lunes, 22 de agosto de 2016

¿Quieres saber si tu caballo está en buena forma?

Si su entrenamiento incluye estos 7 factores tu caballo estará en inmejorables condiciones.

¿Tú caballo no rinde al 100% o hace tiempo que lo notas estancado? La respuesta en muchos casos, suele estar en la puesta en forma. Una buena forma física es mucho más importante que la doma y la Equitación en general. Con este artículo podrás examinar 7 aspectos clave de la forma física de tu caballo que van a determinar si está en óptimas condiciones para desempeñar su trabajo en Doma, salto, raid o simplemente, como caballo de ocio.

(todas las fotos de este artículo pertenecen a Godolphin Stud)

Incluir entrenamientos al galope, con un tranco amplio y la cara adelante y el jinete en suspensión, es beneficioso para cualquier caballo

Intro: Forma física equina vs salto o doma

Creo que antes que nada es necesario explicar bien el concepto de Forma Física Equina, ya que en nuestro país, aún sigue siendo común, en según qué disciplinas hípicas se trate, que nos encontremos con que propietarios y jinetes se vanaglorien de un caballo “muy bien domado”, en el caso de DC o DV, o que salta grande si es el caso de un caballo de salto, y por lo general, esas suelen ser las máximas aspiraciones en ambos ámbitos. “Lo tengo ya haciendo piruetas” o “ya le estoy metiendo verticales de 1,20” suelen ser frases que oigo refiriéndose a caballos de menos de 4 años…
Pero antes de llegar a eso, creo que hay que esforzarse por algo mucho más importante: QUE EL CABALLO ADQUIERA UNA BUENA FORMA FÍSICA. Y eso, indudablemente, le capacitará para cuando llegue el momento, si se destina a la doma, la ejecute con precisión y elasticidad, y si salta, que lo haga de buena gana y por muchos años sin lesionarse.

Yo ya hace tiempo que considero secundarios los parámetros tipo “muy bien domado” o “saltando grande”, y antepongo preguntas y principios básicos cómo: “¿Está en la adecuada forma como para ejecutar con seguridad y sin riesgo de lesión los ejercicios que se le piden a ese caballo cada semana?”; “¿Está el caballo cada día más feliz con el entrenamiento que se le está dando?”;   “¿Finaliza su entrenamiento con buena disposición y la sensación de que aun le quedan fuerzas, o por el contrario acaba exhausto y apagado?”. Etc., etc.

Observa el aspecto general de tu caballo, su mirada, su actitud, su disposición...todos esos factores son claros indicativos de su buena forma y salud en general

La respuesta a estas cuestiones, son mucho más importantes que el hecho de que un caballo ejecute una espalda adentro de libro o salte 1,45 limpiamente. Tanto la doma como el salto, y la Equitación en general, si no tienen en cuenta que la premisa básica es la buena forma física del caballo, serán pilares frágiles sobre los que ese proyecto hípico se sustentará y se desmoronará en poco tiempo.

 ¿Por qué no se ven brillar y de un modo continuado la mayoría de caballos con buenos orígenes que ya hay en todas las hípicas de España? Muy sencillo: porque la mayoría de jinetes y preparadores se precipitan en sus entrenamientos, y los caballos se terminan lesionando o predisponiendo contra el trabajo. Si la primera premisa fuera la de hacer física y mentalmente fuerte al caballo, no habría tanto caballo bueno con lesiones que los inhabilitan para una vida deportiva plena.

¿Y qué es la Forma física equina?

Independientemente de la disciplina a la que cada propietario destine su caballo, todo caballo debe contar con un mínimo de forma física, que es el que le garantizará que podrá desempeñar aquella de un modo óptimo. Por supuesto, las exigencias mínimas de esa forma física variarán según se trate de un caballo de ocio o deporte, y de la disciplina y el nivel de exigencia de esta. Para conseguir esa forma mínima, no basta con practicar un día tras otro las mismas rutinas de siempre de dicha disciplina hípica. Eso nunca permitirá llegar de un modo óptimo a la puesta en forma, aburrirá al caballo, y en ciertos casos, incluso puede llegar a lesionarlo.

Sacar al caballo de su cuadra para moverlo pie a tierra, que camine y trote por diferentes firmes, y en definitiva, ofrecerle alternativas al entrenamiento montado, es siempre muy beneficioso para él

Los planteamientos clásicos que dicen que un caballo de doma no debe saltar, que un caballo de raid o de salto no haga doma, y similares, están totalmente obsoletos. Todos los caballos, sean de la disciplina que sean, pueden beneficiarse de trabajar rutinas de ejercicios propias de las otras disciplinas, así como de ejercicios de gimnasiahípica, que muy pocos llevan a cabo, pero con enormes beneficios para todo el caballo.

