lunes, 5 de septiembre de 2016

Obesidad humana y obesidad equina

Reflexiones fisiológicas y filosóficas del porqué aún seguimos viendo caballos obesos.

Muchos caballos, padecen sobrepeso, pero eso no quiere decir ni mucho menos, que sus necesidades nutricionales estén satisfechas. Excepto en los casos de caballos que viven sueltos en grandes extensiones de terreno con pasto abundante a su disposición, que probablemente estén obesos por falta de ejercicio y exceso de calorías, son muchos los caballos que viven en boxes y están con un peso superior al que sería recomendable para su buena salud.

 William Fox-Pitt y Chilli Morning. Este caballo es un auténtico atleta equino. Por desgracia, para muchos jinetes y criadores españoles, este caballo no es un caballo sano, sino un caballo "al que le faltan kilos".


 Como ocurre con tantos campos de la salud relacionados con la ciencia y la investigación humana, llegan con décadas de retraso a buena parte del orbe ecuestre. Concretamente hoy, vamos a referirnos a la visión que aun impera en no pocos propietarios, jinetes y domadores, por la que los caballos deben estar “gordos” o cuando menos, rellenitos (que es muy diferente a que tengan un buen grado de desarrollo muscular)

Para las personas, ya sabemos de sobra que la obesidad es fuente de problemas de todo tipo. No hay que detallarlos aquí porque daré por sabido – y si no basta con hacer una rápida búsqueda en Google – lo perjudicial que es para la salud, siendo además muy alarmante que el problema se ha extendido a buena parte de la población infantil. En Estados Unidos es un verdadero problema, y países como Dinamarca, han puesto en marcha costosos programas para erradicar esta lacra, ya que un niño obeso, será un adulto con problemas de salud graves, desde cardiovasculares, articulares, musculares, cerebrales, y como no, de autoestima, por no hablar de que su esperanza de vida se reduce drásticamente.

Y este ejemplo de la obesidad infantil, me sirve perfectamente para enlazar con los problemas de salud equina de los que voy a hablar hoy. Y el porqué es bien sencillo: LAS CAUSAS DE LA OBESIDAD INFANTIL, SON PRÁCTICAMENTE LAS MISMAS QUE LAS DE LA MALA SALUD EQUINA.

Comparemos este caballo con Chilli Morning: panza, cuello y grupa con sobrepeso...y si viéramos sus cascos, seguro que estarían llenos de surcos. Este caballo tiene y tendrá problemas si no pierde peso.


Hagamos un repaso a todo lo que provoca la obesidad en niños (y en personas adultas) y veremos que son causas totalmente extrapolables al caballo:

-          Alimentación inadecuada, en la que se prima la cantidad en lugar de la calidad. Los niños abusan de los hidratos de carbono de mala calidad (bollería, pizzas, hamburguesas, etc.) y grasas perjudiciales (fritos, cremas de relleno de pasteles, etc.) Igual ocurre con los caballos, ya que se les da un exceso de hidratos de carbono (el almidón de la avena, cebada, maíz, pellets baratos, etc.) y grasas de dudosa calidad (piensos de melazas muy azucaradas y aceites de mala calidad). A su vez, se les priva de lo que más necesitan: forraje de calidad y vitaminas, minerales y aminoácidos, así como un correcto balance de proteínas, hidratos de carbono de cadena larga y grasas de buena calidad.

-          Falta de ejercicio. Los niños no caminan ya que sus padres los llevan en coche hasta la puerta del cole, cuando llegan a casa se sientan a ver la tele o juegan a la consola, etc. Los caballos en su mayoría, se pasan horas y horas en un box. Y cuando se les saca, no se les da el entrenamiento más adecuado.

-          Falta de socialización. Como los niños cada vez pasan más horas frente a las tablets, móviles y ordenadores, es tiempo que dejan de jugar y relacionarse con otros niños. Eso no solo les impide tener un desarrollo cognitivo pleno, sino que una vez más, se mueven y se ejercitan menos, por lo que no solo queman menos calorías, sino que su desarrollo psicomotriz nunca es el adecuado. Exactamente igual pasa con los caballos, ya que se pasan la vida en sus boxes y no se relacionan con sus congéneres, algo de vital importancia para un caballo. La mayoría de hípicas, se construyen para satisfacer los intereses de los humanos, pero no de los caballos. En cambio, unos sencillos prados en los que soltar los caballos unas horas, boxes que en lugar de estar totalmente cerrados tengan rejas a media altura para que puedan olerse y verse, caminadores, etc. Todas estas medidas harán que los caballos estén más felices, no desarrollen vicios de cuadra, y al interactuar y moverse y relacionarse, también queman calorías de un modo sano.

