sábado, 5 de septiembre de 2015

La vuelta al cole del caballo



Son muchos los caballos que en verano, y especialmente en el mes de agosto, han dejado de trabajar porque sus amazonas y jinetes han estado de vacaciones lejos  de ellos. En algunos afortunados casos, estos caballos han sido llevados a prados de descanso y fincas en los que poder estar una temporada haciendo auténtica vida de caballo: viviendo en manada, viéndose y tocándose con otros caballos, y en definitiva, estando libres y todo el día en movimiento, que es lo que más les gusta y lo que mejor les sienta física y mentalmente.

 Con los caballos estabulados que no hayan salido de su box tenemos que ser especialmente cautos y progresivos en retomar el trabajo. Un caballo no debe permanecer más de 24 en un box sin salir, pero por desgracia, esta regla se incumple continuamente en miles de caballos

Los menos afortunados, se habrán quedado en sus boxes. En caso de que alguien se haya encargado de sacarlos todos los días y de satisfacer sus necesidades básicas de ejercicio diario, será mucho más fácil para ese caballo retomar una rutina de trabajo cuando su jinete vuelva de sus vacaciones y empiece a montarlo de nuevo. Pero aun así, será necesario retomar el trabajo con suavidad y en progresión. Y no digamos, en el caso de aquellos caballos que apenas hayan salido del box y hayan trabajado un mínimo en todo el periodo vacacional. Con este tipo de caballos, hemos de ser más cuidadosos aun en la vuelta al entrenamiento.


 Soltar al caballo en la pista para que se mueva y se estire es una buena idea, pero si lleva mucho tiempo sin salir debemos tener cuidado de que pueda hacerse daño en los primeros brotes de energía


Lo primero, será hacer una evaluación general del caballo. Observarlo detenidamente durante un buen rato en su box o paddock, ver si está triste o alegre, si ha engordado, perdido peso o se ha mantenido, etc. Una vez hayamos hecho este chequeo, procedamos a sacarlo con su cabezada de cuadra y un ronzal largo y démosle un paseo por los caminos de la hípica que llevan a las pistas (si hay pista de galope o similar, es el sitio perfecto), y observemos si sale contento, moviendo las orejas y con brillo en los ojos y prestando atención a todo lo que le rodea. Estas serán señales de que se encuentra contento y animado. 

Si no tiene exceso de fuerza, podemos soltarle en una pista cerrada para que se estire y se mueva a su antojo. Mínimo de 20 minutos a media hora. Observémosle atentamente también para ver cómo se mueve y se siente. Si está excesivamente fuerte, lo mejor es que le demos cuerda de un modo controlado hasta que se haya calmado lo suficiente. Hay que tener cuidado con los caballos que han pasado mucho tiempo en el box y de repente se sueltan en una pista, pues hacen movimientos muy bruscos con el cuerpo frío y no es conveniente.

A partir de este tiempo en la pista en el que hemos dado cuerda o le hemos dejado que se mueva libremente durante al menos 20-30 minutos, y una vez estemos seguros de que ha liberado el exceso de energía, podemos o bien optar por una mini sesión de gimnasia hípica muy suave y al paso, o bien, por la que yo me decantaría si tenemos la opción de que haya campo o prados por los alrededores de la hípica, le daría un paseo del ronzal de dos o tres horas. Si hay pasto, le dejaría que fuera comiendo mientras caminamos.

 Hagásmole un favor a nuestro caballo y démosle durante la primera semana trabajo pie a tierra sin montura ni rendajes para que pueda ir estirándose y liberando las tensiones de su cuerpo

Este tipo de paseo perruno me ha dado resultados excelentes con caballos estabulados. Se trata de una práctica poco común, pero os garantizo que vuestro caballo os lo agradecerá enormemente. Si no tenemos la posibilidad de dejarlo suelto varias horas al día en un prado medianamente grande, esta técnica del paseo es lo que más se asemeja a una vida equina en libertad por unas horas.
Para que sea más divertido, pueden reunirse varios propietarios de caballos y salir juntos cada uno con su caballo del ronzal. Es otro modo de disfrutar del caballo, al animal le sienta genial, y nos permite conocerlo mejor, observarlo de cerca y estrechar vínculos. En el caso además del caballo encuadrado un tiempo, esto no solo le va a permitir desconectar mentalmente de su encierro, sino que favorecerá el riego sanguíneo de todo su cuerpo, dará vida y consistencia a sus cascos y extremidades, y le permitirá estirar cuello y dorso libremente. Ninguna de estas cosas pueden hacerla en un box.

Así pues, repetiría este mismo proceso durante una semana, combinando estos paseos  -si en nuestra hípica no hay campo alrededor, podemos hacerlo por la propia hípica – y a partir del cuarto día, ya incluiría sesiones muy progresivas de trabajo a la cuerda. Ojo, no de desfogue a la cuerda, sino entrenamiento a la cuerda. Recomiendo visitar este artículo de Cero Puntos en el que se explica cómo ha de trabajarse un caballo pie a tierra, un entrenamiento enormemente beneficioso para el caballo.

Durante la primera semana no me montaría bajo ningún concepto en el caballo que haya estado parado en verano y encerrado en un box. ¿Por qué? Porque ese caballo va a tener más que probables contracturas, y la musculatura de su dorso va a estar bastante debilitada, y si nos subimos desde el primer momento, no haremos más que empeorar la situación y empezar con mal pie.

Podemos creer que porque nos subamos al caballo y aguante nuestro peso perfectamente, no tiene ningún problema, pero la cuestión es que son animales herbívoros, lo cual les hace soportar el dolor y las molestias a un nivel en el que nosotros ya estaríamos pidiendo morfina. Además, el hecho de que ellos se sustenten sobre cuatro patas, cuando nos montamos en ellos sentimos un equilibrio mucho más estable, como si nos sentáramos en una mesa amplia, pero eso no quiere decir que estén al cien por cien. Debemos ser conscientes de que un periodo de confinamiento es tremendamente nocivo para el caballo, y que somos nosotros los que debemos adaptarnos a ellos, no ellos a nosotros y nuestras ganas irrefrenables de montarlos.

Por supuesto, en caso de caballos de doma, ni se me ocurriría meterlos el primer día en una pista y empezar a pedirle espaldas adentro, apoyos, etc. Y en el de un caballo de salto, el saltar el primer día tras un mes de no hacer nada. Sí que se podría perfectamente, y sería conveniente, en esta primera semana de reencuentro, poner unas barritas en el suelo o unos cavalettis. Hay que insistir: son caballos y son falibles, y el problema es que cuando muestran la lesión, ya es demasiado tarde. Y dichas lesiones, suelen estar provocados por nosotros mismos.


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