jueves, 14 de marzo de 2013

(Largas) reflexiones ecuestres: el camino en la vida y los caballos.



Normalmente, estamos tan sumidos en el frenesí de la vida, que la mayoría de las veces, nos olvidamos de los dictados del corazón. El campo profesional, es por lo general, uno de los que más se ve afectados por este modo de vida insaciable, ya que estamos tan obcecados en conseguir unas metas que realmente no sabemos hasta qué punto son realmente nuestras o las hemos tomado de otros, que no tenemos en cuenta si aquello a lo que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo, nos apasiona.
En Occidente, tenemos el singular mérito de haber conseguido que la gran mayoría tenga acceso a unos niveles de comodidad y bienestar que nunca antes hubiésemos imaginado, pero en cambio, la enfermedad que más hacrecido en los últimos años en nuestras latitudes occidentales, es ladepresión. Y eso es porque al rodearnos de tanto hecho material, no hemos tenido en cuenta que nada de lo que hagamos en lo que nos rodea, sirve, si no va acompañado de una mejora interior. Y para ello, uno de los factores que el ser humano necesita, es hacer algo que le llene, que crea que le hace mejor persona y que sirva a otros. Y claro, esta perspectiva, choca de frente contra la maldita visión que durante muchos años hemos oído: “primero hay que buscar la seguridad de un trabajo fijo, y después, ya habrá tiempo para encontrar la pasión en alguna afición para el domingo”. No nos extrañemos ahora, de que jóvenes y no tan jóvenes, estén con la moral por los suelos, pues ni esos trabajos eran tan seguros, y mucho menos, dejar la motivación personal en un segundo plano, podía augurar algo bueno.

De algo ha servido este proceso de cambio en la economía mundial: muchos nos hemos dado cuenta de que nos habían intentado colar una trola descomunal. Muchos somos los que hemos cambiado el paradigma, y hemos apostado por lo contrario: primero encuentra algo que te llene, que te guste tanto que puedas robarle horas al sueño y ni siquiera estés cansado al día siguiente, algo de lo que puedas hablar durante horas sin que notes como pasa el tiempo, y algo en lo que puedas imaginarte durante muchos años, que te da la fuerza de un titán. Y hablando con algunos que ya tomaron este camino hace tiempo, me decían: “tu pon de tu parte, encuentra ese camino que te llene y haz todo lo posible por recorrerlo cada día, y en poco tiempo, verás como todo cobra sentido, como empiezan a aparecer compañeros de camino y nuevos destinos que nunca antes hubieses imaginado”. Durante un tiempo no se me ocurrió pensar en que tal cosa podía ser cierta, pues era uno de esos, que vivía en el frenesí continuo. Pero desde que adopté esta opción como propia, he de reconocer que están sucediendo cosas extraordinarias. Y así, me sorprendo al ver cómo caminos tan aparentemente distintos, han confluido en uno solo, y de la mano, se dirigen a una sola dirección que aunque es difícil predecir a dónde llevará, es apasionante recorrer. 

En efecto, los caballos unen las dos grandes materias a las que consagro horas de estudio e investigación: la Historia y el estudio de la mente. Hace años, no hubiera podido creerlo. Para mí, si alguien quería dedicarse a los caballos, o bien tenía que criarlos o tener un picadero o algo similar. Igualmente, si tu pasión era la Historia, y querías dedicarte profesionalmente a ella, tu única salida era la de ser un historiador al uso. Y si por otra parte, el estudio de la mente humana era tu elección, debías convertirte en psicólogo y con ello, tal vez optar a los diferentes campos en los que un psicólogo clásico se desenvuelve. Pero he aquí que esa magia ha aparecido, y que aquellos que me han aconsejado parece que no se equivocaron y que la vida está cumpliendo su parte del contrato. A cambio, yo sigo poniendo la mía: darlo todo en cada momento por seguir caminando en esa dirección. Y he aquí que el estudio de la historia del caballo, me permite conocer mejor al caballo, y a la humanidad que se ha servido de él hasta nuestros días. E igualmente me topo con que el estudio de la mente humana puede verse implementado por el estudio de la mente del caballo, y que saber más del comportamiento equino, nos puede enseñar mucho a cómo usar mejor nuestras armas mentales, y que mientras más nos conocemos, mejor podemos comunicarnos con los caballos. Es sencillamente grandioso, es encontrar que caminos tan aparentemente dispares, se unen en uno solo. Y esto, es solo el principio.

Estas reflexiones, por cierto, a las que ya venía dándole vueltas desde hace no poco tiempo, han visto la forma de texto definitivamente tras indagar en el efecto Clever Hans, con el que una vez más, he vuelto a maravillarme de la cantidad de cosas que podemos aprender del animal más sorprendente de la Creación. Si tú también crees que tu camino está junto a los caballos, pero no sabes cómo empezar a recorrerlo, solo puedo darte una recomendación: pon de tu parte, y ellos pondrán la suya.


No hay comentarios:

Publicar un comentario