-          Genética. En las personas, al igual que en equinos, hay varios tipos de metabolismo. A grandes rasgos, están los metabolismos rápidos (los que queman la energía de los alimentos muy rápidamente), y los lentos (tardan más en quemar la energía y por ello tiende a transformarla en grasa). Los primeros son las personas a las que les es más fácil estar delgado y los segundos los que engordan con más facilidad. Pues bien, en CABALLOS PASA EXACTAMENTE IGUAL. Por lo tanto, la costumbre de dar de comer lo mismo a un Hannoveriano que a un Árabe, es absurda e incoherente. Igualmente, los PRE y cruzados de PRE, son caballos de metabolismo lento, es decir, caballos que suelen engordar con mucha facilidad, y con tendencia a problemas metabólicos derivados del sobrepeso, como el cuello de gato, la infosura, etc.
-          Individuo. También hemos de tener en cuenta la edad, ya que nunca tendrá las mismas necesidades el caballo de 4 años que el de 20. Igual pasa con un niño. ¿O es que un adolescente en pleno crecimiento tiene las mismas demandas nutricionales que las de una persona de 70 años?

-          Exigencias nutricionales según actividad. El niño que practica deporte diariamente, juega con otros niños, va al cole andando o en bici y no se está quieto nunca tendrá las mismas demandas nutricionales que aquel que no acomete ninguna actividad. Con los caballos, ocurre igual. ¿Cómo vamos a dar de comer lo mismo a un caballo que entrena fuerte y con regularidad que a uno que solo se usa para paseos tranquilos o lo que es peor, al que nunca sale de su box?


En esta foto, vemos diferentes tipos de deportistas, con diferentes constituciones y peso. Es evidente cuál de los personajes de la foto está más predispuesto a sufrir lesiones, problemas cardiovasculares, atrosis, etc. ¿Por qué entonces sigue habiendo caballos en el mismo estado y se pretende que hagan alguna disciplina hípica o simplemente estén sanos?



Y ahora, seamos sinceros. ¿Cuántos caballos conocemos a los que les afecten estos factores? A una inmensa mayoría. Y el paradigma, lo tenemos en el SICAB cada año. No hay más que darse una vuelta por los diferentes pabellones, para ver caballos, potros y yeguas con unos porcentajes de grasa corporal descomunales. Hace poco hablaba con un juez de PRE, y me decía: “algunos caballos o yeguas llegan tan gordos que es muy difícil evaluar la morfología porque hay partes del cuerpo que están totalmente tapadas por la grasa”. Y es así, por desgracia. ¿Cómo evaluar una yegua o un caballo cuya musculatura es casi inexistente y su lugar está ocupado por acumulaciones de grasa? A lo mejor esto responde a porqué el PRE, una raza con siglos de historia, no ocupa el lugar que le corresponde en el panorama hípico internacional, mientras que razas creadas hace menos de cien años, son líderes mundiales en la hípica deportiva y de ocio.

El pabellón de yeguas de SICAB, lugar donde podemos ver una enorme concentración de yeguas con sobrepeso.


Pero dejando de lado a la locura de los criadores de PRE, y volviendo a una gran mayoría de caballos normales y estabulados, es que a pesar de que están gordos (y para mí en un caballo, esta palabra tiene una connotación negativa), lo más sorprendente de esto, es que encima después, le pedimos a esos caballos que cuando los montemos, vayan relajados y no tengan exceso de energía, se concentren en su trabajo, hagan una buena doma, salten sin rehusar, sean flexibles y elásticos en la doma, o hagan una ruta sin cansarse.

Y eso es porque seguimos creyendo que el caballo es un ser para el que las leyes universales que afectan a la fisiología de los seres vivos, no sirven, es decir: queremos que todo funcione pero nos da igual que esté gordo, dolorido por el sobrepeso, sin resistencia física y otros tantos hándicaps, que son IMPOSIBLES DE VER EN UN HUMANO QUE HAGA EJERCICIO. ¿Y POR QUÉ AL CABALLO SÍ SE LO EXIGIMOS?


Un niño con sobrepeso, es un niño con problemas de salud. El caballo, IGUAL.

Veamos algunas de las consecuencias, NEFASTAS TODAS, que tiene el sobrepeso en un caballo:

-          La primera y más evidente: LA FALTA DE FORMA FÍSICA. Un caballo gordo u obeso, no está sano, por lo que todo le costará más trabajo, se cansará antes, tendrá menos elasticidad y capacidad de movimiento y de reacción, respira peor, su corazón no rinde bien, etc. Exactamente igual que una persona con sobrepeso, pero con el inconveniente de que el caballo depende de su propietario, por lo que si este no repara en estos factores, el caballo quedará condenado de por vida a sufrir problemas de toda clase.

-          Riesgo de sufrir lesiones en tendones y articulaciones, desde las tendinitis o artritis más leves, hasta artrosis graves. ¿Por qué? Muy sencillo: porque el cuerpo está cargando continuamente con más peso del que debe, y si a eso sumamos que se trata de un caballo que vive en un box, la falta de movimiento hará que los tendones y articulaciones sufran sobrecargas continuas.

