lunes, 1 de abril de 2013

Cómo el Kárate y la Equitación nos enseñan a caminar por la vida


Hoy no hablo basándome en estudios científicos ni en lo que leo en libros ni ninguna otra fuente externa, por más fiable que sea, hoy hablo de algo que todos seguro recuerdan. Y es que el otro dia escuché una palabra que me puso la carne de gallina al oirla, pues hasta hace no mucho era una de las palabras más usadas por los jóvenes y adultos de este país, y que por suerte, ya va quedando en el olvido: Pelotazo.

Sí, el pelotazo era aquello que todos debíamos perseguir, y daba igual que se tratase de funcionarios o empresarios, jóvenes o mayores: si no pegabas el pelotazo, es que no te lo montabas bien, y curiosamente, siempre había algún conocido en la reunión en la que te encontrabas que había pegado ya su pelotazo. Este solía venir además, de la clásica compra de un local, piso o solar, que en poco tiempo, era revendido por un cantidad sensiblemente superior a la que se compró.
Por eso, todos querían jugar a la construcción. Los que compraban para vender por un lado, y por otro, y esto creo que fue lo más triste, miles de chavales que estaban deseando cumplir la edad mínima para poder trabajar en la construcción, como otros tantos habían hecho ya.
Ahora, los políticos dicen estar asustados con lo que se han encontrado, pero entre ellos y los bancos, fomentaron este clima de todos al palustre o a vender ladrillo. Nadie habló del verdadero camino en la vida: lento pero seguro, sacrificado y constante.
Y ahora todos estos, se hayan deprimidos, porque claro, solo esperan volver a una época que nunca volverá. No hay que culparles tampoco a ellos, sino a los que permitieron que se formaran en estos valores de inmediatez y logros rápidos.

En cambio,  los que tenemos la suerte de practicar un arte marcial, o haber trabajado con un caballo, tenemos claro que aquí no existen pelotazos.
En un dojo, no puedes pretender llegar y en tres meses querer ser cinturón negro. Con un caballo, sabes que no hay atajos posibles, y que las prisas en equitación solo traen malos resultados.
Estos valores, me los enseñan mis deportes, estos dos modos de vida que más que ninguna otra disciplina, te forman como persona. Por eso, cuando alguien me pregunta que cómo es posible que a pesar de toda la que está cayendo y toda la que me ha caído, siga cada día madrugando y empujando en la vida con ilusión, siempre digo lo mismo: "me lo enseñan los caballos y las artes marciales".





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