jueves, 31 de marzo de 2016

Aliados y enemigos del jinete

Este artículo se publicó en el nº1 de la revista Ocurrencias Hípicas

Están ahí mismo, a nuestro alrededor y la mayoría de jinetes y amazonas no se dan ni cuenta. Quizá por ser algo tan obvio, han pasado a ser entidades con las que se convive sin prestarles mayor atención. Y por desgracia, la mayoría de las personas que montan a caballo, están poseídas por los furibundos enemigos del jinete. ¿Si nos llevan a montar mal y a no progresar en nuestra equitación, ¿cómo pueden combatirse?

Evidentemente, dichos enemigos solo pueden ser derrotados por los poderosos aliados de jinetes y amazonas, aquellos que solo unos pocos usan a su favor y con tan buenos resultados. Continuamente vemos cómo jinetes y amazonas de todo nivel se afanan por mejorar su nivel de equitación, y para ello, van a clase semanalmente, acuden a clinics, se guían por vídeos que buscan en internet, etc. Y todo ello es imprescindible, sin duda, pero se olvidan de un factor que es muy sencillo de poner en marcha y que les haría ganar un incuestionable salto de calidad en su modo de montar y trabajar a caballo: el entrenamiento complementario.



Ese entrenamiento transcurre en su mayor parte pie a tierra y alejado del caballo, aunque también veremos que hay enemigos que podemos combatirlos junto a nuestro caballo sin tener que montarlo. Eso sí, antes de seguir leyendo este artículo, que no pretende otra cosa que la de ayudarte a mejorar en tu equitación (y que indudablemente, repercute en una mejora global de tu salud y vida diaria), déjame que te diga que estos aliados, aunque están al alcance de la mano de absolutamente cualquier persona, requerirán por tu parte un pequeño sacrificio.

Y aquí, es donde se que muchas personas, a pesar de que sepan de que pueden mejorar su modo de montar, no harán absolutamente nada y seguirán igual que estaban. El cambio es lo que más cuesta al ser humano, y la inmensa mayoría prefiere quedarse en la comodidad, en la rutina de lo que siempre ha hecho, y para no sentirse mal, se dirá a si mismo: "seguiré con lo de siempre, si total tan mal no me ha ido así". Pero hemos de ser conscientes de que tal actitud nos lleva a quedarnos en la mediocridad, a no experimentar por el miedo al fracaso, a preferir no arrepentirnos que equivocarnos. Si nuestros antepasados, desde aquellos primeros que salieron de África para empezar a poblar el mundo, hasta Cristobal Colón y otros grandes exploradores, hubieran pensado lo mismo, la humanidad no sería lo que es hoy.



Bien, pues indudablemente, a aquel que piense que es mejor lo malo conocido, puede que muy mal no le haya ido, pero la conformidad con lo establecido o lo que ya posea, lleva a la mediocridad. En cambio, habrá un grupo de personas que por desconocimiento del tema, no sabrán que a través de cierto entrenamiento físico, pueden mejorar inmensamente su equitación, pero que desde el momento en que sepan que hay otras alternativas, otros modos de enfocar la equitación, irán a por ella. Y claro, no lo saben porque nadie les ha hablado de ello. Sus profesores, solo les hablan de la colocación de la pierna, de cómo ejecutar las ayudas, de la importancia de la media parada y de la cesión a la pierna. Y todo eso está muy bien y en efecto es importante, pero, ¿qué pasa si tu cuerpo no está preparado físicamente al cien por cien para ejecutar esas peticiones? ¿Y si hay un modo más eficaz y rápido de aprender a desarrollar estos ejercicios y que no consiste en intentarlo una y otra vez a caballo? Con nuestro cuerpo ocurre igual que con el del caballo, al que no le podemos pedir que ejecute un perfecto trote en extensión o mantenga un buen galope si no se le ha entrenado adecuadamente.



Este entrenamiento del que yo te hablo, hará que en muy poco tiempo puedas desarrollar con corrección todo lo que la equitación demanda de tu cuerpo. Lo que no podías hacer, te saldrá, y lo que te salía bien, te saldrá mucho mejor. Y no, no te estoy vendiendo ninguna pócima mágica ni ninguna píldora milagrosa: simplemente estoy aplicando la lógica: uso y aplico en la equitación lo que funciona en otros deportes, simplemente.

