viernes, 16 de octubre de 2015

Entrenamiento del jinete II: ganar resistencia

Este artículo se publicó en la revista Galope nº 77

Tras la introducción hecha en el artículo anterior, pasemos a describir las rutinas de entrenamiento que nos llevarán a una equitación más plena. Ahora bien, es muy importante tener en cuenta que no propongo que tengamos que convertirnos en atletas de élite, y por supuesto, no es necesario contar con un físico excepcional. Precisamente se trata de que sea cual sea nuestra condición física actual, con el entrenamiento propuesto aquí, solo iremos a mejor físicamente, y lo notaremos en todos los aspectos de la vida, y cómo no, a caballo.

 Estas rutinas de calentamiento y estiramiento son necesarias al practicar carrera continua, y también nos beneficiarán enormemente a la hora de montar por la elasticidad que nos otorga, además de prevenir tirones y lesiones. Igualmente, estos y otras técnicas de calentamiento y estiramiento, son muy beneficiosas antes y después de montar. 


Animado por los comentarios recibidos por diferentes lectores de mi primer artículo sobre el entrenamiento del jinete, voy a seguir trasladando todo aquello que a mi me funciona para que el máximo de personas posible pueda también aprovecharse de ello. En mi caso, he de aclarar que mi línea de investigación en este campo viene por dos vías diferentes:

.La primera obedece al estudio que he hecho del tema, consultando bibliografía específica de entrenamiento del jinete (por lo general de otros países, ya que en España hay muy poco del tema)

.La segunda, corresponde a mi experiencia practicando deporte regularmente desde la infancia. A día de hoy, combino la práctica de la Equitación con mi entrenamiento de Artes Marciales (Karate y Kobudo), yoga, así como trail-running y ligeras rutinas con pesas. Y aquí es donde encuentro la gran diferencia con muchos jinetes, sobre todo los de cierta edad, ya que nunca han entendido la equitación como un deporte que necesite más entrenamiento físico del que practican a caballo, a lo cual se suma que en general, no han hecho otros deportes, por lo que carecen de hábitos como el ir al gimnasio, estirar, correr, etc. Por suerte, esta tendencia se está revertiendo y los jinetes más jóvenes de alta competición, si que entrenan. Un claro caso es Juan Matute Jr., quien compagina su entrenamiento a caballo con entrenamientos deportivos fuera de las pistas. Y está claro que le funciona, no hay más que ver sus resultados y su equitación. Esperemos que el ejemplo se extienda, ya que muchos jinetes se obsesionan con el entrenamiento de sus caballos pero se olvidan del suyo propio, y si descuidan su cuerpo, nunca podrán manejarlo con soltura y por lo tanto nunca llegarán a sacarle todo el partido a un caballo, por más entrenado que esté este.



Por otra parte, parece ser que a muchas personas les ha parecido de pura lógica lo que comentaba en el artículo anterior. Simplemente, no habían caído en la importancia del entrenamiento pie a tierra, porque nunca nadie se lo había dicho, y sobre todo, “porque de toda la vida nos hemos limitado a montar y punto”. Y parece ser que lo que les ha hecho abrir su mente para incorporar a su equitación un entrenamiento complementario, ha sido mi comentario sobre que futbolistas, tenistas y demás deportistas entrenan combinando diferentes actividades deportivas.

En ese caso, y esperando que sirva para que cale aun más este modo de ver la equitación, os propongo retomar el caso del deporte rey y que miréis el físico de los futbolistas actuales. No suelo ver partidos de fútbol, pero en las noticias suelen salir imágenes de futbolistas que se quitan las camisetas al marcar un gol. ¿Y qué podemos ver? Unos físicos de auténticos atletas. Ahora os sugiero que busquéis en Internet imágenes sobre futbolistas de los años 60… a ver qué cambios notáis. Veréis a unos jugadores algunos hasta con barriga, y que incluso fumaban después de un partido. Este cambio sin duda, viene propiciado por la mejora general genética humana (ahora somos más altos, más atléticos, vivimos más…), todo ello propiciado por la propia evolución, la mejora alimenticia y de condiciones de vida, y como no, de los avances logrados en materia de entrenamiento.

Esta mejora radical la podemos observar también en policías, bomberos y cuerpos de seguridad en general. Se tratan de verdaderos atletas, y no hay más que mirar a las exigentes pruebas de acceso a estos cuerpos. En cambio, de pequeño recuerdo los policías que veía por la calle: casi todos tenían una panza enorme y hacían sus rondas siempre fumando, por lo que dudo que pudiesen atrapar a cualquier delincuente que saliera corriendo. En cambio, los bomberos, policías y guardias civiles de hoy en su mayoría, son auténticos amantes y practicantes de deportes muy exigentes. ¿Y por qué insisto en ejemplos que van desde el futbol a los distintos cuerpos de seguridad? Porque aunque es evidente que todo aquel oficio que requiera del físico ha cambiado drásticamente en su modo de enfocarlo, parece que una buena porción del mundo del caballo, y sobre todo en Andalucía, se empeña en seguir haciendo las cosas cómo se han hecho siempre. Para ellos, es como si el mundo no hubiera evolucionado. Jinetes que ni de lejos, se plantean que la Equitación es un deporte. Pero aunque ellos sigan encerrados en su planeta inamovible, la realidad es que a nuestro alrededor ha cambiado el mundo más en los últimos 30-50 años que en toda su Historia. Hemos de contagiarnos de esos avances, y trasladarlos a jinetes y caballos. La equitación y el mundo del caballo se merecen ese progreso.

