jueves, 18 de abril de 2019

La importancia del lenguaje


En los centros de enseñanza, en las empresas y en prácticamente todos los ámbitos, cada vez tenemos más presencia de nuevas tecnologías, que sin duda, nos hacen la vida mejor y nos permiten llegar cada vez más lejos y en menos tiempo. Ahora bien, no confundamos: eso son herramientas, la base de todo, sigue siendo el lenguaje.


Sobre el lenguaje construimos todo: nuestras acciones, nuestro pensamiento, nuestras ilusiones y frustraciones… “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, dijo Wittgenstein, y que razón tenía. Todo aquello que no sepas expresar con palabras, no lo puedes concebir ni imaginar. Por eso, leer libros buenos, hablar con personas que te aportan, asistir o ver conferencias interesantes, hace nuestro mundo más rico, más abierto, y nos hace aflorar nuestras ganas de explorar lo ignoto.

En cambio, rodearte de personas con un lenguaje pobre y negativo, ver basura televisiva, dejar de hacerte preguntas y conformarte con lo primero que la gente te pone por delante, te empobrece, te hace ser más plano mentalmente, y por lo tanto, más manipulable, aunque tú, en tu ignorancia, creas saberlo todo. Curiosamente, muchas de estas personas, empobrecidas intelectualmente, están enganchadas a las nuevas tecnologías. Mucho detalle, pero poca esencia.

Bien, y ahora, vamos a  nuestro terreno, el del caballo. Estoy con un caballo frente a frente y a priori no hablamos el mismo idioma y mucho menos el mismo lenguaje, de hecho, ni siquiera podría decirse que compartimos bases comunicativas, puesto que él es un herbívoro, y nosotros, predadores.

Pero he aquí que la naturaleza nos permite crear un entendimiento mutuo, y esto es sin duda lo que nos maravilla de la Equitación. Mucho se ha escrito y hablado sobre la comunicación entre humano y caballo y no creo que yo pueda aportar gran cosa a lo dicho ya. Pero sí que me gustaría añadir algún punto de vista, del que creo no se está hablando.

He de reconocer que soy un fanático de ciertas aplicaciones y de inventos que van saliendo ahora que nos permiten conocer cantidad de parámetros muy importantes en el entrenamiento de un caballo. Hasta hace no mucho, los pulsímetros de Polar eran la única opción para tener constancia de las pulsaciones de los caballos y muchas de las funciones que prometían no eran muy consistentes porque eran una adaptación algo chapucera de los pulsímetros de  humanos. Hoy día, ya hay dispositivos que van conectados a tu Smartphone y te arrojan datos en tiempo real que hace unos años solo podían conocerse si llevabas tu caballo a hacer una prueba de esfuerzo a un centro de alto rendimiento. 

Como os digo, soy un freak de estas aplicaciones, así como de otro tipo de accesorios que igualmente hasta hace no mucho era impensable que pudiésemos tener los propietarios de caballos, como mantas ionizadas, protectores que dan masajes articulares, etc.
Pero que sea superfan de estos productos, no me hace perder de vista, lo verdaderamente importante: mi lenguaje con el caballo.

Y al igual que cuido mi lenguaje conmigo mismo y con las personas con las que hablo, cuido mi lenguaje con los caballos. Los que me conocen y me tratan saben que nunca me oirán decir que estoy en contra de algo, y que siempre diré que estoy a favor de justo lo contrario. Por ejemplo, nunca diré que estoy en contra de la guerra, siempre diré: “estoy a favor de la paz”. Y quizás diréis que es lo mismo, pero no lo es: hablar en positivo implica pensar en positivo, y eso acciona mecanismos cerebrales que nos permiten ver más posibilidades, esperanza y oportunidades donde otros ven un futuro negro y todo caótico. Tampoco me oiréis decir que odio tal o cual cosa, sino que me escucharéis pronunciar: “me encanta…” lo contrario. Por ejemplo, nunca diré: odio madrugar, sino que prefiero decir, “me encanta cuando puedo quedarme un poco más en la cama”.

Y ese cuidar el lenguaje, hasta en el mínimo detalle, lo llevo a mi comunicación con el caballo. Quiero que mi comunicación con los caballos esté limpia de artificios y no se deje llevar por el detalle tecnológico, y a la vez, que se base en argumentos positivos, no negativos.

El caballo es probablemente el animal más puro que existe en la tierra, por eso es tan bonito iniciar un potro, pero a la vez, tan peligroso, porque si en esas primeras fases mantenemos “conversaciones” basadas en ideas negativas, podemos dejar una impronta que después será difícil de erradicar.
Y si estoy pie a tierra, frente a él y con una cuerda como canal de comunicación, me cuidaré muy mucho de mantener esa comunicación limpia y positiva. E igualmente, si estoy montado, mis riendas, mis piernas y mis isquiones, serán los encargados de decirle: “yo seré aquel en el que siempre puedas confiar”.



jueves, 11 de abril de 2019

EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA


Este es el primer post que escribo desde mi nuevo hogar: Salamanca. Desde que hacía muchos años empecé a conocer el campo charro salmantino, sentí una atracción especial por este lugar tan especial de nuestro país: océanos de dehesa combinados con praderas interminables que en mi opinión, le hacen un lugar idóneo para el caballo.



Salimos este domingo un rato antes del amanecer. Los caballos embarcaron estupendamente, y con el coche lleno de perros y gatos, salimos rumbo hacia nuestro nuevo hogar, al que llegamos sobre las 14h.

No ha sido fácil la decisión. Al venir aquí dejo atrás el pequeño legado que quedaba del abuelo de mi bisabuela, D. Nicolás Dorna, un gallego que emigró a Andalucía a principios del 1800 y gracias al cual yo he podido darle a mis caballos un lugar paradisiaco estos años.  Unos días antes de partir, fui al cementerio a darle las gracias a estos antepasados míos, por haberme permitido vivir en un lugar del que lo más lógico, quizás, era no salir. Tampoco ha sido fácil irme sin mirar atrás a todo el trabajo, a las cientos de horas que he echado allí para intentar dejar aquel trozo de campo lo más parecido posible a como estuvo en sus orígenes, con sus paredes de piedra impecables, sus manantiales rebosantes de agua 24 horas al día…han sido casi siete años de trabajo continuo, sin descanso, y del que por supuesto, no me arrepiento.

Pero llevaba un tiempo necesitando oxigenarme. Hace dos años probé suerte por Cádiz y si bien la experiencia en general fue positiva, hubo demasiados sinsabores como para volver. Así que aquí estamos todos, mis bichos y yo. Con la ilusión de quien acaba de venir al mundo, con muchas ganas de entrenar los caballos, de seguir estudiando y mejorando, y por supuesto de seguir compartiéndolo con todos vosotros.

Os dejo con una foto de los tres protagonistas principales de esta historia en su nuevo hogar. Les he tenido que poner los modelitos de invierno porque venían con el pelo de verano y nos hemos encontrado con un frío polar que nos ha cogido totalmente de sorpresa, porque en Andalucía ya casi era verano.

En los próximos días os iré contando más detalles de dónde estamos y de lo que vayamos haciendo, pero os puedo adelantar que estamos con unos cuarenta caballos más, todos viviendo en praderas enormes, en una zona preciosa y en la que además de contar con caminos interminables para salir al campo, tenemos muy buenas pistas para trabajar, un cross, etc.

lunes, 25 de marzo de 2019

Cuánto más difícil me lo pongo, más fácil se lo pongo al caballo

Esta sentencia, creada y repetida continuamente por mi maestro (José Manuel Sales Pons “El Cura”), no es sino el resumen de una actitud a caballo.  Todo lo contrario de lo que conseguimos con trampas y artilugios como rendajes truculentos, bocados de mucho mando, posturas que al caballo ni le gustan ni le favorecen pero en las que el jinete se siente con control, etc., y que obedecen a una actitud que se resume justo en lo contrario: “se lo pongo difícil al caballo para ponérmelo fácil a mí”.




Pero esa supuesta facilidad y comodidad que nos otorgan ciertas maneras de montar y de emplear hierros, rendajes y ciertas técnicas, puede que nos funcione de un cierto modo y durante un cierto tiempo, pero a la larga, tendrá como consecuencia caballos trabajados en falso, que irán huyendo del trabajo, que se terminarán lesionando, y en lo que respecta a nosotros mismos, no estaremos mejorando nuestra Equitación, sino que simplemente iremos aprendiendo a poner trampas y atajos en nuestro modo de ejercitar un caballo, pero nunca de ese modo, construiremos un proyecto largo y sólido con un caballo que le permita ir a más con el tiempo.

Y en realidad, tampoco se trata de ponérnoslo muy difícil a nosotros mismos, sino que debido a que por lo general, lo que nos han enseñado “de siempre”, ha ido más encaminado a hacernos una Equitación relativamente cómoda, pero falsa, irreal en tanto en cuanto no es la que mejora al caballo, pero nos da sensación de que aquello marcha bajo nuestras piernas. Aunque una vez pruebas otro modo de montar, no quieres otra cosa. Cuando sientes que un caballo responde a tus peticiones por más sutiles que sean, sin ningún atisbo de fuerza e imposición, no quieres saber nada más de aquello que en su día te quisieron vender como el único camino ecuestre posible.

Porque recordemos que el verdadero espíritu de la Equitación es fortalecer al caballo, de un modo en el que se sienta motivado para que siempre ponga de su parte. Pero como sabemos, la mayoría de caballos acaban tan frustrados como lesionados, y es por eso que los métodos del hierro grande, del sometimiento, del más fusta y más espuela, etc., son los que se van imponiendo, pero cada vez son más las personas que se plantean preguntas sobre la idoneidad de dichos métodos.




La dificultad pues de la que habla el enunciado de mi maestro, hace referencia a lo complicado que es el desaprender lo que nos han machacado para adquirir nuevos hábitos a caballo. Y esos hábitos son tanto posturales como de actitud.  Por ejemplo:

-         _ Cambiar tirar de las riendas por una gestión óptima del equilibrio del caballo a través de las mismas

-          _Cambiar vencer (al caballo) por convencerlo

-          _En vez de pensar en más hierro optar por educar nuestras manos para saber hacernos entender

-         _ No fijarse tanto en el asiento profundo y el taco que una determinada montura nos otorga sino en una colocación óptima de la pierna del jinete

Y así podríamos seguir con una serie de paradigmas, que insisto, afectan no solo a lo puramente físico sino a las actitudes con las que tratamos a nuestros caballos.

Estamos en el siglo XXI y ya sabemos mucho sobre Equitación, Biomecánica y salud del caballo, pero hay que hacer el esfuerzo de aprender y después, el de aplicarlo. Y no todos, están dispuestos a hacer el esfuerzo, porque la mayor de las veces, lo bueno para el caballo, no es lo más cómodo para nosotros, en un primer momento. Por eso, hay que saber mirar a largo plazo.

Y mirar en el largo plazo es pensar en el caballo: que él sienta que la Equitación puede hacerle más fuerte, no que la Equitación se haga a costa de su salud, que es lo que nos encontramos continuamente.

Si este modo de montar y evolucionar con tu caballo te interesa, en el curso que hemos iniciado el pasado lunes, podrás encontrar claves y herramientas que te ayudarán a marcar un antes y un después en todo lo que hagas con tu caballo. Aun estás a tiempo de inscribirte, tienes más info en este enlace o clickando en la foto de abajo.




lunes, 11 de marzo de 2019

Cómo ser mejor jinete

Hay jinetes que nacen con una gran facilidad para usar su cuerpo a la hora de montar a caballo. Pero estos mismos jinetes, confiados al talento natural que la naturaleza les ha otorgado, no suelen hacer otro trabajo o entrenamiento más que el de montar, ya que no  sienten la necesidad de mejorar. Indudablemente, a pesar de que de por si hacen un buen trabajo, a poco que añadieran algunos ejercicios extra a su entrenamiento, mejorarían mucho, pero como decimos, no suelen hacerlo porque les basta con lo que tienen.

Atómico, tras pasarse los últimos años de su vida siendo caballo de clases, no solo había desarrollado una auténtica aversión a la Equitación, sino que hundía su dorso e invertía su cuello en cuanto se le montaba.  En cuanto veía la montura y la cincha agitaba la cola, echaba las orejas hacia atrás y hacía ademán de morder.  Es un caballo que estoy trabajando mínimamente, pero hemos conseguido que su disposición cambie radicalmente, y tal cosa se produce gracias a que aplico con él una manera de entender la Equitación como la que te explico en este artículo. Aquí, un simple trabajo de paso, en el que yo llevo los pies fuera de los estribos, las riendas con contacto pero largas a placer del caballo. La postura de trabajo del caballo es óptima: los pies entran totalmente por debajo (fijaros como su pie izquierdo está debajo de mi talón), cuello amplio y cómodo, cara por delante de la vertical y actitud del caballo super positiva con ganas de ir adelante. LOS CABALLOS RESPONDEN A LA EQUITACIÓN QUE ES COHERENTE CON ELLOS, mientras que siempre querrán huir de la que les presiona, obliga o agrede.



En cambio, una gran mayoría de personas, parece que no están especialmente dotadas para manejar su cuerpo de un modo impecable a lomos de un caballo. Pero lo que muchas de estas personas no saben, es que tienen a su alcance el poder montar como aquel primer grupo de elegidos. Y de entre este grupo de personas que a priori no cuentan con especial predisposición física, habrá algunos, que incluso llegarán a practicar una equitación más refinada y efectiva que los que tienen ese talento natural.

¿Y cómo puede producirse tal cosa? Muy sencillo: con el entrenamiento. Pero ojo, con el entrenamiento adecuado. Y esto no significa montar y montar hasta la saciedad, ya que si nos pasamos horas a caballo pero con un mal asiento, usando nuestro cuerpo de un modo incorrecto, y en definitiva, cometiendo una serie de errores, lo que haremos será empeorar cada vez más, coger vicios, y adquirir patrones de movimiento inadecuados y rigideces musculares.

Y esto sí que se ve con frecuencia, y en jinetes de todas las disciplinas, cada uno con sus vicios y peculiaridades, pero con unos errores de base tremendos que en su caso ya se han transformado en hábitos posturales de complicada erradicación, y que con el tiempo se han asentado tanto, que serán muy difíciles de eliminar, y sobre todo, porque se trata de jinetes a la vieja usanza, es decir, su único entrenamiento se basa en echar horas y horas a caballo. Pero claro, si esas horas están mal invertidas, estarán siendo aprovechadas en un reducido porcentaje con respecto al potencial que puede tener cada hora que pasamos encima de un caballo. En los ejemplos de abajo lo vemos claramente: experiencia sin buena base no conduce más que ahondar en mala práctica.


Este error típico de principiantes de salto es evitable si se trabajan correctamente las bases de un buen asiento. Es por eso que vemos cantidad de jinetes que después, a pesar de coger soltura y pasar a alturas más grandes, siempre seguirán  con una mala colocación de piernas y por lo tanto "se colgarán" de las riendas.


Una postura muy habitual en Doma Clásica: Espalda hacia atrás, con la consecuencia clara que supone tirar de las riendas, lo cual lleva a frenar el caballo, y lo cual a su vez es intentado contrarrestar con la acción excesiva de las piernas, que están totalmente fuera de su sitio. Amazona mal colocada que tiene como resultado un caballo que no solo trabaja mal sino que claramente va a disgusto y con sus pies totalmente por fuera. 



En esta segunda imagen vemos más claramente los errores de base. Lo ideal es que el cuerpo siguiera la línea azul, pero la mala postura del jinete de la foto está marcada por la línea roja. El desastre  empieza en los pies: acciones demasiado largas, puntas de los pies hacia fuera (para hacer más fuerza,y mandar impulsión al caballo, pero de un modo totalmente incorrecto) y agarre de piernas con pantorrillas, otro elemento inapropiado. Al carecer de una buena sujeción de piernas que sujeten el cuerpo de cintura para arriba,  la espalda cae hacia atrás como se ve claramente, lo cual conlleva el subsiguiente tirón de riendas hacia atrás. La boca del caballo muestra tensión y molestias. Es una manera de montar CONTRA EL CABALLO. La buena Equitación no es cosa de supuestos maestros, sino que se rige por leyes físicas, las mismas que afectan a todos los cuerpos de nuestro planeta. Conocer esas leyes y ponerlas a nuestro favor es mucho más sencillo de lo que la gente se cree. 




Y lo que es más grave aún y muchos de esos jinetes desconocen: sus malos hábitos posturales no solo pueden crearles lesiones a ellos mismos, sino que se las terminan creando a sus caballos.

Pero antes de seguir hablando de caballos, voy a hacerlo brevemente de mi otro gran deporte, mi otro modo de vida, y que compagino con los caballos: las Artes Marciales, donde tenemos grandes ejemplos de personas cuya constitución era débil e incluso frágil, y con el tiempo, llegaron a ser personas de gran fortaleza y salud y grandes maestros de su disciplina. Por supuesto, gracias al entrenamiento.

Gichin Funakoshi, fue la persona que dio a conocer mundialmente el Karate. Natural de Okinawa, hizo popular por todo Japón, y de allí se extendió por todo el globo, el arte marcial que los okinawenses venían desarrollando desde hace varios siglos. Fue un gran maestro, un hombre que vivió casi noventa años y que estuvo practicando Karate hasta el final de sus días. ¿Y sabéis como llegó a ser karateka? De pequeño, era tan enfermizo y endeble que sus padres, sabedores de que el Arte Marcial ayuda en el fortalecimiento físico y mental, lo llevaron a que tomase clases de Karate. En poco tiempo, pasó a ser una persona fuerte y saludable, y como él mismo cuenta en sus memorias, nunca más enfermó. No era una persona dotada con ninguna habilidad física especial, era un hombre de pequeña envergadura, pero fue un legendario karateka. Y por supuesto, desarrolló técnicas y habilidades muy superiores a la de otros karatekas, que a priori tenían más capacidades físicas innatas.

El gran maestro Funakoshi, ya en una edad madura. Entrenó hasta el final de sus días, y su legado en el mundo de las Artes Marciales es enorme, no solo por su tesón, sino por los valores de respeto al prójimo y a uno mismo que nos dejó en sus tratados.


Un ejemplo más conocido probablemente de todos vosotros, sea Jean Claude van Damme. Nacido en Bélgica, se trataba de otro joven tímido y debilucho. Al poco tiempo de empezar a practicar artes marciales, se convirtió en un joven fuerte y robusto, con una agilidad y unas capacidades atléticas extremas. ¿Cómo lo hizo para estar por encima de personas que físicamente eran mucho más fuertes? Entrenando duro y haciendo lo que nadie hacía. Incluso llegó a practicar ballet para ganar flexibilidad, que era algo que no poseía en absoluto, pero que tuvo claro que le vendría muy bien. Así compaginó un verdadero entrenamiento cruzado de artes marciales y ballet durante varios años que le proporcionó resultados inmejorables, y que pueden verse en cualquiera de sus muchas películas.

Aquel niño debilucho años después se convirtió en un prodigio de la flexibilidad y la potencia. El entrenamiento adecuado, fue la clave de su éxito, no ningún talento innato.


Y ahora, volvamos a los jinetes y amazonas. ¿Cuántos conocéis que hagan un entrenamiento complementario al de montar? Probablemente, ninguno o muy pocos. Todos se limitan a montar y montar durante horas. Y esto, indudablemente es necesario, pero si queremos llegar a ser un gran jinete, de esos que incluso montan mejor que los que tienen un don natural, deberemos hacer más cosas que montar. Yo, tengo la inmensa suerte (aunque mi trabajo me cuesta sacar horas para todo) de compaginar el karate con la equitación, y ambos me proporcionan mejoras recíprocas, que se traducen en: elasticidad, reflejos, resistencia, sensibilidad, etc. En ambos deportes el cerebro y el cuerpo deben rendir a tope en sintonía para progresar, y yo ya no concibo el uno sin el otro.

Soy consciente de que si no hago un trabajo que incida en una mejora continua de los músculos y articulaciones implicados en la monta, así como de las cualidades que necesito implementar, mi cuerpo no será capaz de funcionar en sintonía con el del caballo, y esto trae nefastas consecuencias para la Equitación:

- órdenes contradictorias: si impulso con mis piernas, pero con mi pelvis bloqueada retengo y con las manos me cuelgo de las riendas, vuelvo loco al caballo.

- rigidez general: si estos músculos implicados no están trabajados y desarrollados, trabajarán como un bloque, una masa que será incapaz de funcionar en sintonía con el caballo, y me veré obligado a caer en el error de tantos jinetes: el empleo de la fuerza bruta, o de un hierro mayor, más fusta, etc.

¿Y cómo trabajo mi cuerpo? Primero, conociéndolo, claro. Hay que saber qué músculos y articulaciones son las que intervienen más activamente en una Equitación de calidad y coherente con el caballo, y cómo emplearlos y entrenarlos por último.

Y aquí, es donde está la clave que nos lleva a ser mejores jinetes. A mi me inspiran los ejemplos de los karatekas que os he puesto, así como otros que he conocido personalmente, algunos ya mayores, y que siempre me cuentan lo mismo: "empecé siendo una persona débil, pero con el entrenamiento, ya ves...". Y os hablo de karatekas muy hábiles, que nadie diría que en su momento fueron personas sin forma física alguna. Hoy día, son fuertes, ágiles, ligeros y elásticos, y sobre todo, muy buenos. Pero nadie les ha regalado nada, ha sido a base de entrenamiento cómo han conseguido esos méritos. Y por supuesto, no se limitaron a entrenar Karate simplemente: han trabajado la resistencia, la fuerza y la elasticidad con técnicas y ejercicios que a priori, nada tienen que ver con el Arte Marcial. Pero con el tiempo, estas técnicas, les otorgaron grandes ventajas físicas y les permitieron mejorar su Karate.

Así que te pregunto: ¿quieres mejorar como jinete o amazona a pesar de que tu situación actual te haga verlo como algo muy lejano? Si contestas que si, lo tienes muy fácil: haz lo que nadie hace. Solo requiere esfuerzo, continuidad y por supuesto, el conocimiento del tipo de entrenamiento que hará que en muy poco tiempo, estés muy por encima de jinetes y amazonas que solo se dedican a montar y montar. Y lo mejor, es que superarás tus propios límites, y a su vez eso te dará cada vez más fe en ti y con ello iniciarás un camino de mejora que nunca querrás dejar.


"Haz lo que nadie hace; superarás tus propios límites y con ello iniciarás un camino de mejora que nunca querrás abandonar"



Y lo mejor es que sencillos ejercicios de entrenamiento que no llevan mucho tiempo, te aportan una mejora mucho más notable que el triple de horas a caballo sobre una base inadecuada. Es así de sencillo: quitarle un poco de tiempo a montar para entrenar sin el caballo hace que montes mejor.


          
Ejercicios como este, de montar sin estribos  sobre superficies desniveladas y con contacto suave, nos permiten ir sintiendo nuestro asiento, si nos caemos adelante o hacia atrás, si somos capaces de estar equilibrados sobre la montura sin trincarnos con las piernas ni colgarnos con las riendas...Soltura, fluidez, buen asiento. En este artículo te lo explico más detalladamente.

"Quitarle un poco de tiempo a montar para entrenar sin el caballo hace que montes mejor"


Si tu profesor te dice que solo mejorarás a caballo, no sabe lo que dice. Te he puesto el ejemplo del Karate pero igualmente podría hablarte del tenis, baloncesto o Fórmula 1. Todos los deportistas de dichos deportes trabajan su cuerpo en gimnasios y en otras rutinas que no son la de su deporte exclusivamente. No es ningún secreto ni ninguna novedad, ha sido así de siempre como lo demuestran las historias de los grandes maestros de Artes Marciales, y como lo atestiguan miles de deportistas de hoy.

¿Por qué no se da en Equitación? Es un misterio que aun no he desvelado. Quizás porque muchos jinetes y profesores no se consideran deportistas, sino que simplemente son aficionados a la Equitación y dejan que sea siempre el caballo el que lo haga todo. Caballos por cierto, a los que nunca darán un verdadero entrenamiento deportivo, pues no saben qué es eso, y que por lo tanto nunca brillarán ni sacarán todo su potencial. En cambio, el jinete deportista, tratará a su caballo como lo que debe ser: otro deportista igual.

Y no se trata de convertirse en un atleta de élite. Se trata simplemente de sacar un tiempo a la semana para nuestro cuerpo, y de una vez nos subimos a caballo, trabajar una serie de ejercicios que te ayudarán a crecer y progresar en tu Equitación sobre una base sólida y en la que tu caballo se sentirá tan implicado como agradecido.

De todo esto y mucho más te hablo en el curso online que iniciamos la próxima semana. Tras la experiencia super positiva del curso online sobre Técnicas de Trabajo a la cuerda, este nuevo curso te ayudará a iniciar un cambio sin precedentes en tu manera de entender y montar el caballo. Tienes toda la info clickando sobre la imagen de abajo.

sábado, 9 de marzo de 2019

Equinistán, el país en el que querría vivir tu caballo.

Hace un par de años fui invitado a Equinistán para hablar de mis métodos de entrenamiento y me gustaría contaros algunas de las cosas que allí me sucedieron.

Me alojaron en una residencia especial para jinetes, y rápidamente hice amistad con, Minaya, mi vecino de habitación. Por las mañanas solía acompañarle a ver cómo entrenaba los caballos que tenía asignados, pero una noche me avisó de que al día siguiente no podría acudir a su rutina habitual puesto que había sido llamado para testificar en un juicio.
Minaya era jinete, como tantos otros habitantes de Equinistán, y había sido citado como testigo, puesto que fue él quien se encargó de la doma y la fase inicial de trabajo de Autumn, el caballo cuya historia había desembocado en el juicio más mediático de los últimos tiempos en todo el territorio que comprendía Equinistán
Para los que no conozcáis sus leyes, Equinistán, tiene una legislación muy específica que regula todo aquello que se hace con los caballos. Y si bien es cierto que sus habitantes rara vez quebrantan dichas leyes, pues la equinistánica es una sociedad muy concienciada en cuanto al civismo y el respeto al caballo, si alguien tiene la mala idea de quebrantar dichas leyes, la justicia actúa con rapidez y eficacia.
Más adelante, os hablaré más detalladamente de estas leyes, pero de momento, basta con saber que este juicio tan importante, tenía lugar porque varios ciudadanos de Equinistán pusieron en conocimiento de la Policía Equina lo que estaba sucediendo con Autumn. Según relataron los propios testigos, y de hecho alguno de ellos subió un vídeo a sus redes documentando de este modo lo sucedido, pudieron presenciar como el jinete y profesor de Equitación que había sido denunciado, obligó a Autumn a dar clase de Equitación con un alumno a pesar de que el caballo, mostraba signos de dolor y molestia. Dichos testigos comentaron al profesor lo que estaba sucediendo, pero aquel, ignorando los comentarios de quienes le avisaban, decidió seguir con la clase. Y según me comentaron, este profesor ya había sido visto anteriormente dando clase con caballos que no parecían estar bien del todo, e incluso montando, tenía fama de ser un jinete severo.
Los equinistanos, altamente sensibilizados con estas cuestiones, a la par que formados en nociones básicas de etología, están capacitados para detectar la mínima señal de molestia o dolor en un caballo, y es costumbre en ellos, sean jinetes profesionales o aficionados, tomar las medidas necesarias para que el caballo que pueda estar afectado deje de sufrir primero y posterioremente, sea evaluado por un veterinario, ya que además, estos, son pagados principalmente por el Estado.
Son muy raros los casos en los que se quebrantan las leyes con los caballos, ya que toda la población es bastante coherente con sus caballos – y hablamos de un país en la que hay casi tantos caballos como personas - , pero como en todas partes, a veces, suceden las excepciones.
El último juicio que se recordaba de estas características, según me dijeron, hacía ya casi cinco años, en el que se denunció un jinete al que detectaron ponía a sus caballos unos elásticos anclados al filete para obligarles a trabajar en posturas de supuesta reunión.
Según pude ir viendo en mi estancia allí, el uso de este tipo de artimañas, está terriblemente considerado en Equinistán, y la población mira con muy malos ojos a quien se le ocurra echar mano de estas trampas hípicas, que por nuestra tierra, tan comunes son. Al parecer, la sanción a este jinete, consistió en una importante multa económica, también se le condenó a trabajos sociales limpiando estiércol por un plazo similar al que se le suponía había obrado con mala praxis con sus caballos, y se le retiró la licencia de montar (en Equinistán para montar hay que sacarse una licencia de un modo parecido a lo que es nuestro carnet de conducir) por un plazo de diez años. Y todo este castigo, por si fuera poco, se veía empeorado por el arrinconamiento social de toda la población hacia este sujeto.
Yo, la verdad que me sentía un poco anonadado ante todo, pues si bien ya había oído cosas de este lugar tan especial, hasta que no lo vives de cerca, no te das cuenta de cómo la sociedad equinistánica, vive por y para el caballo. En este país, tal afirmación, era cierta. Sabéis tan bien como yo que en muchos lugares se vanaglorian de ser la tierra del caballo y repiten sin cesar esas frases manidas sobre su supuesto amor al caballo, pero se trata de lugares en los que el caballo, al final, como individuo, no es respetado ni tenido en cuenta. En Equinistán, en cambio, te das cuenta, que tal cosa, es tomada muy en serio.
Como invitado que era, me ofrecieron acudir al juicio para presenciarlo. Por supuesto, acepté la invitación pues la curiosidad que sentía por ver a un fiscal de asuntos equinos en acción, a un juez de Justicia Equina, y todo un Tribunal creado por y para la protección de los derechos de los caballos, me llamaba poderosamente la atención.
Continuará…


martes, 5 de marzo de 2019

Podcast nº6: Las causas de los comportamientos violentos con los caballos

En este episodio de podcast, en la primera parte hablaremos sobre como el simple hecho de poner mantas a los caballos, muestra la polarización que hay en el mundo ecuestre actual. Igualmente, te cuento las pautas que yo sigo a la hora de manejar las mantas.

Después, en el tema principal, intentaremos averiguar por qué se dan determinados comportamientos excesivamente rígidos e incluso violentos por parte de ciertos jinetes y profesores.




Recuerda que tienes todos los episodios de mi Podcast en este enlace

domingo, 3 de marzo de 2019

¿Te enseñan a montar o a sufrir?


Llevas tiempo montando y puede que además sigas dando clases, pero algo falla. No disfrutas, montas con tensión, o puede que incluso te bajes con dolor y notas que no fluyes con tu caballo.

Es un contrasentido: estamos deseando ir a pasar tiempo con nuestro caballo y montar, pero poco antes de subirnos ya empezamos a sentir esa sensación amarga, que se viene repitiendo en las últimas sesiones.


Mi camino hípico se basa en una máxima: que caballo y jinete se vean beneficiados por la práctica de la Equitación. Si una de las dos partes no se beneficia, no me interesa.



Yo pasé por lo mismo durante un tiempo. Di clases con “profesores” que se limitaban a repetir lo mismo que a ellos les habían enseñado y para los que ofrecer una alternativa divertida y eficaz era la última de sus prioridades. “Es lo que hay si quieres aprender a montar bien”, me decían algunos de estos profesores cuando les comentaba mi sensación de frustración al finalizar sus clases. Había muchas personas que se resignaban, pero yo, que a la par que la Equitación, había practicado y practico distintos deportes, me negaba a admitir tal despropósito.

Está claro que en cualquier deporte hay que asumir ciertos sacrificios y esfuerzos para mejorar, pero el disfrute y la evolución son precisamente la principal recompensa, y con este tipo de profesores, no había ni disfrute ni evolución, solo sufrimiento, y para colmo, los caballos con los que dabas la clase, y como es lógico, estaban de todo, menos motivados.

Así que ni los caballos ni yo estábamos contentos y ni sentía que avanzaba. ¿Qué hacer? Sencillo: buscar mi propio camino. Siempre me he considerado un buscador. No sé si de la verdad, pero al menos sí de lo que creo es lo que más se ajusta a unos valores básicos de respeto a uno mismo,  y a los seres que se involucren en aquello que yo esté haciendo. Y pagar para que te den una clase que no solo es aburrida, sino que es nefasta hípicamente hablando y en ocasiones, teniendo que aguantar ciertas frases más propias del adiestramiento militar que de una clase de Equitación, no es respetarse a uno mismo.