Esto es especialmente importante en el caso de los caballos jóvenes, ya que desgraciadamente, según a la disciplina a la que se le vaya a destinar, desde sus primeras montadas prácticamente se les empieza a machacar en doma o en salto,  y en caballos jóvenes, es fundamental que primero nos centremos en otorgarle una buena forma física (muscular, cardiovascular), y fortalecimiento de dorso y tejidos duros en general.

Por lo tanto, la Puesta en Forma Equina consiste en llegar a ciertos niveles de:

1_Fuerza y desarrollo muscular. Hay que andar con ojo en este aspecto. Un desarrollo muscular visible puede alcanzarse en tres meses de entrenamiento y buena nutrición, sobre todo en caballos purasangre y sus cruces. Ahora bien, eso no quiere decir, que el resto de tejidos estén igual de fuertes. Por lo tanto, este es un asunto fundamental, ya que los músculos deben desarrollarse a medida que vamos entrenando, pero no debemos dejarnos engañar por un físico equino bien musculado. Los ejemplos más frecuentes los tenemos en muchos caballos de carreras. Su físico es impresionante, pero se lesionan a menudo los tendones y otros tejidos, ya que tanto tendones, articulaciones y huesos, tardan años en fortalecerse.

Por otra parte, este tipo de lesiones tempranas, que antes era casi patrimonio exclusivo de los caballos de carreras, ahora ya sucede en caballos de salto, de completo y de raid, y todo, por abusar de entrenamientos machacones desde temprana edad. Otro aspecto importante en este sentido, es el de observar posibles asimetrías en el desarrollo de los músculos de un caballo. Zonas muy musculadas en detrimento de otras, pueden indicarnos que el trabajo que se está haciendo no es el adecuado, que hay una lesión, o que como mínimo, el caballo adopta posturas de compensación, provocando hipertrofias y/o atrofias musculares según el caso.

El secreto para disfrutar de un caballo sano y por muchos años, viene dado por un lado por la cría en libertad del potro hasta un mínimo de sus tres años, una buena alimentación en todo momento que permita fortalecer todo su cuerpo, y entrenamientos suaves y progresivos que nunca vayan por delante de la edad del caballo, y permanecer atentos a su desarrollo físico y muscular en general.

Observemos cada día el desarrollo de los grupos musculares para detectar posibles asimetrías. La grupa es uno de los elementos clave en este sentido

2_Peso ideal. Tanto el sobrepeso como la falta de kilos son claros indicativos de la ausencia de una buena puesta en forma. Evidentemente, un PRE nunca tendrá el mismo aspecto de un PRá de raid o que el de un PSI de carreras, pero dentro de las características propias del individuo y su raza, así como de las necesidades de su disciplina, hay que huir especialmente del sobrepeso, tan propio de los PRE’s de concursos morfológicos (estoy preparando un artículo sobre la obsesión de muchos criadores de PRE con la obesidad de sus caballos, término que es confundido con la fortaleza física).

Recordemos que el sobrepeso afecta al correcto funcionamiento del metabolismo, sobrecarga las articulaciones, no es bueno para la salud cardiovascular, y en casos de caballos con panza, ese sobrepeso va debilitando el dorso ya que lo sobrecarga descolgándolo por el peso de la barriga, a la par que incapacita a la zona abdominal, ambas de fundamental importancia a la hora de ser montados.

Recordemos también que las raciones de pienso deben ajustarse a las necesidades del caballo en cada momento, y dar de comer lo mismo a caballos que están una semana sin trabajar que cuando se pasan una semana trabajando a diario, es una locura. En unos casos estaremos sobrealimentando y en otros, infra-alimentando (siempre mejor calidad que cantidad en cuanto a piensos concentrados).

Un auténtico atleta equino en plena forma. Para muchos jinetes y criadores españoles, este caballo está delgado, ¿pero alguien ha visto algún deportista humano profesional con sobrepeso?


3_Consistencia de tejidos duros. Los grandes olvidados del entrenamiento. El desarrollo muscular es apreciable a simple vista, en cambio, el estado de tendones, huesos, articulaciones…no. Por lo tanto, el trabajo para fortalecer dichos tejidos suele ser obviado, pero es tan importante o incluso más, porque es el que previene las lesiones y convierte a un caballo en sano y fuerte de verdad por muchos años.

Este trabajo es lento y requiere de constancia. En este artículo no me puedo extender en esta materia, pero básicamente, requerirá mucho trabajo de paso, caminar por firmes duros, saber calentar y enfriar en cada entrenamiento, y como siempre, una buena nutrición que es la que construye con buenos materiales esos tejidos duros realmente duros.

Mucho caminar al paso por terrenos duros permiten al caballo fortalecer sus tendones y sus cascos

4_Resistencia y estado cardiovascular en general. Aunque se trate de caballos de doma o de paseo ligero, es bueno que incluyamos rutinas de entrenamiento destinadas a ganar resistencia, ya que el bienestar general del caballo aumenta con su mejora cardiovascular. Al igual que ocurre con las personas, que todas mejoran su calidad de vida si salen a caminar por el campo diariamente o corren dos o tres veces por semana.

