lunes, 10 de junio de 2019

Seguimos con el plan de puesta en forma de Copito, el PRE de la casa. Dos veces por semana hacemos trabajo de galope, normalmente en fartleks y buscando siempre que sea cuesta arriba. Una de las sesiones suele ser más intensa que la otra, y en la cual busco entrar en zona anaeróbica.

          

Lo mejor es ir notando como cada vez el caballo va estando más cómodo, respondiendo con más ímpetu y manteniéndolo por más tiempo. Al ser un caballo español, levanta mucho las rodillas y eso hace que su tranco no gane tanto terreno como el de un pura sangre o un PRá y por supuesto, su velocidad nunca será la de un caballo de deporte, pero lo importante es que dentro de lo que su morfología, su corazón y sus pulmones le permiten, cada semana va a más. Este tipo de entrenamiento es fundamental en cualquier caballo, pero más aun en un caballo PRE, ya que son los que más fácil engordan,los que más facilmente pierden la forma y por desgracia a los que menos se les suele entrenar aerobicámente, y encima, los que "peor" morfología tienen para una vida medianamente deportiva. Para que os hagaís una idea, siendo un caballo de 1,68 y de mucho volumen, tiene una caja torácica mucho más pequeña que la de mi yegua que mide 1,60. Sus pulmones son indudablemente mucho más pequeños, su corazón recupera peor, encima pesa más y su manera de moverse es mucho menos económica porque sus miembros tienen más movimiento vertical que horizontal. Y esto es lo que ocurre con la mayoría de caballos españoles, ya que siempre han sido seleccionados en base a criterios que en nada tenían que ver con el deporte. Pero eso no significa que debamos dejarlos abandonados a nivel de forma,¡¡al revés!! ¡¡son los que más necesitan este tipo de trabajo!! Precisamente gracias a su morfología y caracter, son caballos muy predispuestos a la reunión, por lo que en este sentido, apenas necesitan un breve trabajo semanal. Es precisamente en el trabajo aeróbico donde más tenemos que incidir (y aquí podemos hacer muchas cosas) si queremos que nuestro caballo PRE tenga una vida sana y en forma.

miércoles, 5 de junio de 2019

Un caballo español y sus enseñanzas


Siempre hablamos de lo que pueden enseñarnos los caballos y me gustaría compartir todo lo que me enseña mi querido Copito de Nieve, un caballo de Pura Raza Española y que es probablemente lo más alejado a un caballo de deporte.



Es un caballo que compré hace dos años, si bien ya lo conocía de hace tiempo. Cuando llega a mis manos viene totalmente obeso y con bultos de grasa. Se asfixiaba incluso yendo al paso llevándolo del ramal. Tenía alergias por toda la piel y de rascarse estaba lleno de heridas y casi sin crin ni pelo en la base de la cola. El dorso hundido y descolgado por la enorme panza, y una edad ya madura, catorce años de edad cronológica pero que parece mucho mayor.

“Nos queda un largo camino, viejo amigo”, le decía en esos primeros meses de entrenamiento en los que apenas avanzábamos. Las sesiones tenían que ser muy cortas porque le costaba muchísimo recuperar oxígeno. Fueron meses de mucho trabajo a la cuerda al paso, de cuidar la alimentación y el manejo para que no engordara. Este caballo me ha enseñado como ningún otro, en aquellos días, el valor de la paciencia y la continuidad. El trabajar un poco cada día, sin perder el ánimo, sin desmoralizarnos.

Y tras esa primera fase, hemos llegado a una segunda, en la que el caballo ya ha alcanzado un cierto grado de forma. Ya galopa con comodidad y la respiración ha mejorado increíblemente. El dorso aún tiene que mejorar pero ya ha progresado bastante. Y en esta fase en la que estamos, Copito me enseña que nada es perdurable, que no podemos dormirnos cuando alcanzamos un cierto éxito.

Cualquier caballo de deporte, viviendo en libertad como Copito vive, trabajándolo un par de veces en semana, mantiene un buen nivel de forma. Copito en cambio no, pues no es un caballo de metabolismo rápido y engorda con mucha facilidad. Es además un caballo bastante tranquilo en el prado, y no juega tanto como el resto de caballos, y convive con caballos más mayores que él pero que muestran mucha más actividad.

Copito me exige la justa medida del trabajo diario, para seguir mejorando la forma, pero sin pasarnos, pues es un caballo generoso que te lo va a dar todo, pero que si le pides más de lo que puede dar su estado de forma, al día siguiente lo pagará y le costará moverse. ¡¡Las enseñanzas de este caballo no tienen precio para mí!!

En breve explicaré con más detalle en qué consiste su entrenamiento, su manejo y alimentación, pues todo cuenta en el caso de este caballo tan especial, y que es fiel testigo de que poner en forma a un caballo, puede beneficiarle, pues su carácter y hasta su manera de moverse en libertad, han cambiado a mucho mejor.

(En este artículo hablo de la fase inicial de puesta en forma de Copito tras comprarlo: http://www.tomasmateo.com/2017/08/puesta-en-forma-de-un-pre-obeso-y-con.html)

lunes, 27 de mayo de 2019

Cuestión de planteamientos hípicos II.


Otra de las cuestiones imprescindibles en mi visión de la hípica es el planteamiento de la hípica como deporte real. Y puede que muchos digáis que la hípica es un deporte, que está claro. 



Bien, si eso es así y todos tenemos tan claro que la hípica es deporte, alguien me puede responder por qué:

- Ningún profesor de Equitación te prepara físicamente para la clase enseñándote a calentar tus músculos más importantes antes de montar

- Porque después de la clase de Equitación ningún profesor te dedica diez minutos a ayudar a estirar

- Y sobre todo, ¿Por qué no hay en las hípicas salas específicas de entrenamiento y preparación física del jinete? ¿Por qué nadie habla de que el jinete debe entrenar  y preparar su cuerpo específicamente para el deporte que practica? Vamos, lo que hacen absolutamente todos los deportistas de todos los deportes, sean profesionales o amateurs.

Así que esta era otra de las cuestiones fundamentales que me hizo decidirme para instalarme aquí, ya que mi percepción de todo lo que necesita entrenar el jinete sin el caballo es compartida y resultado de ello, es como ha quedado la sala que hemos preparado para entrenarnos sin el caballo.

Este fin de semana hemos estrenado la sala con el primer clinic sobre entrenamiento del jinete y a partir de ahora queda la sala para el entrenamiento diario. Aquí trabajaremos además del equilibrio, nuestra respiración, la elasticidad y la flexibilidad, técnicas de concentración, etc. Técnicas que tomamos del Yoga, pilates y Artes Marciales y de las que obtenemos todo aquello que más resultados le otorga al jinete.

Ojalá llegue pronto el día en el que en todas las hípicas existan salas así y se le dé la importancia que tiene, y que es tan fundamental como un guadarnés o la propia pista.





jueves, 23 de mayo de 2019

Cuestión de planteamiento y yeguas alazanas

¿Porqué Salamanca? Me han preguntado algunos de mis lectores y amigos al decidir trasladarme a donde llevo algo más de un mes. La respuesta se resume a una sola cosa: PLANTEAMIENTO.
Y la foto es claramente explicativa: a la izquierda, mi yegua, Athenea, 11 años. A la derecha Valentina, 5 años. Se han hecho super amigas, desde el primer día conectaron rápidamente y Valentina se viene detrás de Athenea todo el tiempo que la estoy trabajando. Es como si hubiera una especial conexión entre alazanas. A poco que me alejo un poco, me cuesta distinguir quien es cada una.



¿Y qué tiene esto que ver con mi decisión de instalarme aquí? Sencillo: Valentina tiene 5 años y todavía no conoce otra cosa que la libertad. A su edad, todavía nadie ha puesto sus posaderas encima de su dorso. Cuando yo me quedé con Athenea, recién tenía cumplido los 5 años, y hasta que no tuvo los 6, no me monté. Un año de libertad plena y de mucho trabajo a la cuerda hasta esas primeras montadas, que fueron muy breves, y que realmente, hasta que casi no tuvo los 9 años, no la he montado con una cierta frecuencia.

A lo largo de estos últimos años he hecho un periplo con mis caballos por una serie de hípicas supuestamente "top", con instalaciones extraordinarias, pero que una vez vives la realidad de su día a día, te das cuenta de que son "la casa de los horrores": caballos que no salen de sus boxes en días o semanas, caballos en pista siendo trabajados en rollkur continuamente, inexistente amor por el caballo, y una larga lista de cosas que a mi particularmente me hacían inevitable tener que volver a casa una y otra vez, donde si bien carezco de buenas pistas en las que trabajar, al menos mis caballos vivían en libertad y no teníamos que convivir con prácticas tan dañinas con los caballos.

Así pues, en la decisión de venirme hasta aquí influye indudablemente el hecho de que hay buenas pistas e instalaciones, pero sobre todo, es el planteamiento de base con el que sintonizo: Los boxes están siempre vacíos y solo se usan como elemento de apoyo para preparar un caballo, asearlo, etc. Todos los caballos viven en prados grandes. Los metodos bitless tienen siempre preferencia por cualquier otro. Hay amor por la competición pero desde el respeto al caballo. Y los caballos jóvenes, no hay prisa por montarlos. Junto a Valentina hay otro potro de cinco años, que tampoco ha sido montado aun. Y no hay prisa ninguna por hacerlo.

La prioridad, es que se hagan caballos fuertes, felices y sanos, y después, ya se verá. Y ese, como sabeis aquellos que llevais leyéndome más tiempo, es precisamente el lema con el que resumo mi trabajo con los caballos. Así que, todo se resume a una cuestión de planteamiento: me gusta estar en lugares en los que el caballo, es amado de verdad, y eso, no se demuestra con fotos muy bien puestas en redes, ni con lujosas cancelas que te reciben a la entrada, sino con hechos contrastados y del día a día, y de los que los propios caballos del lugar, pueden dar fe. Y Valentina, es fiel testigo de ello.

jueves, 9 de mayo de 2019

I Encuentro Caballo, ética y deporte

El 1 de junio nos vamos a reunir una serie de personas para pasar el día hablando de caballos, ética y deporte. Somos personas que amamos la competición y el deporte hípico, pero nos hacemos preguntas porque queremos evolucionar y llegar a un lugar en el que el caballo sea de verdad protegido y respetado como se merece, y defendemos la importancia de la hípica como escuela de valores para la vida.



La mañana la vamos a dejar para que una serie de personas con mucha experiencia, nos hablen de cuestiones que afectan a la hípica, a los caballos y a los niños, y la tarde, será para debatir abiertamente entre todos los que quieran venir. En el precio de la inscripción está incluido el almuerzo, que será en la propia finca para que podamos compartir el rato de la comida entre todos. Las plazas son limitadas.

Entre los ponentes, contaremos con José Manuel Sales Pons "El Cura", Verónica Avendaño Larrarte, Violeta Fraile Martín y Vicente Torres de Ingeequus, entre otros.

Los temas que vamos a tratar son, entre otros:

_Nos encanta la competición y entrenar a nuestro caballo. ¿Pero la competición a cualquier precio? ¿A costa de la salud y de la moral del caballo? ¿O entrenar para crear un proyecto hípico de largo recorrido, en el que el caballo sea un compañero de vida?

_Cría responsable. Nos apasionan las genealogías y los orígenes, pero ¿Para qué criar si después la mayoría de caballos acaban sus días rotos y en hípicas de mala muerte? ¿Hay otra manera de criar más halagüeña?

_Niños. ¿Qué valores se le inculcan a los niños con la práctica de la hípica? ¿Qué todo vale con tal de ganar? ¿Que lo haga a costa de apretar a fondo a su caballo? ¿Que sea el nuevo caballo que le han regalado el que lo haga todo?Hablaremos de cómo la hípica puede ser una excelente escuela de valores para los niños, si sabemos tomar el camino adecuado.

_¿La Equitación evoluciona o involuciona? ¿Nos ayuda a ser mejores personas o a ser más ególatras? Abordaremos claves para que la práctica de la Equitación nos ayude a ser mejores seres humanos.

Es imprescindible inscribirse antes del 24 de Mayo, a través del email: 
etica.caballo.deporte@gmail.com

martes, 7 de mayo de 2019

Y una vez más: GRACIAS.


El tlf y mis redes llevan echando humo desde el domingo tras la publicación del artículo sobre los errores de comprar un caballo nuevo a los hijos. Me han llegado agradecimientos, opiniones y experiencias de muchas personas que han vivido todo lo que se describe en el artículo, animándome a que siga profundizando en estos temas que tanto daño hacen a la hípica, a los caballos y a los niños. Y por supuesto que seguiremos. Como siempre digo, mi deuda con los caballos es tan grande, que es lo menos que puedo hacer.

Aprovecho para añadir algo sobre la cultura del esfuerzo en los niños y adolescentes



Al rato de publicar el artículo, me acordé de una cosa importante que me sucedió con diecisiete años. Estaba en COU, y tenía un profesor de Latín que era excepcionalmente duro. A mí, siempre se me habían dado muy bien los idiomas, incluso las lenguas clásicas como el latín y el griego, y nunca tuve que esforzarme especialmente para sacar buenas notas en inglés, francés, griego, o latín. Hasta que tuve como profesor a D. Salvador Granell. Próximo a la jubilación cuando a mí me tocó como profesor, este hombre me enseñó lo que suponía el valor del esfuerzo.

Entre sus técnicas, se encontraba la de no poner nunca en los exámenes más de un 6,5 de puntuación, aunque lo hicieras perfecto. Cuando iba a verlo a tutoría para que me explicara porque no tenía más nota si el examen estaba sin fallos, me decía: “porque sé que lo puedes hacer mejor. Esfuérzate más para el próximo”.

En ese momento, no entendía muy bien su intención a largo plazo, pero lo que si se es que me esforcé. En la clase había otro chico al que también se le daba muy bien el latín y entramos en un pique tan brutal como sano a ver quién era el primero que pasaba del 6,5.

A lo largo de aquel curso, Don Salvador nos soltaba ideas y frases que se pueden resumir en una: “algún día os acordaréis de mí y de estas cosas que ahora os parecen que no tienen sentido”. Y a día de hoy, le doy la razón.

Vamos, no tuve que esperar mucho. En cuanto entré en la universidad, ya le tenía presente prácticamente cada día. Unos años después me lo encontré por la calle, lo saludé pero no tuve el valor de darle las gracias por todo lo que me enseñó. Es increíble lo tontos que podemos ser algunos, que nos da vergüenza expresar el cariño y el agradecimiento de forma pública. Hoy, quiero agradecerle, allá donde esté, todas sus enseñanzas, que fueron mucho más allá de las declinaciones y los tiempos verbales latinos. Fueron enseñanzas de vida, sin precio.

Don Salvador era valenciano, como mi maestro de Equitación. Otro valenciano que me exige, pero al que esta vez, ya más maduro emocionalmente, le doy las gracias continuamente, por más que me exija. Ahora sé que esa exigencia, es lo mejor que me puede pasar, pues la complacencia, nos hace dormirnos. Ser exigente desde el cariño, es lo que nos hace crecer.


domingo, 5 de mayo de 2019

El gran error de los padres al comprar un nuevo caballo a su hijo


Es un clásico aunque cada vez más extendido: padres que compran a sus hijos un supuesto caballo “mejor” que el que ya tenían. A veces aconsejados por el profesor del hijo y otras por iniciativa propia, se da el paso de adquirir ese nuevo caballo que supuestamente “es necesario si se quiere que el niño siga progresando”.




Veo muy lógico que un padre o una madre quieran lo mejor para sus hijos, pero como en tantas otros asuntos de la vida, las buenas intenciones no bastan por sí mismas para conseguir lo que pretenden.

Este artículo puede que no guste nada a ciertos profesionales que se dedican al comercio de caballos, pero aunque dichos profesionales no quieran verlo, ese círculo vicioso del vender a las bravas caballos a padres incautos y confiados, atenta contra sus propios intereses puesto que son muchos los alumnos que se quedan por el camino debido a que las situaciones creadas en torno al caballo comprado no suelen acabar bien, y muchos de estos padres terminan frustrados, sintiéndose engañados y alejándose de la hípica. Es pan para hoy y hambre para mañana, y eso que no entraremos a hablar de aquellos jinetes que se dedican a engañar vendiendo caballos con resabios y lesiones ocultas que saben camuflar perfectamente y a veces, y lo cual es más triste aún, con la connivencia de ciertos veterinarios.

Creo además necesario tratar los temas de este artículo en defensa de la buena Equitación, la coherencia y el futuro del deporte hípico, frente a la tendencia rápida y del atajo traicionero (para el propio niño) que supone comprarle a un niño un caballo que sabe hacer de todo, para que el niño simplemente, tenga más posibilidades de ganar, cuando a un niño, lo que se le debe ofrecer es que tenga muchas posibilidades de aprender y disfrutar, ambas cosas a partes iguales, y en el caso de estos niños a los que se le compran supercaballos, ni disfrutan por lo general, ni se le inculcan los aprendizajes más importantes. Los niños, ya tendrán tiempo de ganar. A su edad, es más importante disfrutar y aprender, que no ganar. Y por supuesto, otra cosa muy importante y que a ningún padre se le pasa por la cabeza: LOS NIÑOS DEBEN APRENDER A PERDER. En la vida, incluso para las personas de más éxito a nivel deportivo o de cualquier otro campo, las derrotas están a la orden del día, por lo que si queremos inculcar a los niños que deben ganar a toda costa, no harán más que sufrir varapalos de los que no sabrán sacar aprendizaje alguno, puesto que solo les inculcó el ganar como única opción.



Hagámonos una pregunta:

¿Qué enseñanza se le transmite a aquel niño al que se le compra un caballo de más prestaciones para que supuestamente tenga más posibilidades de ganar?

Respuestas, varias posibles, y ninguna de ellas aporta nada de valor a un niño:

_Que en la vida todo se obtiene con dinero

_Que el esfuerzo lo hagan otros (los padres pagando, el caballo haciendo lo que otros jinetes le han enseñado…), y no el propio niño

_Que las cosas en la vida caen así como así

_Que solo importa ganar, no el proceso de aprendizaje que supone el increíble trabajo poder llegar a tener opciones de ganar.

Etc.



Ya sé que la idea es poder darle al niño más oportunidades de ser más competitivo, de que pueda montar un caballo mejor que le enseñe más, y todo eso, pero es que sucede justo lo contrario. Si aspiramos a que el niño se convierta en alguien que sea capaz de aspirar a lo máximo por sus propio esfuerzo, eso se consigue precisamente con caballos normales, e incluso me atrevería a decir que con caballos mediocres y que estén por debajo de la calidad del resto de caballos con los que tenga que competir. ¿Por qué? Porque con el caballo normalito hay que esforzarse al máximo para conseguir unos mínimos.

Veamos qué suele suceder cuando los padres compran este tipo de caballos a sus hijos:

1_ Primera consecuencia y más inmediata: el niño no valora el caballo nuevo. Pasa de montar un caballito normal y corriente a montar un super caballo de competición cuyo valor en euros y en prestaciones deportivas no es asumible por la mente del niño. Él solo ve que de repente aparece un caballo al que le dicen ha de montar a partir de ahora. Y ahí que lo suben. Pero con esta adquisición, el niño no ha tenido que hacer ningún esfuerzo, y para él lo mismo es que se lo regale el padre, se lo traiga el Ratoncito Perez o Papá Noel: aparece y punto. ¿Y qué pasa con la mayoría de cosas que traen los Reyes…? Que en poco tiempo, los niños dejan de prestarle atención. La razón es sencilla: no han tenido que hacer ningún esfuerzo para conseguirlo y saben que en poco tiempo papá y mamá aparecerá con otra cosa…

Después nos quejamos de que los niños de hoy carecen de “cultura del esfuerzo”. Y es que paralelamente al caballo, al niño se le da también un tlf móvil o una Tablet de última generación, toda lo ropa y zapatos que demanda su entorno social, etc. El niño tiene montones de cosas sobre las que no ha tenido que hacer absolutamente nada para que estén en su poder. Es imposible que sea mínimamente consciente del valor que implican todas las cosas que literalmente posee.

2_ La presión que se arroja sobre el niño. Hay padres que hacen desembolsos económicos muy fuertes en caballos para sus niños. Y eso les lleva a esperar una serie de resultados que los padres creen deben ser proporcionales a los euros que han gastado en el caballo.

Esta presión, que puede ser más o menos aguda en según qué casos, es en cualquier caso siempre percibida por los niños, y eso lleva a que muchos dejen de disfrutar de la hípica, y más tarde, dejan de montar y se alejan de los caballos porque lo asocian a la presión impuesta por sus padres para montar y obtener resultados. Conozco varios casos de estos, y son realmente lastimosos, puesto que eran niños y niñas con un gran talento hípico y mucho amor al caballo, pero la presión de sus padres era tan acuciante, que no pudieron más y terminaron apartándose del caballo porque no soportaban más la presión.




3_ La mayor de las veces a estos niños se le compran caballos totalmente sobredimensionados para el nivel de Equitación y el físico que poseen los niños: caballos con clase (reactivos), con movimientos y reacciones que no siempre van a gestionar bien, de manejo más complicado…al final, el niño empieza a coger miedo, el caballo se da cuenta y no responde tan bien como parecía cuando el niño lo montó las primeras veces, etc. El resultado: el niño pierde las ganas por montar, el caballo va pasando más horas en la cuadra y cada vez se pone más fuerte, por lo que el niño lo sabe y empieza a buscar excusas para no montarlo, para finalmente, dejar de montar del todo. El caballo termina siendo cedido o vendido por un bajo precio porque el padre se lo quiere quitar de encima. Conozco tantos casos de estos…

4_ Se pierde el foco en lo más importante: que EL NIÑO APRENDA BUENA EQUITACIÓN Y SE DIVIERTA Y CREZCA EN UN ENTORNO TAN MARAVILLOSO COMO PUEDE SER EL DE LOS CABALLOS, eso sí, si le libra de toda esta presión que se crea con el supercaballo de turno y el forzarlo a competir. Al niño se le inculca exclusivamente una cierta técnica para que pueda aprovechar (si es que es capaz) el potencial del caballo recién comprado. Pero no se le enseña a mejorar el que ya tenía antes, que si bien podía ser un caballo más mediocre deportivamente, pero le habría permitido esforzarse más para aprender a sacarle el máximo partido, mejorando ambos, caballo y jinete. Es mucho más importante de cara al futuro deportivo – y personal – que un niño aprenda a conocer en profundidad un caballo más normalito, a entrenarlo de manera que no se lesione y que vaya a más con el tiempo. Eso se llama: CRECER JUNTOS, y hacerse más fuertes el uno al otro.

5_ El circulo vicioso empieza y no tiene fin, y el niño se ve inmerso en medio de esta rueda.  Primero un pony, después un pony más grande, después un caballo, después otro mejor… y  en muchas ocasiones, niños llorando desconsolados porque su caballo de repente ha desaparecido y en su lugar hay otro. El padre, madre o entrenador solo ofrece como respuesta “es lo que hay si quieres progresar”, pero al niño se le rompe el corazón y se le enseña a que debe endurecerse en pro de su “futuro deportivo”, pero lo único que se consigue es mitigar su empatía.



¿Cuántos de esos niños a los que se le compraron buenos caballos han seguido compitiendo a día de hoy? ¿Qué fue de ellos? ¿Qué fue de esos caballos? Muchos de esos niños han dejado de montar, muy pocos consiguieron ganar algo, y los caballos, casi siempre, van de mano en mano sin un futuro halagüeño.

Pasa en todas las disciplinas, y en todas nos encontramos esas frases estereotípicas pronunciadas por padres y madres. Por ejemplo, en salto, las más típicas son:

-“mi hijo/-a tiene que estar corriendo ya el 1,30

-“es que con el penco que tiene es imposible que haga nada, hay que buscarle un caballo nuevo ya”

Y otras frases similares, que no hacen sino denotar las ideas y creencias que se han arraigado en esos padres, que ponen el foco en que su hijo gane o logre saltar determinadas alturas, pero nunca pensando en el aprendizaje y disfrute del niño.

Y en doma, tres cuartos de lo mismo:

-” mi hijo/-a tiene que subir de nivel de reprisse ya…”

-“necesita un caballo nuevo ya porque con este los jueces nunca le puntúan bien…”



Padres que solo quieren resultados, pero que nunca les ves decir:

Me gustaría que mi hijo disfrutara una barbaridad en todo lo que hace con su caballo”, o por ejemplo “estaría bien que mi hijo aprenda de verdad lo que implica la responsabilidad de tener un caballo, que aprenda primero a valorarlo, a quererlo y después a entrenarlo para que se hagan más fuertes y más felices el uno al otro”.

¿Os imagináis que la hípica estuviera llena de padres que pensaran y hablaran así? La hípica sería un deporte fantástico, no habría tantos caballos locos ni lesionados y sobre todo, TENDRÍAMOS NIÑOS MUY FELICES Y CONTENTOS, y que cuando llegaran a mayores, harían de sus hijos también unos seres felices y plenos.

¿Es una utopía lo que propongo? No lo creo, porque además es más barato. Se trata de gastarse menos dinero en caballos, aprovechar mejor los que ya tenemos y prestar más atención a los niños y hacerlos a todos, mejores.

Mi recomendación, como decía antes, es justo la contraria: que los niños monten caballitos muy normales y hasta mediocres. ¿Por qué? Porque aprenderá todo lo contrario de los efectos nocivos que hemos enumerado antes, es decir:

_Aprenderá a cuidar a su caballo, pues sabe que le te tiene que durar, y además, si quiere obtener un buen resultado en competición, habrá de ser a base de tesón, talento y continuidad. Creo que estos valores son mucho más interesantes que no todos los efectos subsiguientes que acarrea la compra de un supercaballo nuevo, y que enumerábamos más arriba.

Sí eres padre o madre y estás leyendo este artículo y te sientes identificado con lo anterior porque le has comprado a tu hijo un supercaballo, además de maldecirme en este momento, si has conseguido leer hasta aquí, déjame que te recomiende algunas sugerencias que podrían ayudar a enmendar bastante el error cometido.

_Enseña a tu hijo el valor de las cosas mediante las tareas hípicas del día, que no se limite a montar su supercaballo y punto. Que sea él quien lo atienda, que lo cepille y le coloque el material, asee la cuadra y limpie el estiércol que pueda haber y dejarle la cama o el prado limpio y aseado. Que le limpie los cascos bien, y que haga igual con todo el equipo después de usarlo.

_Que aprenda a calentar bien su caballo a la cuerda, y a enfriarlo. Que no se limite a la clase, sino que aprenda bien que su caballo no es una máquina en la que se sube para dar una clase y después competir y punto, sino que es un animal enormemente complejo, y que mientras mejor lo conozca y lo atienda, mejor se portará su caballo con él.

_Que lo saque a pasear del ronzal, a comer hierba, y que pasen tiempo juntos. Que sea consciente que tiene en su caballo un compañero de vida, alguien que si él le ayuda a tener una vida de caballo más plena, él le va a devolver la ayuda multiplicada por mil.

En definitiva, que el niño aprenda que los caballos no llueven del cielo, que ha tenido la inmensa fortuna de que sus padres le ha comprado un caballo pero que lo que este puede proporcionarle no tiene precio alguno y jamás en la vida habrá dinero que pueda comprar lo que su caballo puede darle. Si el niño llega a ser consciente de todo eso, creo que las cosas, irán por mucho mejor camino, especialmente, para el propio niño.

DE TODO ESTO Y MUCHO MÁS HABLAREMOS EN EL I ENCUENTRO "CABALLO, ÉTICA Y DEPORTE":




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Si quieres que tus hijos practiquen la hípica, pero siendo fieles a unos valores de respeto total al caballo, te recomiendo que escuches este podcast, quizás encuentres algunas ideas interesantes: