miércoles, 26 de diciembre de 2012

Mis imágenes de la Tbourida

He ido editando las casi dos mil imágenes que me traje de El Jadida, hasta dejar la selección que podéis ver a continuación. Espero poder transmitir con ellas al menos una parte de las vivencias que pude sentir allí en aquella inolvidable semana.
Ahora, pasados casi dos meses, reflexiono y valoro cada instante en aquellas latitudes en las que se vive el caballo de un modo tan especial. Estando allí, la mayor de las veces me sentía en un ambiente totalmente familiar, pues no eran pocas las similitudes que podía apreciar en su modo de sentir el caballo, en especial con respecto al modo que se vive el caballo en Andalucía..
Y a la vez, siento una enorme curiosidad por conocer otras culturas y tradiciones ecuestres, ya que el caballo, ha acompañado al hombre en su Historia en la mayor parte del mundo. De momento, os dejo con esta selección de lo que mi cámara se ha traído de Marruecos.


                            

jueves, 29 de noviembre de 2012

Esa estantería de la Casa del Libro

Hace tiempo que no comento nada respecto a las lecturas. Entre el Salón del Caballo de Marruecos, el SICAB y otras cosas del montón, no es que no siga leyendo, lo que ocurre es que no me da tiempo a comentarlo.

Pero hoy retomo esa buena costumbre, tras una visita a la tercera planta de la Casa del Libro de Sevilla. En dicha planta parece que hubiera sido yo quien hubiese decidido el orden de la temática de los libros, y es que tienen la sección de artes marciales junto a la de Equitación. Y he ahí que un servidor podría pasarse días seleccionando libros. De los clásicos de Funakoshi y Morihei Ueshiba me he ido a los de Podhasky - deseando que estoy de hincarle el diente al de Mis Caballos, mis maestros - y al Sentir Ecuestre de Luis Ramos-Paul, otro que no tardará en venirse a casa.

Y en todos ellos encuentro principios con los que regir la vida. De todos ellos se pueden sacar unas enseñanzas de valor incalculable, y todos nos muestran el camino de la persistencia, del respeto, de la vocación y la pasión.

Por cierto, las compras han sido Los Veinte Principios Rectores del Kárate de Funakoshi (que ya tocaba), y  una joyita llamada Leyendas de los maestros de artes marciales, aunque este es para regalo.

martes, 27 de noviembre de 2012

Reflexiones tras SICAB 2012

Tras el intenso trajín que supone en lo ecuestre para los que vivimos en Sevilla, la celebración un año más, de SICAB, me permito lanzar algunas reflexiones al respecto.

Por un lado, me resulta imposible evitar la comparación con el Salón del Caballo de Marruecos, puesto que hace justo un mes que llegué del mismo. No ha sido infrecuente escuchar entre los pabellones de FIBES cómo ha ido cambiando - por no emplear otra palabra - el ambiente general del evento. En efecto, lejos quedan aquellos stands en los que los mejores profesionales de la equitación en sus diferentes ámbitos exponían sus productos. Ahora, la ropa y los complementos ocupan la mayor parte de los expositores, y muchas ganaderías han dejado de tener presencia. El declive del ladrillo y muchos de sus personajes sin duda, han tenido mucho que ver en esta nueva etapa - cosa que por otro lado no deja de ser ventajosa, si no es por lo lamentable que es que muchos caballos y yeguas estén muriéndose de hambre en los campos de aquellos señores del cemento - y eso se nota tremendamente. 

Hubo una época en la que pegar el pelotazo urbanístico conllevaba aparejado el clásico lote: coche de caballos a la feria, caballo de largas melenas para El Rocío y potros para el morfológico de SICAB. Así, esta época de vacas flacas deja a la vista al verdadero amante del caballo: aquellos que van al campo a ver su caballo con lluvia y frío, los que lo disfrutan en la soledad de un camino tanto o más que con gente a su alrededor. Y en este SICAB, he tenido la suerte de coincidir y conocer a aficionados de estos. Personas que sienten inquietud por el futuro del noble bruto, y con las que se intercambian ideas y proyectos. Así que en este sentido, ha merecido mucho la pena.

Y decía que no podía evitar comparar SICAB con el Salon du Cheval d'El Jadida, y no es por lo inmenso del recinto de este o por otras tantas cosas en las que puedan diferenciarse o parecerse en mayor o menor medida. Me refiero al público. Todos los días en el salón de Marruecos la afluencia de público fue increíblemente masiva, y en todos los asistentes se veía una ilusión y unas ganas por acercarse a cualquier asunto ecuestre que me dejó impresionado. Por no hablar de la Tbourida, que acumulaba a cientos de personas a su alrededor. Esa ilusión, esas ganas de estar en contacto con los caballos es lo que yo echo de menos en estos últimos SICAB's, aun a pesar de que se trate de personas que no alberguen la más mínima intención de comprar un caballo en su vida. Esa ilusión, que no es ni más ni menos que la que se veía en el SICAB de aquellos primeros años. 



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Andar a caballo




Ha sido siempre una de la reflexiones ecuestres que más ha rondado por mi cabeza. Para mi, sin duda, el mejor modo de viajar, al menos en nuestro mundo. A caballo, no solo disfrutamos de la relación con nuestro compañero équido, sino que podemos observar detalles y percepciones, que con cualquiera de los medios que usamos actualmente, movidos por energías de origen no animal, son imposibles. Su ritmo nos permite además, recorrer más distancia que si lo hiciéramos a pie, único modo en el que podríamos disfrutar del campo con tanta intensidad. En la introducción del número uno de Endurance Magazine, escribía sobre esto.

Y en estos días, cabalgando en la biblioteca de la universidad entre libros y manuscritos, en los que sigo buscando líneas y párrafos que me enseñen más sobre esos siglos maravillosos, en los que el caballo era modo de vida, me encuentro con un texto de Guillermo Enrique Hudson, que expresa perfectamente todos esos sentimientos que llenan al afortunado que atraviesa los caminos a lomos de un caballo.




Dejo algunas líneas maravillosas de este autor, extraídas de un texto que publicó en el nº 10 de la Revista Hispánica Moderna, titulado,  "El Hombre y el Caballo":

"No hay manera más deliciosa de hacer camino que el andar a caballo. En el andar a caballo hay siempre
un movimiento regocijante; pero si el paisaje a la vista es encantador, uno parece estar sentado sin moverse, mientras el paisaje, a la manera de un río, fluye hacia y detrás de nosotros, dando siempre lugar a frescas visiones de belleza. Sobre todo, el espíritu queda libre, como cuando uno yace ociosamente en la hierba mirando al cielo."

"Para mi hay algo en el andar a caballo [...] que actúa como estímulo sobre el cerebro. Me resulta incomprensible que haya personas que piensan mejor estando quietas, sentadas o de pie, que andando a caballo."



domingo, 11 de noviembre de 2012

Reflexiones Ecuestres: Camino a El Jadida


Sigo editando el ingente material fotográfico, videográfico, escrito y de audios que me he traído del Salón del Caballo de Marruecos. En el vuelo de Madrid a Casablanca, más impaciente que un adolescente ante la primera cita con su novia, escribía esto desde la parte de atrás del avión:

Voy sobrevolando algún punto de España camino a Casablanca, desde donde me llevarán a El Jadida, lugar en el que se celebra la quinta edición del Salón del Caballo de Marruecos. A pesar de que he buscado información en internet, y he mirado crónicas y vídeos de ediciones pasadas, no se muy bien que voy a encontrarme. Se que habrá pabellones con expositores, concursos morfológicos, exhibiciones de diferentes tipos y sobre todo, lo que más me atrae, las exhibiciones de Tbourida en el exterior. Mi idea es conocer más de cerca esta tradición ecuestre propia de todo el norte de África. El Emir Abdel Kader ya hablaba de ella, y de como la ponían en práctica cuando ganaban alguna batalla y regresaban con su gente y sus tribus. En Marruecos la tienen muy interiorizada, y es muy importante, y yo estoy seguro que en al-Andalus tuvimos que vivir durante siglos ceremonias muy parecidas. No son pocos los documentos que hablan de la cantidad y variedad de celebraciones ecuestres que tenían lugar con cada nombramiento de califa o emir, o tras vencer en alguna batalla importante. 

Además, es una tradición que si bien entronca con la más pura tradición árabe, tiene mucho de bereber, y ya sabemos que al-Andalus tuvo una fuerte presencia norteafricana, según que épocas, pero siempre muy importante. Las famosas tropas de Almanzor, totalmente africanas, debían de ejercitarse en estos juegos continuamente. También sabemos que el flujo, no solo de tropas sino de personas de toda clase, desde el norte de África a la Península Ibérica, y viceversa, fue durante los numerosos siglos que al-Andalus pervivió en sus diferentes formas, continuo y numeroso.

Los atalajes son otra prueba viviente de aquella tradición y que tanto nos recuerda a la doma vaquera, y son muchas las similitudes y parecidos que encontramos entre estos jinetes norteafricanos y los vaqueros andaluces.

Los caballos empleados, igualmente, nos recuerdan al caballo español, sobre todo al de hace algunos años. Capas, cuello y otros rasgos morfológicos, junto a la rusticidad del animal, son algunas de las similitudes entre ambas razas, que seguramente estarán más emparentadas de lo que creemos.

Viajo pues, esperando encontrar esas raíces de nuestra doma que tanto ansío hallar, y a la par, voy dispuesto a dejarme sorprender por cuanto me acontezca en estos días apasionantes en los que se mezclaran el relinchar de los caballos con el peso de unas tradiciones ecuestres de las que intento aprender cuanto puedo.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Historia del caballo árabe II en Revista Galope

En el nº 65 de la revista Galope puede encontrarse la continuación al artículo publicado en el número anterior en el que intento ofrecer una visión completa pero resumida de la Historia del Caballo Árabe. En este segundo artículo hablo también sobre como la sangre árabe fue influyendo en las razas europeas y africanas antes de que el caballo del desierto cobrase su renombrada fama.
Espero que sea de interés.




domingo, 21 de octubre de 2012

Y finalizó el Salón del Caballo de El Jadida.


Habrán de pasar unos días antes de que pueda preparar el reportaje completo, pues el material a editar es extenso. Prácticamente he cerrado las puertas de las instalaciones, y ha sido un gusto trabajar aquí pues la organización ha sido excepcional y además se han preocupado en todo momento para que no faltase de nada.

sábado, 20 de octubre de 2012

Tercer día en El Jadida

Hoy, a pesar de haber hecho unas 500 fotos y unos diez vídeos, prefiero dejar un audio. Es el sonido de la Tbourida, es la historia en vivo.

                                                       



viernes, 19 de octubre de 2012

Crónica express del segundo día en El Jadida

Aquí la agenda es muy apretada, así que brevemente comento que, entre otras cosas, he presenciado parte del concurso morfológico de Caballo Berberisco, parte del concurso de saltos del Gran Premio de Marruecos, y sobre todo, he podido disfrutar de la Tbourida. Es todo un espectáculo tanto para la vista como para los oídos, pues el jaleo que se forma entre los disparos y el clamor del público, levantan a un muerto.

Dejo un par de fotos a la espera de editar todo el material a la vuelta.






jueves, 18 de octubre de 2012

Primer día en el Salón del Caballo de Marruecos

Llegué ayer a tierras de El Jadida, a unos cien kilómetros al sur de Casablanca, para asistir a la Quinta Edición del Salon du Cheval d'El Jadida.

El programa de actividades es muy variado, y la zona que dedican al Salón es inmensa, no solo los pabellones cubiertos, sino todo el terreno que hay para las sorbas, con jaimas en las que acampan en estos días y en cuyas inmediaciones amarran a los caballos con los que van a concursar en la Tbourida que se celebra.

Todo lo que puede verse por aquí es muy interesante, pero sin duda es la Tbourida el principal motivo de mi visita, ya que pretendo hilar las posibles conexiones de esta tradición ecuestre con la doma vaquera. He podido pasear entre los caballos y sus jinetes por la zona donde acampan para ir conociendo más y mejor todo lo que la rodea, y de momento puedo adelantar, que sus caballos, no distan mucho de determinados ejemplares  españoles. Los estribos son casi idénticos a los de nuestras monturas vaqueras, así como otros elementos de sus arreos.

Dejo algunas fotos de este primer día.

Stand del Racing & Equestrian Club de Qatar, uno de los más animados de todo el Salón.

La Guardia Real de Marruecos, de rica tradición ecuestre.

Caballo berberisco con los arreos propios de Tboourida

Hay una impresionante exposición sobre la Historia del Caballo y el caballo en la guerra. Esta foto pertenece a la vitrina de China, que rezuma la exquisitez ecuestre propia de un país que siempre estuvo a la vanguardia de la Equitación en la Antigüedad.


El stand de la yeguada al-Boraq, una de las más fuertes de Marruecos, campeones en caballo berberisco.



martes, 2 de octubre de 2012

Grandes Tradiciones ecuestres

Habitualmente, en Europa, solemos centrarnos en todo aquello que es cosecha propia, y desde el Renacimiento, Grecia y Roma son considerados los pilares del progreso y la civilización. Pero ello nos ha llevado a obviar otras tradiciones, culturas y civilizaciones mucho más antiguas. No es mi intención entrar en la clásica disputa de si unas u otras son superiores en tal o cual cosa. Cada sociedad produce y crea según su conocimiento, y nuestra obligación es, pasado el tiempo, ser analíticos y asépticos, y extraer de ellas lo que mejor nos sirva.

A nuestro alcance están los manuales de Podhasky, La Guérniere y Fillis, entre otros, los cuales deberían encontrarse en la estantería de todos aquellos aficionados a la equitación con un mínimo de inquietudes, pues son de un valor incalculable. Ahora bien, yendo más allá de nuestro orbe ecuestre conocido, hay otras tradiciones ecuestres de una gran riqueza. En mi caso, presto especial atención a la cultura ecuestre del mundo árabe, directamente ligada al PRÁ. Pero hay otras, que no le van a la zaga y bien merecerían más atención por nuestra parte. Mongolia, sin duda, desde donde los mongoles conquistaron buena parte del mundo conocido gracias a la especialísima relación - pocos casos similares se han dado en la Historia - que tenían con sus caballos. Y en otros lugares del mundo, a poco que profundicemos, encontraremos interesantes sorpresas ecuestres.



Aunque reconozco que la que más me llama la atención últimamente, es la tradición ecuestre japonesa, íntimamente ligada al samurái y a sus obligaciones como soldado. Para el samurái, la equitación era una de las seis artes marciales que debía dominar. Con ella combinaba el uso del arco y de la katana. En mi estudio de las artes marciales, he encontrado referencias a la equitación en escritos de samuráis, pero aún no he podido encontrar tratados específicos propiamente, en los que se hable de la doma, el tipo de caballos, etc. En Europa, y en España, tenemos este tipo de obras desde hace siglos, e igualmente los hubo en el mundo árabe (también se escribieron algunos en al-Andalus), llamados tratados de Furusiyya. Dejo unas ilustraciones japonesas que nos dan muchas pistas del concepto de equitación del Japón tradicional.




lunes, 24 de septiembre de 2012

Los límites del caballo

Mucho han cambiado las cosas en los últimos años, y en no pocos casos el caballo como animal-mascota es una realidad. Se le humaniza y se le mima, y a mi, sinceramente, no me parece mal, lo cual contrasta que por otro lado, hayan otros muchos que no reciben la más mínima atención, si bien este es un tema para tratar aparte. Pero claro, si asumimos que vamos a competir, aunque sea de en un entorno local, con nuestro caballo, entonces la cosa puede adquirir varias vertientes. Vemos entonces, caballos que son llevados al extremo en su entrenamiento y en su nivel de exigencia, mientras que en otros casos, la competición es tomada más como un juego que otra cosa. En esto, como en toda situación ecuestre, el caballo nunca es interrogado, por lo que, decidamos entrenarlo intensa o relajadamente, tendrá que apechugar con lo que le venga. Y es indudable que hay caballos que disfrutan corriendo, saliendo a pista o saltando, tienen ese espíritu de entrega que el jinete ansía encontrar siempre en todos sus caballos. Pero incluso en estos, los límites físicos, como la capacidad pulmonar, la resistencia, los músculos, etc, marcan unos límites. Y es entonces donde a veces, unos porque son presionados, y otros, porque carecen e escrúpulos, echan mano de la química.

Esto es sabido por todos los que mínimamente se han acercado a cualquier disciplina hípica, y yo, que ya lo había visto en salto y doma, no me ha sorprendido ver como en el raid, hay criadores y jinetes que tienen cierta fama de “quemar” caballos con rapidez pues su objetivo es más bien cortoplacista, es decir, prefieren el triunfo de hoy, aún a pesar de que eso suponga tener un caballo no válido para la competición en un par de años, cuando otros, se pasan años entrenando y subiendo el ritmo progresivamente para disponer de una montura sólida en el plazo de varios años, y donde siempre prima el respeto y el amor al cuadrúpedo. Esto enlaza con lo que hablábamos sobre la Equitación y el ego, el problema de convertir al caballo en una mera herramienta con la que satisfacer las ansias de ganar. Y aunque los reglamentos veterinarios cada vez controlan más que no puedan cometerse ciertos abusos, hay ciertos márgenes en los que aún es posible moverse, quedando al criterio de jinete, entrenador o criador si a un caballo se le fuerza para tenerlo a punto a una competición.

Ya no vamos a la guerra con el caballo, pero seguimos haciendo uso de sus bondades para muchos menesteres. Uno de ellos, es el de las competiciones hípicas, pero el noble bruto sigue sin entender de medallas ni trofeos. De todo esto, lo que más me llama la atención es que el caballo sigue dándolo todo. Le da igual que al montarnos vayamos a conquistar una colina o a por el primer puesto de una competición ecuestre. Y mi pregunta es, si fuera al revés, cuantos de nosotros estaríamos dispuestos a darlo todo por ellos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

La equitación y el ego


El ego es algo inherente a todo ser humano. Si bien no es algo innato, si que va desarrollándose desde los primeros meses de vida, en los que los niños ya van aprendiendo el concepto de propiedad, etc. Y es por eso, que lo que muchos llaman niños caprichosos, no es sino un ego pujante que de no reconducirse, cuando ese niño se haga mayor, le hará ir chocando contra el resto del mundo con frecuencia.

Nos encontramos a unos niños, adolescentes y jóvenes, que cuando se hacen mayores, quieren ganar a toda costa. La sociedad tampoco hace mucho por ofrecer valores alternativos, y por desgracia, los futbolistas, ejemplos para millones de chavales en el mundo, frecuentemente dan muestras de un ego atroz, pataleando e insultando no ya porque su equipo pierda, sino porque simplemente su entrenador ha decidido sustituirlos. Y lo peor, es que hay quienes justifican esta actitud: “es normal, quiere seguir jugando y que su equipo gane”.

Bien, pues hablando con numerosos jinetes, algunos de ellos profesionales, así como entrenadores, coincidimos en como la competición actual, y el ansia generalizada por ganar, está llevando a que se pierda la esencia del deporte en sí. Jóvenes jinetes y amazonas que se obsesionan tanto por alcanzar el primer puesto en cualquiera que sea la disciplina hípica que practiquen, que se olvidan incluso de lo más básico que un joven – aunque este es asunto obligado a cualquier edad – debe hacer: disfrutar. Llegan a las cuadras tensionados, se suben al caballo, no se paran a hacerle ni un mínimo estiramiento – ni lo hacen para ellos mismos- y de momento se ponen con el trabajo en pista.

También cabe hablar aquí de cuanta tensión traen a su vez, transmitida por sus padres, que quieren que sus hijos dejen el pabellón familiar alto. Supongo que habrá de todo. Lo cierto es que entonces el caballo pasa a convertirse en una herramienta de cuatro patas y 500 kilos con la que satisfacer el ego del que va encima. Y es por ello, que si en el concurso, no se gana, o no se obtiene la puntuación esperada, hay llantos totalmente fuera de lugar, gritos y otras expresiones de rabia y furia, las aliadas inseparables del ego. “Es que hemos entrenado mucho como para que ahora nos descalifiquen por esto”. Claro, se ha puesto tanta tensión en la obsesión por conseguir ese ansiado trofeo que diga que se es el mejor, que si no se obtiene el resultado esperado, toca enfadarse. Esto explicaría también porque se estropean muchos caballos, que de haberlos llevado con su tiempo adecuado, estarían dando grandes resultados, o al menos, no estarían resabiados. Es la prisa por triunfar a toda costa, hoy más implantada que nunca.

Pero todo esto se cambia adoptando un nuevo enfoque. Si nos planteamos el entrenamiento como algo con lo que disfrutar del caballo, del entorno, de la compañía de otros jinetes -  lo cual no significa que no trabajemos en serio - cuando lleguemos a la competición, ya habremos obtenido un trofeo mucho más valioso que un primer puesto: el haber vivido un tiempo inolvidable con nuestro caballo, nuestro entrenador y nuestros amigos. Todo lo que venga a partir de esto, será un regalo que nos caerá estupendamente, pero no lo necesitaremos para ser felices por unas horas, pues el que necesita el éxito competitivo para ser feliz, se vuelve  "podiodependiente", y en el momento que el trofeo deja de llegar, vienen los problemas.

De nuevo, las tradiciones orientales son un antídoto perfecto para el ego. A través del arte marcial, del yoga, el Reiki o la meditación, intentamos ser cada día mejores personas, pero eso mismo nos hace ser conscientes de nuestras limitaciones, y nos centramos cada vez más en el trabajo diario, en saborearlo, y aunque nuestro objetivo es llegar al cinturón negro o a cualquier meta elevada, no nos obcecamos en ello. Parece una contradicción, pero funciona.

Las prisas, el ansia de triunfar…chocan contra la esencia misma de la vida. No podemos aferrarnos a un resultado desde el ego. Los caracteres que siguen estas pautas son los que más sufren en cuanto la más mínima contradicción se les presenta en la vida. La equitación y el contacto con caballos han de hacernos mejores personas y sus enseñanzas han de hacernos una vida más feliz dentro y fuera de las pistas, y si esto no ocurre, es que algo estamos haciendo mal.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Interesantes imágenes del concurso de completo en las Olimipadas

Creo que no cabe duda de que el concurso completo es la más espectacular de las disciplinas hípicas. Buscando cierta información por la red me he topado con estas imágenes incluidas en este reportaje de El País.

Dejo las que más me han gustado.















lunes, 3 de septiembre de 2012

Primer artículo sobre el PRÁ publicado en la revista Galope

                       


En el nº 64 de la revista Galope, correspondiente a Septiembre y Octubre, he tenido el gusto de preparar un artículo sobre el origen del Pura Raza Árabe. Esto es algo que me hace especial ilusión, ya que muchos de los frutos obtenidos, tras horas de estudio, lecturas e investigaciones, no suelen poder compartirse. Lo hago además, en una publicación de la que guardo ejemplares desde hace varios años.




De este modo, y sintetizando mucho de lo aprendido en los últimos años, tanto a nivel histórico general, como del caballo propiamente, puedo hacer partícipes a los lectores de la revista las líneas fundamentales de mi estudio del caballo árabe.

Espero que os resulte interesante.

Tomás Mateo Cubero




viernes, 20 de julio de 2012

Enseñanzas del Arte Marcial para el día a día.

La verdad es que hablando de estas cuestiones, me preocupa que pueda parecer uno de los iluminados de los que hablaba en un artículo anterior.

Pero es que siendo sinceros, las enseñanzas que podemos extraer de las artes marciales, funcionan. Y todo esto viene por lo siguiente. Hace poco, hablaba con una persona sobre cómo podíamos aprender de lo que tiene lugar en el dojo. Concretamente, en este caso, yo me refería las tres modos generales que afrontamos ante un golpe del enemigo.

Al principio, en los primeros meses, es muy probable que no tengamos ni la rapidez ni la técnica para evitar ese golpe y nos impacte. Pero estamos en forma y como tampoco la persona que nos ha lanzado ese golpe, ha tenido intención de hacernos daño, pues no hay gran dolor.

Pasado un tiempo, ya hemos desarrollado la rapidez y hemos aprendido unas técnicas básicas, pero efectivas, para bloquear ese golpe. Esa patada o puño, ya no impactarán en aquella parte de nuestro cuerpo a la que pretendían llegar, ya que con nuestros brazos o piernas, interceptaremos ese golpe. Pero ojo, porque esto puede hacernos daño en ese brazo o pierna con el que estemos bloqueando el golpe, sobre todo si el adversario sabe imprimir energía a sus golpes. Algunos maestros dirán que ante esto, lo único que hay que hacer es trabajar duro, fortalecer músculos y huesos y no protestar.
Sin duda, esta segunda vía, es más efectiva que la anterior puesto que conseguimos que el enemigo no nos destroce esa parte del cuerpo que iba buscando, sí, pero pagando un precio alto a base de cardenales y dolores en nuestras extremidades.

Y hay un tercer método, que es el que yo llamo el de los grandes maestros. Es tan sencillo y simple, que parece casi irreal, pues uno se pregunta entonces qué sentido tiene tanto entrenamiento. Pero te das cuenta, de que ese es el verdadero camino. Los grandes maestros, sencillamente, no están en el lugar del golpe cuando este ha salido en su busca.
Y cuanta más furia o fuerza emplee el enemigo en lanzar su ataque, con más habilidad se apartarán ellos para que dicho golpe arrastre a su dueño en su impulso.

Esto lo vemos especialmente en el Aikido, aunque nuestro estilo, incorpora muchas de esta técnicas en las que con desplazamientos rápidos y cortos, nos apartamos del golpe sin tener que cortarlo abruptamente con alguna extremidad, y si el enemigo insiste en su ataque, podremos aprovechar toda esa inercia que trae, para lanzarlo o dirigirlo a dónde más nos interese. Por suerte, nuestro Sensei nos inculca esta última vía como sentido elemental del arte marcial. Igualmente, en un seminario al que acudimos recientemente en Portugal, impartido por Zenei Oshiro, pudimos comprobar como el maestro japonés, ponía en práctica esta técnica.

Bien, ¿Y todo esto para qué? Pues yo le hablaba a esa persona, que ante los golpes de la vida, podemos adoptar cualquiera de los tres métodos aquí enunciados: tragarnos el golpe y aguantar; pararlo con brazos y piernas a pesar de que algo nos dolerá... o simplemente no estar en el lugar del golpe. Y si el ataque persiste, saber seguir esquivándolo e incluso aprovechar ese ataque para convertirlo en algo positivo.

Ejemplos, como los de personas con las que converso y les explico estos tres principios que pueden aplicar a su realidad cotidiana:

- Mi compañero de trabajo me hace la vida imposible.
- Voy en el coche y todo el mundo me pita y me insulta.
- Nada me sale bien, parece que todo estuviera en mi contra...

Y así podríamos seguir. Ante todas estas situaciones, no se me ocurre nada mejor que emplear la tercera vía. ¿O quizás me estoy volviendo un iluminado como aquellos de los que tanto reniego? :(

Espero que no, y que si algún día me creo que ya voy a dos pies del suelo, mis amigos me bajen a tierra de nuevo.



lunes, 16 de julio de 2012

Funakoshi: Mi Camino

No había leído más que someramente los famosos Veinte principios del Karate de Funakoshi Sensei, pero el viernes pasado, dando un repaso a la zona de libros sobre Artes Marciales en la FNAC, vi un par de ejemplares de Mi Camino. No hicieron falta más que la lectura de las dos primeras páginas escritas por el fundador del Karate moderno, cuando ya contaba con ya nueve décadas de intensa vida a las espaldas, para decidir que el librito en cuestión se venía para casa.

A falta de veinte páginas para acabarlo - son 150 aproxidamente - he de decir que lo considero imprescindible para todo karateka e incluso para el practicante de cualquier arte marcial. En sus páginas se condensa una sabiduría, humildad y forma de ver la vida, que son una enseñanza que no tiene precio. Y lo mejor de todo, es que Funakoshi lo va desgranando a modo de memorias, contando anécdotas y recuerdos y en ningún momento pretende ser un tratado o similar. Es como si compartiésemos un par de tardes con el gran sensei, y además de pasarlo bien reviviendo historias de diversa índole, podremos conocer de cerca como fue ese paso crucial que dió Japón a para salir del feudalismo a adoptar una occidentalización a marchas forzadas, y sobre todo, nos llevaremos unas enseñanzas de esas que no se dan en la escuela.

Insisto, es imprescindible para cualquier artista marcial, y me atrevería a recomendarlo a cualquier persona ajena a los dojos, especialmente a los jóvenes, pues es toda una lección de vida. Infinito conocimiento a un precio ínfimo: 9 € a cambio de 150 páginas de sabiduría. Enhorabuena a la editorial Dojo por animarse a editar esta joya.




viernes, 6 de julio de 2012

La importancia de la continuidad.

