiéndose por algún lado, o bien, exhausto por no estar correctamente alimentado (y eso no significa que este bien de peso), no rendirá bien en saltos, galopes, etc, y puede terminar lesionándose.



(Una buena opción, tanto para caballos que reciben poco forraje como para cuando vamos de competición y poder aportar un extra de agua y sobre todo a aquellos caballos que beben menos al salir de casa, es proporcionar forraje en pellets, los cuales hay que remojar en proporción de 2 a 1, aumentando la salivación del caballo, cosa que con el grano apenas se produce. Más info en este enlace.)


De hecho, las dos causas más comunes que contribuyen al desarrollo de la fatiga durante el ejercicio físico, son:

-La disminución de los hidratos de carbono almacenados en forma de glucógeno en el organismo, la cual se da si alimentamos a nuestro caballo exclusivamente con avena y otros granos, ya que contienen hidratos de cadena rápida, es decir, energía disponible para su consumo por muy poco tiempo y de un modo bastante explosivo, cuando lo que necesitamos son piensos (y henos digestibles que los acompañen) que proporcionen energía no explosiva y que pueda almacenarse en el organismo para que el caballo la vaya tomando a medida que la necesita en el desarrollo de su especialidad hípica.

-La aparición de deshidratación por la pérdida a través del sudor de agua y electrolitos. Este es un problema que puede presentarse especialmente en competición, sobre todo en caballos de completo, raid, salto, pero también lo he visto en caballos de ocio cuando en verano han salido a dar un paseo y sus dueños no han sabido prevenir este problema. He visto desde casos leves hasta otros muy graves, hasta en caballos de doma. Una vez incluso presencié el caso de un extraordinario caballo de doma centroeuropeo, cuyo entrenador, estuvo trabajándolo de un modo extenuante durante más de una hora y media, y que empezó a temblar, sudar a chorros, etc, y cuyo estado fue tan preocupante que hubo que llamar a un veterinario de urgencias para que le pusiera suero y lo atendiera. Este impresentable, estuvo exigiéndole sin compasión al desafortunado caballo, ejercicios de doma al trote y al galope hasta que lo dejó en un estado que apenas se tenía en pie, y según dijo el veterinario, faltó poco para haberlo matado. Este caballo tardó meses en volver a trabajar, y aunque ya hace tiempo que no lo veo, nunca fue el mismo.

El hablar aquí de todo lo que puede provocar una falta de hidratación en nuestros caballos, sería muy largo. Básicamente, lo que debemos tener en cuenta es que la pérdida de líquidos provoca el aumento de glóbulos rojos, lo cual conlleva una mayor viscosidad de la sangre, y a lo que le sigue una reducción del flujo de sangre al músculo, con todos los riesgos que ello conlleva, y que irremediablemente, conduce a un aumento de la frecuencia cardíaca, creando así un peligroso círculo en el que una vez entra el caballo, es difícil salir, y el riesgo de determinadas lesiones, aumenta exponencialmente.

Pero insisto, el riesgo viene sobre todo en los caballos amateurs y de ocio de cualquier disciplina. Los buenos jinetes de raid y completo saben a qué se enfrentan y además de tener a sus caballos muy bien entrenados, van preparados para afrontar estas eventualidades. En cambio, los jinetes aficionados o amateurs, andan a ciegas con estas cuestiones. He visto casos en romerías, en simples paseos campestres...el número de casos es muy alto. Para que un caballo se deshidrate y sufra graves secuelas, no hace falta ponerlo a galopar durante horas: un paseo medianamente exigente, unas temperaturas algo elevadas, con un caballo poco entrenado, y que no esté bien hidratado, son garantía de problemas.




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5_Entrenamientos

Probablemente, esta sea la principal causa de las lesiones en caballos: los entrenamientos inadecuados. Un mal entrenamiento, si encima se suma a alguna de las otras causas que aquí describimos, es garantía total de lesión. Voy a tratar de abordar esta causa desde un punto de vista social más que técnico, ya que creo que podremos verla de un modo más claro.

Como en otros tantos asuntos, las cuestiones de base que pueden respondernos al porqué se lesionan los caballos, las encontramos en este misterioso halo que rodea a buena parte de la hípica española (tanto amateur como en cierta parte de la hípica profesional), en la que parece que no es necesario tener conocimientos de fisiología, biomecánica, nutrición, y otros tantos campos necesarios, a la hora de trabajar un caballo. 


La imagen que vemos repetida una y otra vez. Caballos encapotados, rendajes que someten al caballo...todo ello da lugar a resabios y problemas físicos que pueden hacerse crónicos e irresolubles.


Por supuesto, en otros países los caballos también se lesionan, pero es indudable que muchos de los problemas que aquí nos surgen con los caballos, provienen de la peculiar forma de entender la Equitación que tenemos en España, y seguimos creyendo que el caballo es un ser que se rige por una sola ley, la de “se ha hecho así de toda la vida”.

En cambio, si una persona desea ponerse en forma, o recuperarse de una lesión, o simplemente mejorar su calidad de vida, se pone en manos de un equipo de profesionales bien formados que le darán una solución, y acudirá a un dietista, a un fisioterapeuta, o al gimnasio, donde un entrenador personal, con conocimientos de fisiología humana, le ayudará a conseguir su objetivo.
Pero en la hípica, seguimos encontrándonos con una gran cantidad de supuestos entrenadores, preparadores y jinetes, que sin tener la menor idea de cómo es y cómo funciona el cuerpo de un caballo, no solo entrenan caballos, sino que tienen alumnos a los que adiestran en sus métodos. Y así, en una gran cantidad de hípicas y cuadras, a poco que te acerques a una pista, vemos a estos preparadores, dando cuerda a los caballos en círculos pequeños y con rendajes de tortura que obligan a los caballos a retorcerse y a adoptar posturas que les predisponen a lesionarse; los montan de un modo sistemático y anacrónico que lejos de fortalecerlos, los van debilitando; cuando no los trabajan, los dejan que pasen horas y horas en su box, siendo algo totalmente pernicioso para la salud; las pautas de nutrición son totalmente incorrectas, etc. etc… ¿Nos quejamos de que después se lesionan los caballos?

Ahora pensemos en un ser querido. Puede ser un hijo, un padre o una madre o nuestra pareja. Imaginemos que ese ser, tan querido para nosotros, ha de ponerse en forma. ¿A quién acudiremos? ¿Al vecino de al lado que lleva toda la vida haciendo ejercicio vaya Ud a saber de qué manera, o a un buen entrenador personal que tiene conocimientos de nutrición, forma física, fisiología y pautas de entrenamiento y presenta una inmejorable forma física?
Imagino que la respuesta está clara y todos optaremos por el profesional bien cualificado. ¿Y por qué? Porque si nos ponemos en manos de alguien que no está cualificado, sabemos que puede recomendarnos entrenamientos no adecuados que provoquen lesiones.

¿Y entonces por qué para nuestro caballo nos ponemos en manos de cualquier supuesto entrenador? El de la hípica más cercana, el que conozco de siempre, el que me recomienda un conocido, o el que más miedo me da: “el que lleva toda la vida en esto”… ¿Pero qué sabe realmente ese preparador de las verdaderas necesidades de un caballo? Sí, puede que tenga mucha experiencia, pero ¿en todos esos años se ha parado en algún momento a estudiar algo de fisiología equina?

Los jinetes y entrenadores mediocres confunden esta postura forzada del caballo con un buen trabajo de cuello y dorso, cuando precisamente es todo lo contrario. El caballo al que le hagan esto, es un caballo que tendrá problemas al cien por cien de seguridad.


Hoy día ya hay mucha información (Y GRATIS) sobre lo que es bueno y lo que no en un caballo. No hay excusas para la alarmante falta de formación de la mayoría de preparadores de caballos de nuestro país, pero la verdad es que la hay. No se trata de ser un jinete que acredite ser un Técnico Deportivo, o que haga las espaldas adentro muy bien o salte 1,40. Hagámosle las preguntas adecuadas para saber en manos de quien ponemos nuestro caballo:

¿Qué sabe sobre los procesos de formación y eliminación del ácido láctico en el cuerpo equino? 
¿Qué rutina de entrenamiento propone para fortalecer tejidos duros y evitar lesiones? 
¿Cuáles son los ejercicios que recomienda para una puesta en forma global a nivel cardiovascular, muscular y de salud equina en general?
¿Sabe diferenciar entre lo que puede ser una falta de entrenamiento y una incapacidad debida a factores neurológicos, biomecánicos o de dolor?
¿Y sus caballos? ¿Cómo se encuentran sus caballos? 
¿Son felices y están sanos o se lesionan y se pasan los días en una cuadra? 
¿Le da de comer a sus caballos lo primero que pilla o se interesa por traer un buen heno de hierba y un  pienso de calidad? 
¿Los caballos que pasan por sus manos llegan a una edad avanzada sanos y pudiendo practicar deporte o ni siquiera se sabe qué ha sido de ellos?

Las respuestas a estas preguntas, nos dirán mucho sobre sus conocimientos de bienestar equino. ¿Para qué queremos caballos que hagan una reprisse magnífica o un recorrido de salto limpio si será por poco tiempo y a costa de su salud?



Los entrenamientos deben ir más allá de las clásicas rutinas de pista, y sobre todo, encaminados a hacer más fuerte al caballo, y para ello, debemos distinguir cuando un caballo trabaja a gusto, y cuando va forzado contra su salud y su voluntad.


Hemos de saber, que muchas de las lesiones se producen directamente por los modos de trabajar los caballos que tienen estos preparadores, o bien por sus propios jinetes, que carecen de las más mínimas nociones de entrenamiento equino. 

Repetir lo mismo un día tras otro, no calentar y enfriar los caballos adecuadamente, no saber fortalecer tejidos, trabajar a los caballos en posturas inadecuadas, dejar los caballos unos días parados y de repente un día trabajarlos intensamente...son factores del entrenamiento que provocan lesiones, algunas muy graves, o bien son causantes de posturas, asimetrías y compensaciones que terminan dando lugar a otras lesiones.


Este entrenamiento fortalece al caballo de un modo que no le estresa ni le agobia, con lo que le vamos haciendo cada día más fuerte y sano. Más info en: http://www.tomasmateo.com/p/el-gimnasio-hipico.html


En un futuro, espero que no muy lejano, para poder entrenar un caballo, hará falta acreditar una serie de conocimientos equinos, igual que para operar hay que ser médico cirujano, o para llevar un camión con mercancías peligrosas, hay que sacar unos permisos de conducción especiales. Pero mientras eso llega, son los propietarios los que deben ser extremadamente cautos a la hora de elegir en manos de qué profesionales dejan sus caballos. Nadie que trabaja con caballos, estará libre de que alguna lesión se le cruce en el camino, por más bien que se hagan las cosas, eso es indudable, pero dentro del amplio panorama hípico, en España seguimos contando con auténticos rompecaballos, y cuya única manera de eliminarlos, es dejando de llevarles caballos.

Corresponde al dueño del caballo saber detectar estos problemas, que a la larga repercuten en la salud del caballo y en el bolsillo del dueño. Acudamos a ver cómo entrenan nuestro caballo: ¿necesita de rendajes auxiliares o de amarres extraños para ser montado? ¿Trabaja a la cuerda relajadamente o gira como un loco muerto de miedo alrededor de su preparador? ¿Vemos a nuestro caballo feliz y disfrutando de su trabajo? ¿Vemos que va a más con salud y con ganas?

Si en cambio son los propietarios los que optan por trabajar sus propios caballos, será necesario que se formen un mínimo en cuestiones de fisiología, biomecánica, etología, y no solo Equitación.

Otra cuestión importante a tener en cuenta sobre los entrenamientos, es que según la disciplina, hay lesiones que son más frecuentes que otras, cuestión sobre la que no me puedo detener, pero que el entrenador y jinete debe conocer, para poder prevenirlas. Es por eso que se hace necesario estudiar muy a fondo el cuerpo equino antes de entrenarlo, para no ser machacón, ya que la línea entre fortalecer un grupo muscular y machacarlo, puede llegar a ser muy fina.

E insistimos en que muy importante, es tener en cuenta la edad a la que empezamos a montar un caballo. Empezar a trabajar montado un potro con 30 meses, es prácticamente firmar una sentencia de que tendrá problemas de dorso casi al cien por cien. Hay que ser pacientes y esperar a los 4 años como mínimo, y sobre todo, aprender a fortalecer el dorso equino, que no puede hacerse con una persona montada, sino con el adecuado trabajo pie a tierra. Y los entrenamientos que veo allá donde voy, que supuestamente van encaminados a hacer dorsos fuertes, son alarmantemente dañinos para el caballo. Estoy preparando un artículo extenso y profundo sobre este tema, pues la ignorancia que hay sobre este tema tan importante, bien lo merece. Para saber más sobre los entrenamientos más adecuados, te recomiendo visites estos artículos de mi web: http://www.tomasmateo.com/search/label/entrenamiento%20equino

6_Vida general del caballo. Tengamos en cuenta que EL CABALLO QUE SE MUEVE POCO TIENE MÁS PROBABILIDADES DE LESIONARSE. Hay muchas personas que no sacan del box a su caballo por miedo a que se lesione, pero consiguen justo lo contrario. Un caballo que no se mueve, es un caballo de cristal, además de un caballo triste e infeliz. Y moverlo mucho tampoco significa que esté muchas horas en una cuadra y de vez en cuando lo saco y lo trabajo intensa y alocadamente. El trabajo correcto y sano para un caballo significa – y sobre todo si vive en cuadra o una superficie pequeña - que sale a ejercitarse de un modo suave y progresivo cada día.
Un caballo que permanece días y días encerrado sin apenas moverse, tiene sus huesos débiles, sus músculos fofos o contraídos, sus cascos en mal estado, etc. Y esos ingredientes, componen la receta ideal para una lesión segura.


Si nuestro caballo vive en un box o en un paddock pequeño, hemos de garantizarle que SALE A DIARIO a moverse. De lo contrario, estaremos minando su salud, su alegría y su cuerpo en general.


Hasta aquí la primera parte. Puedes leer la segunda parte en: http://www.tomasmateo.com/2016/10/por-que-se-lesionan-tantos-caballos-2.html




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4 comentarios:

  1. Buen trabajo Tomás, tengo que leerlo más despacio y asimilar lo bueno.
    Siempre trabajamos, entrenamos y hacemos las cosas, siguiendo las tradiciones de toda la vida, siempre hemos visto herrar a nuestros caballos, pues nosotros seguimos herrando, hierros en la boca, nosotros seguimos la tradición y ponemos bocado con hierros que a veces son verdaderas ventanas puestas en la boca. Piensos, los de toda la vida, y así sucesivamente.
    Hay que leer mucho, sobre todo a los estudiosos del caballo como es el amigo Tomás y a su mentor y profesor mi amigo José Manuel Sales "El Cura", siempre investigando la mejor manera del cuidado del caballo, entrenamiento y alimentación. Poco a poco tenemos que ir cambiando la mentalidad de seguir con lo que se hacia y hacer lo que se debe, en función de cada caballo.
    Felicidades Tomás por el articulo y esperemos que los aficionados cambien la mentalidad ante opiniones de personas que se interesan por la vida y entrenamiento del caballo.
    Saludos de Gabriel.
    http://blogelraid.com/

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  2. Excelente artículo.Muchas gracias por tu tiempo.
    Silvia.

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