jueves, 24 de septiembre de 2015

Nueve claves para sacar el máximo rendimiento a tu caballo

En estos últimos meses, ha sido mucha la bibliografía que he leído referente a la puesta en forma equina, varios estudios consultados, infinidad de páginas web sobre el tema que he visitado, y algunas experiencias personales que he vivido. Y de todo ello extraigo una serie de puntos clave que pueden ayudar a sacar el máximo rendimiento a un caballo, y sobre todo, haciendo que dicho caballo esté más FFS (denominación que he inventado para abreviar Feliz-Fuerte-Sano).



Compramos caballos con buenos orígenes, los empezamos a entrenar esperando llegar lejos con ellos, los alimentamos sin realmente preguntarnos si le aportamos todos los nutrientes que necesitan y sin darnos cuenta nos metemos en una rueda que no tiene fin. Y en medio de esa rueda, como siempre, el caballo, sin enterarse de qué va esta película, y que va dando lo mejor de sí mismo, hasta que por “extraños motivos”, deja de entregarse, protesta o se lesiona…




Esa rueda de la que hablo, no deja de girar y en cuanto un caballo deja de funcionar se cambia por otro, y así seguimos, ad infinitum. Pero si reparásemos en ciertos detalles, probablemente, nos iría mucho mejor con nuestros caballos y por lo tanto a nosotros mismos. Los puntos a los que me refiero son los siguientes:

1_Cría y desarrollo de ese caballo. Son ya muchos los estudios que demuestran que la alimentación y el modo de vida de la yegua madre desde el momento de la gestación hasta el parto, así como en los meses de lactancia, son fundamentales. Si la yegua no está alimentada del modo correcto (y eso no significa que esté obesa y con exceso de grasa), si no tiene una calidad de vida en la que pueda moverse libremente y que viva apaciblemente y sin estrés, no podrá transmitir con éxito todo su potencial genético, por más bueno que este sea, a su cría. Esto es totalmente extensible al potro, el cual ha de comer y vivir en impecables condiciones. Si no lo alimentamos bien y no dejamos que corra y se críe en libertad total junto a otros potros, no pensemos que a los siete años será un atleta con un físico y una mente totalmente entregados a su disciplina, especialmente si esta es el salto o el completo.

Por lo tanto, antes de elegir un caballo (y sobre todo a la hora de criar o de comprar un potro joven), asegurémonos de que todo su proceso de cría y crecimiento, se ha hecho del modo correcto, ya que es el mejor modo de contar con un caballo que gozará de un sistema cardiovascular, un sistema músculo-esquelético y un cerebro sanos y en plenitud de condiciones.
¿Y qué ocurre si tenemos un caballo qué no sabemos de dónde proviene o sabemos que no se ha criado como debiera?

Lo primero en este caso es ser consciente de que podremos mejorar la “materia prima” con la que ya cuente ese caballo, pero nunca recuperar aquello que se haya perdido por el camino debido a un mal manejo y nutrición. Es entonces fundamental dar el siguiente paso:

2_Analítica. No podemos ceñirnos exclusivamente a la apariencia externa de un caballo para evaluar su estado, puesto que un caballo puede presentar a simple vista un buen aspecto, pero metabólicamente, no estar funcionando al cien por cien. Se hace necesario contactar con el veterinario para que saque sangre y la mande a un laboratorio de calidad contrastada. Ahora bien, aquí hemos de ser especialmente cautos, ya que hay laboratorios que consideran valores normales aquellos que pueden no serlo pues hacen una serie de medias en base a la estadística que han ido elaborando con el paso de los años, pero que obvian datos tan importantes como la genética del individuo (lo que en un PRE pueden ser valores normales, en un PSI no lo serán tanto), el entrenamiento o el reposo en que se encuentre, la nutrición, la edad, etc. Es por eso que debemos contactar con veterinarios especializados en la interpretación de las analíticas.

Curiosamente, este acto tan importante, es obviado por muchos propietarios y jinetes, quienes compran caballos, se ponen a entrenarlos y pasan los meses y los años y no hacen análisis de sangre, con lo que dan de comer y entrenan totalmente a ciegas. Los análisis además, son bastante baratos en comparación con la valiosa información que proporcionan.

Para un caballo destinado al deporte, lo recomendable sería hacer analítica un mínimo de dos veces al año, aunque si de verdad se le exige mucho, tres o cuatro veces sería lo ideal. Para un caballo de ocio o de deporte ocasional, una vez al año como mínimo es recomendable. Los resultados de la analítica, nos dirán si un caballo puede estar parasitado, si produce más ácido láctico de la cuenta, si está anémico, etc. Todos estos valores son los que nos dirán si debemos cambiar pautas de desparasitación, hacer uso de determinados medicamentos, y además, son las que nos permitirán proporcionarle al caballo la nutrición que necesitan, el siguiente punto.



3_Alimentar vs llenar el estómago.
Una práctica común, pero no por ello acertada, es la de dar de comer a todos los caballos de una hípica o una cuadra, la misma alimentación. Los errores son los siguientes:
-          Dar de comer a un mismo caballo la misma cantidad (de concentrado), sin evaluar la carga de trabajo que tiene en ese momento. Es decir, si vamos a tener el caballo parado o sin apenas exigirle durante un mes, no se le debe dar la misma cantidad que cuando lo entrenamos con intensidad. El heno nunca debe rebajarse, pero los concentrados, deben ir parejos al volumen de entrenamiento.
-          Dar de comer lo mismo, tanto en cantidad como en contenido a caballos tan distintos como un centroeuropeo de salto, un Hispanoárabe de paseo o un árabe de raid. Cada caballo, por su peso, edad, y necesidades energéticas según disciplina y fase de entrenamiento o reposo, tiene unas demandas nutricionales específicas. La costumbre de muchas hípicas de dar lo mismo a todos los caballos, sean de la raza que sean, hayan trabajado ese día o no, etc., es desastrosa y contraproducente.

-          4_Alimentar a ciegas.  Una frase que oigo a menudo al preguntar por la alimentación es: “Aquí echamos “esto” (tipo de pienso) y nos va muy bien, mira los caballos cómo están”. Si no hacemos analíticas, no podremos saber si con la alimentación que le damos al caballo, estamos realmente cubriendo sus necesidades, aunque visualmente presenten un aspecto “rellenito”. Mi experiencia reciente me dice además, que los piensos que se echan a granel en las hípicas, no cubren ni de lejos las necesidades equinas a nivel vitamínico, de minerales y aminoácidos, lo cual es fundamental para que el caballo metabolice bien los alimentos que ingiera, se muscule, se recupere, tenga buena salud, etc.
-          Sobrealimentar con concentrados. Tendencia de muchas hípicas, yeguadas y determinados propietarios o domadores, echando más de seis kilos de grano o de piensos compuestos. Lo que no saben, es que mucha de esa comida, el sistema digestivo del caballo es incapaz de asimilarla, y es expulsada directamente, sin que el cuerpo haya metabolizado esos alimentos. Por no hablar de los problemas que acarrea una sobrealimentación en el estado general del caballo. Las dietas en las que la proporción de concentrados  sobrepasa a la del forraje (entendiendo que en total un caballo medio ingiere unos 10 kilos de comida aprox. al día), van muy mal encaminadas.
-          Escatimar en el suministro de forrajes. En Andalucía especialmente, es común que muchos caballos coman paja como único forraje. Algo de paja puede incluirse en la dieta de un caballo, pero no puede emplearse como único forraje ya que estamos condenando a ese caballo a grandes carencias. 


5_Pedir más de la cuenta a caballos inmaduros. La cantidad de caballos extraordinarios que sufren lesiones graves, antes de los 6-7 años, es alarmante. Muchas de esas lesiones se originaron mucho tiempo antes de empezar a entrenarlos, precisamente cuando eran potros y no se les alimentó bien o no se les permitió estar en un sitio en el que pudieran moverse con libertad. Si esos potros, no hicieran una vida deportiva y simplemente se dedicaran a vivir en el campo o simplemente fueran caballos de ocio, probablemente, esas lesiones nunca aflorarían y se quedarían en simples carencias, pero en el momento que empecemos a exigirle rendimiento a un caballo, cada detalle de su vida pasada, contará y podrá maximizarse. Por desgracia, aún sigo viendo con demasiada frecuencia en Andalucía, potrillos en corrales en los que apenas pueden moverse y potros de dos años ya metidos en un box, y para colmo, sobrealimentados a base de grano.

Hemos de ser conscientes de que los caballos, evolutivamente, a pesar de que en los últimos decenios los hayamos seleccionado para ser verdaderos atletas, tienen un organismo que sufre bastante estrés  - no solo físico, sino mental – con los entrenamientos duros. En la naturaleza, los caballos viven pastando y caminando, trotan ocasionalmente, y rara vez galopan y saltan una zanja o cualquier obstáculo natural. Los herrajes, el confinarlos en boxes, las alimentaciones ricas en grano y concentrados, no contribuyen precisamente a mantener un caballo sano, sino todo lo contrario, lo merman. Si encima, los entrenamos duro, los estamos llevando al límite continuamente y las lesiones podrán aflorar en cualquier momento.

Es por eso, que hay que ser muy respetuosos con las edades de los caballos y las pautas que necesitan. Que un caballo tenga 3 años y mida más de 1,65, no significa que su cuerpo esté preparado para el trabajo duro. Yo, a día de hoy, tengo claro que no me montaría en un caballo antes de que cumpliera los cuatro años. Eso sí, a los 30 meses, lo empezaría a trabajar suavemente a la cuerda y a hacerle un trabajo de gimnasia hípica muy progresiva. Cuando llegase la hora de montarlo, con sus 4 años bien cumplidos, tendría un caballo fuerte, equilibrado, atlético y con dominio total de su cuerpo. Y aun así, iría muy progresivo en su entrenamiento montado.

Ojo también a los caballos cruzados con purasangre y centroeuropeos en general, porque a partir de los dos años suelen presentar un buen desarrollo muscular, pero eso no significa ni mucho menos, que sus tejidos duros y su sistema músculo-esquelético, estén al mismo nivel de fortaleza. Una musculatura, con el entrenamiento adecuado, puede empezar a fortalecerse en tres meses, pero los huesos, tendones y cartílagos, necesitarán años de adecuada preparación, nutrición y manejo.

Por último en este apartado, un detalle, pero de vital importancia. La gran diferencia que he observado entre los jinetes amateurs y los profesionales, los de la élite, es que estos rara vez sacan a sus mejores caballos a competir cuando son jóvenes. A lo sumo, los pistean ocasionalmente. Y de repente, en una competición, aparecen con un caballo poco conocido, de edad madura, y empiezan a obtener éxitos. Son conscientes de que no hay que abusar nunca del caballo joven. El último ejemplo lo tenemos en Jeroen Dubbledam, con su caballo SFN Zenith N.O.P. (Rash R x Fuego Du Prelet SF), el cual tiene once años y en lo que va de año, solo ha corrido seis GP’s, y gracias al cual ha ganado un disputadísimo Campeonato de Europa, llevándose dos medallas de oro en Aachen. En completo, Ingrid Klimke, una de las grandes amazonas internacionales de completo, es también muy progresiva con el entrenamiento de sus caballos y una incondicional del entrenamiento cruzado.
En cambio, los jinetes amateurs, cuando tienen un caballo bueno, se dejan llevar y se precipitan, sobre-entrenándolos…y es por eso que se oye tanto eso de “los buenos se rompen todos”. Pero no es más que simplemente, que se tiende a abusar de ellos.



6_Programar entrenamientos sin haber tenido en cuenta los puntos anteriores.
Si nos ponemos a entrenar un caballo sin saber qué es lo que corre por sus venas, si le damos de comer sin saber realmente qué necesita su organismo, si abusamos de un caballo joven o de uno adulto sobre-entrenándolo, los planes de entrenamiento nunca darán sus frutos, e incluso, podrán derivar en efectos contraproducentes.

7_Programar entrenamientos sin sentido.
Por más que hayamos hecho bien todos los puntos anteriores, no servirán de mucho si entrenamos a nuestro caballo con métodos que no lo llevarán más que a estancarse o a aburrirse del trabajo. Estos entrenamientos sin sentido son aquellos que repiten lo mismo una y otra vez, lo cual, puede ser increíblemente aburrido para el caballo en el caso de los que hacen doma un día tras otro, o puede llevarle a lesionarse en casos en los que salte al caballo con demasiada frecuencia.
No podemos olvidar tampoco el calentamiento y el enfriamiento en cada entrenamiento que hagamos con nuestro caballo, son fundamentales y no podemos escatimarles tiempo. Todos estos puntos son vitales para poder crear un programa de entrenamiento efectivo, en el que han de saber combinarse rutinas y trabajos variados.

8_Usar equipamiento anticuado o no adecuado para cada caballo. Cinchas estrechas y sin elástico a los dos lados, monturas con los bastes mal, medidas inadecuadas, usar la misma montura para caballos físicamente dispares…Todo ello provoca lesiones y algunas de ellas muy graves.

9_Olvidarse del manejo. Y por último, pero no menos importante, tampoco hemos de olvidar que para que todo lo anterior sirva, hay que proporcionar un manejo al caballo que le permita tener una vida equina general digna y saludable, lo cual incluye oler, ver, tocar y relacionarse con otros caballos, salir a menudo de su box, tratarle bien y sin violencia, etc.
Pretender que un animal herbívoro sea un atleta entregado a una causa deportiva, cuando en realidad le damos vida de esclavo o prisionero, es una utopía.

Una vez aquí, puede que te plantees qué no haces nada de lo indicado en este artículo, y te preguntes “¿Es que acaso lo hago todo mal con mi caballo?”. Te ruego por favor que no caigas en esa tentación, porque dicha actitud te llevará al inmovilismo y a no hacer ningún cambio en el manejo y entrenamiento de tu caballo.

Esto mismo me ha pasado ya con varias personas que me han pedido ayuda con sus caballos. Personas que llevan años con un mismo caballo al que no han hecho un solo análisis de sangre, al que nunca se han planteado si le podrían dar una alimentación mejor o si sacarlo el máximo posible del box le vendría bien. Cuando les planteo que debemos empezar a seguir estos pasos, se agobian, se le hace todo un mundo y al final…siguen como siempre porque se atascan. Se dicen a sí mismos que “a fin de cuentas el caballo sigue ahí”, y continúan con su rutina de siempre.

Pero no he hecho este resumen con la intención de que te agobies o te sientas mal por no hacer todo bien con tu caballo. Lo he hecho porque precisamente hasta hace no mucho yo era el primer patán de este país con su caballo, y me dejaba llevar por lo que veía hacer a otros. Preguntaba a gente sin formación ninguna qué y en qué cantidad echaban de comer a sus caballos (aún me pregunto cómo pude ser tan idiota), cómo hacían para entrenarlos y otras tantas cosas en las que metí la pata, que la lista sería eterna. Que alguien tenga experiencia, no es siempre garantía de sabiduría, pues si empezó a hacer las cosas mal en su momento, y no ha variado su método, ni ha estudiado ni se ha hecho las preguntas adecuadas, en lo único que tiene experiencia, es en hacer las cosas mal. Yo me he puesto en manos muchas veces de profesionales ecuestres así, profesionales que siguen haciendo lo mismo de siempre, que no han variado un ápice su método de domar o alimentar, que no dedican un solo minuto al año a formarse, y que no admiten un consejo de profesionales mucho más cualificados que ellos.

Hasta que decidí que pondría todo mi empeño en aprender lo que realmente necesita un caballo, y en ello sigo cada día, pasando muchas horas entre caballos y al llegar la noche, muchas horas frente a los libros, vídeos y páginas webs de referencia sobre entrenamiento, manejo y nutrición equina. En este y otros artículos, iré resumiendo todo aquello que vaya aprendiendo por si quieres beneficiarte de ello. Tu caballo te lo agradecerá.



Balance del Equipo Ocurrencias tras dos años de su creación

Cómo veníamos comentando, el pasado fin de semana marcaría un punto de inflexión en nuestra actividad como equipo desde que hace dos años, El Cura nos convocara para formar parte del equipo que quería crear.

Por un lado, aprovecharíamos para constituirnos como asociación legal, con la finalidad de promover los estudios ecuestres en nuestros país, a través de publicaciones y eventos varios.

Por otro, El Cura, daba una charla en Pineda dentro de la Gran Semana del Caballo Angloárabe, a la que acudía un gran número de personas, entre los que se encontraban propietarios, aficionados y jinetes como Albert Hermoso o Santiago Centenera.



También, hemos decidido hacer abiertas las charlas y exposiciones que hacemos entre nosotros, y en esta ocasión, lo hicimos en Hípica Campoazul. En dichas charlas, nos preparamos una serie de temas que después exponemos y debatimos entre nosotros. Los temas son variados, y en esta ocasión las charlas han girado en torno a la columna vertebral del caballo, el dorso, el rollkur, entre otros.






domingo, 20 de septiembre de 2015

Los cuatro programas especiales de radio que hemos grabado este verano

Si bien ya había dejado prácticamente de lado la actividad radiofónica para poder centrarme al 100% en mi trabajo con caballos, me ofrecieron desde la radio grabar cuatro programas especiales y decidí que sería una buena oportunidad para seguir aprendiendo y compartiendo con más personas algunos de los conocimientos y vivencias de los profesionales y gente especial a la que voy conociendo gracias a los caballos.

Han sido cuatro programas que he disfrutado mucho preparando y grabando, de temas muy diversos, pero que como siempre, giran en torno al caballo. 


Entrevista a Paco Ortiz, en el primer programa. Paco se ha recorrido a lomos de Manguara, la distancia que va desde el Rocío, hasta Amposta.



Programa especial sobre Educación Asistida con Caballos, con Eva Terceño, de Equine Powering Management.


Programa dedicado a la nutrición del caballo, en el que Luis Poveda Pierola, veterinario nutricionista nos habla de cómo ha solucionado problemas en caballos como lesiones y cojeras gracias a un cambio en la nutrición de ese caballo.


Programa que dedicamos a las lesiones que podemos producir a nuestros caballos por el uso de equipo inadecuado, o bien por que el mismo se encuentre en mal estado, o sencillamente porque no se adapta a la fisonomía de nuestro caballo por medidas o dimensiones. Con Marta García Piqueres, veterinaria especialista en medicina deportiva equina, fisioterapeuta equina y amazona de salto.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Ser jinete deportista o cómo montar más y mejor (I)



(Este artículo se publicó en la revista Galope nº 76)
¿Te preguntas por qué tu equitación y tu caballo se han estancado desde hace tiempo, por más que trabajáis una y otra vez?. Hay un modo más sencillo de progresar y no consiste en pesados trabajos a dos pistas, cesiones a la pierna ni aburridos ejercicios que no te gustan ni a ti ni a tu caballo. Este entrenamiento, hará que en poco tiempo, todo lo que hagas a caballo, saldrá mejor y con menos esfuerzo. Eso sí, hay un solo requisito: que os toméis la equitación como un deporte de verdad.
 
foto: entrenamiento matutino: abdominales
Seguramente, muchos de los que montáis a caballo, habréis tenido que oír en más de una ocasión, que esto no es un deporte, ya que es el caballo "el que lo hace todo". Suelo expresar mi total desacuerdo con tales comentarios ya que para mí la equitación es un deporte y muy exigente, pero me temo, que en muchos casos, es soberanamente cierto el hecho de que el jinete deja todo trabajo atlético a su caballo. A través de esta serie de artículos, vamos a tratar de convencer al orbe ecuestre de las numerosas ventajas que trae aparejadas el incorporar un sencillo entrenamiento pie a tierra, y sobre todo, de que pasemos a llevar una vida de verdadero deportista.
Antes de entrar en materia, me gustaría aclarar que si bien el contenido de este artículo, es de interés para todo que aquel que monte un mínimo, mi objetivo a través de estas palabras, es dilucidar por qué una mayoría de  aquellos que se dedican de un modo profesional a la equitación, no enfocan su actividad como lo hacen todos los deportes de hoy día, es decir, combinando rutinas de entrenamiento variadas: gimnasio, resistencia, elasticidad, etc. ¿Es que acaso los tenistas solo entrenan jugando al tenis? ¿Los futbolistas solo juegan al fútbol para entrenar? ¿Quizás los pilotos de coches y motos, solo pasan horas y horas con sus vehículos? De sobra sabemos, que todos los deportistas combinan su actividad principal con entrenamientos cruzados, es decir, corren, levantan pesas, montan en bici y un largo etcétera que redunda en un mejor desempeño de su especialidad. En cambio, nos encontramos que en el ámbito ecuestre hay un gran número de jinetes, profesores y entrenadores, que no hacen otro ejercicio físico más que el de montar a caballo. Y eso puede que haya sido suficiente durante unas décadas, pero si queremos llevar nuestro nivel ecuestre al máximo (observemos la increíble mejora atlética de otros deportes), hemos de empezar a tomarnos en serio nuestro entrenamiento como deportistas que somos (o que debiéramos ser). Hacer ejercicio físico es como estudiar, ya que ambos complementan y mejoran el trabajo que hacemos montados. El argumento aportado por muchos de los jinetes a los que planteo este tema, es siempre el mismo: "es que no tengo tiempo". Pero hemos de recordar que el ejercicio físico (insisto, como el estudiar), nos aporta grandes beneficios a la hora de montar a caballo, es decir: MONTAREMOS MEJOR. ¿Y no se supone que todos queremos montar mejor?

foto: entrenamiento matutino: aductores
Hagamos pues un breve repaso a los beneficios que otorga la buena forma física del jinete a la hora de montar a caballo, y en siguientes artículos, pasaremos a describir una breve rutina de entrenamiento que estoy seguro puede ser asumida por la mayoría de jinetes y amazonas que quieran incorporar este noble hábito a sus vidas diarias. Por supuesto, doy por sabidos la multitud de beneficios que otorga el deporte a nivel físico y mental, y me voy a centrar única y exclusivamente en las ventajas que aporta a la hora de montar a caballo.
 foto: entrenamiento matutino: lumbares
Ventajas físicas, que si hacemos el entrenamiento adecuado, se reflejarán en:
- resistencia: podremos montar a caballo más tiempo y en mejores condiciones.
- elasticidad: otorga mejora del asiento, del contacto con la boca del caballo, de la colocación correcta de las piernas, de nuestro tronco, y muy importante: favorece la  independencia de las ayudas (fundamental para evitar órdenes contradictorias).
- reflejos: cuanto más desarrollemos nuestros reflejos, más cerca estaremos de la capacidad de respuesta del caballo, que como herbívoro que es, tiene muchísima más que nosotros. Desarrollar nuestros reflejos nos permitirá estar más sincronizados con él. El ejercicio físico ayuda a que tengamos más sensibilidad y control de nuestro cuerpo.
Estas son las tres capacidades físicas, que en mi opinión, debemos buscar a la hora de crearnos un programa de entrenamiento físico pie a tierra y sin caballo. La fuerza y la potencia, creo que no debemos trabajarla ex-profeso si no nos apetece, ya que con la que proporcionan el mismo hábito de colocar la montura, coger los fardos de paja, etc,  tenemos de sobra. Fuerza y potencia debemos potenciarla en el caballo, no en nosotros. Es más, nunca debemos emplear fuerza contra un caballo (los clásicos agarrones de riendas y actos similares), que siempre nos ganará en este aspecto. Tomo una frase del Cura que siempre tengo presente en mi trato con el caballo: "Tú eres David, el caballo Goliat". La única fuerza que creo conviene desarrollar y trabajar ex profeso, es la de los siguientes músculos, a los que además hay que añadir un buen trabajo de elasticidad, para que funcionen correctamente:
- Abdominales. Son los responsables de una espalda firme y sin dolores. La mayoría de personas que se quejan de dolores de espalda, sobre todo de la zona lumbar, no saben que es porque carecen de una musculatura abdominal sólida que es la encargada de sostener el peso de la espalda. Para tener un buen asiento y aguantar horas a caballo sin molestias en la espalda, es fundamental contar con un paquete muscular abdominal sólido, y más concretamente, el músculo transverso del abdomen.
- Lumbares. Músculos de extrema importancia en el jinete, ya que nos permitirán aguantar también más y mejor a caballo. Nos interesa como jinetes especialmente trabajar la musculatura multífida lumbar. Tanto los lumbares como los abdominales, son músculos que en nuestro día a día, no trabajamos a no ser que hagamos ejercicios específicos, y por lo tanto, muy poca gente desarrolla y fortalece.
- Aductores. Al ser los responsables (y no las pantorrillas) de nuestra sujeción al caballo y la montura es de todo punto imprescindible desarrollar aductores fuertes y elásticos. Por desgracia para todos, tampoco son músculos que se desarrollen caminando o haciendo cualquier otra cosa que no sea un entrenamiento especial de aductores.
Además, insisto, como hacen todos los deportistas, es recomendable calentar antes de la práctica de nuestro deporte y estirar después de nuestro entrenamiento a caballo. Si seguimos estas pautas, no solo estaremos mejorando nuestra forma de montar, sino que prevendremos lesiones.
Estas son las ventajas puramente físicas que obtendremos a la hora de montar a caballo, pero aún hay más, y no menos importantes, que nos otorgan el empezar a llevar una vida puramente deportiva. Para mi, sin duda, la mayor ventaja es de tipo conceptual: si nosotros nos consideramos deportistas, pasaremos a tratar a nuestros caballos como los verdaderos atletas que pueden llegar a ser. Y ahí es donde viene el verdadero empujón a nuestra equitación: un binomio en forma, que ha entrenado conjuntamente, potenciando sus fortalezas y paliando sus carencias. Si de verdad quieres llegar lejos con tu caballo, es altamente recomendable, y si aspiras a obtener buenos resultados en competición, es totalmente imprescindible. 
 foto: estiramientos de aductores después de montar





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viernes, 11 de septiembre de 2015

La profesión de mozo de cuadras fuera de España


Una de mis aficiones favoritas dentro de lo ecuestre, es investigar y aprender sobre el trabajo de los mejores mozos de cuadras de los mejores jinetes de completo. En Inglaterra y Estados Unidos sobre todo, y en otros países centroeuropeos como Holanda, Alemania o Francia, la profesión de mozo de cuadras está tambien muy considerada, y los jinetes, delegan bastante responsabilidad en ellos. Yo, a pesar de que encuentro la felicidad plena montando a caballo, siempre digo que me siento más mozo que jinete, ya que priorizo el cuidado y bienestar de los caballos a montarme en ellos. 

 Jackie Potts, miembro del equipo de William Fox Pitt y elegida FEI Groom of the year en 2014

En Inglaterra, para ejercer esta profesión hay que estudiar previamente, y no poco tiempo además. En este vídeo se muestra parte del trabajo de Charlotte Walker, moza de cuadras de W.F. Pitt, a la par que vemos cómo vive el desarrollo del cross de su jinete junto al resto del equipo en el reciente Burghley. Precisamente, a Jackie Potss, moza de Fox Pitt, el año pasado le concedieron el premio al mejor mozo de cuadras, otorgado por la FEI.
 




Otra de mis mozas de referencia es Max Corcoran. A muchos puede llamarle la atención el hecho de que todas sean chicas, pero es un oficio que suele estar desempeñado por mujeres, lo cual, a mi me confirma que el futuro de la Equitación es mayoritariamente femenino, aunque de eso ya hablaremos más adelante.

Por último, no nos queda más que seguir trabajando para que en España sea una profesión a la que muchos aspiren, como sucede en estos casos de los que hemos hablado, y  no el trabajo que muchos cogen igual que podían haber cogido cualquier otra cosa.

Os dejo por último con este enlace (en inglés) sobre diez razones por los que elegir ser mozo de cuadras:  http://www.proequinegrooms.com/index.php/blog/my-blog/top-ten-reasons-to-become-a-groom/

jueves, 10 de septiembre de 2015

El entrenamiento del caballo del siglo XXI

Es el título de la charla que en la que participaré junto al Cura en la Gran Semana del Angloárabe de este año. La charla tendrá lugar el sábado a las 16:30h en el stand de AECCAá. Ya son varios años en los que el Cura y yo venimos trabajando juntos en diferentes proyectos, todos relacionados con el entrenamiento y la divulgación de nuestros estudios sobre lo ecuestre. La info completa en esta nota de prensa de la AECCAaá: http://www.angloarabe.net/noticias15/15_09_08.html
 





sábado, 5 de septiembre de 2015

La vuelta al cole del caballo



Son muchos los caballos que en verano, y especialmente en el mes de agosto, han dejado de trabajar porque sus amazonas y jinetes han estado de vacaciones lejos  de ellos. En algunos afortunados casos, estos caballos han sido llevados a prados de descanso y fincas en los que poder estar una temporada haciendo auténtica vida de caballo: viviendo en manada, viéndose y tocándose con otros caballos, y en definitiva, estando libres y todo el día en movimiento, que es lo que más les gusta y lo que mejor les sienta física y mentalmente.

 Con los caballos estabulados que no hayan salido de su box tenemos que ser especialmente cautos y progresivos en retomar el trabajo. Un caballo no debe permanecer más de 24 en un box sin salir, pero por desgracia, esta regla se incumple continuamente en miles de caballos

Los menos afortunados, se habrán quedado en sus boxes. En caso de que alguien se haya encargado de sacarlos todos los días y de satisfacer sus necesidades básicas de ejercicio diario, será mucho más fácil para ese caballo retomar una rutina de trabajo cuando su jinete vuelva de sus vacaciones y empiece a montarlo de nuevo. Pero aun así, será necesario retomar el trabajo con suavidad y en progresión. Y no digamos, en el caso de aquellos caballos que apenas hayan salido del box y hayan trabajado un mínimo en todo el periodo vacacional. Con este tipo de caballos, hemos de ser más cuidadosos aun en la vuelta al entrenamiento.


 Soltar al caballo en la pista para que se mueva y se estire es una buena idea, pero si lleva mucho tiempo sin salir debemos tener cuidado de que pueda hacerse daño en los primeros brotes de energía


Lo primero, será hacer una evaluación general del caballo. Observarlo detenidamente durante un buen rato en su box o paddock, ver si está triste o alegre, si ha engordado, perdido peso o se ha mantenido, etc. Una vez hayamos hecho este chequeo, procedamos a sacarlo con su cabezada de cuadra y un ronzal largo y démosle un paseo por los caminos de la hípica que llevan a las pistas (si hay pista de galope o similar, es el sitio perfecto), y observemos si sale contento, moviendo las orejas y con brillo en los ojos y prestando atención a todo lo que le rodea. Estas serán señales de que se encuentra contento y animado. 

Si no tiene exceso de fuerza, podemos soltarle en una pista cerrada para que se estire y se mueva a su antojo. Mínimo de 20 minutos a media hora. Observémosle atentamente también para ver cómo se mueve y se siente. Si está excesivamente fuerte, lo mejor es que le demos cuerda de un modo controlado hasta que se haya calmado lo suficiente. Hay que tener cuidado con los caballos que han pasado mucho tiempo en el box y de repente se sueltan en una pista, pues hacen movimientos muy bruscos con el cuerpo frío y no es conveniente.

A partir de este tiempo en la pista en el que hemos dado cuerda o le hemos dejado que se mueva libremente durante al menos 20-30 minutos, y una vez estemos seguros de que ha liberado el exceso de energía, podemos o bien optar por una mini sesión de gimnasia hípica muy suave y al paso, o bien, por la que yo me decantaría si tenemos la opción de que haya campo o prados por los alrededores de la hípica, le daría un paseo del ronzal de dos o tres horas. Si hay pasto, le dejaría que fuera comiendo mientras caminamos.

 Hagásmole un favor a nuestro caballo y démosle durante la primera semana trabajo pie a tierra sin montura ni rendajes para que pueda ir estirándose y liberando las tensiones de su cuerpo

Este tipo de paseo perruno me ha dado resultados excelentes con caballos estabulados. Se trata de una práctica poco común, pero os garantizo que vuestro caballo os lo agradecerá enormemente. Si no tenemos la posibilidad de dejarlo suelto varias horas al día en un prado medianamente grande, esta técnica del paseo es lo que más se asemeja a una vida equina en libertad por unas horas.
Para que sea más divertido, pueden reunirse varios propietarios de caballos y salir juntos cada uno con su caballo del ronzal. Es otro modo de disfrutar del caballo, al animal le sienta genial, y nos permite conocerlo mejor, observarlo de cerca y estrechar vínculos. En el caso además del caballo encuadrado un tiempo, esto no solo le va a permitir desconectar mentalmente de su encierro, sino que favorecerá el riego sanguíneo de todo su cuerpo, dará vida y consistencia a sus cascos y extremidades, y le permitirá estirar cuello y dorso libremente. Ninguna de estas cosas pueden hacerla en un box.

Así pues, repetiría este mismo proceso durante una semana, combinando estos paseos  -si en nuestra hípica no hay campo alrededor, podemos hacerlo por la propia hípica – y a partir del cuarto día, ya incluiría sesiones muy progresivas de trabajo a la cuerda. Ojo, no de desfogue a la cuerda, sino entrenamiento a la cuerda. Recomiendo visitar este artículo de Cero Puntos en el que se explica cómo ha de trabajarse un caballo pie a tierra, un entrenamiento enormemente beneficioso para el caballo.

Durante la primera semana no me montaría bajo ningún concepto en el caballo que haya estado parado en verano y encerrado en un box. ¿Por qué? Porque ese caballo va a tener más que probables contracturas, y la musculatura de su dorso va a estar bastante debilitada, y si nos subimos desde el primer momento, no haremos más que empeorar la situación y empezar con mal pie.

Podemos creer que porque nos subamos al caballo y aguante nuestro peso perfectamente, no tiene ningún problema, pero la cuestión es que son animales herbívoros, lo cual les hace soportar el dolor y las molestias a un nivel en el que nosotros ya estaríamos pidiendo morfina. Además, el hecho de que ellos se sustenten sobre cuatro patas, cuando nos montamos en ellos sentimos un equilibrio mucho más estable, como si nos sentáramos en una mesa amplia, pero eso no quiere decir que estén al cien por cien. Debemos ser conscientes de que un periodo de confinamiento es tremendamente nocivo para el caballo, y que somos nosotros los que debemos adaptarnos a ellos, no ellos a nosotros y nuestras ganas irrefrenables de montarlos.

Por supuesto, en caso de caballos de doma, ni se me ocurriría meterlos el primer día en una pista y empezar a pedirle espaldas adentro, apoyos, etc. Y en el de un caballo de salto, el saltar el primer día tras un mes de no hacer nada. Sí que se podría perfectamente, y sería conveniente, en esta primera semana de reencuentro, poner unas barritas en el suelo o unos cavalettis. Hay que insistir: son caballos y son falibles, y el problema es que cuando muestran la lesión, ya es demasiado tarde. Y dichas lesiones, suelen estar provocados por nosotros mismos.