Es probable que tus profesores de equitación, únicamente te den clase en pista y a caballo. Es lo que hace la inmensa mayoría. Yo he dado clases con varios, y con todos igual. En cambio, he practicado diferentes deportes, y en todos, absolutamente en todos, mis profes y entrenadores me ponían a  hacer otras actividades: correr, gimnasio, elasticidad...etc.

¿Por qué entonces no hacemos igual en la equitación? La respuesta yo la tengo muy clara: una buena mayoría de jinetes y amazonas no llevan vida de  deportistas. La RFHE se afana en promulgar los Galopes, en cambiar las titulaciones que regirán la enseñanza de la equitación, y todo eso me parece necesario y correcto. Pero no olvidemos el gran reto del siglo XXI en la equitación: QUE LOS JINETES SE CONSIDEREN DEPORTISTAS, QUE LLEVEN UNA VIDA DEPORTISTA, Y QUE CONSIDEREN A SUS CABALLOS ATLETAS, Y LES DEN LAS NECESIDADES ATLÉTICAS ADECUADAS.




Así que mis palabras van dirigidas a aquellas personas que son conscientes de que pueden mejorar su equitación y que están dispuestas a trabajar por ello, y a ellas les hago saber que vienen avaladas por mi propia experiencia, y por la de jinetes profesionales y amateurs de otras partes del mundo que ya tienen más que comprobadas la super-efectividad de este tipo de entrenamiento. Si solo pueden obtenerse beneficios, ¿por qué no probar?

Claro que puedes seguir montando como lo hacías hasta ahora, dejando todo el trabajo a tu caballo. Si algún día notas que te estancas, o te bajas del caballo cansado, o ves que hay cosas a caballo que te cuestan horrores conseguir, y decides ponerle remedio, vuelve a este artículo, y haz de los aliados del jinete tus mejores compañeros, y verás cómo tu equitación mejora notablemente.

Por supuesto, esto es como cuando un médico recomienda hacer Yoga o Tai-chi a alguien que se recupera de una lesión o enfermedad: nunca ha de abandonar el paciente el tratamiento médico, sino que ha de complementarlo con yoga o tai-chi. Pues lo mismo digo yo: jamás recomendaré a nadie que deje de dar clase con su profesor habitual, sino que siga con él, pero a la par, incorpore a su vida estos hábitos. Probablemente, ese profesor tuyo, sepa mucho más de equitación que yo, lo único que te digo es que el entrenamiento complementario sirve para que todo lo que te propone ese profesor te salga mejor, más fácil y más fluido. Y este entrenamiento sirve para cualquier jinete de cualquier nivel y de cualquier disciplina. El que es buen jinete pasará a ser un excelente jinete, y el que era un jinete mediocre, podrá ser mejor jinete en poco tiempo.

Insisto en que nadie tiene porque sorprenderse, que no acabamos de descubrir el tesoro oculto de la equitación: se trata simplemente de hacer lo que hacen la inmensa mayoría de deportes: combinar rutinas de entrenamiento cruzado. Es lo que hacen otros deportistas, y con excelentes resultados.



Yo, quiero mejorar cada día en cuanto hago, y el caballo no es una excepción. Y para ello, veo lo que funciona en otros deportes, y lo adapto y asimilo a la equitación. Por suerte, hay otros que antes que yo han reparado en esto, y como no, en otros países, ya es mucho más común que aquí. Hemos de tener presente algo:
"SI QUEREMOS RENDIR BIEN, TANTO EL CABALLO COMO EL JINETE DEBERÁN TENER EL ENTRENAMIENTO ADECUADO".

En mi editorial, hablo sobre por qué el cambio le cuesta tanto al ser humano, aun a pesar de que el cambio implique indudables efectos positivos. Pero como el cambio (aplicado con lógica, no se trata de aplicar un cambio sin más) además de implicar buenos resultados, implica esfuerzo y riesgo, he aquí que muy poca gente se dispone a asumir ese cambio, es decir, siguen montando como lo han hecho siempre, y a lo sumo, dedicarán más horas. Pero claro, hacer durante más tiempo algo que está mal hecho, solo lo empeora. En definitiva, siguen sin poner a su favor a los aliados del jinete, y mantienen a su lado a los enemigos de jinetes y amazonas.