-          Problemas cardiovasculares, es decir, de corazón. Lo primero que se recomienda para evitar problemas de corazón en humanos, es el sobrepeso. Pues en caballos sabemos que un exceso de peso puede provocar desde problemas leves como reducción en el rendimiento, hasta otros muy graves como hipertensión o sobrecarga del sistema cardíaco.

-          El riesgo de sufrir laminitis y otros graves problemas metabólicos, aumenta de manera exponencial, ya que el caballo que es alimentado con grano (o pastos muy ricos en azúcar) continuamente y va acumulando grasa, llega un momento en que se ve imposibilitado para asimilar tanto almidón y esto desemboca en una infosura o laminitis.



-          Disminución de la capacidad pulmonar: a mayor peso, mayor fatiga, y mientras más peso tenga que mover el caballo, mayor demanda de oxígeno tendrá, no solo para llenar sus pulmones, sino para mandar oxígeno a todo su sistema músculo-esquelético. Si a eso le sumamos que los caballos obesos no suelen estar bien entrenados, cada vez que sacamos a un caballo obeso de su cuadra para trabajarlo, le estamos pidiendo que sus pulmones trabajen bajo un sobre-esfuerzo, que no llegue suficiente oxígeno a sus músculos, y en definitiva, si lo seguimos manteniendo obeso por exceso de grano y apenas lo sacamos de su cuadra, cada vez irá a peor.

Y ahora, sabiendo cuáles son los problemas que el sobrepeso genera en un caballo, veamos de qué modo podemos evitarlas.

1-      Reducir o eliminar el grano, y sustituirlo por un buen forraje, o poco pienso pero de muy buena calidad.

2-      Adaptar las raciones de pienso a la actividad del caballo, a su edad, su disciplina, etc. Básicamente, que consuma las mismas calorías que queme.

3-      Nunca dejar más de un día un caballo en un box o en un minipaddock sin que pueda moverse libremente.

4-      Ejercicio diario, aunque sea moderado. Estos jinetes que tienen a sus caballos obesos, y de repente un día los sacan y los trabajan hasta que no pueden más, y después los dejan una semana o más días en la cuadra, están literalmente DESTRUYENDO SU CABALLO.

5-      Reaccionar en cuanto veamos que el caballo va ganando peso del “malo”, es decir, no muscular, sino en forma de acumulaciones de grasa o barrigas excesivamente gordas, por lo que debemos eliminar el grano y aumentar el ejercicio. Una grupa musculada está firme a la vista y al tacto, no tensa ni abrupta ni flácida, y veremos en los glúteos los capilares y las venas. Igualmente el caballo que en cuanto se trabaja empieza a resoplar, suda mucho y pronto, notamos que tenemos que impulsarlo continuamente, si además le sobran kilos, es que padece sobrepeso y todos sus males derivados, por lo que hay que actuar.



Recordemos las pautas generales de la buena vida del caballo:

Nutrición: forraje de la mejor calidad posible en un mínimo del 80% de la dieta del caballo. Si el caballo no está trabajando a un ritmo alto, no es necesario ningún pienso, o a lo sumo medio kilo o un kilo como mucho.

Ejercicio: moderado con continuidad es mejor que mucho un día y tres sin hacer nada

Socialización: que el caballo vea, huela y toque otros caballos

Manejo y modo de vida: si el caballo no vive en libertad, debe salir todos los días  de su cuadra


¿Y por qué se ven tantos caballos gordos aún?

Es una concepción atávica, asociada a que el caballo gordo, es muestra de caballo sano (cosa que ocurre aun en los pueblos y ciertos lugares de España, en los que un bebé o un niño obeso se considera sano), y por otro, porque da a entender, que su propietario “le da muy bien de comer”, es decir, un caballo gordo es señal de un propietario espléndido con su caballo. Insisto en que el paradigma de esta visión tan retrógrada la tenemos en el SICAB cada año. He hablado con varios ganaderos y jinetes de los riesgos de tener a sus animales en tan penoso estado, pero a pesar de que las conversaciones se producen en castellano, es como si no nos entendiéramos, como si hablásemos lenguas totalmente incomprensibles entre ellas. Ellos no contemplan otra posibilidad que la de llegar al SICAB con sus yeguas y caballos bien gordos, incluso muchas yeguadas, un mes antes aumentan las raciones de pienso para que las posibles pérdidas de peso que puedan tener los caballos durante el viaje hacia el SICAB, no se noten. Creo que es una visión muy egoísta por parte de esta serie de criadores, ya que van minando la salud de sus caballos simplemente para dar una imagen de ellos como ganaderos “que no escatiman en pienso y tienen a sus caballos bien gordos”. Pero eso no significa que los tengan sanos. A poco que les mires los cascos les ves surcos profundos, evidencia de los trastornos metabólicos que sufren, por no hablar de las acumulaciones de grasa en grupa, cuello, etc. La obesidad, no es buena ni en humanos ni en equinos. Esperemos que todas estas cuestiones, vayan siendo aceptadas por jinetes, criadores y domadores en general, por el bien y la salud de los caballos.





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