Así pues, hoy día, sabemos que no hay deporte en el que no se practique resistencia o fondo físico. Es de cajón: sin fondo, no hay aguante, y sin aguante, el cuerpo no responde en cuanto quemamos las primeras calorías. A caballo esto es particularmente importante: si estamos cansados nuestro asiento ya no es bueno, nuestras ayudas dejan de ser efectivas y en definitiva, mente y cuerpo dejan de funcionar correctamente.



Veamos de que modos podemos adquirir resistencia:

Correr: Para aquellas personas que no tienen experiencia corriendo y se les hace un mundo comenzar, se puede empezar del siguiente modo: salir a caminar veinte minutos a buen ritmo y de los cuales uno de ellos lo dedicamos a correr. A la semana siguiente podemos subir a un minuto y medio o dos minutos si nos vemos con capacidad. Así, hasta conseguir llegar a los veinte minutos seguidos. Si una vez llegamos corriendo con solvencia a los veinte minutos, queremos ir a más, magnífico, pero es importante tener en cuenta que para nosotros es un complemento, no un fin en sí mismo, y que debemos practicar la resistencia pero a la vez quedarnos con energías para montar. No hemos de olvidar que el hecho de correr, para nosotros es un medio para montar en mejores condiciones.
Ir andando a todos sitios donde se pueda, coger escaleras en lugar del ascensor, etc. Hay que desterrar el hábito de coger el coche para todo, ya que nuestra forma física nos lo agradecerá.
Entrenar junto a nuestro caballo saliendo a correr y caminar con él. Yo lo hago a menudo, y me sirve para entrenarme y para entrenar a mis caballos. Suelo hacerlo saliendo por el campo, llevándolos del ronzal (algunas veces lo he hecho con dos a la vez al estilo polero, pero recomiendo mejor con uno solo). Para los caballos que están en hípicas es una actividad magnífica de desconexión de su rutina de cuadra-pista-cuadra. Es además muy divertido, nos sirve para estrechar vínculos con los caballos y así pueden trabajar músculos del dorso sin el peso de una  montura y su jinete y el cuello ir libremente sin embocadura. También es una base de doma excelente, pues suelo aprovechar para cruzar riachuelos, saltar riscos, subir y bajar cuestas, etc. El que se acostumbren a todo eso a mi lado, pie a tierra, hará que cuando afrontemos obstáculos similares ya montados, no suponga menor problema.

Bici. También puede entrenarse perfectamente la resistencia con bicicleta, sea esta de carretera, de montaña o incluso estática. Yo prefiero la de montaña pues me permite entrenar por el campo, sin coches que molesten, me sirve para investigar caminos que después puedo recorrer a caballo y sobre todo, porque respiro aire puro y disfruto de la naturaleza. No obstante, en este artículo vamos a enfocarnos en la carrera, ya que requiere como única infraestructura unas zapatillas de correr.
Importante:

Se trata de correr (o el equivalente) mínimo dos días a la semana, y máximo 3, no es necesario más, para nuestra actividad como jinetes y amazonas.
Es importante calentar antes de salir a correr y después estirar suavemente y por un periodo de unos cinco minutos los músculos implicados.

Tiempo corriendo: mínimo 20 minutos (el máximo dependiendo de la condición de cada persona, aunque creo que no es necesario pasar de la hora). Para llegar a esos 20 corriendo, aquellas personas que aun no tengan resistencia, hacerlo del modo indicado anteriormente.

Pautas a tener en cuenta:

Antes de correr: calentar los músculos implicados: cuádriceps, bíceps femoral y gemelos.
Si se va a correr por la mañana temprano, no hacerlo sin desayunar, e ingerir previamente como mínimo un par de frutas o una barrita energetica.

Después de correr, estirar estos mismos músculos suavemente, sin tirones ni empujones. Se trata de llegar al límite de nuestra elasticidad con estos músculos, y aguantar entre 5 y 10 segundos. Después devolvemos el músculo a su posición inicial sin brusquedad.


* Para salidas largas al campo de trail-running recomiendo mochila con sistema de hidratación y beber un poco cada cierto tiempo. La mochila además nos permite llevar cómodamente las llaves, el teléfono, etc.

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