Este tipo de entrenamiento, no solo mejorará la salud cardiovascular del caballo, sino que le servirá para desconectar de su rutina mental de pista, y que tanto aburre a todos los caballos.

5_Equilibrio físico. El caballo bien equilibrado empleará mucho mejor su cuerpo, por lo que con cada entrenamiento, irá mejorando en el desarrollo de sus capacidades. Al caballo mal equilibrado, si no le damos un entrenamiento adecuado para que vaya mejorando su equilibrio, no se desarrollará de igual modo, o puede que incluso vaya a peor, sobre todo si sufre una monta inadecuada (cuellos invertidos, dorsos huecos, etc.)

En este apartado, es fundamental el buen estado de los cascos y que estos tengan el largo adecuado, ya que de estar largos, o excesivamente cortos, se someterá al caballo a sobre-esfuerzos y posturas inadecuadas que a la largas provocarán lesiones.

No todos podemos brindar a nuestros caballos los increíbles entrenamientos que pueden hacerse en el agua, pero si que podemos, siendo creativos y constantes, ofrecerles un entrenamiento muy completo a nuestros caballos para que estén contentos y sanos

6_Coordinación. Otro gran olvidado en el entrenamiento equino. En cambio, no hay futbolista ni deportista humano de alto rendimiento que no la trabaje a conciencia. La coordinación hace al caballo más ágil, más rápido y le da un mayor rendimiento neurológico, lo cual se traduce en una mejora piscomotriz global.

7_Capacidad mental de asumir el trabajo. La capacidad mental de un atleta es tan importante (o más) como la física, y al igual que esta, puede trabajarse y aumentarse. Lo ideal, con cada sesión de entrenamiento, es dejar siempre al caballo con una reserva de energía mental extra, que nunca se nos desinfle moralmente, para lo cual, nunca deberemos dejarlo agotado físicamente ni pedirle continuamente cosas nuevas que para él son imposibles de entender y lo terminan agobiando y haciendo sudar y resoplar sin que le demos tregua.

Si bien es cierto que para progresar en el estado de forma física equina, debemos ir progresivamente aumentando la intensidad o la carga de los ejercicios, nunca hay que obligar al caballo a ir más allá de lo que realmente puede soportar, ya que ese desgaste físico, le predispondrá mentalmente a rechazar el trabajo en futuras sesiones y puede desmoralizarle. Recordemos que tenemos que ponerlo en forma, y para ello, el caballo debe confiar en nosotros, y que tenga la tranquilidad de que no le vamos a pedir ni esfuerzos ni ejercicios para los que no está preparado. Se trata de entrenarlo, de hacerlo fuerte, de que él mismo vaya confiando en su capacidad y se sienta cada día más fuerte, no de machacarlo.

Tengamos siempre en cuenta que a caballo, más lento es sinónimo de llegar más lejos. Una vez más, los que tenemos experiencia haciendo deportes duros tenemos una gran ventaja aquí, porque sabemos encontrar el término medio entre saber exigirnos la intensidad suficiente como para ir mejorando en nuestros objetivos, pero sin machacarnos  ni dejarnos destrozados física y moralmente. Después de la ducha tras el entrenamiento, el atleta, siente en su cuerpo que ha trabajado duro, pero se le dibuja una sonrisa en el rostro y su mente libera endorfinas, lo que le hace más feliz y siente ganas de seguir con ese ritmo de vida. Eso es lo que hay que buscar con nuestro caballo con cada entrenamiento.

Ahora, una vez tenemos claro qué factores son los que implican una buena puesta en forma equina, hay que preguntarse: ¿incluye el entrenamiento de mi caballo todos estos aspectos? Si es así, el resultado inapelable será el propio caballo: estará fuerte, feliz y sano y siempre querrá colaborar en cualquiera que sea tu disciplina por muchos años.




Si por el contrario, notas que tu caballo no está al 100%, pregúntate cuál o cuáles de los factores aquí enumerados pueden estar fallándote. Con un caballo, cuando vamos para atrás o no avanzamos, hay que hacerse las preguntas adecuadas, y en la puesta en forma siempre tendremos un aliado. Es de pura lógica, como en los seres humanos. Si nos duele la espalda, los ejercicios de fortalecimiento adecuados nos harán sentirnos mejor. Si tenemos sobrepeso, ejercicio y dieta y estaremos mejor. El caballo igual. La mayoría de sus reacciones defensivas – siempre y cuando no se deban a una lesión – se producen porque física y mentalmente no está preparado para asumir el ejercicio del que se defiende o no quiere ejecutar. En ese caso, y una vez has descartado con un buen veterinario posibles lesiones,  empieza poco a poco y trabaja una buena base de forma física. A medida que se vaya haciendo un atleta fuerte irá ganando confianza en sí mismo y en tí. Y llegará un momento, en que no habrá límites. Pero para eso, hay que tener claro que primero, la forma física, y después, el resto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario