lunes, 22 de abril de 2013

UNOS DÍAS EN CASA DEL MAESTRO



Tras estos días en Valencia, en casa del Maestro, saco las siguientes conclusiones:

- Que lo primero debe ser controlar nuestro cuerpo, antes que controlar al caballo. Esto además, nos sirve para cualquier aspecto de nuestra vida, y es de hecho, lo que recogen las tradiciones orientales: primero hemos de preocuparnos por mejorar nosotros, y solo así, mejorará lo demás. Por suerte, mi trabajo con las artes marciales aquí me es de gran ayuda.

- Que la edad es solo algo que puedes deducir si miras el DNI, pero nada más.  El maestro, se acuesta a las 3:00 de la mañana, dedicando varias horas al día al estudio y práctica de la equitación. Por la mañana se levanta empujando, te contagia su ilusión y literalmente, no para. Monta varios caballos al día, y en las clases que da se desvive porque tanto el caballo como la persona que va arriba estén lo más a gusto posible y mejoren continuamente.

- Que la ilusión humana es el más poderoso combustible con el que podemos alimentar mente y cuerpo. El equipo que ha formado el Cura con Juan Dominguez Manjón y la nueva yegua, son prueba palpable de ello. Los que hablen de que no pueden hacer tal o cual cosa por la crisis, por esto o lo otro, deberían ver la ilusión y las ganas con las que habla Juan Domínguez Manjón, todo un jinete cuando está montado a caballo o va en su silla de ruedas.

- Que las buenas personas son reconocidas. Imposible avanzar en una Hípica más de diez metros sin que alguien salude y pare al Maestro a pedirle consejo o a agradecerle el que le dio la última vez. Ayer en el Campeonato de España de Salto, en Barcelona, íbamos caminando más lentos que si nos hallásemos en medio de la jungla.

- Que los grandes maestros, predican, pero sobre todo, con el ejemplo. Lo he visto subirse a caballos que venían como locos, dando tirones, sudando, caballos que habían entrado en una actitud defensiva y veían al ser humano como un animal que les provocaba daño y temor. Se sube y en menos de dos minutos ya ha relajado al caballo, este deja abierta la posibilidad de que no todas las personas sean unos seres que piden cosas imposibles y de malos modos. En tres minutos, ya confían en él, y antes de llegar al cuarto, están al paso, al trote y al galope realizando los ejercicios con corrección y sobre todo, hace ver al caballo que es un amigo y no un enemigo.


- El poder de transformación. Esto lo he visto con los maestros de artes marciales, desde mi querido Miguel Ángel García Passaro hasta otros tantos. Son personas que si te las encuentras por las calles, jamás imaginarías que poseen una experiencia de décadas en artes marciales, pues tienen el aspecto de personas tranquilas, nobles y bondadosas...porque realmente lo son. Pues el Cura es lo mismo. Cualquiera que lo ve imagina a un hombre de familia, que disfruta de las cosas sencillas como una buena comida o una conversación, como de hecho, así ocurre. Pero en el momento que se pone el pantalón de montar y las polainas y sube a caballo, ves en su rostro una capacidad de concentración que en nada tiene que envidiar al de un experimentado karateka o aikidoka. Notas como conecta enseguida con el caballo y sobre todo, despliega una sutilidad que hace que haya magia en la pista y se convierte en todo un jinete, un auténtico hombre de a caballo.

- Que los grandes de verdad, siempre quieren aprender y seguir mejorando, de todo y de todos. Me pregunta sobre Karate, yoga y hasta quiere que le deje una tabla de ejercicios para hacerlos todos los días.

- ¡Que en Valencia hay una Feria Andaluza de Abril! Por irme a Valencia solo pude ir un día a la feria de Sevilla, pero resulta que en Valencia hacen una feria de Abril al estilo del sur, y encima, me invitaron a la caseta de la Hermandad del Rocío de Valencia. El Viernes por la noche, con sevillanas de fondo, mujeres vestidas de gitana, y fotos del camino...vamos, como en casa.

- Que por algún motivo, algo he debido hacer y soy afortunado. El otro día me decía un jinete profesional, cuando me preguntaba que hacía en Valencia y le contestaba que estaba pasando unos días en casa del Cura: "macho, considérate afortunado porque vas con uno de los más grandes de la Hípica en España..."

¡¡GRACIAS, MAESTRO!!





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