Siempre ha sido algo complicado de llevar a cabo. Para un servidor, especialmente. Vivimos en el mundo de los resultados inmediatos, y cuando algo no nos satisface al momento, lo dejamos. Y esto va desde una relación interpersonal hasta una ocupación.
Esta reflexión ha tenido lugar en mi cabeza en numerosas ocasiones, y de nuevo vuelvo a ella pues ayer dos personas se incorporaron al dojo.
Hombre y mujer, apenas superan la veintena, parece que les ha gustado, y siempre es agradable que nuevas personas se sumen a nuestro arte.


En estos tres años en los que finalmente he conseguido, a pesar de las numerosas dificultades de todo tipo, entrenar con asidua regularidad, he visto como personas que entraban a formar parte de nuestro grupo, abandonaban en poco tiempo.


Me hubiese gustado hablar con todas y cada una de ellas, para saber porqué dejaron el entrenamiento, pero como nunca más los vi, pues no hay forma de establecer un patrón o estadística.


Aún así, me permito aventurar dos causas posibles:


- Los que creían que esto de entrenar Karate es empezar a pegar patadas voladoras desde el primer día y quieren convertirse en Jean Claude Van Damme se llevan una gran decepción. El Karate es un trabajo interior principalmente, y aunque es cierto que para el combate deportivo hay que preparar una serie de movimientos y técnicas más parecidos a los de las películas, la mayoría del trabajo consiste en un trabajo más sencillo, pero eso precisamente, es lo que lo hace más complicado. Hacer lo sencillo de un modo impecable, no es fácil.


- Es duro. En invierno hace frío y llueve y da pereza ir a entrenar a las nueve de la noche. En verano hace calor y se suda mucho. Se repiten muchos movimientos y puede parecer aburrido. Los katas parecen imposibles. El alumno principiante ve una barrera entre su nivel y el de los avanzados y cree que tendrá que pasar una eternidad hasta llegar a hacer algo mínimamente parecido, por lo que se desmoralizan y terminan abandonando.


En Japón repiten hasta la saciedad en las diferentes artes, ya sea desde la caligrafía hasta el tiro con arco. Pueden pasarse años repitiendo y ensayando lo mismo. Es la única manera de llegar a aquello que pueda parecer la perfección, algo a lo que aspiramos, pero nunca conseguimos.
En el sufismo, igual, la repetición es un elemento básico.


Ilustramos este post con un fotograma de Kuro Obi, en la que los tres alumnos del maestro Shibahara entrenan hasta la saciedad el kata Sanchín.













domingo, 1 de julio de 2012

Libro: la Vía del Samurái

Acometo la lectura - reelectura pausada, con cuaderno y lápiz - de una obra que compila la sabiduría de los dos samuráis más famosos de la historia del Bushido, Miyamoto Mushashi y Yamamoto Tsutenotomo.
La obra, editada por La Esfera de los libros, con edición de Hitoshi Oshima y traducción de Amaranta Oshima, merece realmente la pena por lo cuidado de la misma. Cuenta con una valiosa introducción, así como una fidedigna traducción proveniente de los manuscritos originales y notas a pie de página muy útiles.

Sentimos fascinación general por los guerreros, y los samuráis son quizás la máxima representación de los mismos. Eso no quita para que, a la vez, sintamos rechazo por la violencia y las muertes que durante siglos han acompañado a los soldados de todas las épocas. La eterna contradicción del ser humano, que en los samuráis es también paradigmática pues muchos de ellos practicaban el budismo, cuya máxima, como es sabido, es la no violencia.

De momento, la lectura está resultando de lo más jugosa. Al final de la lectura dejaré impresiones más detalladas, aunque de momento me quedo con esta observación de Mushashi, que bien pudiera haberla hecho hoy día, debido a la proliferación de determinados maestros no solo del arte marcial, sino de yoga y otras tradiciones: "Cuando miro el mundo que me rodea, veo que las diversas artes se han convertido en productos a la venta, y los que las practican también se consideran a sí mismos como productos e intentan vender sus distintos instrumentos".