martes, 12 de septiembre de 2017

Cómo combinar vacaciones para el caballo y mejorar su forma física

Llega el fin del verano y toca hacer balance de estos dos meses en los que trato de que los caballos hagan una auténtica vida de caballo sin que por ello pierdan la forma física e incluso la mejoren en algunos aspectos. Así que tras pasar la temporada de invierno y primavera en el entorno de Vejer de la Frontera, Cádiz, mi pequeña familia equina y yo pusimos rumbo a la finca familiar en la Sierra de Aracena como viene siendo costumbre en los últimos veranos.


 La idea es que tanto los caballos como yo descansen del trabajo diario propio de las hípicas y de cara a la competición pero sin olvidarnos de entrenar y a la vez ir preparando una sólida base de forma de cara a que en septiembre/octubre los caballos puedan retomar el trabajo con la mente totalmente despejada pero con su cuerpo preparado para los próximos retos deportivos. Las pautas que he seguido para conseguir ambos objetivos son:

-          Vida en libertad 24h/día durante los 7 días de la semana

-          Trabajo de gimnasia hípica combinado con trabajo pie a tierra como principales pilares de su entrenamiento

-          Forraje y pasto natural a libre disposición

-          Y sin olvidar detalles como duchas de agua fresca en las extremidades siempre después de trabajar, zonas expresamente preparadas para que se revuelquen siempre que quieran pero especialmente después del trabajo (la ducha les motiva a revolcarse), estiramientos, sesiones de masaje con el pad Equilibrium Therapy, etc.


Media hora al día de masaje con el pad Equilibrium es algo que les encanta y les relaja el dorso


Si bien intento que mis caballos y los de aquellas personas con las que trabajo más regularmente estén todo el año viviendo una vida equina lo más plena posible dentro de lo que supone ser un caballo de deporte, en verano intento siempre hacer una pausa que los caballos indudablemente, van a agradecer.

Al contar además con tanto pasto, el caballo se pasa todo el día con el hocico pegado al suelo, lo cual le proporciona innumerables beneficios físicos y mentales:

-          El dorso está estirado durante la mayor parte del día

-          El caballo, al masticar forraje tanto tiempo, segrega mucha saliva, lo cual regula el Ph del estómago y sacia posible acidez generada por el estrés de la competición, vida en box, viajes y comidas menos duraderas cuando no vive en zonas abiertas de pasto

-          La dentadura del caballo sufre un desgaste natural, ya que no solo mastican forraje, sino ramas y otras plantas de tallo más gordo y con las que se pasan minutos

-          El movimiento en busca de comida y de agua cuando les apetece, es lento pero continuo, lo cual fomenta la salud de tendones y articulaciones

-          El tener pasto a libre disposición, me permite quitarles casi por completo el pienso, y damos un descanso al hígado, riñones, etc. Es una especie de dieta détox.

Otros beneficios de la vida en libertad  son:
                                                                                                     
-          La vida en el campo les despierta la atención que parecían haber perdido. Esto lo he notado especialmente en caballos que vienen de estar en cuadras desde muy jóvenes. En su día a día de la hípica parecen dormidos y salen a pista como autómatas, y al llegar al campo, en poco tiempo, sufren un “despertar” y se llenan de vida y hasta rejuvenecen.

-          El caballo que vive en el campo te muestra cómo es realmente: no hay exceso de energía, no hay automatismos…es con la vida en el campo cómo mejor comprobamos que clase de caballo tenemos, sus puntos fuertes y sus carencias

-          Mejoran su agilidad, equilibrio, coordinación

-          Y así podríamos seguir, enumerando infinitas ventajas más.



Todo ello permite que los tengamos que trabajar por menos tiempo y con menos énfasis, ya que son ellos los que se están ejercitando solos continuamente. Por lo tanto, y de cara a encontrarme un caballo en óptima forma en septiembre - cuidado porque si lo dejamos a su libre albedrío sin trabajar nada de nada lo más probable es que adquiera sobrepeso y si no ha hecho nada de ejercicio será más costoso el volver a darle un mínimo de forma – me centro en dos tipos de trabajo aunque cada una tiene sus variantes:

-          Gimnasia Hípica. Ejercicios específicos para fortalecer todo el sistema músculo-esquelético. Este tipo de trabajo lo hago tanto pie a tierra como montado, según el caballo (edad, estado muscular, etc) y según la disciplina hípica a la que lo destine su propietario 




-      Trabajo Pie a Tierra con rendajes específicos como el Equicore. Aquí solo me centro en trabajo en plano, específico para abdominales y dorso.

Desde el invierno pasado he incorporado el sistema Equicore para el trabajo pie a tierra con excelentes resultados
d
La combinación de este ritmo de vida equino, junto al trabajo de forma física y la alimentación, hace que para el final del verano, los caballos se encuentren con una base de forma física muy sólida, una mente limpia y despejada dispuesta para el trabajo, y en plenas condiciones para recibir con fuerza la temporada que entra.

No obstante, este proceso puede evidentemente realizarse en cualquier época del año, y con cualquier tipo de caballo, sea de ocio o deporte, que indudablemente le beneficiará. Un plazo de dos a tres meses es más que suficiente (y necesario para caballos que llevan años en hípicas) para darle unas vacaciones a cualquier caballo que necesite despejarse de una vida clásica de box y pista, y que además, le servirán de fortalecimiento físico.

¿Tienes un caballo al que quieras darle vacaciones y que a la vez se ponga en forma de un modo sano y libre del estrés de una hípica tradicional? En este momento dispongo de dos plazas libres. Si te interesa, contacta conmigo a través de mi e-mail o del tlf 654_02_55_10. Las condiciones son:

-          Precio/mes: 550 euros

-          Pago del 1 al 5 de cada mes siempre por adelantado

-          1 mes de fianza

-          Incluye: entrenamiento diario/ piensos St Hyppolit/ forrajes de primera calidad. El caballo duerme en corral de 9x9 metros con cama de viruta. (Opción de dormir en box  de 3,6 x 3,6 disponible, pero con un coste añadido de 125 euros más)

-          El caballo si está herrado debe venir correctamente herrado y con un herraje reciente. Si está descalzo, contar con el recorte apropiado.

-          El cliente recibe un informe semanal con el trabajo realizado por el caballo, su progresión y otros detalles junto con fotos y vídeos.











lunes, 28 de agosto de 2017

¿Y si las botas para caballos son anteriores a las herraduras?

Lejos de querer entrar en la clásica, aburrida e inútil discusión sobre si el caballo está mejor herrado o descalzo – para mí, esta polémica es totalmente estéril – me gustaría compartir algunos datos que probablemente desconoce la mayoría, y que yo hasta hace poco, también. La respuesta a si son más antiguas las botas que las herraduras no me atrevo a darla porque realmente no hay pruebas exactas. La lógica me dice que sí (puesto que envolver un casco con un cuero curtido y amarrarlo con una cuerda es más fácil que forjar una herradura y clavarla), pero pruebas de peso no hay, y por eso simplemente podemos decir que las botas, antiguas son, y que surgieron siglos atrás.



La Evo Boot es la más reciente bota para caballos, ideal tanto para actividades deportivas como para hípica de ocio. Más info en:  http://www.evohorse.com/es/evo-boot-1-0/

Pero son muchas las veces en las que he tenido que oír, que el casco descalzo y las botas para caballos, no son más que una novedad pasajera, que el herraje es lo que se ha hecho de toda la vida, y que nada podrá sustituir al acero. Y aunque creo que en los próximos años, vamos a asistir a una evolución enorme en las botas para caballos, será bueno que también echemos una mirada al pasado de siglos atrás y comprobemos que las botas no son ni mucho menos algo pasajero ni novedoso, sino que tienen también siglos de historia.

Los que habitualmente leéis mis publicaciones sabéis que mi obsesión, además del entrenamiento equino, es la historia del caballo y todo lo que le ha rodeado. Es por eso, que creo importante bucear no solo en los orígenes de las razas, sino en los atalajes, métodos de entrenamiento y todo aquello que ha rodeado al caballo desde su domesticación.

Así que en torno a la cuestión que se plantea que si la herradura es muy antigua, que si las botas para caballos y el barefoot es una moda pasajera y que nada podrá sustituir al acero, hemos de aclarar que la bota es como mínimo, igual de antigua que la herradura, aunque en según qué casos (es decir, según en qué civilizaciones), incluso más antigua



Tengas a tu caballo descalzo o herrado, ante cascos débiles o agrietados o si bien crecen menos de lo que deben, Ungulat, de St Hippolyt es de gran ayuda. Este es un producto que estoy usando personalmente con mucho interés con una yegua con la que otros productos de otras marcas no han dado funcionado y el resultado está siendo muy satisfactorio. Si quieres conocer el producto con más detalle, ve a: https://st-hippolyt.de/Spain/index.php/es/horsecare/201/ungulat-1-detail

Como digo, lejos de querer entrar en polémicas, se trata aquí de que tengamos claro que lo que creemos se ha hecho de "toda la vida" (la eterna frase que hemos de oír una y otra vez en el mundo ecuestre), no tiene tanta tradición como pueda creerse. Indudablemente, las herraduras cuentan con siglos de historia, pero ni mucho menos, van aparejadas a la domesticación del caballo . La cuestión de las herraduras gira siempre en torno al manejo que los celtas hicieron del hierro y que cabe creer que pudieron aplicarlo a sus caballerías. Pero pruebas como tales, no he podido encontrar libros que las aporten. Es decir, se cree que las herraduras pudieron ser ya usadas por los celtas, pero no hay vestigios de las mismas (o al menos yo no he podido encontrar manuales que aporten documentación al respecto). Sí en cambio, hay vestigios de otros artilugios de hierro que usaron y que han aparecido en yacimientos. En cambio, si que sabemos del uso, y en siglos atrás, de las hiposandalias, que como decimos, no son ni mas ni menos que primigenios modelos de lo que hoy conocemos como botas para caballos.

Lo que ocurrió, es que por entonces, se carecía de la tecnología como para producir botas duraderas, y sobre todo, que fueran cómodas para el caballo, no produjeran rozaduras, y no se salieran al poco de poner el caballo en movimiento. Pero que ya se produjeron botas para caballos hace siglos, es indudable. Cosa totalmente lógica por cierto, ya que si nos fijamos en las ilustraciones con las que acompaño este artículo que nos muestran las hiposandalias, no se tratan más que de sencillas y rudas adaptaciones de lo que debió ser el calzado primigenio del ser humano. Pero para la tecnología de siglos atrás, la herradura resultó ser una opción más factible a la hora de colocar un elemento de protección para el casco y que no supusiera muchos quebraderos de cabeza.

Es un asunto puramente de fijación al casco. Me imagino que durante no poco tiempo se harían infinidad de probaturas, hasta que se dieron cuenta, que los clavos, era lo único que podía asegurar un cierto nivel de seguridad en la fijación de un elemento que protegiera el casco de un excesivo desgaste al mover los caballos por firmes duros y abrasivos. Claro que entonces no existían los plásticos, los velcros, las correas de nylon, el neopreno, cierres de precisión con clips, etc.


Modelos de hiposandalias o botas para caballos de la Antigüedad
-   
Cómo muchos sabrán, la necesidad de proteger los cascos de los caballos surge en cuanto el caballo empieza a moverse por calzadas empedradas y firmes para los que el casco del caballo no está preparado. En sus primeros siglos de domesticación, al no existir caminos empedrados el caballo podía desplazarse por caminos de tierra y campo a través sin mayores dificultades. Es en cambio, en particular con la expansión de la civilización romana, la cual crea una redes de caminos impresionantes que cruzan media Europa, parte del norte de África y Oriente Medio, todos de piedra, y en la que los caballos, tanto de monta como de tiro, se moverán continuamente y para los que necesitarán una protección en sus cascos puesto que hacer kilómetros y kilómetros sobre piedra con una persona montada o tirando de un carro, es un sobre-esfuerzo para el que la evolución natural del casco del caballo, no estaba – ni está – preparado.

Además, el caballo debía hacer frente no solo a esta situación, sino a subidas y bajadas por firmes que en la naturaleza no se encontraba, y los resbalones y la adherencia, fueron otra causa de preocupación para el que entonces era el principal medio de transporte.

Lejos queda de este artículo hablar de las soluciones que ya por entonces en China,civilización pionera en todo lo ecuestre, empleaban, o de prototipos de “suelas” para caballos de distintas civilizaciones y que indudablemente las hay. Pero el motivo de este artículo es mostrar que la inquietud por las botas equinas es bien antigua, y que además, es la que nos pilla más cerca, pues hablamos precisamente de la Europa de Roma, y cuyas calzadas, cruzaban nuestra Hispania, y de las que aun quedan considerables restos por cierto. Roma y Grecia, por lo tanto, usaron para sus caballos, botas, y de muy diferentes tipos. Para saber más sobre la Hiposandalia o Hiposolea, me permito citar la explicación que da el portal de Arqueología Antiquitatem:

"hiposolea es un término técnico utilizado en arqueología o Historia Antigua para denominar a las “sandalias”, suelas o protecciones que los antiguos griegos y romanos colocaban a los équidos, caballos o mulas, en sus pezuñas o patas.

El término está formado a partir de la palabra griega ἱππὁς, que significa “caballo” y la latina “”solea”, que significa “sandalia”.
“solea”  a su vez deriva de “solum”, suelo, y en general parte inferior de algo. De este término deriva el español “suela”, parte del calzado que está en contacto con el “suelo”. 

Diversos textos y algunas pruebas arqueológicas y artísticas revelan la existencia de unas protecciones para las pezuñas o pies de los équidos. Las había de metal, generalmente hierro, y también de esparto, cuero, mimbre  o junco. Quedaban sujetas con unas cintas o cuerdas a las patas, por lo que su colocación o supresión debía resultar fácil, como se deduce de un texto de Suetonio, Vida de Vespasiano, 23,2  en que cuenta cómo  un mulero se detiene en pleno viaje a calzar las mulas de la yunta imperial.

