lunes, 14 de septiembre de 2015

Ser jinete deportista o cómo montar más y mejor (I)



(Este artículo se publicó en la revista Galope nº 76)
¿Te preguntas por qué tu equitación y tu caballo se han estancado desde hace tiempo, por más que trabajáis una y otra vez?. Hay un modo más sencillo de progresar y no consiste en pesados trabajos a dos pistas, cesiones a la pierna ni aburridos ejercicios que no te gustan ni a ti ni a tu caballo. Este entrenamiento, hará que en poco tiempo, todo lo que hagas a caballo, saldrá mejor y con menos esfuerzo. Eso sí, hay un solo requisito: que os toméis la equitación como un deporte de verdad.
 
foto: entrenamiento matutino: abdominales
Seguramente, muchos de los que montáis a caballo, habréis tenido que oír en más de una ocasión, que esto no es un deporte, ya que es el caballo "el que lo hace todo". Suelo expresar mi total desacuerdo con tales comentarios ya que para mí la equitación es un deporte y muy exigente, pero me temo, que en muchos casos, es soberanamente cierto el hecho de que el jinete deja todo trabajo atlético a su caballo. A través de esta serie de artículos, vamos a tratar de convencer al orbe ecuestre de las numerosas ventajas que trae aparejadas el incorporar un sencillo entrenamiento pie a tierra, y sobre todo, de que pasemos a llevar una vida de verdadero deportista.
Antes de entrar en materia, me gustaría aclarar que si bien el contenido de este artículo, es de interés para todo que aquel que monte un mínimo, mi objetivo a través de estas palabras, es dilucidar por qué una mayoría de  aquellos que se dedican de un modo profesional a la equitación, no enfocan su actividad como lo hacen todos los deportes de hoy día, es decir, combinando rutinas de entrenamiento variadas: gimnasio, resistencia, elasticidad, etc. ¿Es que acaso los tenistas solo entrenan jugando al tenis? ¿Los futbolistas solo juegan al fútbol para entrenar? ¿Quizás los pilotos de coches y motos, solo pasan horas y horas con sus vehículos? De sobra sabemos, que todos los deportistas combinan su actividad principal con entrenamientos cruzados, es decir, corren, levantan pesas, montan en bici y un largo etcétera que redunda en un mejor desempeño de su especialidad. En cambio, nos encontramos que en el ámbito ecuestre hay un gran número de jinetes, profesores y entrenadores, que no hacen otro ejercicio físico más que el de montar a caballo. Y eso puede que haya sido suficiente durante unas décadas, pero si queremos llevar nuestro nivel ecuestre al máximo (observemos la increíble mejora atlética de otros deportes), hemos de empezar a tomarnos en serio nuestro entrenamiento como deportistas que somos (o que debiéramos ser). Hacer ejercicio físico es como estudiar, ya que ambos complementan y mejoran el trabajo que hacemos montados. El argumento aportado por muchos de los jinetes a los que planteo este tema, es siempre el mismo: "es que no tengo tiempo". Pero hemos de recordar que el ejercicio físico (insisto, como el estudiar), nos aporta grandes beneficios a la hora de montar a caballo, es decir: MONTAREMOS MEJOR. ¿Y no se supone que todos queremos montar mejor?

foto: entrenamiento matutino: aductores
Hagamos pues un breve repaso a los beneficios que otorga la buena forma física del jinete a la hora de montar a caballo, y en siguientes artículos, pasaremos a describir una breve rutina de entrenamiento que estoy seguro puede ser asumida por la mayoría de jinetes y amazonas que quieran incorporar este noble hábito a sus vidas diarias. Por supuesto, doy por sabidos la multitud de beneficios que otorga el deporte a nivel físico y mental, y me voy a centrar única y exclusivamente en las ventajas que aporta a la hora de montar a caballo.
 foto: entrenamiento matutino: lumbares
Ventajas físicas, que si hacemos el entrenamiento adecuado, se reflejarán en:
- resistencia: podremos montar a caballo más tiempo y en mejores condiciones.
- elasticidad: otorga mejora del asiento, del contacto con la boca del caballo, de la colocación correcta de las piernas, de nuestro tronco, y muy importante: favorece la  independencia de las ayudas (fundamental para evitar órdenes contradictorias).
- reflejos: cuanto más desarrollemos nuestros reflejos, más cerca estaremos de la capacidad de respuesta del caballo, que como herbívoro que es, tiene muchísima más que nosotros. Desarrollar nuestros reflejos nos permitirá estar más sincronizados con él. El ejercicio físico ayuda a que tengamos más sensibilidad y control de nuestro cuerpo.
Estas son las tres capacidades físicas, que en mi opinión, debemos buscar a la hora de crearnos un programa de entrenamiento físico pie a tierra y sin caballo. La fuerza y la potencia, creo que no debemos trabajarla ex-profeso si no nos apetece, ya que con la que proporcionan el mismo hábito de colocar la montura, coger los fardos de paja, etc,  tenemos de sobra. Fuerza y potencia debemos potenciarla en el caballo, no en nosotros. Es más, nunca debemos emplear fuerza contra un caballo (los clásicos agarrones de riendas y actos similares), que siempre nos ganará en este aspecto. Tomo una frase del Cura que siempre tengo presente en mi trato con el caballo: "Tú eres David, el caballo Goliat". La única fuerza que creo conviene desarrollar y trabajar ex profeso, es la de los siguientes músculos, a los que además hay que añadir un buen trabajo de elasticidad, para que funcionen correctamente:
- Abdominales. Son los responsables de una espalda firme y sin dolores. La mayoría de personas que se quejan de dolores de espalda, sobre todo de la zona lumbar, no saben que es porque carecen de una musculatura abdominal sólida que es la encargada de sostener el peso de la espalda. Para tener un buen asiento y aguantar horas a caballo sin molestias en la espalda, es fundamental contar con un paquete muscular abdominal sólido, y más concretamente, el músculo transverso del abdomen.
- Lumbares. Músculos de extrema importancia en el jinete, ya que nos permitirán aguantar también más y mejor a caballo. Nos interesa como jinetes especialmente trabajar la musculatura multífida lumbar. Tanto los lumbares como los abdominales, son músculos que en nuestro día a día, no trabajamos a no ser que hagamos ejercicios específicos, y por lo tanto, muy poca gente desarrolla y fortalece.
- Aductores. Al ser los responsables (y no las pantorrillas) de nuestra sujeción al caballo y la montura es de todo punto imprescindible desarrollar aductores fuertes y elásticos. Por desgracia para todos, tampoco son músculos que se desarrollen caminando o haciendo cualquier otra cosa que no sea un entrenamiento especial de aductores.
Además, insisto, como hacen todos los deportistas, es recomendable calentar antes de la práctica de nuestro deporte y estirar después de nuestro entrenamiento a caballo. Si seguimos estas pautas, no solo estaremos mejorando nuestra forma de montar, sino que prevendremos lesiones.
Estas son las ventajas puramente físicas que obtendremos a la hora de montar a caballo, pero aún hay más, y no menos importantes, que nos otorgan el empezar a llevar una vida puramente deportiva. Para mi, sin duda, la mayor ventaja es de tipo conceptual: si nosotros nos consideramos deportistas, pasaremos a tratar a nuestros caballos como los verdaderos atletas que pueden llegar a ser. Y ahí es donde viene el verdadero empujón a nuestra equitación: un binomio en forma, que ha entrenado conjuntamente, potenciando sus fortalezas y paliando sus carencias. Si de verdad quieres llegar lejos con tu caballo, es altamente recomendable, y si aspiras a obtener buenos resultados en competición, es totalmente imprescindible. 
 foto: estiramientos de aductores después de montar





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