Así que decidí trazar un camino hípico en el que el caballo y yo estuviéramos disfrutando con lo que hacíamos, a la par que notábamos que nuestra evolución física y técnica fuera realCuriosamente, y debido a lo que yo llamo “karma equino”, apareció justo en ese momento de mi vida el Gran Maestro de la Equitación española actual (aunque a él no le guste que le llamen tal cosa): José Manuel Sales Pons, conocido por todos como El Cura.

“El maestro aparece cuando el alumno está preparado”, reza un viejo dicho oriental. Pero se trata, más que de una preparación puramente técnica y física, de un estado de preparación mental. Y mi mente, no solo estaba abierta a nuevas perspectivas hípicas, fuera de dogmas y manidas frases repetidas de rancios profesores de hípica unos a otros, sino que realmente, las necesitaba.

Veía a mis grandes jinetes de referencia de Concurso Completo, para mí la disciplina más pura y real que se puede practicar a caballo, y la que mejor Equitación requiere, pero me parecía que había un puente insalvable entre lo que me habían enseñado aquellos rancios profesores hasta entonces y lo que observaba en aquellos jinetes, que fluían con sus caballos, volando sobre el cross, y realizando una doma real, sin artificios ni manotazos equinos forzados, con un asiento sereno y eficaz como ningún otro.


               
Andrew Nicholson y Quimbo volando y fluyendo sobre el cross de Lexington, uno de los más difíciles del mundo. Un hombre sobre un caballo galopando sin el menor atisbo de lucha, sin tirones ni brusquedades. Un caballo motivado, con ganas de ir adelante a pesar de las dificultades. Si  algo tan enormemente complicado puede hacerse con esa fluidez, ¿cómo es que nos han querido vender durante años que un simple trabajo en pista debe hacerse a base de lucha y enfrentamiento?


Así que el primer gran cambio vino propiciado por el que fue y es mi gran maestro en las cosas de a caballo, y en algunas otras.

Por primera vez – y eso que es el más mayor de todos los profesores que he tenido – tenía un profesor que me animaba a incorporar todo lo que las Artes Marciales, el Yoga y los deportes de deslizamiento me habían enseñado, a mi manera de montar. Así que animado por sus consejos, unido a todo lo que aprendía montando con él, le añadía todo aquello que mis deportes me habían enseñado a lo largo de los años.

Y empecé a desarrollar mi propio método de entrenamiento, siguiendo una declaración de principios a la que siempre me he prometido ser fiel:

 Tomarme la Equitación como un verdadero deporte.

Y eso implicaba cuidar, entrenar y desarrollar mi:

_Elasticidad: para fluir en todo aquello que hago a caballo

_Reflejos: para intentar estar lo más cerca posible de la velocidad de reacción del caballo, mucho más rápida que la nuestra

_Precisión: para ser preciso en el más mínimo gesto que hagamos con los caballos y seguir la máxima de “que el caballo lo sienta sin que nadie lo vea”

_Resistencia: para poder montar y trabajar a la cuerda y todo lo que requiere un caballo sin fatiga ni cansancio, es decir, poder montar no solo más sino mejor

_Equilibrio: para ser lo más neutro posible en la montura y sin rigidez

Y ahora la pregunta es,  ¿cómo entrenar todo esto?

Por supuesto, esto no se entrena exclusivamente a caballo. Y aquí es donde viene la enorme complejidad de la Equitación, puesto que hemos de coger horas de monta, pero hemos de ser capaces de sacar tiempo para entrenar todas estas cuestiones sin el caballo.

A caballo se confirman estas materias y se practican otras muchas cosas, pero entrenarlas, se entrenan mucho mejor sin caballo, puesto que cuando montamos, nuestra capacidad de concentración se diluye como un terrón de azúcar en agua hirviendo, ya que tenemos que estar pendientes de tantas cosas que es imposible entrenar con un mínimo de concentración todo lo enumerado anteriormente.
 Y ahí es donde me distancio de los métodos tradicionales de enseñanza hípica y hago acopio de todo lo que he aprendido en mis otros deportes.

En mi día a día saco una hora y media para entrenar todo esto en una habitación que he preparado expresamente y que para mí es tan importante como las horas que monto y todos aquellos aspectos que además necesitamos dar a los caballos para que vivan plenos. Así que cada mañana, tras ponerles el desayuno y terminar las faenas propias de la mañana, me encierro en mi habitación a preparar mi cuerpo para ser mejor jinete.

Lo bueno es que tú no necesitas tanto tiempo ni tanta dedicación, pero sí que podrás aprovechar todo aquello en lo que llevo trabajando los últimos años y que podrás encontrar condensado en el curso online que iniciaremos el 18 marzo:

“TÉCNICAS PARA MONTAR MEJOR Y DISFRUTAR MÁS A CABALLO”

Si quieres conocer este método que he ido desarrollando en los últimos años, super progresivo, eficaz y además divertido para ti y para tu caballo, tienes toda la información clickando sobre la imagen de abajo o en este enlace.