Cito dos textos que nos hablan de estas “hiposoleas”  y de la extravagancia del emperador Nerón y de sus esposa Popea. Dice Plinio, Naturalis Historia, XXXIII,49, 140
… en nuestra propia época Popea, la esposa del emperador   Nerón, ordenó también que sus mulas favoritas fueran calzadas con unas sandalias de oro
… nostraque aetate Poppaea coniunx Neronis principis soleas delicatioribus iumentis suis ex auro quoque induere iussit.
Y Suetonio, Nerón, 30, 3:
Se dice que nunca viajó con menos de mil carruajes, con las mulas con sandalias de plata y muleros vestidos con lana de Canosa y con una multitud de mazacos (pueblo de jinetes de Mauritania) y acompañantes adornados con brazaletes y collares.
Numquam minus mille carrucis fecisse iter traditur, soleis mularum argentéis, canusinatis mulionibus, armillata phalerataque Mazacum turba atque cursorum."


Si alguien quiere profundizar en el tema, puede leer el libro El caballo en la Antigua Iberia, disponible parcialmente en Google Books y que dejo insertado:

 


-        Para finalizar, esperando que este texto ayude a entender que las botas para caballos pueden ser también "de toda la vida", y cómo es un tema recurrente que me preguntan constantemente, os diré lo que siempre digo sobre la ya para mí obsoleta comparación barefoot y botas vs herraduras:

       
No estoy en contra de las herraduras, simplemente tengo claro que el caballo funciona mejor descalzo y con botas cuando las requiera.

       Además, gracias a la tecnología y los materiales del siglo XXI, hoy disponemos de modelos de botas muy evolucionados que nos permiten trabajar por toda clase de superficies con total comodidad para el caballo. Estamos en el 2017 y hemos de estar abiertos a todo aquello que suponga una mejora en la calidad de vida de nuestros caballos, y hoy por suerte, disponemos de muchas opciones para proporcionar protección frente al desgaste de los cascos sin que ello suponga tener que herrar. 


      En la foto, mis Equine Fusion All Terrain. Con este par de botas (en los pies la yegua no lleva nada), puedo salir a entrenar por toda clase de terrenos sin que por ello los cascos sufran un desgaste excesivo. Galope, trote, salto, caminos duros y blandos, cuestas...Mi trabajo consiste en entrenar caballos, por lo que mis exigencias van más allá de la mayoría de caballos de ocio y de deporte a nivel amateur, y hago lo mismo con mis caballos descalzos que cualquier caballo herrado. 

Si aun tienes alguna duda de lo que puedes hacer con las botas de hoy en día, o si quizás estás pensando en calzar botas para tu caballo pero no estás seguro de cómo hacerlo y qué modelo elegir, pásate por mi sección de contacto y mándame tus dudas, y si estás por Sevilla, Cádiz o Huelva, podemos vernos personalmente y estudiar la opción más adecuada para tu caballo: http://www.tomasmateo.com/p/sobre-mi.html


viernes, 18 de agosto de 2017

Razones de peso por las que deberías pesar lo que come tu caballo

Curiosamente, una de las herramientas que más uso en mi trabajo, es una báscula de cocina. Lleva conmigo tres años y pico, y es de gran ayuda. ¿Y por qué alguien que se dedica a entrenar caballos se apoya tanto en una báscula?

SENCILLO: ME DICE CON EXACTITUD LA CANTIDAD DE PIENSO QUE COMEN LOS CABALLOS CON LOS QUE TRABAJO.




Si bien la compré para tener control de lo que comían mis caballos, en poco tiempo empecé a usarla también para saber qué cantidades comían los caballos de mis clientes. ¿Y por qué me pongo a pesar lo que comen sus caballos? PORQUE CADA GRAMO DE PIENSO QUE INGIERE EL CABALLO ESTÁ INTIMAMENTE LIGADO A SU RENDIMIENTO Y COMPORTAMIENTO EN GENERAL.

Esto, que se dice en una sola frase, es obviado por una gran mayoría de jinetes profesionales Y propietarios de caballos. Por desgracia, me sigo encontrando con caballos que comen mucha cantidad de cereal y ninguna o poca cantidad de pienso de calidad. El resultado: caballos obesos, caballos con problemas metabólicos, con lesiones derivadas del sobrepeso y de la falta de huesos y tejidos duros de calidad, problemas de comportamiento, etc. UNA BUENA ALIMENTACIÓN NO CONSISTE EN TENER AL CABALLO GORDO, SINO EN TENER UN CABALLO EN SU PESO ADECUADO Y CON UN SISTEMA MÚSCULO-ESQUELÉTICO SANO Y UNA MENTE DISPUESTA AL TRABAJO.

Al principio, como os decía, la báscula la tenía solo para pesar las raciones de mis caballos, ya que cada uno come cantidades y tipos de pienso diferentes. Y puede que también os preguntéis, ¿por qué comen distinto? Pues porque hay que adecuar a cada caballo lo que necesita comer en base a sus necesidades, y estas pueden venir determinadas principalmente por:

Edad
Raza
Estado de peso/musculación
Fase de trabajo en la que se encuentre
Si vive en paddock o en libertad total
Historial delesiones o patologías como laminitis, lesiones articulares…
Etc

Es MUY IMPORTANTE QUE DEMOS TANTO LA CALIDAD COMO LA CANTIDAD ADECUADA DE PIENSO A CADA CABALLO. Nunca tendrá las mismas necesidades un potro de 4 años que un caballo de 12, un PRE que un PSI, un caballo de raid o uno de paseo, etc. Y por supuesto, las raciones, además de tener en cuenta todo lo anterior, deben basarse en el régimen de trabajo en el que se encuentre el caballo.

Por lo tanto, dar de comer lo mismo cuando el caballo que solo sale del box para trabajar suave en la pista que cuando trabaja a tope el fin de semana, es contraproducente.

Esto por desgracia se ve a diario en miles de caballos repartidos por diferentes hípicas de España: caballos que no salen de sus boxes en todas la semana, a los que se les da de comer dos raciones diarias, por lo general de avena, lo cual le causa graves perjuicios, ya que su cuerpo no puede quemar toda la energía que consume con la comida, y desemboca en forma de trastornos metabólicos,y por supuesto, de ansiedad y comportamiento, así como en exceso de fuerza el día que salen de la cuadra al fin.

Este tipo de caballos que no trabaja en varios días, no deben recibir comidas con tanto almidón, y sí en cambio un heno suave y pienso bajo en calorías. Igualmente, esta alimentación típica basada en avena, será a todas luces insuficiente en calidad en caballos que vayan de concurso o que trabajen el fin de semana cuando sus propietarios tienen tiempo, ya que la avena aporta energía y poco más, pero pocos nutrientes, los que precisamente necesitará el cuerpo para reponerse de los esfuerzos.

En definitiva, dar de comer la misma cantidad a caballos distintos y con regímenes de trabajo diferentes, solo nos llevará a problemas físicos y de comportamiento más temprano que tarde. Recuerda que muchos de los supuestos problemas que surgen a los caballos, se arreglan con un cambio de alimentación, adaptándola a sus necesidades reales.

Entre las muchas opciones para alimentar caballos que hay hoy, yo personalmente elijo St Hippolyt, debido a la formulación de sus piensos, avalada por una experiencia de 25 años, y con una gama amplia y enfocada en necesidades muy específicas y que me permite darle a cada caballo lo que realmente necesita.


SI ESTÁS INTERESADO EN SABER SI TU CABALLO COME la CANTIDAD Y CALIDAD ADECUADA  A SU EDAD, RAZA, CONDICIÓN Y NIVEL DE TRABAJO, puedes contactar conmigo a través de mi e-mail, y junto con St. Hippolyt España evaluaremos si su relación trabajo/alimentación es el adecuado.

viernes, 11 de agosto de 2017

Puesta en forma de un PRE obeso y con varios problemas añadidos

Este es en un caso muy especial, ya que se trata del reencuentro con un viejo amigo al que ya en otras ocasiones, he puesto en forma. Se trata de un PRE de 14 a, castrado, y lleva un año y medio viviendo en libertad, lo cual le ha permitido mantener un cierto grado de forma, su propiocepción alta y un carácter dispuesto, pero al ser un caballo algo delicado, me encuentro con varios problemas que atajar:

-          Obesidad. Me enfrento a un caballo deformado, con acumulaciones de grasa por diferentes zonas del cuerpo. Como todos los PRE, su metabolismo les predispone a la obesidad. Si aun no conoces las nefastas consecuencias que el sobrepeso puede acarrearle a un caballo, te recomiendo leas este artículo: Obesidad humana y obesidad equina.


El caballo justo antes de retomar el trabajo (17 julio del 17). Se observan las acumulaciones de grasa y el dorso hundido.


-        Dorso hundido. Al no trabajar los abdominales – que ayudan a sostener el dorso-  y tener una barriga enorme, el dorso está bastante hundido, debido al sobrepeso que tiene que soportar, ya que la barriga tira del dorso hacia abajo, y como decimos, los abdominales, carecen de tono muscular para soportarlo.

-          Forma física baja. Dentro de cada raza de caballos, hay individuos que se mueven más en el prado que otros, y este es de natural tranquilo. Sus compañeros de prado, por ejemplo, presentan un aspecto mucho más musculado y en forma que él.

-          Digestiones malas, diarreas. Este siempre ha sido un caballo al que la clásica dieta de avena y paja no le sienta bien. El almidón, mal admitido en general por todos los caballos, a este le sienta peor aun. La paja por otro lado, al ser un forraje de mala calidad, no ayuda a este problema e incluso lo empeora. El caballo tiene desde los glúteos hasta los corvejones y los menudillos, los chorreones de la diarrea propia de estos casos.





Cascos y línea blanca. Los cascos estaban bastante largos, lo cual no ha revertido mayor problema que el de un recorte apropiado, lo que ocurre es que al haber estado largo tanto tiempo, las lumbres han soportado una presión excesiva lo cual lleva a la distensión de la línea blanca, problema empeorado una vez más por las alteraciones metabólicas que producen los picos de insulina que da la avena en grandes cantidades. Recordemos que todos los trastornos metabólicos se suelen reflejar en los cascos, y el de la obesidad y las dietas altas en carbohidratos especialmente.







-          Picores y heridas. En anteriores ocasiones, este caballo había presentado el mismo problema, si bien en esta ocasión, se ha manifestado con más virulencia, probablemente acrecentado por la causa de que su dieta es pobre en aportes nutricionales y su sistema digestivo está por los suelos, lo cual hace que su sistema inmunológico apenas pueda defenderse de estas situaciones de alergia.


¿Cómo empezar entonces con un caballo al que le sobran unos 80 kilos de grasa repartidas por todo el cuerpo, con el dorso peligrosamente hundido y que además está visiblemente molesto por sus problemas digestivos e intestinales?

1_Con una puesta en forma en fase inicial solo pie a tierra que si bien pensaba darle una duración de 15 días, he prolongado casi hasta el mes, debido a que no he visto el dorso con garantías en el tiempo previsto.

2_Con un cambio de dieta. Se le elimina la avena y la paja y se cambia por heno de pradera, a la par que se le suplementan unas vitaminas y varios dientes de ajo repartidos a lo largo del día para fortalecer su sistema inmunológico a la par que ahuyentar a insectos. Ahora además que empieza la segunda fase de su entrenamiento y empezaremos a exigirle más trabajo, le daremos un pienso especial para caballos que tienen tendencia a engordar pero que necesitan un pienso completo que les aporte los nutrientes necesarios. Se trata de Equigard, de St Hyppolit. En este enlace tienes más info sobre este pienso y la opción de comprarlo: https://st-hippolyt.de/Spain/index.php/es/comida-basica/77/equigard-detail



3_Un cambio en el manejo y modo de vida del caballo. De estar en un prado en el que se rasca con diferentes árboles y zarzas que le producen cortes, pasa a estar unas horas al día en box y otras suelto.

Las cuatro primeras semanas, el trabajo de recuperación cardiovascular y de puesta en forma general las he hecho exclusivamente pie a tierra para preservar su dorso a la par que lo vamos fortaleciendo. 

Y os preguntaréis: ¿Por qué esperar tanto para subirse? Por supuesto, para ir fortaleciendo el dorso y que el caballo vaya ganando forma en general hasta que me suba, pero todo ello se resume en una frase magistral de mi maestro (José Manuel Sales Pons “El Cura”):

“PARA QUE UN CABALLO NOS LLEVE BIEN, PRIMERO ÉL HA DE LLEVARSE BIEN A SÍ MISMO”.

Así que empiezo a trabajarlo sin montarme con dos objetivos prioritarios:

1-      Forma física: perder grasa, ganar músculo y capacidad cardiovascular (al haber estado  viviendo en un prado grande, conserva un mínimo de forma que me permite empezar mejor de lo que esperaba)

2-      Dorso: No podemos dejarnos engañar por la grasa que inunda su cuerpo (y el de otros tantos caballos) y creer por eso que está fuerte. Además, el exceso de panza que tiene “tira” del dorso hacia abajo, por lo que esta primera fase la hago solo pie a tierra para no sobrecargar con mi peso una zona ya de por sí falta de musculatura por un lado y debilitada por la barriga que lo tira hacia abajo. Por lo tanto, no me arriesgo y los primeros 30 días, todo el trabajo es pie a tierra, que me permitirá ayudarle a que pierda barriga y que fortalezca dorso . Si se tratara de un caballo que ha estado estabulado aun me plantearía más semanas de pie a tierra hasta montarme. Una vez me monte, lo haré 3 veces por semana, en sesiones cortas (20 min) y principalmente al paso, con una montura y una cincha adecuados a su conformación, y progresivamente iré pidiéndole minutos de galope. Otros tres días serán de TPaT y uno de descanso.

Problema y solución:

Obesidad:  ejercicio + eliminar avena y sustituirlo por Equigard de St Hyppolit

Dorso hundido: eliminar barriga, trabajo PaT especial para fortalecer dorso

Digestiones malas, gases, diarrea: avena free, pienso nuevo

Alergias, picores: nueva alimentación (sistema inm bajo, ajos, pienso…), higiene, en vez de libertad total, box + prado

 4 de Agosto: el caballo ha perdido peso pero el dorso aun presenta un aspecto hundido

11 de agosto: mayor pérdida de peso y el dorso ya empieza a mostrar mejor aspecto

miércoles, 26 de julio de 2017

Historia del caballo árabe, II parte.

Segunda parte del viaje que hacemos por territorios medievales buscando el origen del caballo árabe y su posible llegada a Europa en el medievo:


En el artículo anterior trazábamos una línea sobre aquello que podemos asegurar con ciertos niveles de acierto sobre el origen del caballo árabe, a la par que planeábamos sobre la leyenda que en torno al mejor caballo del mundo siempre fluye inexorablemente.

Mameluco descansando, de Carle Vernet

Nos encontramos en los siglos VII-VIII con una civilización arábiga que se ha bifurcado en dos caminos, pues una parte de esta se asentará en las grandes ciudades, como Damasco, Bagdad y Córdoba, y otra escisión, que sigue – y hoy en claro riesgo de extinción – viviendo el modo de vida beduino. En ambos casos, el caballo sigue siendo un pilar fundamental. El caballo es para el árabe beduino modo de vida, y para los árabes de las urbes, elemento fundamental en la caballería militar, además de un orgullo y elemento de exhibición. Los emires, califas y personajes principales de ciudades y castillos se rodearán de los mejores caballos posibles. Pero hasta llegar a este punto, aún sucedieron algunos hechos con anterioridad.

Cuando en el siglo VII, Mahoma inicia la predicación de su mensaje, el caballo es un pilar fundamental en la sociedad árabe del momento (aunque la cabaña arábiga no era tan extensa como pudiera pensarse). El Corán y la tradición islámica (esto es, frases, dichos y hechos de Mahoma así como de sus compañeros y seguidores más inmediatos y que fueron recogidos para que siempre fueran una referencia), están plagados de referencias al caballo, de cómo ha de cuidarse, de la bendición que suponen, y en definitiva, de la importancia que conlleva en la vida del hombre. Y algo así no se construye de la noche a la mañana, por lo que podemos aventurarnos a pensar, que entre aquellos relieves del palacio de Nínive de los que hablábamos en el artículo anterior – y que nos mostraban a unos árabes que aun montaban camellos y no caballos -, datados en el siglo VII a.C., y el nacimiento de Mahoma, a mediados del sigo VI d.C., los árabes habían hecho suyo al caballo y se habían convertido en los criadores del que iba a ser el mejor caballo del mundo durante siglos.

La fecha exacta, por lo tanto, queda en un abanico demasiado amplio: mil años, pero probablemente, no pasaría mucho tiempo desde aquellas derrotas que los beduinos sufrían en sus combates a lomos de camellos, hasta que observaron que para ciertos menesteres, el caballo era el mejor compañero posible.

Ahora bien, si queremos seguir afinando, estudios recientes nos dicen que una civilización situada en Arabia y de reciente descubrimiento, cuyo origen se remontaría a 9.000 años a.C., y a la que han bautizado como al-Maqar, ya tenía caballos domesticados, lo cual, contradice a la teoría propuesta por zoólogos de la universidad de Cambridge, que mantienen que las primeras domesticaciones tuvieron lugar en las estepas occidentales de Eurasia, lugar desde el que más tarde, los mongoles se lanzaron a la conquista de un vastísimo territorio, llegando hasta las puertas de Europa, y todo ello, gracias al sabio manejo de sus caballos, recios animales sobre los que cabalgaban varias horas al día. La controversia sobre donde tuvo lugar esta domesticación primigenia no nos llevaría a ningún buen puerto, y los posibles intereses que puedan subyacer - como intereses turísticos y similares - nos conducen a no decantarnos más que por lo que de momento, parece seguro, y son estos breves apuntes que hemos aportado aquí. No obstante, conviene además diferenciar, entre lo que supone una domesticación en sí del caballo, y el empleo del mismo como elemento avanzado de caballería, lo cual, no cabe duda, ya era patrimonio de los asirios.


Por otra parte, se han encontrado en diferentes zonas de Oriente Medio, restos óseos de caballos, datados en diferentes épocas, que se asimilan bastante a la tipología del PRÁ de hoy. En cualquier caso, no cabe duda de que antes de la expansión del Islam, el caballo es un elemento indisoluble en todas las diferentes tribus árabes. Lo crían y lo usan para numerosos cometidos, y de ello nos dan buena prueba los abundantes documentos religiosos que hablan sobre como ha de cuidarse al caballo, criarlo, y la bendición que suponen. El árabe ya ha hecho suyo al caballo y aplicará con él los conocimientos de cría – no olvidemos que el pueblo árabe lleva siglos criando y entrenando camellos -  que maneja desde hace siglos, adaptándolo a su modo de vida, lo cual le convierte en ese ansiado caballo veloz, resistente y además, bello y noble, que tantos pueblos irán buscando a lo largo del tiempo a los desiertos de Oriente Medio.

Entonces, con la fulgurante expansión del Islam, se producirá la de la civilización árabe, que a su vez se nutrirá de la tradición griega del Imperio Bizantino, e igualmente se irá alimentando y fundiendo con  las de los diferentes países a los que va llegando, como Persia, India, e incluso la Península Ibérica. Y por supuesto, el árabe llevará consigo su amado caballo, pero es este uno de los puntos más peliagudos de la historia ecuestre y la historia en general, ya que en lugar de observar las pruebas, puesto que apenas las hay, hemos de dar paso al análisis pausado y racional, ya que la lógica nos dice que era imposible que existiese una cabaña caballar arábiga en Arabia tan grande como para seguir criando y reproduciéndose en la Península Arábiga, y a la vez, abastecer a los inmensos territorios de todos los dominios islámicos, que iban desde las costas del Atlántico en el norte de África y sur de Europa, hasta cada vez zonas más lejanas de Asia. Por lo tanto, es indudable que algunos caballos árabes saldrían, pero no serían muchos, y por supuesto, no siempre serían los mejores, que siempre serían los preferidos para seguir contribuyendo a la mejora de la raza.



En este punto, es donde han patinado la mayoría  de libros de caballos árabes que he leído, los cuales no dudan, en lo referente a la Península Ibérica, afirmar que en el tan traído y llevado 711 – fecha de llegada del Islam a Iberia – llegan los árabes montados en sus caballos. Ni eran tan árabes los que llegaron, sino norteafricanos en su mayoría – árabes más bien pocos – ni tampoco eran árabes los caballos que montaban, sino que, en caso de que montasen caballos traídos con ellos, serían también africanos, y no árabes.

Razones:

1-    Como digo, las primeras – y las siguientes - poblaciones islamizadas en llegar a la España visigoda, eran más norteafricanas que árabiga – éstas serían minorías en general- . En ese momento, la población árabe “pura”, era escasa, lo cual imposibilita su presencia simultánea en el sur de Europa, Norte de África, zonas del actual Egipto, Somalia, etc, India, China, etc, etc. La expansión del Islam en sus comienzos es fulgurante, así como la arabización (imitación de costumbres de lo árabe) de los lugares en los que se establecía, pero la escasa población árabe que salía de las zonas árabes originales, pertenecían a élites que ocupaban cargos en la administración y similares. Son los islamizados, los que llevan el islam cada vez más lejos, y en nuestro caso, son nuestros vecinos del norte de África quienes traen el mensaje del desierto. 

Por otra parte, no son pocos los historiadores que otorgan a Mahoma una caballería, en su momento más álgido, de un máximo de 200 caballos. Con exactitud, esto no lo podremos saber, pero está claro que miles de caballos no debía poseer la caballería de los fieles a Mahoma. Eran tiempos duros, y el caballo no era un animal asequible. Por otro lado, los ratios de población de la época, nada tienen que ver a los que manejamos hoy. En lo referente a la Península Ibérica del sigo VII, los historiadores hablan de una población de dos millones de personas, mientras que los más optimistas, de cuatro. Todo esto desmonta el relato, más leyenda que otra cosa, que los árabes cogieron sus maravillosos caballos, salieron del desierto y colonizaron más de la mitad del mundo conocido por entonces.

2-    No hay que entender mucho de caballos además, para ser consciente de que no puedes montarte en un caballo en Arabia y llegar a la Península Ibérica o a China poco tiempo después, y encima arrasar a la caballería enemiga, por más árabe que sea un caballo.


3-    Con respecto a lo sucedido en la Península Ibérica, aun otro dato más nos impide admitir la teoría de la llegada de la caballería árabe desde el desierto del Heyaz en el 711: los vientos reinantes en el Estrecho de Gibraltar. incluso hoy, con ferrys rápidos y de avanzada construcción, no son pocos los días a lo largo del año que es imposible cruzar el Estrecho debido a los temporales de Levante y en menor medida los de Poniente. Las precarias embarcaciones de la época, no serían capaces ni mucho menos de transportar en un entorno tan hostil, cientos de caballos, ni árabes, ni norteafricanos. Por desgracia, aun no sabemos muy bien que pasó para que en dicha fecha se produjeran cambios tan señalados, pero que llegaron caballos árabes, es altamente improbable. Alguno norteafricano pudo cruzar, pero pocos debido al problema del Estrecho y de las embarcaciones que ya hemos señalado. Si ya en el siglo XX, el capitán Azpeitia tuvo dificultades para traer a España los caballos y yeguas que compró en Oriente, imaginemos trece siglos antes. Pero probablemente, desde hacía tiempo, habría trasiego de caballos entre el norte de África y la Península, ya que ambos territorios formaron parte del Imperio Romano.  Esto debe hacernos reflexionar sobre el tema de la pureza de la raza, no solo la árabe, sino de las Ibéricas, es decir, el PRE y el Lusitano, y su hermano de sangre, el caballo Berberisco. Durante siglos, se cruzarían caballos de uno y otro lugar, como es lógico entender.



 Todo esto desmonta el relato, más leyenda que otra cosa, que los árabes cogieron sus maravillosos caballos, salieron del desierto y colonizaron más de la mitad del mundo conocido por entonces.

Volviendo al PRá, hemos de tener en cuenta, que a lo largo de la Historia, se han considerado como Pura Raza Árabe a otros caballos que no son propiamente pura raza, pero ello no significa que fuesen animales de poca calidad. El caballo árabe de Persia, por ejemplo, es un extraordinario caballo, de alzada algo mayor que la del PRÁ, y de formas más redondeadas. También en La India se criaron excelentes caballos árabes, ya que cada año, el milenario país importaba de dos a tres mil ejemplares provenientes de Arabia Central, de la tribu Chommars en la antigua Mesopotamia, y desde Omán. Igualmente, en las estepas más orientales de Asia se criaron buenos caballos descendientes de árabes, y como no, en Turquía.

Hacia el Oeste, la expansión del islam conllevó la llegada de caballos árabes, pero mucho menos de los que la historiografía tradicional creyó. Los ejemplares más bellos y puros que llegasen desde Oriente serían algo excepcional, en su mayoría en calidad de regalos para reyes y embajadores y asuntos similares.

Para la expansión del islam desde Egipto hasta el sur de Francia, los caballos empleados, al igual que sus jinetes y el resto de soldados, serían más africanos que árabes. Cosa lógica, pues como decimos, en el siglo VII, la población de Arabia, no podía producir ni tantas personas ni caballos como para repoblar media Asia, todo Oriente Medio, y todo el Norte de África y el Sur de Europa. En este sentido, el veterinario E.J. Roux, en su libro El Caballo Berberisco, dice lo siguiente: "la conquista árabe fue, en el Magreb, realizada más particularmente con el concurso del caballo de África y no con los venidos de Oriente". Se trata del famoso caballo númida, y del cual los romanos hicieron ferviente uso. Ahora bien, el caballo númida, y que hoy conocemos como bereber o berberisco, lleva en sus venas un gran porcentaje de sangre árabe, y aunque su aspecto sea algo más rudo, no por ello deja de ser un animal excepcional y de grandes cualidades. 



Cabe suponer que los escasos sementales que salieran de Arabia, se cruzasen con las mejores yeguas de los lugares que el Islam fuera controlando, aunque nunca hay que dejar de olvidar que los árabes fueron muy reticentes a cruzar sus caballos con yeguas que no fueran de pura raza arábiga .Es por ello que en ese porcentaje de sangre árabe, más que los caballos llegados a partir de la expansión islámica, influyeron en un periodo muy anterior, los caballos que desde las rutas comerciales que, provenientes de la Península Arábiga, iban hasta Zanzíbar, de donde posteriormente se encaminaban hacia el norte, por Libia. También desde Sudán, partían mercancías y animales que arribaban hasta Tánger y hasta Sevilla por el Guadalquivir.

El númida fue el caballo que cartagineses, romanos, bizantinos, y finalmente árabes, usaron en sus movimientos por todo el Norte de África.  Así que, resumiendo, podemos trazar, a grandes rasgos, las siguientes líneas y períodos de influencia de la sangre caballar árabe en Europa:

- Roma. Cuando el Imperio fue avanzando hacia Oriente, empezó a traer caballos y yeguas que cruzarían con los caballos que ya tendrían en sus diferentes territorios europeos.
- Cartago. Los cartagineses, cuyos caballos númidas ya traían un alto grado de sangre árabe, llegaron a España con un cierto número de estos caballos. Más tarde, cuando Roma conquista y toma posesión de Cartago, lleva caballos númidas a Italia, desde donde a su vez se expanden hacia otros lugares del Imperio.
-Al-Andalus. Las crónicas andalusíes nos hablan de caballos de pura raza que o bien salían de España hacia Oriente, y viceversa. Este punto lo analizaremos detalladamente más adelante.

- Las Cruzadas. A lo largo de las diferentes cruzadas, fueron llegando a Europa caballos de sangre árabe que irían cruzándose con las razas autóctonas. Recordemos, que en cuanto a lo ecuestre, las Cruzadas suponen la confrontación de dos sistemas de equitación marcial totalmente distintos: Los europeos, que siguiendo la tradición de sus órdenes de caballería iban pertrechados con gruesas y pesadas armaduras y equipados con grandes lanzas y espadas, iban montando caballos de gran alzada y peso, y estos, a su vez, también iban protegidos con armaduras, y tuvieron que enfrentarse a la caballería oriental, de caballos medianos y sin apenas más protección que sus monturas, pero que irrumpían a una velocidad asombrosa y con la que sus jinetes hacían gala de un consumado manejo del arco y la espada. Con la creación de los Reinos Cristianos en Oriente, se fue creando un tráfico de mercancías que venían de dichos territorios hasta Europa, y los caballos, no fueron ajenos a este movimiento, pues los europeos pronto fueron conscientes de la calidad de estos caballos y yeguas.

martes, 11 de julio de 2017

Historia breve del origen del caballo árabe (I parte)

Normalmente, las personas que quieren vincular su vida al caballo y deciden estudiar una carrera universitaria, suelen escoger veterinaria. En mi caso, inicié la carrera - inconclusa, a la sazón - de Estudios Árabes en la Universidad de Sevilla,  llevado por mi afán de querer saber más del caballo árabe y del artífice de su creación: el beduino.

Todo lo que leía sobre los orígenes del caballo árabe, estaba basado más en leyendas y mitos que en realidades de peso académico. Era pues la de los Estudios Árabes, mi opción más indicada para penetrar del modo más fiable en la verdadera historia del caballo árabe, que a fin de cuentas, corría paralela a la de la civilización que lo creó.
Fruto de esos estudios, escribí unos artículos sobre el caballo árabe y su influencia en otras razas, que se publicaron en la revista Galope hará unos cinco años. A lo largo del verano los iré publicando siguiendo el orden en el que se editaron.

*En no mucho tiempo, podremos gracias a los estudios que se van haciendo en materia genética, tener ideas más claras sobre los orígenes del caballo árabe, ya que este texto está elaborado desde una perspectiva historiológica (historia+filología).



Al hablar del caballo árabe, inevitablemente resuena el eco de la leyenda, y con tan solo pronunciar su nombre, el aroma del desierto hace acto de presencia. Caballos de una belleza atemporal, dotados de una resistencia extrema, famosos por su valentía en el combate y por la lealtad incondicional que profesan a su jinete.

¿Pero cuánto hay de cierto en estas aseveraciones?

Que el caballo árabe es una realidad, no cabe duda, y muestra de ello son las innumerables ganaderías y ejemplares que hoy en día encontramos a lo largo y ancho de todo el planeta. Las grandes razas europeas de hoy deben en buena medida su existencia a la sangre proveniente de los primeros caballos y yeguas árabes que unos pocos europeos, conocedores de las virtudes de los caballos del desierto, empezaron a traer, no sin gran dificultad, desde el Medio Oriente. España no fue ajena a esta tendencia, y gracias a ello, el Pure Spanish, ha sido una de las variedades de caballo árabe más valorada en el mundo.

Pero remontémonos a la Arabia de hace unos siglos, e intentemos hacer un viaje en el tiempo y situarnos en la Península Arábiga, donde el Heyaz, el desierto en el que los árabes sobrevivían a las temperaturas más extremas del planeta, acogían en sus tribus a dos animales excepcionales: el camello y el caballo. Para el beduino, este es el más maravilloso animal de la Creación, y de él se sienten especialmente orgullosos. Tanto es el amor que profesan al más bello de los animales, que no dudan en considerarlo, junto al hombre, como un ser elegido y privilegiado, al que Dios habría concedido el poder de "volar sin alas".

El camello, es el otro gran aliado del beduino y junto con el caballo, formaron la alianza perfecta para su modo de vida milenario

La selección natural a la que las condiciones más inhóspitas brinda el desierto, se vio implementada por un duro criterio selectivo que los beduinos llevaban a cabo, mediante el cual ponían a prueba la resistencia al calor, la sed y al ejercicio físico a sus caballos. Solo los que pasaban estas implacables prácticas, eran escogidos para la reproducción.

Nuestro aguerrido Capitán, Luis Azpeitia de Moros, que nos dejó un testimonio de incalculable valor en la narración de su expedición a Oriente Medio (En Busca del Caballo Árabe), vivió en primera persona algunas de estas prácticas centenarias, entendiendo entonces, porqué el caballo árabe, había llegado a ser el paradigma de la resistencia.


En este audio puedes saber más sobre el viaje del capitán Azpeitia y sus compañeros a Oriente

El caballo, era el animal que los árabes usaban en sus razias, perfecto compañero para el ataque en las distancias medias y cortas, en las que por medio de un asalto relámpago, pillaban desprevenidos al enemigo y con el que sobre todo, podían poner tierra de por medio a gran velocidad. Por lo tanto, en el caballo depositaban su total confianza, y era objeto de sus máximos cuidados. Al caballo, el jinete y el criador árabe le exigía mucho, pero le daba aún más. Esta metodología, permitió que la cabaña caballar arábiga fuera convirtiéndose en algo excepcional.



El origen del caballo árabe, como tal raza, es algo que de momento, no podemos situar con exactitud en el tiempo ni en un lugar concreto, aunque hay ciertos indicios que nos pueden ayudar a establecer una aproximación a tales coordenadas, y de los que hablaremos más adelante. Pero claro, estas son cuestiones a las que los occidentales, nos empeñamos en llegar, en nuestro afán continuo de conocimiento intelectual, pues para la tradición arábiga, la cosa no tiene mayor misterio. Los caballos, según cuentan las historias beduinas, tienen su origen en el mismo origen del mundo.

En la historia de la tradición árabe, podemos encontrar tres tipos de textos que nos hablan sobre el nacimiento del caballo:

- La poesía preislámica. Estas composiciones, genuinamente beduinas, son un claro reflejo de la sociedad tribal tradicional del desierto, en la que los caballos y sus caballeros eran sumamente venerados. En muchos de estos poemas se habla de los caballos más importantes de la historia, los cuales provendrían de un semental que Salomón regaló a la tribu de los Azdíes de Yemen.

- Los textos y tradiciones religiosas. El caballo es un tema recurrente aquí, de gran importancia, y por lo tanto, de gran interés para el estudioso de la historia de la equitación y del caballo, pero se tratan de textos elaborados en cronologías muy posteriores a las épocas a las que hacen referencia, por lo que no podemos hacernos eco de ellos para establecer una datación concreta y del relato de esos linajes equinos.

- Tratados de contenido histórico. Como es sabido, el legado de la Grecia Clásica, fue continuado y evolucionado por la pujante ciencia árabe del medievo. Ahora bien, ello provocó que estos tratados, estuviesen demasiado influenciados por muchas de esas obras griegas, por lo que sus teorías tampoco nos sirven para llegar a ese ansiado punto inicial del caballo árabe como raza específica.

Si no prestamos atención a los rifles, el resto de la escena es probablemente muy similar a la que tuvo durante siglos en los desiertos arábigos, donde el caballo era omnipresente en la vida del beduino

Por lo tanto, de entre estas tres posibilidades, la que más garantías nos ofrece, teniendo en cuenta que nunca podremos a través de ella, determinar con criterio científico nuestro propósito, es la de la tradición poética preislámica, pues tales poemas, son los más fieles garantes de la tradición árabe más antigua. Estas composiciones poéticas nos transportan a un mundo fascinante, en el que el beduino vive en un entorno terriblemente hostil, en el que la naturaleza no es una madre acogedora que cobija y que ofrece verdor y frondosidad, sino que es una severa madrastra que cada día pone a prueba a los habitantes de sus tierras con sequías y calores extremos. Aún así, estos hombres y mujeres sacarán lo mejor de si mismos y se sentirán íntimamente ligados a ese entorno que los hostiga, y como parte indisoluble de esa naturaleza, está el caballo, el animal "más noble y bello" que pueda existir, y con el que escribirán su historia.

Según las leyendas transmitidas en tales poemas, el primer caballo fue Zad al-Rakíb (Viático del Caballero), el cual sería el origen de la primera familia equina conocida. Ahora bien, con el nacimiento y difusión del islam, esta versión primigenia se vería alterada, y se le atribuye a Ismail haber domado a Zad al-Rakíb, aunque también encontramos otra versión que cuenta que fue Matusalén quien primero se subió a los lomos de tan especial caballo. Según se dice, una presa del Yemen se rompió y con sus aguas esparcidas provocó la huida de todos los caballos que allí pastaban. De entre tales caballos, cinco de ellos serían capturados más tarde, y de los cuales nacieron cinco familias. En una de ellas, se crió una yegua llamada Kuhaylat, y cuyo nombre sería usado desde entonces para todo aquel caballo considerado pura raza.

En la literatura y tratados posteriores en las que se trató el origen del caballo, la influencia religiosa era ya innegable. Como hemos dicho, no podemos otorgarle valor científico, aunque no es poco ni mucho menos el que tiene. Merece la pena, pues, que citemos, aunque sea someramente, el que según un andalusí que vivió entre los siglos XI y XII, Abu Hámid el Granadino, es el origen del más bello animal del mundo: "cuando Dios quiso crear al caballo le dijo al Viento del Sur: “voy a crear a partir de ti una criatura que será la gloria de mis seguidores, la ruina de mis enemigos y el adorno de los que me obedecen”. Luego creó al caballo y dijo: “Te llamo caballo y te hago de raza árabe, a tu crin anudo el bien, y se conseguirán botines cabalgando sobre tu lomo, la honra estará contigo dondequiera que estés, y te hago señor de los animales”[...]. Luego lo envió a la tierra y el caballo se puso a relinchar [...]. Y reuniendo todo lo que había creado se lo mostró a Adán y dijo: “¡Adán!, escoge de lo que he creado lo que quieras”, y Adán escogió al caballo."

Maravillosa historia que, contada a la luz de la hoguera bajo el techo de una noche estrellada en el desierto, desataría las emociones más auténticas de quienes la escuchasen, y que redundaban sin duda, en ese amor y devoción que los árabes sentían por sus caballos.



Intentando llegar más allá de lo que estas tradiciones nos cuentan, hemos de hablar de aproximación, ya que como hemos comentado, aseverar categóricamente sobre el origen del pura raza árabe, es, al menos de momento, imposible. Según el arabista y letrado, José Aguilera Pleguezuelo, consumado investigador del caballo árabe, "la patria del caballo árabe es el Nejd, Asir y el Yemen", a la vez que nos advierte que se han tenido por PRÁ muchos caballos que en su linaje llevaban otras sangres. El genuino caballo árabe, proviene de las zonas del Nejd y de Amezah, lo cual es confirmado por William Gifford Palgrave (1826-1888), si bien Mr. Palgrave se decanta más por el Nejd, zona en la que pasó varios años, llegando a clasificar hasta trece clases de caballos nedjíes.

William Gifford Palgrave

Pero inevitablemente, hemos de enlazar de nuevo con la tradición religiosa. Esta nos cuenta que el rey David era un gran aficionado a los caballos, y llegó a reunir mil de ellos. Salomón, su hijo, heredó los mil caballos y los tuvo como el más preciado de sus bienes de entre todos los de la herencia que recibió de su padre. De esos mil, solo conservó cien, de los cuales provendrían todos los caballos posteriores. Ahora bien, esta leyenda - como otras muchas - puede tener un cierto origen real, pues recientes investigaciones han demostrado que en las excavaciones de la antigua ciudad de Meggido, hay unas construcciones, conocidas como Establos de Salomón, para lo cual, aquellos afortunados que tengan pensado viajar a Tierra Santa, pueden consultar la Guía de Arqueología de Tierra Santa, publicada en el 2006 por Fabio Bourbon y Enrico Lavagno.

Estrechando el círculo, nos ceñiremos a la Península Arábiga y a lo que en árabe se conoce como Bilad al-Sham, la zona que comprende los estados de Siria, Líbano, Israel, Jordania y los Territorios Palestinos, es decir, donde tuvieron lugar las grandes civilizaciones de la antigüedad. Entre ellas, los asirios, parece que fueron los primeros en hacer uso del caballo como elemento de caballería, lo cual les otorgó clara superioridad en el combate durante largo tiempo, hasta que los medos, perfeccionaron y superaron este arte ecuestre. Ello nos acerca aún más a la relación de los beduinos con los caballos, y en los impresionantes relieves del palacio de Nínive, podemos observar unas escenas ecuestres muy valiosas, entre las que podemos ver a Asurbanipal cazando a lomos de un espléndido caballo, y otra, en la que la invencible caballería asiria, derrota a un grupo de árabes montados sobre camellos, lo cual nos da a entender que los beduinos por entonces aún montaban más camellos que caballos. No sabemos, pues, en qué momento exacto, los árabes se rendirían a las ventajas y encantos de los caballos, pero al menos podemos observar, que se trataba de una tradición que fue pasando de una civilización a otra, y presumiblemente, mejorando y depurándose. Con estas bases, podremos al menos, hacernos una idea de cómo la tradición ecuestre árabe fue cobrando forma, hasta que en el siglo VI d.C, ya era de una consistencia enorme, y sobre la que ya si tenemos más información.

Los grabados de Nínive, son muy reveladores en cuanto al uso del caballo y el camello por parte de los asirios y los árabes respectivamente

Asurbanipal cazando con arco a caballo, relieves del Palacio de Nínive



Continuará en la II parte