Otra gran ventaja del entrenamiento pie a tierra es que nuestra mente se puede concentrar al 100% en el ejercicio y el músculo que estemos trabajando, con lo que ejecutaremos ese ejercicio correctamente en poco tiempo, y sobre todo, desarrollaremos ese grupo muscular mucho antes y mejor. A caballo, nuestro cerebro se dispersa, porque entran en juego los sistemas de supervivencia, ya que el cerebro tiene que repartirse en vigilar nuestro equilibrio; que el caballo no se salga de la figura que tenemos que marcar, del salto o lo que tenga que hacer; que no cambie de aire; tenemos que centrarnos en que nuestra pierna sea efectiva; que las manos no se agarren a las riendas; si hay más caballos en la pista que no nos molesten; que el caballo no se asuste de ruidos o cualquier otra cosa... la lista es tan larga que el cerebro no puede con todo y adopta orden de prioridades: ¿Y qué es lo primero para el cerebro? La supervivencia, y para ello, el cerebro interpreta que el cuerpo del jinete debe agarrarse con uñas y dientes a la montura, a las riendas y al caballo, y de ahí proviene el agarrotamiento del cuerpo, y si estamos dando una clase, por eso cuesta tanto trabajo seguir las indicaciones del profesor, y si nos encontramos en una competición, no la hacemos todo lo bien que querríamos, ya que el cerebro, no está diseñado para hacernos felices a caballo, sino que tiene una clara prioridad: supervivencia, y no entiende de otra cosa.

Un simple entrenamiento de asiento en suspensión, puede convertirse en una pesadilla si el alumno no cuenta con la buena tonificación de los músculos implicados y una resistencia adecuada, ya que se agarrará con las manos a las riendas, y con las rodillas o pantorrillas al caballo según su forma de montar, pues su cerebro le manda tal orden al notar que no va muy seguro e interpreta que hay que agarrarse a toda costa.
En cambio, si empezamos desde el primer momento que nos dedicamos a la equitación, a trabajar y fortalecer los músculos que necesitamos para ir con soltura a caballo, avanzaremos mucho más rápido, y de un modo más divertido y seguro que si solo entrenamos montados a caballo.

El cerebro funciona bien si les damos las cosas paso a paso. Es decir, si pie a tierra trabajamos una serie de ejercicios que nos permitan ir seguros en la montura, su sistema de supervivencia no entrarán en juego, y todo el riego sanguíneo cerebral irá a las zonas en las que la creatividad se desarrolla.

Así pues, para ir paso a paso, lo mejor es entrenar músculos pie a tierra antes de empezar a pedir avances montados a caballo, e ir siempre parejos en la progresión: trabajar pie a tierra y a caballo, y conforme vayamos superando etapas, incluir nuevos ejercicios que son los que nos darán la llave para que todo sea mucho más fácil a caballo. Vuelvo de nuevo al ejemplo del galope en suspensión. Si pie a tierra trabajamos una serie de ejercicios adecuados durante dos semanas, cuando estemos en la montura, todo nos será mucho más natural y apenas serán necesarios unos minutos para habituarnos a la nueva postura. La ventaja es que solo nos tendremos que centrar en una sola cosa: adaptarnos al movimiento del caballo. En cambio, el trabajo muscular ya lo traeremos hecho, y si hemos hecho los deberes pie a tierra, contaremos con unos músculos fuertes, flexibles y resistentes y en un par de clases, es más que probable que el asiento en suspensión no se nos resista. Igualmente, se puede hacer con todo lo necesario en la equitación.

¿Y porqué casi nadie hace eso? Pues porque es más cómodo hacerlo todo a caballo, entrenar requiere esfuerzo y es duro, hay que sacar tiempo, ir al gimnasio o buscar al menos un lugar adecuado para poder entrenar, investigar sobre los ejercicios adecuados y los músculos implicados en la monta, etc. Y además, el no entrenar equitación de este modo, tiene otra gran ventaja, argumentada por no pocos jinetes y amazonas: si cuando vamos montados, sale algo mal, siempre podemos echarle la culpa al caballo.


En cambio, el jinete que asume este modus vivendi, es proactivo: entrena por ser cada día más rápido, más hábil, más sensible, más elástico y más resistente. Y para ello, combina entrenamiento pie a tierra con entrenamiento montado. Y por encima de todo, mejora día a día porque sabe qué es su responsabilidad todo cuanto acontece entre él y su caballo.

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