lunes, 12 de noviembre de 2018

PODCAST: Claves para montar mejor y pautas para dar frutas a los caballos

En el episodio número 5 del Podcast os lanzo una pregunta clara: ¿Queréis montar mejor? ¿Quizás os bajáis con cansancio o con rigidez de vuestro caballo? ¿Hace tiempo que quizás notáis que ya no disfrutáis montando? Pues espero que con un sencillo truco que os explico en el podcast, podáis reencontraros con una Equitación no solo más estable sino en la que podáis disfrutar más y que también sea más agradable para vuestro caballo.

También hablaremos sobre las frutas que pueden comer los caballos y en qué cantidades, algo sobre lo que parece que hay dudas según veo por las consultas que me han llegado en relación a esta materia.

Aunque antes de entrar en materia, justo al principio del Podcast, os dejo con una sorpresa algo peliculera...

¡Espero que te guste!


miércoles, 7 de noviembre de 2018

La redonditis, el peligroso virus que te obliga a llevar el caballo redondo


“Hay que llevar el caballo redondo”

“ponlo redondo que si no, no vale”

“¡Oblígalo a que se ponga redondo!”





Son frases que se oyen sin cesar por las hípicas de toda España. La redonditis es un auténtico virus que se extiende por todas las hípicas y clubes de este país y que una vez contagia a la persona, esta se obsesiona hasta la locura con la idea de que su caballo vaya “redondo” en todo momento, y es su caballo precisamente el que más duramente padece las secuelas de este virus, ya que su propietario no dudará en echar mano del rendaje o lo que sea para que su caballo esté redondo continuamente, sea trabajando a la cuerda o montados.

Ante la fiereza de la plaga, me pregunto: ¿Por qué la repiten sin cesar profesores y jinetes especialmente del ámbito domero? Y lo que más me preocupa, ¿Por qué esa obsesión en inculcar a sus alumnos la idea del caballo redondo? ¿Y hasta cuándo van a seguir obsesionados con “poner” a sus caballos redondos? ¿Hasta que de verdad parezcan circunferencias? Y el colmo, y que lleva a destrozar (sí, has leído bien y no exagero, destrozar) a no pocos caballos, es el uso de rendajes auxiliares (gogues, chambones, elásticos, etc.) para obligar al caballo a través de dolor en la boca, a colocarse “redondo”.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que EL IR REDONDO ES UNA CONSECUENCIA, es decir, una postura que el caballo podrá adoptar libremente y siendo estimulado, que no forzado, cuando su cuerpo se lo permita a través del entrenamiento correcto a lo largo de un determinado tiempo. NO ES ALGO QUE PUEDA CONSEGUIRSE A BASE DE FUERZA O RENDAJES Y DE UN MODO INSTANTÁNEO, es decir, el caballo ha de ser capaz de colocarse en esa supuesta redondez como resultado de un entrenamiento y una preparación, pero si se le coloca a base de obligarlo con presiones en la boca, de nada servirá, excepto para dejarlo detrás de la mano como mínimo y con el tiempo, le provocaremos consecuencias desastrosas en su cuello, dorso, etc.

Cuando pregunto a estos jinetes por qué quieren llevar a su caballo redondo, escucho respuestas como:
-          "No se…mi profesor siempre dice que es como tiene que ir el caballo"
-          "Es para hacer el dorso… ¿no?"
-         " Bueno, es que van más guapos"
-          "Es como tienen que ir"

Etc, etc. Todos grandes argumentos de peso (entiéndase la ironía). Efectivamente, trabajar un caballo en cierta postura le beneficiara, pero lo que suelo ver por ahí y que la gente tiene como redondo, no es ni mucho menos, una postura optima, y más si se hace con gogues, gomas, alemanas y el amarre o rendaje de turno. Ante estas respuestas tan dudosas, siempre les contesto yo con:

-          ¿Y no te dice tu profe también que es igual de importante (o más) salir al campo con el caballo y darle sesiones de paso con el cuello bien estirado? ¿y de galopar en cuesta nada?
-          ¿Sabes que saltar o un buen trabajo pie a tierra puede ser mucho más beneficioso que el llevar al caballo redondo de principio a fin.
-        Etc, etc

 EN LUGAR DE BUSCAR LA REDONDEZ CONTINUA, ES MUCHO MÁS BENEFICIOSO ENTRENAR LOS CABALLOS FUERA DE LA PISTA, PERMITIRLES POSTURAS MUCHO MÁS ÓPTIMAS, SUBIR CUESTAS Y COMBINAR DIFERENTES EJERCICIOS. 

Este mundo domeril siempre tiene frases icónicas que sus adeptos repiten sin cesar, pero que ni ellos mismos saben por qué…las oyen a sus referentes y las repiten, y sus referentes tampoco es que se paren mucho a examinar argumentos biomecánicos que las sustenten. Podríamos repasar los grandes hits del panorama domeril y con los que nos machacaron durante décadas, aunque me temo que estos preceptos tan carentes de fundamento se han hecho populares en casi todas las disciplinas hípicas y en las de puramente ocio. Algunos de estos "greatest hits" son:

“Pasar por el dorso” (aun no he conseguido que nadie me explique bien este concepto)

“Talones abajo” (nada recomendable para un buen asiento)

“Las manos siempre bajas” (las manos hay que adaptarlas a cada caballo y situación)

“Las manos nunca deben pasar al otro lado de la cruz” (muy bonito, pero carente de fundamento si queremos hacer un uso correcto de la rienda exterior)

“Hay que incurvar de verdad al caballo” (algo fisiológicamente imposible)

“Hay que sentir las caderas del caballo” (tan difícil de entender como lo de pasar por el dorso)

Etc. etc.
.
Todas estas aseveraciones repetidas hasta la saciedad, fácilmente desmontables no ya por un mínimo de Equitación lógica, sino por leyes físicas que rigen el mundo conocido, y que aunque a muchos cueste creerlo, esas leyes también afectan al caballo y al que lleve encima, por más que se empeñe en ignorarlas. La cuestión es que muchas de estas frases se vienen oyendo durante décadas, se repiten sin cesar de profesores a alumnos y han ido degenerando con el tiempo y sin que como digo, la mayoría de los que las proclaman, no saben muy bien de que están hablando.

EL TRABAJO A LA CUERDA BIEN REALIZADO Y MANTENIDO EN EL TIEMPO ES UNO DE LOS MODOS MÁS SANOS Y EFICACES DE PREPARAR AL CABALLO PARA QUE ADQUIERA LAS POSTURAS QUE MÁS LE BENEFICIAN


Pero ahondando en la cuestión del “redondismo”. La idea de base, es cierto que a priori es buena: se trata de colocar al caballo en una posición que no solo sea bella sino que le muscule de un modo adecuado. Ahora bien, yo me pregunto:

1 ¿Esto ha de hacerse todo el tiempo que trabajamos al caballo?

CLARAMENTE NO. Por la misma razón que ningún deportista entrena en la misma postura todo el tiempo. En cambio, estamos hartos de ver caballos que desde que se monta el jinete hasta que se baja, está forzado a ir encogido, más que redondo incluso. Insisto, en muchos casos forzando con el rendaje de turno o con riendas de atar porque igual vale para el trabajo a la cuerda.

El remate viene con los caballos de clase o aquellos que en definitiva se montan con las dichosas “gomas” en la boca. La excusa de siempre: se usan para que vaya redondo. ¿Y si se las quitamos y no va redondo?. Pues entonces es que algo pasa, y no bueno precisamente. El caballo que no se pone “redondo” sin cachivaches es que:

1_ O bien el jinete no sabe como pedir dicha postura
2_O bien el caballo no puede, no está preparado, tiene lesión de dorso o de cualquier otro sitio
3_Y lo más común: se unen ambas causas


2 ¿Con tal de poner al caballo redondo todo vale?

POR SUPUESTO QUE NO. Como hemos dicho, el ponerse redondo debe ser una consecuencia que se produzca con el paso del tiempo y debido a un entrenamiento coherente, no a base de colocar al caballo forzándolo. Si el caballo está debidamente preparado, se colocará redondo con apenas una leve indicación de nuestros dedos y la ayuda de las piernas. Pero sin forzarlo en ningún momento, es algo que él hará de buena gana y empleando su cuerpo de verdad en el ejercicio.

Se confunde el encoger el cuello de cualquier manera, con el verdadero “redondeo” del cuerpo, es decir una colocación óptima de la línea superiorEl cuello es consecuencia de lo que sucede con los pies. Si los pies van cómo deben, sea al aire que sea, el cuello y la cabeza del caballo se colocan de un modo óptimo. Por lo tanto, no se trata de encoger y mucho menos de poner cacharros en la boca, sino de poner en orden y en funcionamiento todo el cuerpo del caballo. Pero para eso, se requieren dos cosas:


-          Saber hacerlo sin trastos en la boca ni rendajes (pocos jinetes saben como hacerlo o lo que es peor, no tienen la paciencia para conseguirlo sin chismes a la boca)

-          Ayudarse de estímulos como cuestas, saltos, etc.


3 ¿Ir redondo debe ser un fin en sí mismo y el cual hay que perseguir a toda costa y que obligue al caballo o por el contrario debe ser la consecuencia de un trabajo progresivo y dilatado en el tiempo y que así consiga que el caballo adopte la postura por sí mismo?

CLARAMENTE debemos decantarnos por la SEGUNDA OPCIÓN. ¿Motivos? Tu caballo se fortalecerá con el entrenamiento en lugar de deteriorarse, estará motivado con su trabajo y cada vez querrá involucrarse más en todo lo que hagáis juntos.


¿Te gustaría conseguir esto último del modo más sano? El Trabajo a la cuerda bien realizado es el mejor método de conseguir un caballo fuerte pero además tiene otros muchos beneficios, y en el curso online que he preparado y que iniciamos el 19 de noviembre podrás aprender cómo:

_Poner el dorso de tu caballo fuerte de verdad

_Hacer que tu caballo esté más ágil y coordinado

_Cuáles son los rendajes más adecuados para tu caballo y cómo y cuándo usarlos

_Planificar entrenamientos coherentes y que te permitan que tu caballo esté motivado con su trabajo

Y otras muchas cosas. Son 8 lecciones con cantidad de material que he preparado exhaustivamente para este curso, y que estoy tan seguro que va a transformar el modo que tienes de trabajar tu caballo, que si no quedas content@ con el conocimiento aportado, TE DEVUELVO LOS 75 € del coste del curso. ¿Te interesa saber más de este curso único en España? Haz click aquí o en la imagen de abajo.




martes, 6 de noviembre de 2018

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El pago del curso se hace por transferencia bancaria y en caso de solicitar la devolución del importe se hará por el mismo método

¿Cómo se desarrolla el curso?: cada semana recibirás por e-mail el temario de la semana, el cual incluye: un manual en pdf, un audio que explica y desarrolla el manual, vídeos didácticos (en los capítulos, 2, 3, 4, 5, 6 y 7) en los que podrás ver claramente las técnicas propuestas y artículos complementarios.

TUTORÍAS: Cada semana habrá un espacio en el que responderé las posibles dudas que te puedan surgir, las cuales me puedes ir mandando por e-mail.  

TEMARIO:

1_ ¿Por qué es imprescindible el Trabajo a la cuerda?

2_ Qué necesitamos para un correcto entrenamiento a la cuerda
2.1_Elementos básicos
2.2_Rendajes: cuáles, cuándo y cómo usarlos 

3_Tipos de trabajo Pie a Tierra:
3.1_Trabajo educativo
3.2_Trabajo de puesta en forma

4_Calentamiento y enfriamiento a la cuerda como complemento al trabajo montado

5_Trabajo a la cuerda en plano

6_Trabajo a la cuerda en superficies desniveladas

7_Trabajo a la cuerda con elementos auxiliares

8_Casos prácticos


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en el asunto indica Curso a la cuerda
y si quieres consultarme alguna duda respecto al curso aprovecha el mail para enviármela





lunes, 5 de noviembre de 2018

Claves para ganar masa muscular en un caballo

Cuando pasas tantas horas junto a los caballos, es difícil apreciar sus ganancias musculares y otros aspectos que buscamos en su evolución para poder valorar a nivel externo. A veces las fotos nos ayudan, pero hay otros detalles que son rotundos, en este caso, una simple manta de caballo.


Atómico llegó el pasado mayo, y aunque ya era primavera, las noches eran frescas, por lo que al ser un caballo que venía de pasar los últimos años en box, le ponía una manta para pasar las primeras noches hasta que ya el tiempo se fue tornando más cálido.
El problema era que Atómico es pequeñín y todas las mantas que tengo son de caballos bastante más grandes, y las más pequeñas, las de mi yegua, que si bien no es una yegua grande, pero al estar muy musculada, son mantas de una talla más de la que le corresponde por medida de largo.
A Atómico, le ponía las mantas más pequeñas de mi yegua y aun así, le sobraba manta por todos lados. Bien, pues ahora, esas mismas mantas en las que cabían dos Atómicos, ahora le quedan prácticamente como un guante. Y esto sirve para comprobar, mejor que ninguna foto, que el caballo ha ganado bastante peso, y por supuesto, del que nos interesa, es decir, del muscular, porque no tiene ni un solo "átomo" de grasa.
¿Las claves? Sencillo: buen pienso (en mi caso, St Hyppolit), que no le falte el forraje, buen entrenamiento, revisión veterinaria quiropracta, estiramientos periódicos, y muy importante: vida en libertad y PAZ, mucha paz.
Puedes estar dándole a un caballo el mejor pienso y entrenarlo a tope que si vive estresado, no ganará músculo y su cuerpo no responderá igual. Los caballos pueden segregar mucho cortisol si sus condiciones de vida no son las apropiadas, y el exceso del mismo se puede comer el tejido muscular y en general, provoca desajustes metabólicos que harán que un caballo se debilite en general.
En resumen: entrena bien, alimenta mejor, proporciona buen descanso, y sobre todo, no repares en hacer de tu caballo un CABALLO FELIZ, y verás como cada vez está más fuerte y sano.

Si te han engañado, quizás pudiste evitarlo

Rara es la semana que no me llega un mail, un mensaje de Facebook, o una llamada porque un conocido le dio mi teléfono a alguien con un supuesto problema equino. En cualquier caso, se trata de una persona que se comunica conmigo porque cree que “tiene un problema con su caballo”. (Yo es que ya llevo grabado a fuego eso de Ud. no tiene un problema, Ud CREE que tiene un problema).

Suelo escuchar o leer a la persona para ver de qué se trata realmente, y una gran mayoría de casos, suele remitirse al mismo patrón:
“Llevé el caballo a que el profesional “x” me lo domara /trabajara /entrenara pero el caballo lejos de mejorar está empeorando…”
Y aquí, pues los males que acucian al caballo suelen ser variados, desde los básicos “está muy delgado y tiene las ranillas podridas” a “lo veo cada vez más irritable y no disfruto con él” hasta complicaciones mucho peores.
Tampoco se puede ser cruel con la persona que me consulta, ya que es cierto que esa persona está angustiada y lo que necesita es que le ayuden. Escribo esto con la esperanza de que nos mentalicemos a que todo aquello que aplicamos en el resto de campos de nuestra vida, es perfectamente usable – y de hecho altamente recomendable – con nuestro caballo.
Pongamos ejemplos significativos.
_Vas a apuntar a tus hijos a un colegio nuevo. ¿No preguntas a padres que ya tengan a sus hijos allí? ¿No buscas en cualquier caso referencias de ese cole? Y seguro que vas y visitas las aulas, y hablas con algunos profesores, etc.
_Decides contratar los servicios de un entrenador personal, o quizás ir a clases de pilates. ¿No acudirías primero a una clase de prueba para ver qué tal es el entrenador o profesor y para comprobar que sabe de qué habla? ¿Y no compruebas de paso que la sala es adecuada y cómoda para la práctica de ese deporte?
_Vas a elegir dónde pasar unos días de vacaciones. Antes de hacer la reserva, buscas opiniones en internet sobre ese hotel o ese alojamiento por el que te has decidido. Y si ves varias opiniones favorables, finalmente te decides a confirmar la reserva, pero si por el contrario ves opiniones de clientes poco satisfechos, por más que las fotos sean preciosas, seguro que vas a buscar otro alojamiento del que todo el mundo hable bien de él. ¿No?
_Necesitas ir a revisión dentista. ¿Vas al primero que te cruzas en la calle? No lo creo…Preguntarás a amigos y familiares antes. ¿Y si necesitas un abogado especialista en derecho fiscal? ¿Irás al primer abogado generalista que conozcas…? ¿O quizás te molestarás en buscar a los tres mejores abogados de tu ciudad en derecho fiscal para ver por cuál te decides? Así sabrás que tu elección es segura.
Bien, y así podríamos seguir poniendo más ejemplos. El mundo de hoy nos permite a través de nuestras redes de contactos, el teléfono e internet, buscar a profesionales cualificados y conocer de primera mano su experiencia, su aspecto, su especialidad, su talla de camisa y hasta su estado civil. ¿Quién no hace esto hoy día cada vez que necesita un profesional del cualquier campo de la vida?
Entonces, me puedes explicar – porque realmente no lo entiendo - ¿POR QUÉ DIABLOS A LA HORA DE ELEGIR UNA HÍPICA O UN JINETE PARA TU CABALLO, NO SIGUES EXACTAMENTE EL MISMO PROCEDIMIENTO?
Las respuestas que me suelen dar, son las siguientes:
_Bueno, es que es la hípica que más cerca me pillaba de casa (la cercanía como criterio es entendible, pero no implica profesionalidad ni buen hacer per se)
_Un amigo me dijo que es un jinete que lleva toda la vida en esto (la experiencia a secas no es garantía de nada)
_Es que el preparador tiene la titulación de Técnico Deportivo en Hípica (la titulación en sí tampoco es garantía de buen hacer hípico)
Y esta, la REINA de todas las respuestas:
_Bueno, yo que sé, es un caballo, tampoco pensé que fuera necesaria tanta historia… (la gente suele creer que se mete el caballo en el box, se le da de comer avena, y hala, listo)
Y así nos va… El sentido común, es en la hípica, el menor común de los sentidos en muchas ocasiones.

¿Comidas equinas divertidas?

Por supuesto, y coloridas, y variadas según la época del año. Una de las cosas que más llama la atención de las personas que me visitan, son las "risas" y las alegrías de mis caballos cada vez que llega la hora de alguna comida. Son una especie de relinchos que suenan literalmente a carcajada, o al menos, a que se ponen muy felices.
Los que me venís leyendo desde hace tiempo, sabéis la importancia que le doy a la nutrición de los caballos, por lo que siempre insisto en una buena base de forraje, piensos de calidad, etc. Bien, ¿Pero y si además de esto añadimos detalles que además de ser sanos les gusten?
Como digo, la base primaria ha de ser el forraje, que tenga siempre sus necesidades cubiertas en ese sentido. Después, un buen pienso. Yo ya llevo tiempo con piensos St Hyppolit, y cada caballo, come su tipo de pienso y la cantidad indicada. Después, lo que hago, es según la época del año, añadirle frutas y otros elementos, troceados y siempre sin pasarnos. También dependerá de qué caballo, qué tipo de fruta y la cantidad. De esta manera, añadimos algunos nutrientes extra y que les encantan, y tendremos caballos contentos y motivados con su comida.
En las fotos podéis ver las comidas de Atómico, Athenea y Copito de nieve, los cuales tienen aderezado su ración de pienso St Hyppolit con trozos de membrillo, granos de granada, ajos troceados y los últimos y pequeños higos que van dando las higueras. Todo es fruta fresca y recién cogida de los árboles. Es cierto que se pasa uno un buen rato "cocinando" estos platos equinos, pero merece la pena verlos después disfrutar tanto mientras se los comen.



EL DILEMA

Ya apenas mantengo contacto con ciertos jinetes con los que en su día sí que tenía un roce más asiduo. Nuestros caminos se separaron hace tiempo, desde el momento en que empecé a estudiar a fondo las necesidades reales del caballo, y la mayoría de estos jinetes, no solo no entendieron mi camino, sino que lo desaprobaban abiertamente.

Igualmente, yo por mi parte, viendo que era imposible sacarlos de sus métodos de manejo demencial, y de sus sistemas de doma arcaicos y poco eficaces, decidí apartarme para no ver cómo seguían arruinando la vida de tantos caballos, ya que además, no estaban dispuestos a tomar en consideración ni una sola de mis recomendaciones, en pro especialmente, de que no se les estropearan tantos caballos. El ego por desgracia, les podía más que las ganas de mejorar sus caballos.
Han pasado muchos años desde que dejé aquellos ambientes. Y han sucedido muchas cosas, o al menos, en ese camino que yo elegí, han ocurrido tantas historias, que a veces tengo la sensación de que he estirado al máximo todo este periodo, llenándolo de vivencias y experiencias asombrosas. Echo un vistazo a los últimos años y a veces me cuesta creer la de gente que he conocido y que me han aportado un precioso contenido a esa mochila que todos llevamos, y que mientras más se llena, menos pesa. Quizás, lo que más me asombra, y a la vez me resulta más gratificante, es que haya gente dispuesta a venir desde lejos a dar unas clases conmigo, o que simplemente haya profesionales a los que yo he admirado desde hace tiempo, que me escriban y me digan que les encantaría pasarse a verme trabajar con mis caballos.
Estas cosas, y sobre todo, el ver el cambio en los caballos con los que trabajo, es lo que me permite mirar con orgullo al enorme esfuerzo que supone precisamente esta elección que hice, y que como cuento, me apartó del camino que tomé en su día, y con ello, de la gente que transitaba por aquel camino.
Y en ciertas ocasiones, me encuentro con algunos de aquellos jinetes con los que en su día tuve más contacto. Me llama la atención siempre que me encuentro a alguno de estos profesionales, que su apariencia sigue siendo la misma, y su manera de vestir no ha variado un ápice. Esto no pasaría de una anécdota simpática, si no fuera porque es sintomático de que nada ha cambiado tampoco en su manera de manejar y domar los caballos: los siguen teniendo en los mismos boxes diminutos de hace años, les siguen dando de comer lo mismo y los siguen trabajando igual. Al encontrarnos, estrechamos las manos, y nos contamos cuántos caballos tenemos y cómo los tenemos, y ahí puedo comprobar, como se estancaron en algo, que ya en su momento, estaba anticuado.
Es increíble, pero hay personas para las que el progreso, al menos en lo ecuestre (y en la moda, por lo que se ve), es inexistente. Bien, es su elección, y por lo general, cuando me encuentro a estas personas, después de unas palabras amables, cada uno vuelve a lo suyo, y Dios sabe si alguna vez volveremos a vernos.
Pero el otro día me sucedió algo diferente, y desde entonces estoy con un dilema, y es si llamar a la persona que me encontré para intentar ofrecerle alternativas a lo que me contó, cosa que hasta ahora, nunca me había planteado.
El encuentro con esta persona fue calcado a otros encuentros similares, en los que nos saludamos y hacemos el típico intercambio de información caballar. Solo que este jinete me contaba que no vendía ninguno de los potros que criaba cada año.
- Pero entonces tendrás un montón, ¿no? – Le decía yo algo asombrado.
- Que va – me respondía él resignado – si se me mueren muchos
- ¿Y eso? ¿De qué?
- De cólicos y de yo qué sé…
- Vaya – le decía yo con asombro - ¿Pero qué les das de comer?
Y ahí, pude comprobar, que se trataba de otro caso de estancamiento temporal: el mismo manejo, la misma alimentación…es decir, caballos en boxes 24 horas, mucho cereal en la alimentación, etc. Y como resultado, el mismo resultado pobre de siempre.
Cuando aún no había finalizado nuestra escueta conversación ecuestre, tuve la tentación de decirle que era normal lo que le ocurría, aquello de “si haces lo mismo de siempre, obtendrás los resultados de siempre”, pero mi voz interior echaba el freno y me recordaba: “no digas nada que se ofenderá como sucedía siempre antes que intentabas dar un consejo”.
Bien, todo transcurrió dentro de lo normal, le deseé lo mejor – y en verdad que se lo deseo - y nos despedimos amablemente. Pero no había recorrido ni cien metros y empecé a pensar en qué quizás debería darme la vuelta y hablar con él, y ofrecerle algunas perspectivas de manejo que podrían ayudarle.
Es cierto que frente a los cólicos, nadie está cien por cien a salvo, pero lo que es indudable es que ya sabemos que ciertas prácticas y cierto tipo de alimentación predisponen claramente a problemas. Caballos mucho tiempo parados en box, con mucho cereal y poco forraje, tienen indudablemente más papeletas de sufrir no solo ya problemas como cólicos, sino otros muchos.
Algo había en este jinete, en su expresión, en su manera de contarme los problemas que acuciaban a sus caballos, que evidenciaba preocupación y hasta cariño por ellos, cosa, que en muchos otros, nunca he visto. Hay otros a los que solo les fastidia la pérdida económica. En este en cambio, creí percibir dolor por aquella situación. Y eso es lo que me hizo dudar, y dejar abierta la posibilidad a intentar echarle un cable y explicarle que hay cuatro o cinco cosas que podría hacer por sus caballos y que a ciencia cierta ya sabemos que les benefician. Pequeños cambios en la alimentación y en el manejo que no solo ayudan a evitar problemas, sino que harán que sus caballos están más salubres y predispuestos al trabajo.
Aún sigo con el dilema sobre qué hacer.